desolvidar: Nombres “vascos”: truhanes y pardillos

Truhán 1
Contaba mi sabroso (de sabor y de saber) profesor Don Martín Larráyoz que hubo en Pamplona un médico que hizo una auténtica fortuna adivinando el sexo de losnascituri. Sólo para entendernos le llamaremos “Dr. Alderantziz” (” Dr. Al revés”, ya veréis por qué).

Su modus operandi era de una pasmosa sencillez.

Habitualmente llegaba a la consulta la mujer sola. Pero si, excepcionalmente, venía acompañada del marido, el doctor se las ingeniaba para que -con la excusa de una exploración- el acompañante se quedara fuera.

Tras unos minutos de observación, aparentemente muy profesional, el Dr. Alderantziz le decía a la señora el resultado de su exhaustivo análisis, mientras -tras cobrar la generosa minuta- apuntaba en su fichero ¡el resultado contrario!

Al cabo de los meses, ya con la criatura en brazos, volvía la pareja para felicitarle y agradecerle el adelanto de una información tan importante.

Pero si el resultado no era el esperado, y la mujer se quejaba del error del médico, éste iba al fichero, sacaba la ficha correspondiente, y se la mostraba a la señora. Avergonzada ésta por la metedura de pata, a menudo tenía  -encima- que oír de su marido un “¡ves, tonta! ¡ya te lo decía yo! ¡después de pintarte la habitación de la criatura!”

Truhán 2

Gracias a El Alimoche

Confesado, comulgado y con el “Detente España” en el pecho, salió dispuesto a anunciar la Buena Nueva. Había oído en la iglesia (predicaba un abate vascofrancés) que Adán y Eva en el Paraíso hablaban vasco, y que, si se paralizó la Torre de Babel, fue porque los constructores abandonaron el euskera y empezaron a hablar multitud de idiomas, entre ellos algunos que luego dieron origen a uno muy feo: el español.

Camino de casa, se encontró con un amigo:
– ¿Tú, cómo te llamas?- le espetó bruscamente
– Joé, Sabino, me asustas. Pues, ya sabes que me llamo Pello!
– Se acabó. Pello es PeroPedro, y eso no es vasco; es asqueroso español. Escucha, acabo de oirlo en misa: ¿qué le dijo Jesús al apostol San Pedro? Le dijo que Pedro -que significa piedra- era Cephas (en arameo). A partir de ahora te llamaré Kepa.
– Genial! Pero me voy corriendo porque con el nombre que me has puesto, me estoy ara-meando.Agur, Sabino!
Barkatu (perdón), a partir de hoy Sabin

El encuentro con Aingeru fue un poco más complicado:
– Tú sabes que tu nombre viene del latín Angelus, similar al maqueto Ángel. Pero un ángel es un “espíritu-vacío (sin cuerpo)-bueno”. En nuestro idioma, “gogo-huts-on”. Ahora lo contraemos (cargándonos, de paso, todas las normas de la fonética) y nos queda Gotzon. ¿A que te gusta?
– Un montón, Sabino. Joé qué vasco me siento!
-Ah! No te olvides de decirle a tu homónima emakume (mujer, “que da hijos”) que ella, a partir de ahora, Gotzone

Una vez en casa, sacó el libro de su admirado Astarloa y allí leyó que los niños, al nacer, lloraban con un llanto que se parecía mucho al sonido de la letra “a”, mientras que las niñas imitaban al llorar más bien la letra “e”. Y como un poseso, pos eso, empezó a vasquizar todo el santoral (Deun Ixendegi Euzkotarra) con esta sencillísima regla: terminando en “-a” los nombres masculinos, y en “-e” los femeninos.
Más de 100 años después de la muerte de Sabino Arana, todavía hay padres que ponen a sus hijos nombres como estos que inventó este truhán:

Agurtzane (Rosario)

Aintzane (Gloria)

Alazne (Milagro)

Ane (Ana)

Ariadne (Ariadna)

Aurkene (Presentación)

Batirtze (Beatriz)

Bakarne (Soledad)

Edurne (Nieves)

Eukene (Eugenia)

Garbiñe (Purificación)

Gotzone (Ángela)

Igone (Ascensión)

Irune (Trinidad)

Jokiñe (Joaquina)

Jone (Juana)

Josebe (Josefa)

Josune (Jesusa)

Karmele (Carmen)

Lore (Flora)
Miren (María)

Nekane (Dolores)

Nere (Nera, Nerea)

Pilare (Pilar)

Uguzne (Bautista)

Uxue (Ujué)

Begoña (Begoña)

Edorta (Eduardo)

Endika (Enrique)

Eukeni (Eugenio)

Gaizka (Salvador)

Gorka (Jorge)

Iker (Visitación)

Iñaki (Ignacio)

Imanol (Manuel)

Josu (Jesús)

Julen (Julián)

Karla (Carlos)

Kepa (Pedro)

Koldo[bika] (Luis)

Jabier (Javier)

Jagoba (Santiago)

Jokin (Joaquín)

Joseba (José)

Lander (Leandro)

Markel (Marcelo)

Pantzeska (Francisco)

Paul (Pablo)

Ugutz (Bautista)

Unai (Pastor, el Buen)

Zain (Patrocinio)

Más de 100 años después

Uxue Barcos y Joseba Asirón

La diferencia entre los dos truhanes está a la vista. Mientras el médico de Pamplona, el Dr. Alderantziz, está olvidado y ningún profesional -honrado- de la medicina reivindica sus métodos, el otro truhán sigue siendo una referencia y recibiendo honores a diestro y siniestro. Y su racismo enfermizo se disculpa diciendo que “fue hijo de su tiempo”.

En manos del primer truhán habrían caído unos cuantos pardillos. Pero en las manos de Sabino… ¡hasta quienes le pusieron el nombre a Iker Casillas!

Personas con sus nombres inventados por Sabino son hoy el Alcalde de Pamplona y la Presidente del Gobierno de Navarra.

¡Cómo puede seguir habiendo tanto pardillo!

Origen: desolvidar: Nombres “vascos”: truhanes y pardillos

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