«Memoria de dos australianos, testigos de los sucesos de Badajoz (1936)

«Memoria de dos australianos, testigos de los sucesos de Badajoz (1936). Imágenes recuperadas e historias olvidadas»

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Seppelt, Gee y su conductor junto al viejo Buick con el que recorrieron media España en 1936

Seppelt, Gee y su conductor junto al viejo Buick con el que recorrieron media España en 1936

Aunque parezca imposible aún queda mucho por investigar sobre los sucesos ocurridos en Badajoz capital en agosto de 1936. Viejas fotografías de color sepia y documentos olvidados en un viejo desván del rancho de William Bill Seppelt en Seppeltsfield (Australia) ven hoy la luz. Si difícil es localizar datos inéditos en España sobre los sucesos acaecidos en aquel verano convulso de 1936 esa dificultas se multiplica por diez cuando estos documentos olvidados se encuentran allende nuestras fronteras. Nuestro propósito ha sido hacer realidad lo imposible dando a conocer estos datos y documentos de un gran valor histórico. Esa es mi humilde opinión.
Hoy exponemos las peripecias que vivieron dos súbditos australianos en aquel Badajoz convulso de 1936. Hay historiadores e investigadores que han escrito que Badajoz fue una ciudad donde “todo ocurrió fuera del campo de visión de la prensa y del cuerpo diplomático” (Manuel Penella) cercenando la labor de los periodistas extranjeros y en la que solo entraron unos pocos corresponsales. Con este trabajo —ya lo hicimos con La Matanza de Badajoz ante los Muros de la propaganda (Libros-Libres, 2010)— desmentiremos al sector de la historiografía oficial que ha sostenido esa falacia.
Es más, Badajoz posiblemente por ser una de las primeras capitales de provincia ocupadas por los rebeldes fue donde: “Las autoridades son las primeras en divulgar que las ejecuciones son muy numerosas para que se aprecie la inflexibilidad de su justicia” (Mario Neves). Realmente en Badajoz entraron más de veinte corresponsales, camarógrafos y fotógrafos de medio mundo.
Antes de adentrarnos en el estudio de las peripecias de este par de jóvenes australianos en España debo de agradecer, con toda sinceridad, la ayuda que me prestó el hijo de Bill Seppelt, William A. Bill Seppelt. Sin las fotos que me proporcionó y aclaraciones que me hizo sobre su padre este relato no tendría sentido. Así mismo tengo una deuda de agradecimiento tanto con Helen Bruce, Archivera de la Universidad de Adelaide, por los datos que me proporciono sobre Basil Gee, como con Jave Mayo Carolan Archivera e Historiadora australiana que trabaja en el Colegio donde inició sus estudios Bill Seppelt.
La importancia de estos testimonios radica en la frescura del momento en que se recogen y sobre todo que serán testigos presénciales de uno de los episodios que mas repercusión internacional tuvo gracias a las imágenes que fueron “cazadas” por el repórter gráfico francés de Pathe-Journal René Brut en el cementerio de San Juan. Como sabemos la noticia de la quema de los cuerpos de los milicianos el 17 de agosto de 1936 escrita por el “jornalista” Mario Neves, fue censurada por la Direcçao dos Serviços de Censura del Gobierno Portugués por lo que con toda seguridad podemos afirmar que ésta fue la primera vez que se dieron a conocer estos hechos en la prensa extranjera. El 3 de octubre de 1936 salió publicada la historia de los jóvenes H. M Sepelt y Basil R. Gee, en la popular revista australiana SMITH´S. El artículo lo firmaba Frank L. Mcilwraith (representante especial en Londres de la revista Smith´s) pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
Los protagonistas de un viaje a España

Seppelt y Gee junto a unos compatriotas en Toledo a mediados de julio de 1936

Seppelt y Gee junto a unos compatriotas
en Toledo a mediados de julio de 1936

Hilton Mervyn BillSeppelt había nacido en Wooloowin un barrio del centro de Brisbane (Queensland) el 29 de enero de 1915; hijo de T.Turso y de Amy, era el bisnieto de Joseph Seppelt que emigró de Silesia (Alemania) en 1849 y estableció un verdadero emporio bodeguero en Seppeltsfield. Bill Seppelt vivía en el nº 17 de Glenferrie Road Kew. Se graduó por la Trinity Grammar School en Melbourne (Victoria) donde estudio entre los años 1920 a 1931. Como anécdota añadimos que “Bill” iba diariamente a la escuela montado en caballo y era integrante del equipo de atletismo de su colegio. Aprendió el oficio de la industria vinícola en la bodega de la familia en el Great Western en Victoria, así como en el rancho de Seppeltsfield. Este joven viajó a Europa a finales de 1935 para estudiar en la Escuela Nacional de Agricultura de Montpellier y en la Universidad de esta bella ciudad de Francia. Allí coincide con su compatriota Basil Redpath Gee (n. 27/01/1914, Unley Parck) que al igual que él provenía del sur de Australia y era hijo de Dudley Gee otro importante vinicultor australiano que residía en el número 27 de Thornton Street de Unley Park. Buen deportista como lo acredita el hecho que formase parte de los equipos de Tenis, Críquet y club de Rifle de la Universidad de Roseworthy, donde se graduó en Marzo de 1933, después de tres años de estudios, con Second Class Honours”. Este estudiante de 22 años en 1936, también escriba poesías y un poema suyo apareció en la revista de Estudiantes de su Universidad en Diciembre de 1930. Hasta 1935 prosiguió sus prácticas estudiantiles en la bodega más antigua de Australia en Yalumba de Big Dance.
Durante las vacaciones de 1936 estos estudiantes australianos deciden desplazarse a España. El 24 de Junio cruzan la frontera de la Junquera y después de rellenar los formularios pertinentes para poder desplazarse por la península en su coche, marca Buick matricula K.R 7550 de color azul–verde se desplazan a Gerona. El 27 de junio la Comisaria de investigación y vigilancia de Gerona les extiende un Visado “autorizándoles a permanecer en España durante tres meses”. Ellos llegaron a Barcelona el 24 de Junio donde disfrutaron de días de “vino y rosas”. Su intención era viajar a lo largo de España, pasar a Portugal, regresar de nuevo a España y terminar en Argelia para estudiar la industria del vino.
Previamente ya habían viajado por el valle del Rhin (Alemania) y diversas partes de Francia (así lo acredita el pasaporte de Bill Seppelt). Desde la ciudad condal el 7 de Julio Basil Gee escribe una carta a su padre donde hace notar que “la hospitalidad de los españoles había sido abrumadora”. A partir de entonces y hasta que llegan a Lisboa su familiares le pierden la pista aun cuando el padre de Seppelt intentó saber del paradero de su hijo a través del consulado británico en Marsella. El 12 de Julio viajaron con su conductor en el viejo Buick a Madrid donde llegaron a las dos y media de la tarde. Se instalarán en un hotel de la Avenida de la Libertad. En la capital de España se vivía un ambiente abiertamente prebélico. Será allí donde les alcance el levantamiento militar y donde empezaran a vivir las primeras y arriesgadas aventuras.
Del Madrid prerrevolucionario al Badajoz frentepopulista

Basil Gee (Izda) y Bill Seppelt paseando por una céntrica calle de Madrid (12/07/1936)

Basil Gee (Izda) y Bill Seppelt paseando
por una céntrica calle de Madrid (12/07/1936)

Nos las arreglamos para llegar a Toledo, sin que nada especial nos ocurriera pero una vez que salimos de Toledo, comenzó la diversión. No habíamos ido muy lejos cuando detectamos que los milicianos nos encañonaban con la punta de sus fusiles“. Ellos no sabían hablar inglés y nosotros no entendimos casi nada de español, pero, hicimos lo que ellos nos dijeron y nada grave nos pasó. A cada pocos kilómetros de nuestro viaje fuimos abordados por hombres jóvenes, a veces, armados con fusiles, que parecen reliquias de la guerra peninsular. Con frecuencia nuestro coche era requisado para trasportar a los heridos y nos vimos obligados a machar donde iba la unidad de los milicianos. En realidad, no nos amenazaban con disparar, sabíamos que si seguíamos sus instrucciones no nos pasaría nada”.El mismo día 12 de julio después de haber cerrado las puertas de su coche entraron en un café para tomar el almuerzo. Veinte minutos más tarde se espantaron al comprobar que las puertas de su coche estaban abiertas y que les habían robado casi todo el equipaje. Dieron cuenta a la policía y ésta les comentó que la denuncia caería en saco roto y que no recuperarían sus pertenencias. En Madrid serán testigos privilegiados de los primeros tiroteos y del magnicidio de Calvo Sotelo. El lugar que ellos consideraban seguro se había convertido en un verdadero avispero.Días después mientras ellos se limpiaban sus botas a la salida de un café, un desconocido entregó un pequeño paquete al limpiabotas. Todo el mundo empezó a correr y Seppelt, conciente de que era una bomba, lo arrojó lejos justo a tiempo de que no le explotara en las manos. Les robaron su automóvil pero lo recuperaron no sin ver antes como una multitud enfurecida destruía los neumáticos. Ante el cariz que estaban tomado los acontecimientos toman una decisión arriesgada, salir de España a través de la frontera portuguesa por Badajoz. Según Seppelt:

El 18 de julio llegan a Badajoz, su aspecto —iban impecablemente vestidos—, su coche y el gentlman britanico llaman la atención de la autoridades e inmediatamente fueron retenidos por la Guardia Civil. Después de las correspondientes comprobaciones, su coche fue requisado y depositado en un garaje. Además les exigieron que pagaran los gastos del estacionamiento. Ellos cogieron su equipaje y se hospedaron en el hotel Magestic donde el recepcionista sabía hablar inglés .Inmediatamente fueron acosados por más Guardias Civiles que les instaron a que abrieran sus equipajes para comprobar si portaban armas de fuego. Es curioso anotar como en este primer momento del alzamiento la policía pacense actúa sin ningún tipo de fisuras a favor del Gobierno Frentepopulista .
Se les exigió que se marcharan inmediatamente de Badajoz. Se les retuvo la mayor parte del dinero que llevaban (300 libras). Fueron escoltados hasta el paso fronterizo. Al llegar a la frontera en el camino a Portugal, los guardiñas les informan que no se les permitía entrar en Portugal sin un salvoconducto especial así que tuvieron que volver sobre sus pasos para obtener el visado en el consulado de Portugal de Badajoz donde ambos pagaron 42,05 pesetas por el mismo. Finalmente después de permanecer en Badajoz un par de días el 20 de julio se desplazaron al puesto fronterizo de Caya. La sección internacional de la P.V.D.E. mataselló sus pasaportes y a las 11.30 reanudaron viaje cogiendo un tren en la estación de Elvas
Sin más contratiempos al caer la tarde llegaron a Lisboa. Su intención era salir del país así que el 22 de Julio se desplazan a Oporto, sin embargo las autoridades lusas obligaron a estos dos australianos a permanecer en Lisboa mientras se aclaraba su situación. Al llegar a la capital lusa hacen una entrevista a Seppelt en la que expresa:

….en su viaje a la capital de España a Badajoz pudo observar que las tropas del general Mola ocupan la cima del Guadarrama, venciendo a los comunistas y marxistas que se encuentran en la parte baja de la montaña y sin municiones. Añade fuerzas del Ejercito persiguieron su coche y que, después de tener conocimiento de quien se trataba, le dieron un salvo-conducto, pudiendo así llegar a la frontera. El inglés (sic) dice que el Gobierno de Madrid ha mandado a retirar los aparatos de radio de las casas particulares, a fin de que no se puedan tener noticias de cómo se desarrolla el movimiento”.

En Oporto toman contacto con el corresponsal de la Agencia británica Reuters que les propone primero ir a Lisboa y después desplazarse nuevamente a Badajoz con la intención de recuperar el vehículo. El 5 de agosto el padre de Seppelt recibe un cable desde Gibraltar donde las autoridades británicas le comunican que su hijo y su compañero se encuentran sanos y salvos. Desde Lisboa el 11 de agosto el joven Gee escribe una carta a sus padres que estos reciben el 31 de Agosto. En esa misiva cuenta su experiencia en España: “las atrocidades cometidas por las fuerzas gubernamentales han sido increíbles, miles de torturados, quemados vivos y enterrados. La destrucción de monumentos irremplazables como los de Toledo o las iglesias de Barcelona, solo sirven para poner el mundo en contra del marxismo”.

De nuevo en Badajoz

Seppelt en la Estación de Ferrocarril de Elvas el 20 de julio de 1936. El autor de la foto es su compañero Basil Gee

Seppelt en la Estación de Ferrocarril
de Elvas el 20 de julio de 1936. El autor de la
foto es su compañero Basil Gee

La idea inicial era regresar a por el coche cuando Badajoz hubiera sido “liberada”. Gracias a la intermediación de un adinerado español simpatizante de los rebeldes que vive en Portugal obtuvieron un visado especial. El 15 de agosto atraviesan la frontera y pasarán tres días en la ciudad. La descripción que nos describe Seppelt de la situación en la población no tiene desperdicio. Hay que matizar que este intrépido joven adereza su declaración con las noticias que a buen seguro leyó en la prensa británica. Por eso es tan importante analizar e interpretar esta información que nos aclara algunos aspectos clave de supuesta “matanza de Badajoz”. También es interesante anotar como unos simples viajeros tuvieron una facilidad pasmosa para desplazarse por la ciudad de Badajoz, quizás las autoridades rebeldes que hasta entonces dieron todas las facilidades conocidas a los corresponsales extranjeros desplazados en la ciudad los confundieron con periodistas extranjeros:

Aun seguían las operaciones de limpieza cuando llegamos, y la masacre que siguió a la entrega de la ciudad fue repugnante. Los hombres y las mujeres supervivientes habían sido encerrados en la plaza de toros, y, aunque todos alegaron su inocencia, su declaración no fue escuchada. Los legionarios y los marroquíes cogieron a todos hombres, les rasgaron la camisa para ver si tenían marcas en el hombro por la culata del arma, y si había una sospecha de que habían cogido las armas inmediatamente eran fusilados, sin juicio. De esta manera, más de dos mil personas, trescientas de ellas mujeres, fueron enviados a la muerte. Vimos varios hombres que dispararon a sangre fría. De hecho, los salvajes moros parecían deleitarse con la masacre. Ellos estaban cargando con los relojes y joyas que habían saqueado, y estaban evidentemente, disfrutando de libertad de movimientos. Nos habían dicho que les habían dado una amplia libertad, ya que son bastante incapaces de distinguir entre amigos y enemigos. Tuvimos la precaución de mantenernos lejos de ellos. Vi a un soldado moro con la muñeca y su brazo lleno de relojes. Evidentemente, había saqueado la tienda de un joyero. Otro había arrastrado una máquina de coser nueva a la calle, y las ofrecían para la venta por cuatro chelines, de dinero inglés. Los moros, parecían completamente fuera de control, y cuando nosotros fuimos llevados a ver al comandante rebelde le encontramos protegido por dos negros feroces con fusiles saqueados, que generalmente sonreían con satisfacción como si fueran ellos, y no él, los que controlaban la campaña. La desafortunada población de la ciudad parece estar anestesiada por las experiencias que ellos habían pasado. Muchos han ido más allá de la pena, y estaban al parecer bastante indiferentes a lo que les había sucedido. Encontramos la ocasión de reunirnos con los niños que lloraban amargamente por sus padres que había sido fusilados o habían desaparecido”.

Pasaporte de Seppelt

Pasaporte de Seppelt

Un horrible vista nos sorprendió, cerca del cementerio, donde trescientos cuerpos habían sido apilados para hacer una hoguera. Un sacerdote [Nota del autor: se trataba de D. Ildefonso Jiménez Andrades según hemos podido averiguar posteriormente] presidía este terrible acto, y cuando hablamos con él, lacónicamente, señaló que los condenados que habían muerto se lo tenían merecido”.Aquí nos paramos un momento pues el siguiente párrafo nos describe uno de los sucesos que tuvieron más trascendencia en la batalla de la propaganda posterior a la toma de la ciudad y que hasta ahora solo era conocido por la crónica censurada de Mario Neves del 17 de agosto de 1936, que se dio a conocer en la década de los sesenta y en Portugal solo después del 25 de abril de 1975. De ahí radica la importancia del texto que vamos a transcribir. Hay que indicar que esta entrevista salió publicada el 3 de octubre de 1936 en la revista Smith´s Weekly del grupo editorial Stawell News:

Comparémoslo con lo que escribió el “jornalista” luso en su crónica censurada: “Sobre una superficie de más de 40 metros, más de 300 cadáveres, en su mayoría carbonizados… El sacerdote que nos acompaña comprende que el espectáculo nos desagrada y trata de explicarnos: Merecían esto…” (Badajoz 17/08/1936).

Es decir, Mario Neves estuvo acompañado por este par de aventureros en el cementerio de San Juan aquella tarde del día 17 de agosto de 1936. Lo que en principio era un viaje sin mayor pretensión que recuperar el viejo Buick se convirtió en un viaje apasionante a las malditas entrañas de la guerra civil española. En los primeros días de septiembre Basil Gee envió desde Lisboa una carta a sus padres en el que añade algunos datos más a los ya narrados por su compañero:

Desde que la ciudad de Badajoz ha sido capturada ha habido una terrible masacre de comunistas Los rebeldes han capturado a muchos prisioneros, la forma de actuar es la siguiente: ¿Ha luchado usted El (paisano) no, juro por Dios que yo nunca ha luchado. No he pegado un tiro. Yo no lucharía contra ustedes. Yo soy Nacional. Quítese su camisa. El prisionero obedece la orden y la señal morada del hombro le delata. Es arrestado y fusilado. Yo vi muchos cuerpos en las calles, pero no presencié ejecuciones. Los comunistas entierran a la gente viva y los crucifican del revés“.

Un viaje por la España en guerra

 El automóvil lo encontraron totalmente destrozado en el garaje además les habían robado todo el equipaje. En esas condiciones no valía la pena sacar el coche de España y pensaron poner una reclamación a través del Cónsul británico cuando llegaran a Sevilla. Seppelt y Gee habían perdido alrededor de 300 libras como resultado de su aventura española. El 19 de agosto de 1936 regresaron a Portugal. Con fecha de 22 de agosto obtienen los “placets” para poder salir del Portugal con destino a Francia. Partiendo del puerto lisboeta el 30 de agosto de 1936 en el navío Cap.Norte con destino al puerto Boulugne sur Mer (Francia) al que llegaron el 3 de Septiembre.
Después de unos días de descanso en Marsella (Francia) y aunque nos parezca una temeridad regresarían nuevamente a España para hacer un viaje de “negocios”. El 10 de octubre viajan al protectorado Francés de Marruecos saliendo del puerto de la ciudad internacional de Tánger el 22 de octubre de 1936 con destino a Gibraltar. El 27 de Octubre en Algeciras obtendrían un salvoconducto de la Comandancia Militar autorizándoles para trasladarse a Sevilla al objeto “de negocios”. Después de coger el tren se presentan en la ciudad hispalense el 29 de octubre donde realizaran esos “negocios”, suponemos relacionados con la industria del vino y presentarían las quejas oportunas al cónsul Británico por la pérdida de su coche en Badajoz. Allí el delegado militar para Andalucía y Extremadura les autoriza a marchar a Jerez, Cádiz y Gibraltar para embarcar para Londres. El 5 de noviembre en Algeciras se les expide otro salvoconducto para salir de España con destino a Gibraltar desde donde pudieron viajar a Londres.
Finalmente después de varios meses por Italia, Rusia, Alemania emprendieron viaje de regreso a su país. Llegaron al puerto de Outer Harbor en Adelaida el viernes 18 de junio de 1937 a bordo de un barco de la naviera Strathnaver. Bill Seppelt se establecería en su rancho a 70 kilómetros de Adelaida. Se casaría con Epna Florence en 1944 y tuvieron tres hijos Willian, Francis y Philip. No volvería a visitar España hasta 1979. Según nos expresa su hijo William: “My father never spoke about this period of his life in any detail but I know the experience had a very lasting effect on him”. Como última curiosidad también nos anotó que se su padre se trajo de España un gorrillo de la Falange (que podemos ver en una de las fotos) y que “I believe helped him escape from alot of trouble”. Bill Seppelt falleció en Adelaide el 7 de septiembre de 1998.
Fuentes utilizadas:
The Age, 14/08/1936, p.5
Canberra Times, 14/08/1936
Gaceta de Tenerife, 24/07/1936, p.8
The Advertiser (Adelaida), 6/08/1936, p. 19, 14/08/1939, p. 23 y 6/10/1936, p.20
The Sydney Morning Herald, 17/08/1096, p.9
The Horsham Times, 16/10/1936, p. 6
Roma the First: A Biography of Dame Roma Mitchell‎ – Susan Magarey, Kerrie Round, 2007, p. 68.
Revista: Smith´s Weekly, articulo de Frank Mcilwraith, páginas 1 y 2, 3/10/1936 (National Library of Australia ).
España y Australia: Quinientos años de relaciones. Carlos M. Fernández-Shaw, España Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas Publicado por Ediciones AlyMar, 2001. p.488.
Amirah Inglis: Australians in the Civil War, 1987, p.14.
La causa contra Franco, Manuel Penella Heller- Planeta 2010, p.196.
La Matanza de Badajoz, Mario Neves, Edit. Regi. de Extremadura, pp.81-83.
Testimonio del hijo de Bill Seppelt, W.A. “ Bill “ Seppelt.
Archivo Universidad de Adelaide .
Testimonio de la archivera e historiadora australiana Jane Mayo Carolan .
Archivo personal de William Seppelt( hijo de Bill Seppelt).
NOTA: Agradecemos al hijo de Seppelt, W.A”Bill”, las fotos que ilustran este artículo.

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