El catalanismo radical y el nazismo (I al V) « SOMATEMPS

 

Resultado de imagen de escamots verdadesofenden

Aunque es poco conocido este hecho histórico, los partidos catalanistas radicales intentaron sondear un posible apoyo nazi para su causa. Ya antes de la toma del poder por el NSDAP (Partido Nazi) en 1933, se habían producido tímidos contactos: cuando un dirigente nazi visita Barcelona en 1932, haciendo propaganda del movimiento de Hitler, es entrevistado por La Nació Catalana,órgano del Partit Nacionalista Català (PNC), que encuentra sus declaraciones «interesantes»; el nazi afirmaba que su partido «conoce» que los catalanes son racialmente diferentes de los españoles, define a los judíos como enemigos del nacionalismo catalán, y otras minucias (Entrevista al Dr. K. Corff, por G. de Montrodo, «Qué vol Hitler?». La Nació Catalana. n.º 8. 26-IX-1932, p. 3).

nosaltressols1

Eso preparaba de hecho el terreno para relaciones algo más reales, y así desde 1933, habrá contactos de dirigentes de Nosaltres Sols! y del PNC con jerarcas nazis: para algunos separatistas catalanes, convencidos de que el triunfo del fascismo en el mundo era inevitable, convenía que Cataluña supiese aprovechar la oportunidad que se le ofrecía en ello. Nosaltres Sols! también proclamaba la necesidad de analizar la escena política internacional para seleccionar aliados potenciales para Cataluña, en función de sus intereses hacia España, y en 1934 La Nació Catalana defendía que el pancatalanismo debía contemplarse en el espejo del pangermanismo puesto en práctica por la Alemania nazi, llegando hasta postular una «Confederació Occitana»: estratégicamente, a Cataluña le interesaría que estallase un conflicto internacional entre Francia y Alemania, pues así España (con Italia) se alinearían al lado de la primera.nosaltressols2

Alemania se convertiría de este modo en el aliado natural del catalanismo: «A L´esperança d’una Catalunya lliure, relliguem el Pancatalanisme al Pangermanisme» (E. ALBERT,Quatre boigs de Mataró, Mataró: Caixa d’Estalvis Laietana/Dalmau, 1979, p. 112. El mismo Esteve Albert, de laOrganització Militar Nosaltres Sols! afirma que él mismo fue invitado a ir a Alemania para seguir cursos de piloto aéreo).

De hecho, entre los dirigentes de Nosaltres Sols! se perfilaba un ala pro-fascista y otra nacionalista pura, democrática y anti-fascista. Las páginas del órgano separatista serán un ejemplo de esa dialéctica interna: así, a los repetidos artículos de Cardona diferenciando el nacional-feixisme del nacionalisme alliberador y contra el totalitarismo nacionalista, en cuanto éste propugnaría la supremacía del Estado sobre el individuo (J. B. SAGRET, «Paradoxa internacional», Nosa/tres So/s!, n.º 182, 29-IX-l934, p. 2.), se oponen otros en los que indirectamente se refleja el influjo fascista, además de los artículos claramente en favor de las aspiraciones revisionistas de Hungría y Alemania, presentándolas como consecuencia lógica del «principio nacionalista» («La Lliga de Nacions, contra les nacionalitats oprimides i contra el pacte», N.S.!, n.º 183, 6-X-1934, p. 4.)

Ese sector pro-fascista de Nosaltres Sols! incluso defendía hacia 1934/35 la superioridad racial de los catalanes sobre los “africanos” españoles de modo pretendidamente científico: partiendo de la desigualdad “natural” entre las razas, suponen que la evolución en la conformación racial en España y Cataluña fue diferente, sin mestizajes de raza árabe y judía en territorio catalán, con lo que “es pot considerar l’ espanyol com un element de la raça blanca en franca evolució cap al component racial africa semític (arab)”, siendo los coeficientes de inteligencia de los catalanes superiores a los de los españoles. La inmigración supondría en Cataluña un peligro de contagio del carácter «gandul i pro-africá espanyol» (Vid. Nosaltres SoIs!, Fomanents ientifics del racisme. Quaderns del Separatisme, n.º 2, Barcelona: s.e., s.d. (1935?).

palestra-13

Los nacionalsocialistas, a principios de los 30 del siglo XX, tanteaban todas las posibilidades de apoyo en el exterior, siendo los catalanistas radicales una opción que entraría en juego sólo en el caso de que las circunstancias así lo aconsejasen. Tampoco cabe afirmar que existiese por su parte una atención específica hacia los nacionalismos peninsulares. Los cauces de comunicación entre 1934 y 1936 seguirán siendo indirectos.

palestra-01

De este modo, en el seno de la delegación catalana ante el Congreso de Nacionalidades Europeas, ya bajo influencia de la Volkstumspolitik nazi, que impuso como su dirigente máximo al diputado alemán-estoniano Werner Hasselblatt, representante del «ala dura», frente al liberalismo nacionalitario de P. Schiemann(Vid. M. GARLEFF, «Nationalitiitenpolitik zwischen liberalem und vtilkischem Anspruch. Gleichklang und Spannung bei Paul Schiemann und Wemer Hasselblatt», in J. C. von Henn und C. J. Kenez (Hrsg.),Reval und die baltischen Lander. Festschrift /ür Helmuth Weiss zum 80. Geburstag, Marburg/Lahn: Herder Institut, 1980, 113-132), quienes tomarán la primacía serán precisamente los catalanistas radicales: Maspons i Anglasell por ese tiempo había radicalizado sus posiciones y militaba en el PNC, mientras Batista i Roca adquiere influencia y prestigio en los círculos del Nationalitiitenbewegung, incluso en los más marginales «revisionistas» húngaros del Partido Húngaro de Rumania exiliados en Ginebra alrededor de Gustave de Kover y su revista La Voix des Peuples.

Palestra, por otro lado, ya a mediados de 1934, y por medio de su «Oficina de relacions internacionals», en ocasiones aparece cumpliendo el papel auxiliar de informador sobre la cuestión catalana para la diplomacia nazi, asumiendo la posición del ala nacionalista de la ERC, p.e., al interpretar el conflicto entre el Gobierno central derechista y el Gobierno catalán provocado por la polémica Llei de contractes de conreu (PAAA-M-K, Nr. 498-4, Informe del cónsul alemán, Barcelona, 10.7.1934, «Betr.die Spannung zwischen Katalonien und Madrid», incluyendo transcripción del informe presentado por Palestra, «Die Konflikt zwischen Katalunien (sic) und Spanien», Barcelona, 25.6.1934. De hecho, ese informe refleja la posición de «entente» que el catalanismo radical quería establecer con el ala nacionalista de la ERC, alabando explícitamente las posiciones de Dencás.

palestra-05

De esos contactos preliminares, se pasaría en poco tiempo a la petición de ayuda directa: en junio de 1935, un líder anónimo de Nosaltres Sols! (probablemente Manuel Blasi, el más «germanófilo») visita Alemania y elabora en Hamburgo un memorándum que entrega en el Ministerio de Propaganda del III Reich, contemplando las posibles ventajas mutuas que surgirían de una colaboración efectiva entre Alemania y el separatismo catalán («Ampliación de nuestro proyecto». Hamburgo, 6 de julio de 1935, y Barcelona, 19 de marzo de 1936, en PAAA-M-K, nr. 770-32 (Band 2), adjunto a informe del cónsul alemán, Barcelona, 6.5.1936 (nr. 1613).

Aunque el memorándum quedó sin respuesta por parte alemana, los catalanistas esperaron al resultado de las elecciones de febrero de 1936, y al agravamiento de la situación interna en España en todos los órdenes para presentar un nuevo proyecto ampliado en el consulado alemán de Barcelona en mayo de 1936, que fue a su vez transmitido por el cónsul al Auswartiges Amt considerándolo digno de ser tenido en cuenta, por ser los separatistas catalanes una fuerza «con la que se tendrá que contar en el futuro», y por las eventuales ventajas materiales (garantía de bases para submarinos, de apoyo logístico, etc.) que se prometían en caso de conflicto.

Lógicamente, el cónsul no prometió nada a los catalanistas, pero sí consideró oportuno hacer llegar el proyecto a Berlín vía embajada en Madrid (Informe del cónsul de Barcelona, citad anteriormente). El nuevo intento quizá tenga una relación indirecta con el proceso de unificación de los grupos separatistas catalanes alrededor del nuevo partido Estat Català, surgido en mayo-junio de 1936 a raíz de la separación de las Joventuts y de Dencás de la ERC, y que atrajo a su órbita tanto al PNC como a Nosaltres Sols!

fascismo1

El memorándum de mayo de 1936 es el documento -de presumible autoría de Manuel Blasi y/o Baldomer Palazón, máximos representantes del «pro-fascismo» en Nosaltres Sols!, contra la línea democrática y antifascista encamada por Daniel Cardona consta de dos partes: una correspondiente al primer proyecto, datado en Hamburgo en julio de 1935, y una «addenda» fechada en Barcelona a 19 de marzo de 1936. Redactado en castellano, comienza con la explicitación de que se trata de un «proyecto de organización relativo a intercambio económico-cultural entre Cataluña y Alemania, sometido a su consideración», que no es más que «un aspecto del proyecto total de actuación patriótica».

cardona

Continúa con una fundamentación histórico-política del «problema catalán», haciendo hincapié en todo lo que sonase a germanófilo (p.e., destaca que en una de las cláusulas del Tratado de Utrecht, austro-alemanes, ingleses y holandeses adquirieron el compromiso de«garantizar la independencia de Cataluña en atención a su fidelidad a los Soberanos de la Casa de Austria»). Sigue con los orígenes del catalanismo político y cultural en el siglo XIX, concluyendo que ninguna de las soluciones ensayadas hasta entonces para resolver el problema catalán había sido acertada, en cuanto éste sería «una cuestión de soberanía», lo que, al no ser aceptado por España, motiva que «el pleito de Cataluña no ofrece posibilidades de solución jurídica y pacífica».

Desacredita naturalmente a Macià y a la ERC (al primero por «traidor» y a la segunda por«conglomerado improvisado, formado con elementos de dudoso patriotismo»). Dado que la política en Cataluña se convirtió en una pugna derechas/izquierdas, continúa, Octubre de 1934 se presentó como el momento propicio para «realizar una política totalitaria y con la opinión dispuesta para apoyarla», encarnada por las iniciativas del sector nacionalista de la ERC y Dencás, neutralizadas por Companys. Desde entonces, éste se habría aliado con la izquierda española, y, lo que sería peor, habría iniciado «el ataque sistemático a las ideas fascistas y con especial encono combate el fascismo alemán», lo que también explica en función de la amistad entre dirigentes de la ERC y «hombres públicos franceses miembros de la masonería», como Henry Torres. Descalifica también a la Lliga por españolista y por defender los intereses capitalistas.

En consecuencia, presenta al separatismo radical, representado «por nuestra organización patriótica «N.S.», como una corriente en auge con especial predicamento entre «las promociones de juventudes de 14 a 25 años», y que en razón de la intransigencia del Estado español y del estudio de los problemas nacionalitarios del mundo, «ha adoptado la forma revolucionaria y la única táctica que puede conducirnos a que triunfe la justicia de nuestra causa».

cardona2De seguido, descalifica a los partidos políticos españoles de la República, en cuanto no fueron ni serían revolucionarios (citando para ello un discurso de Hitler de 1923 sobre la «naturaleza de las revoluciones»…), sordos ante los problemas nacionales de Euskadi, Cataluña y Galicia (considerada ésta como “parte separada de Portugal, con la que constituye la nación lusitana”) y, sobre todo, francófilos: el sistema de partidos políticos republicano sería un calco del francés. Pro-franceses serían los radicales, la CEDAAzaña, y los partidos de la oposición, todos ellos favorables a las directrices francesas en política exterior, mientras la izquierda y los sindicatos (exceptuando a la S.O.V.) aprovechan el “manto”) antifascista para hacer propaganda a favor de la U.R.S.S. Por ello destaca que los separatistas catalanes no se adhirieran al frente antifascista constituido en Cataluña. Continúa denunciando a la prensa y medios de opinión financiados, según ellos, por Francia: desde la prensa radical a La Publicitat…

La coincidencia de España y Francia se debería, según los autores del memorándum, a que ambos Estados tienen en común las cuestiones nacionales vasca y catalana, además de Marruecos. Cuestiones estratégicas explicarían también esa coincidencia, en especial el “Problema del Mediterráneo Occidental”: la entente hispano-francesa permitiría el control de éste, mientras «la aparición de una Cataluña libre, que rompiera esta continuidad, significaría el peligro de una actuación en el Mediterráneo de alguna potencia alejada de él, sobre todo a base de una actuación submarina», a lo que se sumaría una eventual pérdida de Baleares, que aislaría a Francia de África.

breton2

breton3

Al final de El memorándum de mayo de 1936, pasan los separatistas catalanes a detallar su actuación: ya que sólo les mueve la «libertad total y absoluta de Cataluña», procuran hacer labor de proselitismo de modo más o menos clandestino, tanto en el interior de Cataluña como en el exterior, donde afirma tener contactos con núcleos afines con «problemas idénticos al nuestro»,con los que coordinar actividades. Menciona así a los separatistas vascos del Eusko Mendigoitzale Batza (a los que les une «un pacto de íntima colaboración y asistencia»), los nacionalistas bretones (del núcleo pro-fascista de Breiz Atao y el Parti Nationaliste Bréton de O. Mordrel, de quien Nosaltres Sols! a menudo reproducía comunicados, lo mismo que del órgano de los Mendigoitzales Jagi-Jagi) y «algunos grupos gallegos» que pese su modestia «son plenamente revolucionarios», así como afirman estar en gestiones con los rifeños y con la organización flamenca Dinaso.

Bajo la rúbrica «Nuestro nacionalismo ante el futuro de Europa», afirman su fe en que sólo en la aplicación integral del principio nacionalista radica la clave de la “prosperidad futura”). Alaba así «el paso dado por Alemania, reconcentrándose en sí misma y buscando entre sus propios valores los reactivos que la levantaron de la postración en que la dejó el Tratado de Versalles), lo que «constituye un estímulo». En virtud de ello, los separatistas se sienten solidarios de “las Patrias todas del mundo, pequeñas y grandes, pero auténticas”. En una futura Europa, los mosaicos plurinacionales deberían desaparecer, vascos y catalanes quedar en libertad, bretones también, Hungría recobrar «aquella parte de su territorio que los tratados ignominiosos desgajaron de su unidad.

Y si Austria y Alemania son racialmente una misma nacionalidad, creemos que por fuerza del mismo ideal nacionalista, no debe haber fuerza extraña que pueda impedir la reconstitución de la total nacionalidad germánica). Llegan finalmente a la propuesta de colaboración concreta: dado que, pese al apoyo de los núcleos catalanes de América, el rendimiento de las actividades propagandísticas de los separatistas «no es inmediato», basan su propuesta en la necesidad del apoyo financiero alemán para la publicación de un diario, con el que contrarrestar además la«impetuosa propaganda rusa» (La necesidad de un diario separatista ya venía siendo predicada por Nasa/tres So/s! Desde al menos septiembre de 1934. Vid. «Per un diari nacionalista», N.S.!. n.º 178, l.IX.1934, p. 2)., Solicitan el apoyo alemán, en cuanto «Alemania es nuestro amigo, por ser rival de Francia, tiranizadora de una parte de nuestro territorio nacional », y España siempre se alinearía al lado de ésta.

Prometen la mayor discreción (solamente un triunvirato de Nosaltres Sols!, afirma –probablemente Blasi, Palazón y alguno más- y otro de los Mendigoiza/es saben de esa gestión). ¿Qué ventajas reportaría el diario para Alemania? Las concretan en: despertar la conciencia nacional de los catalanes del Estado francés, creándole así un nuevo problema a éste en conjunción con vasco-franceses y bretones; campaña enérgica contra una hipotética movilización de catalanes contra Alemania en caso de guerra europea; propaganda de una reestructuración de Europa basada en el reconocimiento de los derechos de las nacionalidades, «para que desaparecieran tratados que establecen castas entre los pueblos de la tierra y para que la Sociedad de las Naciones deje de ser una camarilla al servicio de los Estados vencedores en la Gran Guerra, que son los que oprimen las nacionalidades».

Aparte de esa labor de propaganda, ofrecen su colaboración (extendidos también a País Vasco, Baleares y Madrid) en calidad de servicios de información sobre objetivos militares españoles; en caso de guerra, se prestan a proporcionar «grupos bien instruidos» a los alemanes, e “incluso aceptaríamos su tipo de organización de milicias, podríamos estudiar la forma en que fueran instruidos por Vds. un grupo de catalanes y vascos en el manejo de aviones y en la preparación de explosivos”, y, aunque España fuese neutral, prometen preparar puntos de aprovisionamiento de submarinos y de fuerzas aéreas en Cataluña. Recuerdan además que “nuestros hermanos de Euzkadi, tienen ya establecida una organización que les permitiría apoderarse de la mayoría de fábricas de armas de su territorio, sin que se interrumpieran las tareas de fabricación”. De hecho, es posible que Palazón y R. Fagés, del PNC, llegasen a organizar prácticas de tiro conjuntas con las Juventudes Hitlerianas de la Organización Exterior del NSDAP en el Montseny, y que Blasiconsiguiese con los nazis un acuerdo para la ayuda en la formación de cuadros (Hecho estudiado por Ucelay-Da Cal, gracias a tradición oral).

breton5

Los autores del memorándum concluían pidiendo detalles sobre las posibilidades de una cooperación comercial con una Cataluña independiente futura, y dando todas las garantías al III Reich de que su dinero estaría bien controlado: “Una Cataluña libre, representaría para Alemania, si no estuviera consumado, un paso definitivo en el desmoronamiento de Francia y la existencia de un país amigo en el Occidente Mediterráneo”.

En la “addenda” de 1936, se analizan someramente los resultados de las elecciones a Cortes de febrero de 1936 y el peligro galopante de revolución social en España, donde el marxismo contaría con la adhesión de las masas populares. Aunque -presagian- los “grandes intereses, las fuerzas católicas y religiosas y unos modestos grupos conservadores y monárquicos” tendrían hipotéticas probabilidades de triunfo si se pusiesen de acuerdo con «elementos militares de graduación» en un golpe de Estado, «el factor más importante, el que en resumen puede influir decisivamente, es el factor exterior de Francia», Estado que controlaría «la política española bajo todos sus regímenes». Así, triunfase la revolución social o la Dictadura militar, ambas servirían a la política gala, lo que no convendría a Alemania… Por ello, se intentaba convencer una vez más a ésta de que debía apoyar al separatismo catalán.

batibat

batista

Evidentemente, los catalanistas radicales se equivocaban en varios de sus planteamientos «estratégicos» y en sus previsiones: entre ellas, en algo tan sencillo como que la baza más segura para los intereses de las potencias fascistas a la altura de 1936 era sin duda la única con reales posibilidades, el fascismo español (al que de modo ininterrumpido se le venía apoyando desde sus orígenes), y en general la opción anti-revolucionaria española. Sólo subsidiariamente, «por lo que pudiera ocurrir», podría la diplomacia nazi jugar la carta de los separatistas catalanes, por lo demás lejos de ser un aliado fiable en el interior de Cataluña: el interlocutor preferido para la diplomacia alemana había sido y en cierto modo seguía siendo la Lliga de CambóEstelrich.

Como sus coetáneos irlandeses del IRA, que también cultivaron las relaciones con los nazis por esos años, los separatistas catalanes se sobrevaloraban a sí mismos. Y la península ibérica ocupaba un lugar muy secundario en la estrategia exterior del III Reich antes de julio de 1936, adquiriendo sólo una importancia mayor por el temor alemán de una alianza franco-española en el Oeste en concordancia ideológica con la Unión Soviética al Este (Vid. A. VIÑAS, La Alemania nazi y el18 de julio. Madrid: Alianza Editorial, 1977).

La posición de las potencias fascistas sobre la cuestión catalana se definió en poco tiempo: en las conversaciones italo-germánicas tras el estallido del conflicto español, punto de acuerdo común fue el impedir la constitución de un Estado catalán. Y en lo que respecta a las consideraciones geopolíticas, los alemanes no estaban tan convencidos ni de la fidelidad catalana al Reich ni de poder contar con una Cataluña independiente: se consideraba en algunos círculos, por el contrario, que una eventual Grosskatalonien que incluyese Baleares y Valencia, unida por vías férreas a Francia, permitiría una más efectiva penetración francesa hacia Gibraltar.

patxot

Iniciada la guerra civil, con todo, los separatistas catalanes no cejarán en sus tentativas: hacia Italia, por parte de algunos representantes del ala nacionalista de la ERC, buscando el apoyo italiano a una virtual Cataluña independiente y antimarxista (Vid. S. G. PAYNE, The Franco Regime, 1936-1975, Madison: Univ. of Wisconsin Press, 1987, p. 63). Hacia el ámbito alemán también hubo algunos tanteos indirectos: así, en el XII Congreso de Nacionalidades Europeas celebrado en Ginebra en septiembre de 1936, representantes vinculados al nacionalismo radical, encabezados por Batista i Roca (aliado de otros «independientes», como el «mecenas» R. Patxot i Jubert), muestran su desvinculación de la España «roja» (marcando distancias además con la Generalitat y con la situación de facto en Cataluña, controlada por la CNT) y de la España franquista: Batista i Roca se entrevista con Hasselblatt para que éste sirva de interlocutor ante Alemania, exponiéndole además que a partir de Palestra y el sector Estat Català de la ERC existían tendencias fascistas, sobre las que se podría contar con la gestación

de un fascismo catalán que no quería verse confundido con el fascismo español; con todo, dejaba la independencia por una «federación ibérica».

Hasselblatt incluso intentó una suerte de mediación personal ante el Gobierno franquista a través del general Faupel (primer representante del III Reich ante los sublevados), con un visto bueno reticente de la diplomacia alemana (que dejaba bien claro en sus instrucciones que no era favorable «en el estado actual de la situación, a activar la cuestión catalana en ninguna dirección» ( Circular del uswlirtiges Amt a la Legación alemana ante el Cuartel General Franquista en Salamanca, Berlín, 21.1.1937. PAAA, Minderheitenkongresse, R 60533). Hasselblatt presentaba las promesas de Batista i Roca sobre un posible desarrollo de un fascismo catalán, así como que precisamente la intransigencia en tiempos pasados de Denikin con los pueblos no-rusos motivó su derrota frente a los bolcheviques. Por ello le sugería -recordando además la trayectoria «fiel» y antimarxista de los catalanistas en su participación en el Nationalitiitenbewegung- que Franco prometiese respetar la«especificidad étnica y los correspondientes derechos propios» de los catalanes, para así poderse ganar el apoyo de amplios sectores catalanistas antimarxistas.

El Congreso de Nacionalidades Europeas había recomendado a los delegados catalanes que formasen una representación nacionalista y anti-marxista en el exterior para desde ella ponerse en contacto directo con el gobierno franquista. No sabemos si tal gestión se llevó a sus últimas consecuencias; en todo caso, está claro el resultado final obtenido de esos juegos con el fascismo por parte de los catalanistas radicales. Otros sectores del catalanismo que habían coqueteado con las potencias fascistas en los años anteriores, como la Lliga de Cambó, optaron por la colaboración con Franco.

Origen: El catalanismo radical y el nazismo (I) « SOMATEMPS

esta web esta abierta al debate, no al insulto, estos seran borrados y sus autores baneados.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s