Guerra civil en badajoz: el gran engaño – memoria historica

Si a la Memoria Histórica podemos llamarla algo, sería el gran engaño. Y en efecto, es el engaño más grande jamás contado.

Nunca antes, ni en los tiempos más negros de la dictadura, se había visto una manipulación ideológica tan impresionante como la que estamos viviendo. Y digo que es un gran engaño, porque si bien en una dictadura los ciudadanos creen en lo que les meten en la cabeza porque no tienen más remedio, actualmente una parte de la ciudadanía se cree el engaño y la manipulación que los asalariados de la Memora Histórica les están metiendo en la cabeza sin que nadie les obligue a ello. Simplemente lo creen, sobre todo, por fanatismo ideológico y porque es tan espectacular y tan brutal la manipulación ideológica que están llevando a cabo que sus engaños acaban por quedarse grabados en las mentes a fuerza de repetirlos una y otra vez.

Con frecuencia hemos visto cómo en este blog entran mucha gente y repiten, como robot programados, o más bien como idiotizados por la propaganda, aquello de: los izquierdistas mataron a diez pero los fascistas a cien. Y así, una y otra vez, como si fuera una cantinela introducida en sus lavados cerebros y la repiten sin saber muy bien qué dicen.

Ya en eso de las comparaciones encontramos la primera paradoja, porque constantemente los asalariados de la Memoria Histórica dicen que los golpistas se alzaron contra la democracia, la libertad y el Gobierno libremente elegido por el pueblo.

Si es así eso de democracia y libertad y un Gobierno legalmente establecido, yo pregunto que cómo es posible que asesinaran a tanta gente, ya que durante la guerra civil el número de represaliados por los gubernamentales fue mayor que el de los franquistas.

Acusan a los franquistas de dar un golpe de estado y represaliar a sus enemigos, pero olvidan que el PSOE, sólo dos años antes del alzamiento militar, dio otro cruento golpe de estado y ejerció una terrible represión con cientos de asesinatos en tan solo diez días. Me refiero, lógicamente, a la llamada revolución de octubre de 1934 y con la llegada del Frente Popular hacían llamamientos constantes a sus afiliados para que se preparan para una guerra que estaban dispuestos a llevar a cabo para gobernar a toda costa y hacer de España una República Soviética dependiente de Moscú.

Desde el momento que ese Gobierno permitió que las milicias frentepopulistas, compuestas principalmente por anarquistas, comunistas y socialistas, claro está, iniciaran el asesinato masivo y las torturas a personas inocentes perdió todo argumento y toda credibilidad de legalidad. Un Gobierno nunca debe ponerse a la altura de quienes se salen de la legalidad, porque entonces ese Gobierno se transforma automáticamente en el mismo mal que trata de combatir y nada diferencia a uno de otro.

Centrémonos en el tema de la represión no ya de Extremadura sino de Badajoz y su provincia.

Sobre este tema se han escrito infinidad de libros. Uno de los primeros que habló sobre la represión fue Don Justo Vila Izquierdo que escribió el libro EXTREMADURA: LA GUERRA CIVIL uno de los libros más inverosímiles, fantasiosos y mal documentados que nunca se haya visto, en el que entre otras muchas barbaridades relativas a los sucesos que se vivieron en Badajoz, cifra el número de víctimas el día 14 de agosto y siguientes en ocho mil personas.

Pero el caso de Don Justo Vila podemos considerarlo pintoresco y propio de la España cañí, sin darle más importancia debido a sus pocos conocimientos sobre la guerra civil en Badajoz. Méritos estos que han llevado al PSOE a nombrarlo asesor para la Memoria Histórica, señal evidente de cómo quieren hacer ver esa Memoria, alejada de cualquier rigor histórico pero encaminada a los fines ideológicos que pretenden.

Otro historiador que surgió antes de que esto de la Memoria Histórica cobrara auge fue Don Julián Chaves Palacios con uno de sus primeros libros titulado OPERACIONES MILITARES EN EXTREMADURA, pero este trabajo ha sido despreciado y desmentido por un alto dirigente del PSOE, que manifestó públicamente, y fue recogido por la Prensa regional, que en Extremadura no hubo operaciones militares sino represión, con lo cual, creo yo, sobra cualquier comentario..

El siguiente de la lista fue Don Francisco Espinosa Maestre que publicó en el año 2003 el libro LA COLUMNA DE LA MUERTE.

Este trabajo se ha convertido en el libro de cabecera de los fanáticos y en él se basan cada vez que alguno manifiesta eso de que los gubernamentales mataron a diez y los fascistas a cien.

Debido a la ignorancia y fanatismo, se han creído a pie juntillas los que en ese libro se dice sobre los listados de la represión y para ellos es como los Evangelios para los católicos.

El señor Espinosa, evidentemente, tenía muy claro para qué tipo de gente escribía el libro y cifra los represaliados en la provincia de Badajoz en 6610 mientras que el número de represaliados por la derecha lo deja en la ridícula cifra de 243. (La Columna de la Muerte. Páginas 431-433) pero esta clase de gente para la que el libro está escrito no se da cuenta que el señor Espinosa, sospechosa e increíblemente, se deja en el tintero poblaciones como Campillo de Llerena, Campanario, Granja de Torrehermosa, Don Benito, Cabeza del Buey, Castuera, Medellín, Navalvillar de Pela, Siruela Zalamea de la Serena, Zarza Capilla, etc. donde los crímenes de los gubernamentales se contaban por cientos y que hace que el número de represaliados por la izquierda se eleve sustancialmente y, tampoco dice que esos 6610 represaliados por la derecha lo son desde 1936 hasta la década de los años cuarenta, o sea, casi diez años en los que nadie lo duda, la represión franquista alcanzó cotas terribles y los consejos de guerra dictaban condenas a penas de muerte con una facilidad pasmosa.

Para rebatir la cifra, fuera de toda lógica y totalmente increíble, de 243 represaliados por los gubernamentales dicha por el señor Espinosa debemos remitirnos al listado que el historiador Ángel David Martín Rubio realizó sobre la represión gubernamental en la provincia, elevando esa cantidad a 1614 personas.

Aquí debemos volver a incidir en lo ya comentado sobre el tiempo que esa represión se llevó a cabo, porque es muy importante el dato. Es decir, entre 1936 y años 40, los represaliados de la derecha, según el señor Espinosa alcanzó la cifra de 6610 y el de los gubernamentales, según el señor Martín Rubio, se sitúa en 1614, en tan sólo tres años.

Aun así, es mucha la desproporción, dirán algunos. Efectivamente, es mucha desproporción y se ajusta perfectamente a los postulados de los fanáticos que dicen aquello de unos, diez y, otros, cien.

Pero claro, hay otra cuestión fundamental que nadie de la Memoria Histórica dice, es más, no sólo no lo dicen, sino que, como veremos enseguida, apoyan y aumentan.

Esta cuestión podemos dividirla en dos conceptos.

En el primer concepto es que en los listados del señor Espinosa encontramos que están los nombres de personas que murieron por cuestiones no relacionadas con la represión, como pueden ser, por ejemplo, los bombardeos o acciones de combate.

Y el segundo concepto es que ese listado de 6610 puede ser rebajado sustancialmente en, tal vez, varios miles de personas (no quiero anticipar ninguna cifra porque estoy estudiando esos nombres y hasta que no tenga una relación definitiva no aventuro su número) que si bien fallecieron entre los años 1936 y mil novecientos cuarenta y tantos y, por supuesto, están inscritos en el Registro Civil, en sus actas de defunción no figura la causa de la muerte y no hay ninguna prueba que ésta se debiera a la represión, y pese a eso, sus nombres fueron escritos en la lista que el señor Espinosa publicó y figuran, igualmente, en los listados de TODOS LOS NOMBRES.

Como ya he dicho antes, no estoy en condiciones aún de vaticinar ninguna cifra, pero si atendemos al rigor documental, es decir, a los nombres que figuran como causa de la muerte: Movimiento Nacional, pasados sucesos, guerra civil, hemorragia aguda, anemia aguda, ejecución de sentencia o fusilado, esta cifra puede ser rebajada, casi me atrevería a asegurar que en varios miles, con lo que nos encontraríamos conque el número de represaliados de uno y otro bando fue, prácticamente, el mismo, porque vuelvo a repetir una vez más, la represión gubernamental se realizó a un ritmo desenfrenado en muy corto espacio de tiempo y la represión franquista se prolongó durante muchos años.

Evidentemente me estoy refiriendo a los nombres de las personas que hay constancia documental, no a las que fueron sacadas de sus casas en los terribles “paseíllos” y asesinadas en cualquier lugar por aquellas bandas de criminales, cobardes y emboscados que pululaban en la retaguardia de la zona franquista ejerciendo una brutal represión.

Y esto nos lleva, a lo que tal vez sea la aberración más impresionante, que supera, con mucho, la razón.

Me refiero a la Universidad de Extremadura y su Proyecto de Investigación de la Memoria Histórica.

Si, como acabamos de ver, Don Francisco Espinosa, pese a su clara manipulación en las listas, se mostró prudente en el número, el equipo del Proyecto de Investigación de la Universidad de Extremadura no ha tenido reparos a la hora de exagerar y cifra el número de represaliados en Extremadura en 12501 nombres.

Don Francisco Espinosa manifestó que en Badajoz capital el número de represaliados por los franquistas en todos esos años alcanzó la cifra de 1349 y, por su parte, el equipo del Proyecto de Investigación de la Universidad de Extremadura la sitúa en 1544. Lo mismo ocurre si hablamos de la lista de represaliados por el franquismo a nivel de la provincia de Badajoz, por no decir nada en cuanto al cómputo total en la región extremeña.

Como vemos, lo que la Universidad de Extremadura está haciendo atenta contra todo sentido común y contra todos los principios.

Cabe preguntarse qué métodos de investigación utiliza el equipo del Proyecto de Investigación de la Universidad de Extremadura.

No se cansan los interesados en decir que sus métodos son rigurosos y científicos, pero ¿en qué consisten esos métodos rigurosos y científicos? ¿Cómo saben el nombre de algunas personas que, según ellos fueron asesinados en la plaza de toros, incluso en el año 1937? ¿Es un método riguroso y científico creerse lo que digan los descendientes de esas personas hasta el extremo de publicar que esa persona murió en la plaza de toros sin tener ningún documento acreditativo? ¿Por qué el equipo del Proyecto de Investigación, dependiente de la Universidad de Extremadura da como represaliados por el franquismo a personas que fueron represaliados por los gubernamentales? ¿Ignorancia o malicia? y, finalmente ¿qué métodos de investigación lleva a cabo el equipo del Proyecto de Investigación de la Universidad de Extremadura como para publicar varios miles de nombres que no hay ninguna constancia documental de que su fallecimiento se debiera a la represión franquista?

Que eso lo haga alguien a nivel particular tiene un pase, porque cada uno puede escribir y publicar lo que quiera y, como estamos viendo cada día, no faltan crédulos que den por cierto esas afirmaciones, pero si eso también lo hace un estamento que debería ser serio y profesional como es la Universidad de Extremadura, la cosa supera lo tolerable.

En este blog, posiblemente alguien interesado, ha dicho varias veces que esa lista publicada por el equipo del Proyecto de Investigación es provisional y todavía están realizando investigaciones.

Bien, pues si es provisional ¿por qué no esperan a tener los resultados definitivos y suficientemente contrastados antes de publicar nada? ¿A qué se debe ese apresuramiento? Tengamos en cuenta que estamos hablando de un trabajo de investigación subvencionado por la Junta de Extremadura y las Diputaciones de Cáceres y Badajoz y llevado a cabo en el seno de la Universidad de Extremadura, por lo tanto, nunca, bajo ningún concepto, puede publicarse algo que no es definitivo y si en vez de doce mil presuntos represaliados resulta que solamente se puede demostrar que hubo cinco mil, pues qué le vamos a hacer. Son muchísimos también y cada nombre que figura en esa lista lleva tras de sí una terrible tragedia.

Ya, para terminar, hay otra cuestión que también tiene su punto. Más de una vez han dicho que esa lista tiene carácter provisional porque están intentando localizar a familiares de las personas que figuran en dicha lista.

No quiero ni pensar que la Universidad de Extremadura de por buena una investigación en la que la fuente documental sea que alguien se presente en casa del nieto de fulanito de tal y le diga: Oiga, ¿sabe usted cómo murió su abuelo, su padre o su hermano? Es que somos de la Universidad de Extremadura y estamos elaborando una lista de represaliados por el franquismo y a las personas que digan que su familiar fue represaliado tiene derecho al cobro de una determinada cantidad de dinero.

Si hicieran esto, sería el colmo.

GUERRA CIVIL EN BADAJOZ: EL GRAN ENGAÑO.

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