El Fascismo en Cataluña. Coronel Francisco Macia y el giro de ERC hasta hoy.

 

ERC es un partido con una historia tortuosa y complicada. Desde la primera militancia burguesa y filofascista proveniente del partido Estat Català, hasta las últimas incorporaciones de los grupúsculos marxistas-leninistas de corte separatista, pasando por un elenco de dirigentes masones. Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) ha sido un partido, en sus estrategias y pro-hombres, profundamente contradictorio. Por ello, no es de extrañar sus constantes oscilaciones que podrían resumirse en un “querer y no poder”: medio revolucionario, medio burgués; separatista, pero sumiso a la izquierda española. El actual éxito electoral de ERC ha sorprendido a los propios militantes de un partido que ahora deben enfrentarse a sus propios miedos.

LOS ORÍGENES Y EL PECULIAR FUNDADOR

Francisco Macià i Llussà (Villanueva y Geltrú, 21 de Octubre de 1859 – Barcelona, 25 de Diciembre de 1933) Político y militar español de ideología republicana e independentista catalana, teniente coronel del Ejército de Tierra.

Desde el 2 de enero de 1902 se publicaba en Cataluña el semanario satírico “¡Cu-Cut!”, fundado por elementos del periódico “La Veu de Catalunya”, escrito en lengua catalana y afín a la Lliga Regionalista. Sus principales dibujantes eran Cayetano Cornet, Joan Junceda, Opisso, Feliu Elías, Apa, Ismael Smith y Bagaría.

En el número del 23 de noviembre de 1905 apareció una caricatura de Joan Junceda que ofendió gravemente al Ejército. Barcelona vivía unas jornadas de euforia nacionalista tras el triunfo conseguido por la Lliga en las elecciones municipales celebradas recientemente. Como una muestra de satisfacción el “¡Cu-Cut!” publicó la caricatura que representaba a dos personajes en actitud dialogante ante la puerta del frontón Condal, donde se celebraba el banquete organizado por la Lliga para festejar el resultado electoral. Uno de los personajes iba de uniforme. El diálogo era así:

–«¿Qué se celebra aquí, que hay tanta gente?

–El banquete de la victoria.

–¿De qué victoria? Ah, vaya, serán paisanos».

El dibujo era una clara alusión a la derrota sufrida por el Ejército en Cuba y Filipinas. Sin embargo, no era la primera vez que este semanario utilizaba el mismo tema para sus críticas humorísticas. La caricatura en sí misma carecía de importancia; ahora bien, su aparición en plena exaltación nacionalista hizo de ella el desencadenante de la protesta militar

Gran número de oficiales agraviados se reunieron en número de más de 200 en la barcelonesa Plaza Real, todos de uniforme. Comenzaron a dar vivas a España y marcharon por la calle de la Leona a la imprenta del “¡Cu-Cut!” situada en la calle de Aviñó. Armados de hachas, hundieron la puerta y una vez dentro, destrozaron máquinas, cajas de imprenta y papel.

Sobre el incidente del “¡Cu-Cut!”, escribía “El Imparcial”, el 27 de noviembre de 1905, la siguiente nota:

«Anoche, a primera hora, gran número de oficiales del ejército, molestados por las caricaturas y artículos que publicaba la prensa catalana, se reunieron en número de más de 200 en la Plaza Real. Comenzaron a dar vivas a España y desde allí marcharon a la imprenta del semanario catalanista “¡Cu-Cut!”[…]

Luego por la calle del cardenal Casañas, donde se encuentra la redacción del mismo periódico renovaron la escena sacando los muebles y prendiéndoles fuego, apaleando a los que encontraban dentro y obligándoles a gritar ¡Viva España!

Los oficiales marcharon después a las Ramblas de las Flores, donde se encuentra el periódico de “La Veu”. Entraron también en la redacción, sacaron gran cantidad de muebles y de prensa, prendiéndoles fuego igualmente. En la redacción dieron varios sablazos, obligando a los que allí estaban a gritar ¡”Viva España”! Lo destrozaron todo respetando sólo el escudo de Cataluña, diciendo que Cataluña era una provincia española.

De resulta de los sablazos que dieron hay varios heridos. Uno de ellos, grave. El gobernador militar, capitán general interino, acudió ante la redacción de “La Veu”, dirigióse a los militares y les obligó a que se retirasen al Gobierno Militar. Se ha mandado instruir sumario, habiéndose nombrado juez especial al comandante señor Gotarredona Mencheta».

Este suceso de Barcelona fue interpretado por la Prensa madrileña como un claro gesto independentista y esta opinión se propagó a otras provincias. A partir de entonces, toda reivindicación catalanista fue calificada de separatista y antiespañola. En esta línea se halla el editorial que “El Heraldo de Madrid” publicaba el día 27 de noviembre de 1905, en el que decía lo siguiente:

«Repetimos hoy lo dicho ayer. Es de una extraordinaria gravedad lo que está sucediendo en Barcelona, donde existe un Partido, envalentonado con la impunidad que abiertamente predica la separación de España y encierra sus aspiraciones, en el grito de ¡Viva Cataluña libre!, que es de guerra declarada contra el Estado y la Nación. El escándalo y la amargura que produjeron los sucesos del banquete catalanista en el frontón Condal, todavía ha de aumentarse con los episodios lamentables de anteanoche y de ayer, en que, a la indignación de los oficiales del Ejército, contestaron los catalanistas redoblando sus ataques a España, escribiendo rótulos de franco separatismo, lanzándose a toda clase de locura parricida…  

Nació el 21 de septiembre de 1859 en Villanueva y Geltrú (Barcelona). A los quince años ingresa en la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara. Una vez terminada la carrera pasa destinado como teniente a Madrid en la sección de telegrafía. En 1882 es destinado a Sevilla con el grado de capitán y después a Lérida, donde llegó a teniente coronel.

Como consecuencia de los incidentes del “¡Cu-Cut”! surge la coalición Solidaritat Catalana, proyecto ideado e impulsado por la Lliga Regionalista y que también incluía a los carlistas, federales, Unió Nacional y parte de Unión Republicana. La Solidaritat Catalana intentó aparecer como representante de los intereses generales de Cataluña frente al centralismo estatal. A ella sólo se opuso el Partido Radical, del demagogo anticlerical Alejandro Lerroux; mientras que los partidos dinásticos estatales, conservadores y liberales, apenas tenían fuerza en Cataluña.

Macià militó en la Lliga Regionalista, y en 1907 es elegido diputado por esta formación por Borjas Blancas (Lérida) y Barcelona, renunciando a esta segunda circunscripción. Más tarde, el Ministerio de Guerra le asciende a Coronel y lo destina a Santoña, pero el recelo del ejército hacia Solidaritat Catalana, considerada como separatista, y a la condena que hizo del ataque de oficiales al semanario “¡Cu-Cut!” y al periódico “La Veu”, le impulsa a pedir la baja del ejército en favor de una prometedora carrera política

Francisco Macià Lusà. es un coronel del Ejército español de convicciones monárquico-liberales. Las divisiones internas de Solidaritat Catalana y su derrota frente a los candidatos lerrouxistas en las elecciones parciales de 1909, provocaron la disolución de esta coalición. Macià se retira del Parlamento, al que considera un instrumento inútil al servicio de la oligarquía dominante. Durante la I Guerra Mundial, visita a los voluntarios catalanes en el frente francés, buscando apoyo para su tarea de conseguir la emancipación de Cataluña. Los años entre el fracaso de Solidaritat Catalana y su vuelta al Parlamento en 1917, atestiguan su viraje ideológico hacia el independentismo de izquierdas.

Durante la Asamblea de Parlamentarios de julio de 1917, donde se reúnen grupos políticos excluidos del turno de partidos, Macià destaca por su radicalismo rupturista y sus argumentos de llamar al pueblo a las armas. En 1919, tras el fracaso de la Asamblea y totalmente alejado de la política estatal, Macià funda la Federació Democràtica Nacionalista. Este grupo adoptó una clara actitud independentista, aunque tenía voluntad de integración en una futura confederación ibérica.

En julio de 1922, Macià logra el apoyo de las Juventudes disidentes de la Lliga,   integradas en el grupo Acció Catalana y crea el partido Estat Català, creado con la idea de formar un partido de unificación de los nacionalistas radicales opuestos a la Lliga.

La historiografía nunca ha sabido como clasificar a este partido que bien podría definirse como una especie de “fascismo a lo catalán”. Indudablemente la base del partido era burguesa y se caracterizó por sus milicias armadas, los “escamots” (“Pelotones”), que eran conocidas como “El fascio de Macià”. De hecho el Estat Català mantuvo cierta vinculación con el fascismo italiano. Imbuido del incipiente nacionalismo participó del movimiento Solidaritat Catalana junto a la derecha catalanista, neo-carlistas y republicanos federales. Incluso, brevemente, militó en la LLiga regionalista (Antecedente del socio menor de CIU). Poco a poco fue radicalizando su nacionalismo y funda un curioso partido: Estat Català. 

El 3 de mayo de 1925 surge en el seno del Estat Català el grupo terrorista Bandera Negra. Sus miembros se reunían en el Café “Petit Versalles”, ubicado en la Plaza de la Universidad de Barcelona. Entre sus integrantes estaban los hermanos Badía, Jaume Compte, Marcel.lí Perelló Domingo, Josep Garriga, Jaume Macià y Artur Gassó, entre otros. Tres días después de la constitución de Bandera Negra, se anunciaba la visita del rey Alfonso XIII a Cataluña, que llegaría el día 26 del mismo mes. Los activistas de este grupo colocaron una bomba que estallaría al paso del tren del monarca, cuando éste pasara por un túnel situado entre Garraf y Castelldefels.

Pero el complot fracasó por completo, y el número de apresados se elevó a diecisiete. Los terroristas Jaume Compte, Jaume Julià, Marcel.lí Perelló y Josep Garriga fueron condenados a cadena perpetua. Mientras tanto, Francesc Macià desde el exilio, buscaba provocar un levantamiento de carácter general en toda España que acabara con la Dictadura y concediese la autodeterminación a Cataluña; pero ante la imposibilidad de esta empresa, se acordó provocar el levantamiento sólo en territorio catalán. Para financiar esta empresa, Macià lanzó el 23 de abril de 1925 el empréstito denominado “Pau Claris”, cuya 1ª emisión llegó a la suma de 8.750.000 pesetas, en títulos de 25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas. Estos fondos pasaron a constituir el tesoro de guerra de Estat Català. Con el dinero obtenido, y el aportado por Macià, organizó el “Exèrcit Català” compuesto por “escamots” (pelotones) de 18 hombres, a imitación de las escuadras mussolinianas. Pero no recolectó lo suficiente, por lo que en octubre y noviembre de 1926, viajó a Moscú con el dirigente comunista José Bullejos, para recabar apoyo de la Komintern.

El gran periodista e historiador Emilio Romero reveló en octubre de 1990, en  la revista “Época” dirigida por Jaime Campmany, una inestimable documentación a través de una carta de Francisco Macià a un amigo suyo en la que le cuenta el viaje a Moscú en 1926 para pedir el apoyo de los comunistas estalinianos para la independencia de Cataluña, y le explica además un fantástico entramado de rebelión y de maquinaciones. Veamos la mencionada carta:

Sr. J. Conangla. Habana.

Estimado amigo:

No sabía como expresarte mi agradecimiento por el discurso que hicisteis el 11 de septiembre en el Casal Català. No sólo por agradecimiento personal os doy las gracias, sino también por agradecimiento del patriota que prescindiendo del yo personal, cree que se ha de ventilar todo aquello que representa ante el pueblo, el sentimiento noble y santo de la patria.

Vuestro discurso ha sido también para mí un nuevo estímulo en estos momentos en los que he sufrido tantas amarguras de toda clase. Y digo de toda clase porque hasta de los mismos catalanes hemos sufrido ataques viles y groseros y difamaciones y calumnias. No quiero sin embargo, rebajarme hablando de esas cosas porque la vida austera que siempre he llevado me da derecho a menospreciarlas, y han afirmado más todavía mi serenidad y fortaleza de alma. De todos modos quiero hablaros de mi viaje a Rusia y de las razones que lo motivaron.

Como ya veríais por el informe, con la poca gente que habríamos podido armar, con todo, y haber podido hacer un gesto de dignidad, corríamos el riesgo de llegar a una cosa un poco mejor que la de Vera, pero que rápidamente hubiese ido al fracaso considerando las fuerzas que tiene España en las fronteras, que son de 4.000 hombres, la mayor parte de la Guardia Civil. Así y todo me lancé a la preparación de eso, habiendo comenzado ya una movilización lenta de gente de Cataluña que hemos ido situando en diferentes lugares de la frontera, habiendo alquilado algunas fincas y simulado la explotación de minas y otra clase de trabajos en los diferentes puntos de la frontera, que se habían de utilizar para el traspaso de armas y concentraciones de la gente que tenía que venir, y constituyendo los comités que habían de actuar de Gobierno provisional en los lugares que fuésemos conquistando. Este montaje persiste todavía y no sabe Vd. los sacrificios económicos que nos cuesta, y los personales. Hay jóvenes que han demostrado y demuestran todavía un temple de verdaderos y abnegados patriotas.

Cuando ya teníamos eso medio preparado, se me acercaron los comunistas ofreciéndome ir de acuerdo con nosotros y complementarnos en todos los medios que nos faltase para llevar adelante la revolución, en una especie de alianza ocasional con ellos, junto naturalmente con los otros elementos que, como ya sabe Vd., eran nuestros aliados, como son los de Euzkadi, los gallegos y los de la Confederación Nacional del Trabajo. Para realizarlo me pidieron que yo fuese a Rusia para ponerme de acuerdo con los elementos directivos de la III Internacional. Antes de emprender el viaje pensé mucho y lo consulté con los elementos que había en París y con el Directorio de Barcelona y de París, considerando todos juntos: 1.º, que con los escasos medios que había dado el empréstito no podíamos ir más que al sacrificio dignificador. 2.º, que con lo que nos ofrecían podíamos ir a un fuerte movimiento general en toda España que aseguraba no solamente la dignificación de Cataluña sino la libertad definitiva, por lo que acordamos emprender este viaje.

*     *     *     *    

En Rusia, después de muchas conferencias entre las cuales una con Bukharin y otra con Zinoviev, llegamos al acuerdo de que ellos se comprometían a avalar económicamente todos los gastos de organización, preparación y propaganda para la revolución en Cataluña y en toda España y después dar lo que fuese preciso para armar a la gente.

La consigna era:

a)      Derribar el Directorio militar y la Monarquía.

b)      Abandono de Marruecos y reconocimiento de la República del Rif.

c)      Amnistía total para los delitos políticos y sociales.

d)      Proclamación en España de la República Federativa Popular.

e)      Expropiación de los grandes latifundios hoy dedicados a los placeres de la caza y que no son cultivados, repartiéndolos entre los campesinos.

f)        Libertad completa de asociación y propaganda.

Esta fue la consigna, con la condición de que al día siguiente de su triunfo cada  uno quedaba desligado para seguir el camino de los propios ideales.

Ya puede Vd. suponer que a nosotros, mientras salvásemos la independencia de  Cataluña, poco nos había de interesar que ellos instaurasen la República, no importa con qué carácter, en el resto de España.

De acuerdo con estos extremos (después de mes y medio) regresé a Francia para constituir ya el Comité definitivo revolucionario y ejecutivo de todos estos acuerdos.

Estando todavía allí, adiviné cierta discrepancia entre Bukharin y Zinoviev, sobre todo con relación a las campañas y ayudas que ellos pudiesen dar a la organización de la revolución internacional y de otros movimientos revolucionarios parciales que pudiesen producirse fuera de Rusia.

Cuando ya estaban ultimados los trabajos para la constitución de este Comité ejecutivo y teníamos redactado el Manifiesto que se había de dar al pueblo, tuvo lugar el Congreso Comunista en Rusia que ha hecho caer a los elementos de Zinoviev que nos eran más favorables. Y digo eso porque Zinoviev en persona, al despedirse, me dijo: «Diga a los catalanes que los partidarios más fervientes de su independencia somos nosotros».

Es más de agradecer esta simpatía que él manifestó porque ellos ya están convencidos que en Cataluña, en concreto, dado el carácter catalán, no tienen nada que hacer, porque no tienen ninguna fuerza. Naturalmente ellos comprenden que la cooperación que diesen a este movimiento revolucionario en España, aunque no les permitiese instaurar, ni mucho menos, sus ideales, les daría prestigio en otros lugares del mundo.

*     *     *     *

El resultado del Congreso comunista de Moscú me ha intranquilizado a pesar de que sus representantes de aquí dicen que solamente lo retardará algún tiempo: de todas maneras el retraso es evidente y ahora estamos pendientes de la resolución definitiva.

Este viaje, si todo se resuelve bien, ya ve Vd. la enorme trascendencia que tendría para Cataluña. Si se resolviese negativamente, moralmente nos daría la tranquilidad de espíritu de no haber ahorrado medios ni sacrificios para obtener la libertad de Cataluña: materialmente habría retrasado nuestros planes y nuestras posibilidades, como ya podrá Vd. comprender por los gastos enormes que ocasiona haber tenido que esperar cuatro o cinco meses más, aguantando toda la organización con el montaje que ya os he explicado, lo que supone viajes, servicios de espionaje en la frontera, para estar en condiciones de saber en todo momento el estado de las fuerzas enemigas, constitución de comités, alquileres para depósitos, simulación de trabajos, mantenimiento de los movilizados y demás. En este compás de espera se encuentra ahora nuestra organización y no tardaremos en tomar las resoluciones definitivas que naturalmente estarán de acuerdo con los medios que se recogen, durante este tiempo, del empréstito. A mí me hace sufrir, sin embargo, la lentitud, natural hasta cierto punto, del empréstito, porque como puede Vd. suponer la espera significa alargar los gastos a los cuales me he referido y que son imprescindibles. Recibir rápidamente y todo de una vez los medios del empréstito sería como si los recibiésemos duplicados, porque se ahorrarían todos estos gastos de entretenimiento.

Yo, sin embargo, aparte de los comunistas, he conservado las alianzas que ya teníamos hechas y he procurado atraer los partidos revolucionarios de España, porque en el caso de romper con los comunistas pudiésemos también ir a un movimiento general de toda España. Uno de los éxitos mejores que yo creo hemos dado a nuestro partido separatista es que hoy no hay partido revolucionario en España que no se haya tenido que acercar a nosotros y pedirnos colaboración, y no hay ninguno que ya no admita el referéndum para Cataluña para que escoja su forma de gobierno. Lástima que estos no tengan bastante organización y que se encuentren como nosotros, sin medios combativos. De no ser así, la revolución no se haría esperar y la libertad de Cataluña sería un hecho.

Ahora, sin embargo, dentro de pocos días hemos de parlamentar con elementos militares, los cuales, como es natural, tienen una cosa y otra. Estos elementos militares de España que actualmente están de acuerdo con la Confederación General del Trabajo, son partidarios de la República Federal y están naturalmente contra los generales y el Directorio de España. Si ellos concediesen un referéndum a Cataluña, para escogerse la forma de gobierno, nosotros iríamos al movimiento de acuerdo con ellos, porque en este caso nos darían las armas y los medios como lo han prometido los de la Confederación Nacional del Trabajo, aliados nuestros. Si ellos no concediesen este derecho a Cataluña, nosotros también iríamos al movimiento aprovechando nuestras organizaciones y nuestros medios que tendremos en aquel momento, para no dejar escapar el momento propicio, para nosotros, del desorden que reinará en España, y trataríamos de instaurar la República Catalana.

*     *     *     *

En este caso nos mezclaríamos con los elementos de la Confederación Nacional del Trabajo que nos ayudarían, completando nuestros medios, dándonos armas. También es probable que las armas fuesen entregadas en Barcelona, que es donde las tienen en depósito el Ejército, cosa que motivaría habernos de trasladar con una gran parte de las organizaciones que actualmente tenemos en la frontera.

Ya habréis visto la posición de algunos elementos de otros partidos nacionalistas, especialmente la de Cambó, el más visible, que en los momentos como los que pasa Cataluña, los más cruentos de represión en todos los sentidos, cuando hay tantos hermanos nuestros sufriendo en las prisiones de España, y esperando algunos de ellos la condena de muerte, él se entretiene dialogando con tanta osadía con la Dictadura, que es causa de tantos sufrimientos. En este diálogo, amigos y enemigos han visto una colaboración o al menos una oferta de colaboración a este gobierno que es el que ha sumido a Cataluña en el vilipendio.

Antes de acabar me place confesaros que, por encima de todas las amarguras, trabas y oposiciones, mis esperanzas y mi fe absoluta en Cataluña cada día son más fuertes.

Esta carta en la cual os explico cosas que solamente saben los más precisos, como es esto de última hora referente a los militares, os ruego que la leáis al doctor Murillo y a Arana a los que saludaréis muy afectuosamente de mi parte. Y vosotros juntos, dado el carácter que tiene, ya veréis el uso discrecional que tenéis que hacer y a quien la podáis enseñar.

Recibid, amigos míos, el afecto sincero y afectuoso de vuestro compatriota. Por Cataluña.

Francisco Macià.

Bois-Colombes, 15 de enero de 1926

A lo largo de 1926 culminó la preparación del “Exércit Català”, con el objeto de invadir militarmente Cataluña, desde Francia. El proyecto consistía en la penetración de dos columnas –una desde Saint-Laurent-de-Cerdans y la otra desde el Coll d’Ares– que habían de ocupar Olot, y proclamar la República Catalana.

Dicho objetivo se conoció como el “Complot de Prats de Molló” por el topónimo en catalán de la localidad del Rosellón francés Prats-de-Mollo-la-Preste. El plan del ataque consistía en crear dos columnas armadas que, de madrugada, atravesarían la frontera y se adentrarían por caminos de montaña hasta las inmediaciones de Olot, donde se les unirían varios grupos más.

Una vez reunidos, la estrategia consistía en caer por sorpresa sobre la capital de la comarca de La Garrocha, Olot, y atacar los cuarteles de la Guardia Civil y de los Carabineros. En este momento, aprovecharían la acción para difundir la noticia de la proclamación de la República Catalana mediante una emisora que ellos mismos transportarían. Se esperaba que, al recibir la noticia de la actuación, el pueblo catalán se sublevaría. Posteriormente, se marcharía hacia Las Guillerias donde se instalaría el campamento base y se proseguirían las operaciones.

Macià nombró como lugartenientes a Josep Bordas de Cuesta para las cuestiones políticas; Josep Carner y Ventura Gassol para las de propaganda; Josep Rovira, Martí Vilanova, los hermanos Morella, Joaquim Carrió, Roc Boronat y Ferran Arqués para las militares. En el interior se encargaban de captar voluntarios Jaume Aiguader y Amadeu Bernadó.

El ejército catalanista estaba a punto, y Estat Català juzgó útil alistar en su milicia un determinado número de combatientes profesionales, tomando a su servicio algunos anarquistas e italianos antifascistas, mandados por Ricciotti Garibaldi, nieto del famoso político y guerrero. En total, unos 500 hombres.

El 30 de octubre de 1926 Macià dio orden de movilización y empezaron el entrenamiento militar en la población de Saint-Laurent-de-Cerdans, dónde estaban enterradas las armas.

Ricciotti Garibaldi resultó ser un confidente de los servicios secretos de Benito Mussolini y advirtió de las intenciones de los dirigentes del Estat Català a las autoridades españolas, las cuales avisaron a las francesas. Éstas, el 4 de noviembre de 1926 abortaron el intento, deteniendo en Estagel a los grupos que, procedentes de París y de Toulouse, se dirigían a Saint-Laurent-de-Cerdans, mientras que en Villa Denise (Prats-de-Mollo-la-Preste) eran detenidos Macià y su Estado Mayor.

El 15 de noviembre de 1926, unos 86 reclutados fueron deportados a Bélgica y 42 más fueron detenidos para ser juzgados, de los que nueve eran italianos. Finalmente, sólo 17 fueron llevados a París para ser juzgados, entre ellos el propio Macià, el cual se declaró único responsable e hizo una declaración de principios en nombre de todos, basada en los principios de independencia, democracia y revolución. Esto dio al proceso mucha repercusión, de forma que hizo conocer en Europa la cuestión catalana y la figura de Francesc Macià, quien lograría el liderazgo del nacionalismo catalán.

Macià fue condenado a dos meses de prisión, ya cumplidos, y a 100 francos de multa. Los arrestados por la policía francesa gozaron de amplias libertades. Macià, pudo visitarlos, y arengarlos así:

«¡Catalanes! hemos luchado por una grande, por una noble causa que ha fracasado. Pero volveremos. Juremos sobre la bandera que lucharemos hasta la muerte». Pero ni habían luchado, ni lucharían.

Posteriormente Macià fue expulsado a Bruselas, donde estuvo varios meses, de donde marchó a Hispanoamérica, entrando clandestinamente a Argentina, donde residió más de medio año.

Entre 1927 y 1928, Maciá,  acompañado por su secretario, el poeta Ventura Gassol, visitó a los núcleos de catalanes separatistas de Argentina, Uruguay y Cuba, con objeto de recoger fondos y aunar voluntades.

En La Habana fundó el “Partido Separatista Revolucionario de Cataluña”, del cual fue presidente y en el que estudió, por primera vez, la posibilidad de constituir una República Catalana.

Todas las ideas políticas de Macià se reducían a la liberación de Cataluña, aceptando incluso la sovietización. Pero tenía facilidad para frases sugestivas:

“No habrá paz internacional mientras haya naciones esclavas”. “Nuestro ideal democrático y de libertad no se aviene con el de la España atrasada, que durante la guerra mundial soñaba con la victoria de los enemigos del derecho y la justicia”.

La gesta de Macià fue mirada en Cataluña como un episodio grotesco, pero esa impresión cambió con el tiempo, siendo enaltecido como figura heroica en amplios medios nacionalistas. Con todo para sus enemigos, empezando por Cambó, no pasó de ser un desequilibrado de pocas luces y con fijaciones mesiánicas.

Tras la caída de Primo de Rivera, regresará a Cataluña el 22 de febrero de 1931. En marzo de ese mismo año, tiene lugar en Barcelona la “Conferencia d´Esquerres”, que une a Estat Catalá al Partit Republicà Català (más nacionalista que republicano, dirigido por Lluís Compayns i Jover) y al grupo del periódico L´Opinió (dirigido por Lluhí Vallescá), naciendo así una nueva organización: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que empieza con unos 17.000 afiliados, pero pronto tendrá una amplia base social a través incluso de otras organizaciones, como la Lliga de Rabassaires (su filial rural) y el CADCI (Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria). A pesar de todo, Estat Catalá seguirá constituyendo un partido autónomo dentro de la misma Esquerra, siendo su ala extremista y separatista.

Esquerra Republicana de Catalunya es un partido con una historia tortuosa y complicada. Desde la primera militancia burguesa y filofascista proveniente del Estat Català, hasta las últimas incorporaciones de los grupúsculos marxistas leninistas.

En las elecciones municipales del 14 de abril de 1931, Esquerra Republicana de Catalunya arrasa contra todo pronóstico, y Macià, desde el balcón del Palacio de la Generalitat de Cataluña, proclama la “República Catalana dentro de la Federación Ibérica”, con el siguiente discurso:

«Catalanes:

Interpretando el sentimiento y los anhelos del pueblo que nos acaba de dar su sufragio, proclamo la República Catalana como estado integrado en la Federación Ibérica.

De acuerdo con el presidente de la República Federal española Niceto Alcalá Zamora, con el cual hemos ratificado los acuerdos del pacto de San Sebastián, me hago cargo provisionalmente de las funciones del Gobierno de Cataluña, esperando que los pueblos español y catalán expresarán cual es en estos momentos su voluntad.

Haciendo esta proclamación, con el corazón abierto a todas las esperanzas, nos conjuramos y pedimos a todos los ciudadanos de Cataluña que se conjuren con nosotros para hacerla prevalecer por los medios que sean, incluso si fuera necesario sacrificar la vida.

Rogamos que cada catalán, así como cada residente en Cataluña, se haga cargo de la enorme responsabilidad que en estos momentos pesa sobre todos nosotros.

Todo aquel pues, que perturbe el orden del nacimiento de la República Catalana será considerado un agente provocador y un traidor a la patria.

Esperamos que todos sabréis haceros dignos de la libertad que nos hemos dado y de la justicia que, con la ayuda de todos, vamos a establecer. Nos apoyamos sobre cosas inmortales como son los derechos de los hombres y los pueblos, que ni muriendo perderíamos.

En proclamar nuestra República, hacemos llegar nuestra voz a todos los pueblos de España y del mundo, pidiéndoles que espiritualmente estén de nuestro lado y en contra de la monarquía borbónica que nos venció, y les ofrecemos aportar todo nuestro esfuerzo y toda la ilusión de nuestro pueblo renaciente para asegurar la paz internacional.

Por Cataluña, por los otros pueblos hermanos de España, por la fraternidad de todos los hombres y todos los pueblos, Catalanes, sabed haceros dignos de Cataluña».

El President,

Francesc Macià             Barcelona, 14 de abril de 1931

Tres días más tarde Macià se pliega a las izquierdas españolas y “renegocia” la República catalana por una “Autonomía”. Así pues, ante la visita realizada por los ministros republicanos Marcelino Domingo (Instrucción Pública y Bellas Artes) y Nicolau D´Olwer (Economía), ambos catalanes, el anciano líder de ERC depone su actitud. A cambio, se restablece la Generalitat, a la que se traspasan las competencias de las diputaciones provinciales

Josep Tarradellas confiesa en una carta dirigida a Frederic Escofet que: “Macià ante un grupo de personas nos dijo que ése era el dia más triste de su vida, no porque había renunciado a la República catalana, sino porque, y eso era exacto, tenía plena conciencia de ello, Cataluña no la quería. Su decepción era producida porque creyó que al anunciar a la multitud que estaba en la plaza San Jaume la renuncia a la República catalana y la aceptación de la Generalitat, se habría producido protestas y alborotos, y fue todo lo contrario, pues nuestro pueblo tenía plena conciencia de que estaba bien que el presidente Macià hubiese proclamado la República catalana y que aún estaba mejor que hubiese renunciado a ella“.

La firma del Pacto de San Sebastián entre republicanos, socialistas y catalanistas de izquierdas, en agosto de 1930, preveía atender las reivindicaciones nacionalistas, pero sin proponer un calendario concreto. Tras la abdicación del rey Alfonso XIII, en abril de 1931, tal como hemos mencionado más arriba, Esquerra Republicana de Catalunya dirigida por Francesc Macià, proclamó la República Catalana, el 15 de abril de 1931. El jefe del Gobierno provisional, Niceto Alcalá-Zamora, acudió a Barcelona y consiguió que Macià reconsiderase la proclamación, a la espera de la aprobación de la Constitución. Mientras tanto, se recuperó el viejo nombre de Generalitat, para designar el sistema institucional autónomo catalán.

Sin embargo, la Generalidad preparó un proyecto de Estatuto, el conocido como Estatut de Núria, que fue plebiscitado por los ciudadanos catalanes el 2 de agosto de 1931. Con un 75% de participación, el proyecto de Estatuto obtuvo una aprobación del 99.45% de los votantes.

El proyecto fue discutido en las Cortes en mayo de 1932. El fallido golpe de estado protagonizado por el general Sanjurjo aceleró el debate y la aprobación del proyecto el 9 de septiembre de 1932. Tras la aplicación de una serie de enmiendas, que dejaron los 52 artículos originarios en 18, el Estatuto de Cataluña fue aprobado por amplia mayoría: 314 votos afirmativos frente a 24 negativos.

El Estatuto aprobado rebajaba las pretensiones originales del proyecto. Mientras en el proyecto se afirmaba que «Cataluña era un Estado autónomo dentro de la República española», el texto final fijaba –de acuerdo con la Constitución Republicana que definía a España como «un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones»– que «Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español». Otros aspectos sustanciales también fueron modificados. Por ejemplo, de la propuesta oficialidad única del catalán se pasó a la co-oficialidad de catalán y castellano.

Sin embargo, a pesar de los recortes, el Estatuto confería una sustancial autonomía a Cataluña: la Generalidad pasaba a estar compuesta de un Parlamento, un Presidente y un Consejo Ejecutivo. También obtenía competencias en ámbitos como orden público y justicia.

ERC DURANTE LA GUERRA

En las elecciones celebradas posteriormente ERC volvió a triunfar y en 1933 fallecía Macià. Al morir pidió los sacramentos y su familia quiso celebrar un funeral católico, pero la Generalitat impuso un entierro laico y pomposo.

A la muerte de Macià le sucedió Luis Companys i Jover. Pertenecía Companys al ala más izquierdista del Partido Republicano Catalanista (que era el otro partido que se integro en ERC). En aquél momento ERC contaba con unos 60.000 afiliados y el 4 de los votos en el panorama político catalán. El partido había cuajado entre una parte de la burguesía catalana, pequeños comerciantes y payeses.

En 1934 se convertía Companys en presidente de la Generalidad. Aprovechando la revolución de Asturias de 1934 proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Sin embargo el ejército puso las cosas en su sitio y Companys fue encarcelado. La victoria del Frente Popular en 1936 le devolvió a la calle y a la presidencia de la Generalitat. Tras el Alzamiento militar de julio de 1936, la Generalidad y los de ERC se aliaron a los anarquistas de la CNT y a los comunistas del POUM, llegando a integrarles en el gobierno de la Generalidad. El ambiente revolucionario en Cataluña desata una cruenta persecución religiosa y política, en la que colaboran los “escamots” de ERC con patrullas anarquistas. Bajo la responsabilidad de Companys se cometen miles asesinatos indiscriminados de los cuales hoy no se suele hablar. Sin embargo, en mayo de 1937, se producirán los famosos sucesos de mayo en Barcelona en los que se enfrentan los comunistas estalinistas del PSUC contra los anarquistas de la CNT y los comunistas del POUM. ERC abandonará a los anarquistas y se aliará estratégicamente con los comunistas estalinistas y con los socialistas del PSOE.

Companys requerirá al lenin español, Largo  Caballero y al gobierno republicano de Madrid que intervengan en Cataluña. Así, pudo el gobierno republicano de Madrid recuperar buena parte de las competencias otorgadas por el Estatuto a Cataluña (entre ellas el orden público). Así moría a petición de ERC (antes de acabar la guerra y de la liberación de Cataluña por las fuerzas nacionales) el proyecto autonomista catalán.

Tras la guerra civil, los dirigentes de ERC se exilian a Francia. Companys será detenido por la GESTAPO entregado a Franco y fusilado tras un juicio sumarisimo en el castillo de Montjuic Barcelona en 1940, en los mismos muros donde habian muerto muchos de los catalanes mandados fusilar durante su gobierno.

Gracias a De Gaulle los restos de ERC pudieron mantener la “ficción” de un gobierno de la generalitat en el exilio. A Companys le sucedió en la fantasmagórica Generalitat Josep Irla y a éste, en 1954, Josep Taradellas. Según la historiografía oficial de ERC una parte de la militancia permanecería en Cataluña en la clandestinidad. El militante más destacado de aquella época fue Heribert Barrera. Pero la clandestinidad quedó reducida a mantener una mínima infraestructura en Cataluña y a colocarse poco a poco en la pujante burguesía catalana.

Ese catalanismo resistente al franquismo supo cobijarse bajo el manto de una cada vez más progresista iglesia catalana y de la alta burguesía. De ahí que el franquismo “tolerara” esa disidencia. Los conspiradores de salón tuvieron que esperar a que muriera Franco para ponerse las medallas oportunas.

LA TRANSICIÓN

La historia de la transición democrática no será muy ejemplar para los viejos militantes de ERC. En su IX congreso, en 1977, Heribert Barrera es escogido Secretario General. También se produce la famosa llegada de Tarradellas y se restaura la Generalidad. Sin embargo los militantes de ERC tendrán que ver cómo ERC, en 1980, apoya – junto al centro derecha de la UCD – el gobierno del centro-derecha catalanista de CiU. Además se tiene que tragar la concesión, por parte del Borbón Juan Carlos, del Marquesado de Tarradellas al susodicho republicano.

En los ochenta se integraron sectores de extrema derecha, que fueron expulsados años más tarde. Posteriormente, en los noventa, un grupo de ex miembros de la banda terrorista “Terra Lliure” (la ETA catalana) entraron en el partido, dándole un sesgo opuesto. Después de un cisma interno, pendiente de resolución judicial, se crearon dos facciones: una cuya a línea ideológica es interclasista y la otra de izquierda.

La “clandestinidad” ha aburguesado a la militancia de ERC devolviéndole a sus orígenes pequeñoburgueses de Macià. Con el tiempo, otro de sus notables dirigentes, Joan Hortalá, acabará presidiendo la bolsa de Barcelona. Lejos quedan los gobiernos revolucionarios de 1937. No hemos de olvidar que ERC, desde la época de Companys es uno de los partidos que más miembros ha aportado a la masonería, incluyendo al padre de Luis Salat, que fue militante de ERC. Por eso no de extrañar ERC apoyara el Decreto de la Generalitat en 2001, a petición del PSC, de restaurar el buen nombre de la masonería. En plena transición, ni la masonería ni ERC están para nuevas revoluciones, más bien para instalarse en el naciente régimen.

ERC, en sucesivos comicios, irá perdiendo fuerza quedando a la sombra de CiU. Los analistas políticos le presagian una lenta muerte. De hecho, buena parte de sus cuadros dirigentes están envejecidos y sólo aspiran a las migajas que caen de la mesa de CiU. En 1984, en las elecciones autonómicas, ERC sólo obtiene cinco diputados de los 14 que había obtenido antes. Y en 1986 pierde la representación en las Cortes de Madrid. Sin embargo la lenta pero constante labor de la “moderada” y “centro-derechaista” de CiU dará frutos.

El sistema educativo, esencialmente nacionalista, impuesto por CiU, las magníficas subvenciones al entorno cultural nacionalista y la labor de TV3 llevan al nacionalismo catalanista vaya cobrando fuerza. Se producen entonces la entrada en ERC del joven Ángel Colom y el grupo de La Crida que surgió de las subvenciones de la Generalitat. Jóvenes que arrastra Colom dinamizan el partido y en las elecciones autonómicas de 1988 consiguen 6 diputados.

Pronto Colom alcanzará la Secretaría General del partido. Ello se produce en un Congreso en el que se produce un “golpe de estado” donde Colom consigue que los recuentos de votos sean convenientemente manipulados. En 1991 se producirá una cuestión clave para el futuro de ERC. Colom, junto a otros dirigentes de ERC (entre ellos un desconocido Carod-Rovira), consigue pactar con el grupo terrorista Terra Lliure una pacificación definitiva. Buena parte de Terra Lliure (unos 20 militantes) se incorporan a ERC. Esta es la última incorporación de una serie de adhesiones provenientes de los grupúsculos separatistas de la ultra izquierda que se habían ido incorporando al partido. Carod-Rovira y su actual equipo proviene de estas incorporaciones que van desplazando a la vieja militancia burguesa. Los viejos líderes ya sólo aparecen en los medios cuando lanzan exabruptos; como las famosas declaraciones de Heribert Barrera afirmando que la inmigración norteafricana está acabando con Cataluña y que se tiene que frenar radicalmente. En las elecciones de 1995, ERC obtiene 305.000 votos. Es el mejor resultado de la reciente historia democrática hasta las autonómicas del 2003 en las que alcanza 500.000 votos.

LA NUEVA ERC Y LA CONSTELACIÓN ULTRAIZQUIERDISTA

La nueva ERC, empero, surgirá de la caída de Ángel Colom. Este joven dirigente, homosexual reconocido, hijo de una familia franquista y ex seminarista, abandona el partido con Pilar Rahola Martínez, fundando el Partit per la Independencia (PI). Colom deja ERC en la bancarrota, con una deuda de 700 millones de pesetas. El fracaso electoral del PI lleva a que Colom remanse en las aguas de CiU que lo integra y le manda a una oficina de la Generalitat en Marruecos. En ese momento Carod-Rovira se hace dueño del partido. Éste cuenta con 5.000 militantes y unos 500 cargos públicos, principalmente concejales de Ayuntamientos. La estructura dirigente que impone Carod-Rovira proviene en buena parte de grupúsculos ultra-radicales que habían fracasado en todos sus intentos de realizar una “revolución marxista” en plena transición. Ya con la llegada de Angel Colom, la masonería burguesa abandona ERC. Estamos, por tanto, ante un nuevo partido.

Carod Rovira (hijo de una familia franquista y ex seminarista como Colom) proviene políticamente del Partit Socialista d’Alliberament Nacional (PSAN), en el que militó entre 1970 y 1977. Este partido había sido fundado en 1968 a raíz de una escisión en el Front Nacional de Catalunya (FNC). Sus juventudes decidieron integrar en el independentismo catalán la teoría marxista y la praxis comunista (tan de moda en aquellos años). El PSAN se proclama en 1976 marxista-leninista.

En 1977 se produce una escisión que da lugar a Nacionalistas d’ Esquerra (NE). Entre los escindidos está Carod-Rovira, y propugnan la integración en el proceso democrático. El sector más radical y marxista lugar, junto con otras confluencias al grupo terrorista Terra Lliure que se disolverá en 1996, por obra y arte de Colom y Carod-Rovira. Así la nueva ERC recogerá los restos del ensayo revolucionario marxista-leninista-independentista. El soporte político de Terra Lliure, el Moviment de Defensa de la Terra (MDT) fruto de la otra escisión del PSAN (PSAN-provisional), también se acabará incorporando en ERC.

En 1998, se integrará en ERC la Coordinadora Obrera Sindical (COS) un pequeño sindicato ligado al PSAN y la intersindical Alternativa de Cataluña con presencia en el profesorado de la escuela pública (USTEC) y la administración de Generalitat (CATAVAC). Sindicatos, por cierto, que mantienen relaciones estrechas con LAB (El sindicato nacionalista próximo a HB). Así, poco a poco, la nueva ERC ha atraído a todo tipo de grupos y grupúsculos que por sí mismos nada podían.

CONCLUSIÓN: PRESENTE Y FUTURO

El más que notable respaldo electoral que ha obtenido ERC en los últimos comicios puede explicarse como el resultado de la política cultural de CiU. ERC ha recogido los votos de muchísimos jóvenes educados bajo las directrices de los inspectores de educación y los programas impuestos por CiU. La propia ERC se ha visto sorprendida por el éxito viendo cómo a duplicado sus concejales (actualmente cuenta con más de 1.000) y el número de militantes que ya ha alcanzado 9.000.

Sin embargo el temor ante este desborde de la militancia ha llevado a reaccionar a los nuevos dirigentes. Entre la afluencia de la nueva militancia se encuentra todo tipo de elementos contra-culturales y anarquistas que parecen poner en peligro la estabilidad del partido. De hecho, los estatutos de ERC proponen un congreso asambleario en el que pueden participar todos los militantes, pero actualmente la cúpula directiva ya se propone renovar los estatutos para evitar Congresos asamblearios. ERC tendrá que enfrentarse a su propia historia. Tiene que decidir si su futuro, y el de Cataluña, pasa por integrarse en el Estado Burgués y aliarse con la izquierda moderada (tal y como hizo Macià) o apuntarse a un proceso de alianza con los sectores más revolucionarios (como hizo Companys) o volver tras la estela de CiU (como hizo Barrera).

Sin embargo, todo indica que ERC se encaminará a desarrollar el viejo proyecto revolucionario en el que fueron formados sus actuales dirigentes. Desde la llegada de Carod-Rovira a la Secretaría del Partido, proclamó que su proyecto era equidistante al PSC y a CiU. Sus pactos con el PSC e IC (comunistas) sólo puede ser entendido como táctico, pues la estrategia de ERC está clara: una independencia para Cataluña (que ni el PSOE ni IU podrían aceptar) y un proceso de marxistización una vez conseguida la independencia. Un partido de 9.000 afiliados puede poner en jaque a una población de casi 40 millones. Paradojas de la democracia.

informacion recogida en:

Alfonso Carlos Amaritriain. Artículo aparecido en Ahora información nº68, marzo-abril, 2004

foro españa

otras Fuentes: http://www.lesclat.com/modules.php?n…article&sid=70

Blogs de referencia:

Cataluña hacia el fascismo. Macia, Un desequilibrado mental

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