Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio I al IV)

Todos los cristianos saben quién es Mahoma, saben que es el profeta de la fe musulmana, y todos los musulmanes saben quién es Jesús, y que es el profeta de la fe cristiana. Dos religiones enfrentadas desde hace cientos de años, pero ¿conocemos realmente qué dicen las sagradas escrituras de ambas religiones?. Sinceramente, todos los creyentes que he conocido apenas conocen su propio libro sagrado, la Biblia. Así que la probabilidad de que un fiel de la fe cristiana, conozca qué predicó Mahoma, y qué dice el Corán, qué diferencias existen, qué paralelismos o por qué esa confrontación histórica, es prácticamente inexistente.

Y los enfrentamientos entre ambas religiones, que empezaron hace cientos de años, persisten en la actualidad, existiendo cierto recelo a todo lo que provenga de los países con una religión u otra. Hace muy poco, estalló un nuevo enfrentamiento, nuevamente, por el tema de las imágenes, ilustraciones y caricaturas de Mahoma, por parte de medios de países cristianos. Aunque en los países occidentales, apenas pueda parecer que surgen polémica, en los países musulmanes se desatan auténticas manifestaciones y altercados por este motivo.

Goethe dijo: “El que ignora las lenguas extrañas, sabe poco de la propia”. Él ya advertía que quien sólo conoce su propia religión, sabe incluso poco de ella. Existe un dicho que reza: “las comparaciones son odiosas”, pero en este aspecto, en intentar vislumbrar qué dice una y qué dice otra, mi postura se asemeja más a la de Plutarco, que aseguraba que las comparaciones son instructivas, siempre que se haga desde una perspectiva objetiva.

En este nuevo episodio, voy a adentrarme en el Corán y en la Biblia, sus semejanzas, sus influencias, sus contradicciones, su legado, sus inicios, sus profetas. ¿Es una religión más válida que la otra?. ¿Fue Jesús mejor que Mahoma?. El Corán rige la vida de más de mil millones de personas, y al igual que la Biblia, sus textos pueden ser interpretados de muchas maneras. La mitad de la población del mundo, profesan estas dos religiones.

Los árabes son sólo el 15% de la población musulmana. El país musulmán más grande es Indonesia, y EE.UU. el país donde más cristianos  conviven. El 85% de los musulmanes son suníes (consideran que la sucesión de Mahoma corresponde a un árabe miembro de la tribu de Quraish), y el 57% de los cristianos son católicos romanos. El islam, se ha extendido a gran velocidad por Europa, tanto es así, que existen actualmente más musulmanes en Europa, que judíos en el mundo, algo impensable cuando Mahoma predicaba.

El Corán está escrito en árabe, y significa “recitación“, y sus escrituras están hechas para ser leídas en voz alta. Una de las diferencias más evidentes entre los dos libros sagrados, es que en el Corán, hay continuas referencias a Jesús y a pasajes bíblicos, obviamente en la Biblia no aparece ninguna referencia a Mahoma, ya que es un profeta muy posterior a la época de Cristo.

Para el Corán, tanto Mahoma como Jesús son divulgadores y siervos de Dios.Los musulmanes ven el Corán como la divina palabra de Dios convertida en libro. En cambio, los cristianos ven a Jesús como la encarnación de Dios mismo. Es decir, Jesús es la palabra hecha carne y Mahoma es simplemente un “recitador” de las palabras de Dios. La Biblia, es un libro que se escribe tras la muerte de Jesús, donde se plasma sus actos, sus enseñanzas, su obra, etc… y el Corán es un libro que ya estaba escrito antes de Mahoma, es el libro de Dios, y Mahoma recita y predica lo que ya hay escrito en ese libro.

Por lo general, los musulmanes respetan mucho más la figura de Jesús, que los cristianos la figura de Mahoma, y esto se debe porque el Corán reconoce la autenticidad de Jesús, reconociéndole como profeta (nabi), y como apóstol (rasul). Uno de los títulos que le otorgan, es el de “Sello de Santidad“, un elevado reconocimiento.

Antiguamente, la comunidad cristiana trataba duramente a los árabes. Éstos, se llamaban a sí mismos “Sara-cens” (de donde proviene la palabra “sarraceno“), como si descendieran de la esposa de Abraham, Sara, y así eludir cualquier referencia o alusión a las acusaciones de bastardía de la familia de Ismael.Abraham es para las tres religiones principales (judaísmo, cristianismo e islam), el primero de los patriarcas del pueblo árabe y de Israel. Abraham significa “padre de muchos pueblos”. Ismael fue el primer hijo de Abraham, pero consideran a Isaac como valedor de ese derecho, ya que la Biblia y la Torá, dicen que fue el elegido por su padre para sacrificarlo, por lo que consideran a Isaac superior a Ismael. Mahoma, es descendiente de Ismael.

El choque cultural entre el islam y el cristianismo fue una barrera para el entendimiento y aceptación de ambas religiones. La superioridad cultural del islam durante cientos de años, jamás ha sido reconocida por la iglesia católica. En España, los árabes permanecieron desde el año 711 al 1.492 (781 años), hasta su expulsión por parte de los Reyes Católicos. En todos esos años bajo mandato árabe, la península avanzó considerablemente, mérito y hechos que nunca han sido destacados lo suficiente, para ocultar las virtudes de la religión islámica. Al sentirse inferiores tanto intelectualmente, como en las artes y las ciencias, los cristianos propagaban difamaciones y cualquier bulo sobre la otra religión. Quizás muchas fueron verdad, pero la gran mayoría no lo eran.

Muchos de esos rumores y descalificaciones, hacían referencia a su profeta. Las Cruzadas aumentaron ese sentimiento en Europa. En esta época se terminaron muchos años de coexistencia entre judíos, musulmanes y cristianos en la ciudad de Jerusalén, disputas, odios y rencillas que perduran aún. A finales del siglo XI, se creó el “Cantar de Roldán“. Este poema épico es el más antiguo cantar de gesta (donde se narraban hazañas heroicas y se ensalzaban a los héroes), y Mahoma es tratado como un ídolo que el enemigo árabe venera, por lo que era atacado para aumentar las gestas de los soldados cristianos.

Son muchos los que acusan a Mahoma de ser el precursor del fin de la paz y la coexistencia religiosa. Por ejemplo, el escritor Dante Alighieri (creador de “La Divina Comedia”), envió a Mahoma al noveno nivel del Infierno, donde se encuentran los peores castigos, donde se le mutila de forma horrible y sangrienta. Martín Lutero habla de Mahoma como uno de los caballos de los cuatro jinetes del Apocalipsis, que trae la destrucción de los cristianos. Francis Bacon decía de él, que era un chapucero vendedor de milagros. Voltaire,escribió una tragedia con Mahoma como protagonista, donde reconoce haber cometido actos atroces, reconociendo que ha engañado a la humanidad y que es un fraude. Históricamente, mostraban al islam totalmente anticristiano porque Mahoma era el anticristo, y que en el Corán no aparece ninguna reseña, ninguna mención al amor.

Pero también fueron muchos quienes sí destacaron las virtudes del islam. Algunas voces dijeron que Mahoma enseñó el camino de las buenas obras, se opuso a la idolatría y al politeísmo. George Sale, un abogado protestante, fue el primer occidental en traducir el Corán del árabe al inglés en el año 1.734, siendo bastante imparcial en la traducción. El historiadorEdward Gibbon, pensaba que los europeos exageraban maliciosamente las flaquezas de Mahoma, en cuanto a que su atracción sexual por la mujeres era su gran debilidad.

La compilación de escritos árabes que conforman la vida y obra de Mahoma, se denomina Midrash. La primera biografía de Mahoma la escribió Ibn Ishaq(que significa “hijo de Isaac”), y a diferencia de las escrituras bíblicas, que empezaron a escribirse mucho después de su muerte (año 70 d.C.), con las cartas de Pablo (epístola). La colección más importante de escritos donde se recogen las enseñanzas de Mahoma, es la de Al-Bukhari, que recopiló de forma muy cuidadosa los dichos y hechos (hadith) de Mahoma.

Mahoma vivió gran parte de su vida en la región de Hijaz, al oeste de Arabia. Jesús pasó su vida en una región a 1.600 km al noroeste de la región donde creció Mahoma, llamada Galilea. Un siglo antes del nacimiento del cristianismo los romanos conquistaron Galilea, y la cambiaron el nombre por Palestina. Eran muchos quienes sentían el deseo de eliminar al ejército romano de ocupación. Arabia, en cambio, era una sociedad sin Estado, gobernada por numerosos jefes tribales (jeques), que estaban en conflicto unos con otros. El centro neurálgico de uno de esos reinos, era La Meca.

La Meca se dedicaba al comercio, y era un paso obligado de caravanas entre Mesopotamia y Yemen, un auténtico centro de operaciones del transporte y comercio, que servía de punto de entrada y salida a diferentes rutas. En toda esa zona arábiga, escaseaban los alimentos, y era un lugar muy dado al vandalismo y el asalto de bandidos. Los más peligrosos eran los medianitas (beduinos ismaelitas). Beduino hace referencia a los moradores del desierto, aquellos que no tienen una población fija.

El centro de peregrinación en La Meca era la Kaaba (el cubo), llamada así por la forma cúbica del templo.

Dentro del templo, había muchas imágenes que representaban a las divinidades locales de las tribus que allí se reunían. El centro angular lo conforma la sagrada Piedra Negra. Mientras los adoradores giran alrededor, la tocaban y besaban para infundirse su poder mágico. Entre las deidades con que se asociaba a la Kaaba, estaba Alá (Allah), una contracción de “al” e “ilah”, que significa “el dios”. En la Biblia hebrea, Elohím es el nombre que aparece más veces (2.500 aprox.), para designar a la divinidad. Se usaba para expresar la suprema unidad, que incluía a los dioses individuales para así unificar en un solo concepto a todo el panteón. Alá llegó a convertirse en un término que unificaba igualmente a todos los dioses. El padre de Mahoma, se llamaba Abdullah, que significa “siervo de Alá“.

La Kaaba contenía cientos de rocas sagradas y estatuas de muchas tribus árabes, pero ninguna imagen de Alá. En aquella época, Alá era reconocido como el creador del mundo, pero se le consideraba distante. Si Allah era el dios en su forma masculina, Allat lo era para su forma femenina (la diosa), y era representada por una piedra blanca.

Mahoma nunca quiso introducir o crear una nueva deidad, sino que instó a su pueblo a adorar únicamente a Alá, lo mismo que Jesús, que predicaba al dios de Abraham. Una de las grandes diferencias entre ambos, fue qué armas utilizaron para persuadir a las gentes, convencerles e instaurar y expandir la nueva fe en los pueblos y las regiones. Las tribus árabes, veían la guerra como una característica natural de la vida humana, muy difícil de erradicar. No tenían un concepto de la paz duradera, porque la consideraban inviable. Veían en la guerra un medio para ganar honor y riquezas, más que en destruir a sus enemigos.

Abraham fue el primer hombre en ser llamado hebreo, que significaba “caravanero”, haciendo referencia a las caravanas que transitaban aquellas rutas comerciales. El nombre de Abraham, le hace con el título que dios le otorgó, como el antepasado de muchas naciones. La esposa de Abraham, Sara, era estéril, así que le ofreció a su marido para que tuviera descendencia a su esclava, llamada Agar. De esta unión nació Ismael. Más tarde, nacería un segundo hijo, llamado Isaac.

En la poesía preislámica, se consideraba el destino (dahr), como una fuerza arrolladora que priva a la vida de significado. Era una visión pesimista, y había que darse prisa en vivir los placeres que ofrecía la vida. No creían en la resurrección, y decían: “El que baja al sheol (es la sepultura común de la humanidad, una tierra de sombras habitada por aquellos que han muerto. No se refiere a una sepultura individual, sino a una sepultura conjunta), no sube más, no se levantará jamás, no surgirá de su sueño”.

Jesús también estaba muy influenciado por la poesía de su cultura, apropiándose en muchas ocasiones de expresiones de profetas hebreos. La más significativa, son los salmos. Por ejemplo, cuando Jesús estaba siendo crucificado, recitó oraciones de los salmos, una oración llamada “Dios mío por qué me has abandonado“. En él, Jesús no grita revancha, a pesar de su intenso dolor. Es más, al pronunciar la última parte del salmo, Jesús se da cuenta del triunfo final del Reino de Dios.

Otra de las grandes diferencias entre ambos profetas y religiones, es el trato que uno y otro dieron a las mujeres. Unas generaciones antes de Jesús, se proclamaba que la mujer era el origen del pecado, y por culpa de ellas morimos. Se decía que de la ropa viene la polilla, y de la mujer proviene la maldad, que la maldad de un hombre es mejor que la bondad de una mujer, etc… Flavio Josefo, constataba que la mujer, era en todo, inferior al hombre. Un padre podía vender a una hija no deseada como esclava. Las mujeres, al igual que los esclavos y los niños, estaban eximidas de recitar el credo (shema). Tal era el pensamiento negativo hacia la mujer, que incluso un varón no judío, en el templo de Jerusalén, era superior a una mujer judía en días de menstruación.

La Mishna dice que enseñar la Torá a una hija era como enseñar la promiscuidad. Según la Ley Mosaica (de Moisés), una menstruante era impura durante su período y la semana posterior. Así que necesitaban once días para “curarse” de las impurezas. Las esposas acusadas de infidelidad, eran sometidas (y aún hoy en muchos pueblos perdura) a terribles castigos, mientras que sus parejas sexuales no recibían el mismo castigo. A la muerte del marido, una mujer podía ser transferida como propiedad al pariente varón más cercano.

El Corán se refiere a esta época anterior como jahiliyya, que significa “ignorancia”, pero también se interpreta como oscuridad, y expresa prejuicios contra todo lo anterior a la revelación de Mahoma. Con la llegada del profeta, las mujeres recibieron un mejor posicionamiento social, aunque muy lejano de lo que debería ser realmente. Aún así, hay que verlo desde la perspectiva de aquella época, en aquella región y en aquellas costumbres. Se podría afirmar sin ninguna discusión, que la mujer no era nada, y su valía era prácticamente nula. Mahoma mejoró esta situación, pero visto desde la actualidad, del presente, esas mejoras nos parecen escasas, pero fue un gran paso en ese momento.

A diferencia de la Biblia, donde existen algunas contradicciones, o donde no se cuenta nada sobre la infancia de Jesús, o la visión sobre algunos hechos difieren en algunos aspectos, el Corán sí suele presentar una unanimidad de dónde tuvieron lugar las primeras revelaciones coránicas, y a través de los datos que aparecen, poder reconstruir la vida de su profeta. El primer texto bíblico, lo escribió el apóstol Pablo veinte años después de la muerte de Jesús, y en esa narración, no dice nada sobre que el cuerpo hubiera resucitado. Décadas después, sí han ido apareciendo textos que afirman que la tumba estaba vacía, siendo su resurrección uno de los pilares esenciales de los evangelios.

Mahoma pasó en La Meca 50 años de su vida, los últimos doce años los vivió en Medina. Mahoma pertenecía a la tribu de los Qurays, donde uno de esa tribu llamado Hasim, poseía una alta categoría como guardián del santuario de la Kaaba. Mahoma era por aquel entonces, un aristócrata venido a menos, que tenía a la vez posición social y pobreza. Antes de nacer Mahoma, cuando su madre, llamada Amina,  ya estaba embarazada de él, murió su padre. Así que al nacer, dieron al niño a unos padres adoptivos que eran beduinos (tribus que vivía en el desierto). Cuando su madre murió, pasó a depender de su tío Abu Talib, el jefe del clan. Fue en este instante, y gracias a los constantes viajes a Siria con su tío, donde Mahoma empezó a conocer otras religiones.

Cuando Mahoma tenía 35 años, ayudó a los Qurays a reconstruir la Kaaba. Sus paredes de piedra fueron demolidas. La persona elegida en colocar la Piedra Negra sagrada, fue encomendada a Mahoma (por aquel entonces, le llamaban Al-Amin, que significa “El Leal”). A los 40 años de edad, Mahoma sentía gran rechazo hacia el politeísmo. En esa época, él y su familia pasaban cada año el Ramadán (mes de ayuno sagrado), en una cueva llamada Hira. Una de esas noches, se dice que Mahoma entró en trance mientras dormía, momento donde le fue revelado como siervo de Dios, y que debía proclamar en el nombre de su Señor. Mahoma estaba falto de una verdadera vocación religiosa, así que no se tomó “muy en serio” la llamada.

Esta lucha interna, entre lo que quería hacer, lo que debía hacer, lo que podía hacer, le atormentaba cada noche, tanto que tuvo pensamientos suicidas, cuando dijo: “Ay de mí, poeta o poseído, iré a la cima de la montaña y me arrojaré abajo para poder matarme y lograr el descanso”. Mahoma tenía muchas dudas, no sólo de ser capaz de realizar la tarea encomendada, sino de que esa visión hubiera sido auténtica. Su primera esposa por aquel entonces, Jadiya, pidió consejo a Waraka, un primo suyo cristiano, quien según lo narrado por Jadiya, pensó que fue el arcángel Gabriel quien se le apareció.

Jadiya ayudó en todo momento a su marido, tanto psicológica como materialmente, ya que le convenció que la revelación fue auténtica. Así es como empezó el islam, gracias a Jadiya. Tanto fue la importancia de esta mujer, que Mahoma permanecería monógamo mientras ella vivió. La denominación favorita del Corán para Mahoma, es rasul, que significa “uno que es enviado”. En la Biblia, esta traducción se asemeja más con la palabra “apóstol”, que provenía del verbo “apostelein”, que significa “enviar”. 

En una época de incredulidad, Mahoma enseñó respeto por el orden del mundo, un respeto que haría llegar a los musulmanes, a la ciencia antes que a los cristianos. Mahoma estuvo en el punto de mira de algunas tribus, que deseaban matarlo por divulgar los mensajes que en ese momento lanzaba a las gentes. Quienes más deseaban deshacerse del profeta, eran los mecanos (de La Meca), así que necesitó protección.

Cuando Mahoma tenía 49 años, su esposa Hadiya falleció, y la protección le fue retirada. Fue el momento donde Mahoma comprendió que era necesario una emigración de todos los musulmanes a La Meca. Su primer refugio fue Taif, un oasis 60 millas al sur de La Meca, pero allí nadie le tomó en serio. Tanto Mahoma como Jesús, fueron perseguidos y amenazados en vida, la forma de afrontarlo sí fue muy diferente en cada caso.

La escasa receptividad y las dificultades que se encontraron para difundir su mensaje, fue una constante en ambas religiones, donde muchos les ignoraban, otros no les creían, otros los veían como personas peligrosas, y unos pocos les siguieron y apoyaron. Pero la historia, ha confirmado que tuvieron éxito en su misión.

Según el Talmud (obra que recoge principalmente las leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias), los deberes de un padre judío para con su hijo son cinco:

  1. circuncidarle
  2. presentarlo en el lugar de oración
  3. instruirle en la Torá
  4. enseñarle un oficio
  5. acordarle matrimonio en la pubertad

Se sabe que Jesús fue circuncidado a los ocho días de su nacimiento.tal y como dicta la Ley Mosaica (de Moisés). Según cuenta Lucas, a los ocho días además de circuncidar a Jesús, fue el momento donde le pusieron el nombre. Tras pasar los días pertinentes de purificación, un mes aproximadamente, fue presentado en el Templo de Jerusalén. Se cree que el prepucio de Jesús, fue guardado en una jarra de alabastro llena de nardos por la matrona de María.

Jesús pasó muchos años de su infancia dedicados a aprender y practicar trabajos seculares, época donde aprendió la profesión de su padre (carpintero), casándose presumiblemente a una edad bastante temprana. La certeza de creer que Jesús estaba casado, es porque si Jesús no lo estuviera, no hubiera seguido las tradiciones y costumbres, por lo que habría sido víctima de muchas críticas y rechazo social. La Mishna dice: “un hombre soltero no puede ser maestro”, y Jesús lo era, y en los evangelios nada se dice sobre que el pueblo le reprochara su soltería.

Hace pocos días, se ha descubierto un papiro, llamado “papiro de King” (llamado así, ya que la persona que lo ha descubierto se llama Karen L. King), donde se menciona que Jesús estaba casado.

¿Por qué se intenta ocultar o desfigurar la historia y las tradiciones judías de la época, diciendo y afirmando que Jesús no estuvo casado?. Simplemente, porque si la Iglesia lo afirmara, tiraría por tierra todo fundamento cristológico delcelibato impuesto a los sacerdotes, perdiendo así toda justificación de la superioridad de la vida consagrada a Dios sobre la vida de los seglares, y porque desmontaría la visión negativa que la Iglesia tiene de la sexualidad, y la consiguiente represión sexual que impone. Así que la Iglesia, desde hace cientos de años, está tergiversando y manipulando la realidad histórica, donde todo apunta, según la tradición de la época, tanto social como religiosa, que Jesús tendría que estar casado sí o sí para poder ser y ejercer como rabino, ejercer como maestro, algo que Jesús hizo.

Si Mahoma experimentó la llamada de Dios en la cueva de Hira, la revelación le vino a Jesús a la edad de treinta años. Jesús quiso que su “primo” Juan le bautizara, para crecer religiosamente y empezar una vocación que sentía en su interior. Cerca del río Jordán, experimentó la llamada, una visión y una voz, vio los cielos abiertos y el espíritu que descendía sobre él en forma de paloma, y una voz se hizo oír desde los cielos, que le decía: “Tú eres mi Hijo amado”. Al contrario que Mahoma, Jesús no tuvo ninguna duda de su nuevo papel, lo único que pensaba era cómo empezar a realizar su deber.

Tras su meditación, Jesús empezó un ministerio de paz, toda una revolución para la época, donde la lucha física y la violencia era algo normal. Jesús atrajo a mucha gente de Galilea. Al grupo de los fariseos (que significa “separados”), les disgustaba que Jesús fuera amable con los marginados. Jesús afirmaba que su misión era vivir con aquellos que tenían mala fama, para hacerles llegar un halo de esperanza y poder así cambiar su actitud, y que su objetivo eran los irreligiosos. Empezó a predicar la ley de Dios y la necesidad de arrepentimiento.

Jesús fue el primero en concienciar a los enfermos, que la fe era la causa de que su salud mejorara, ya que en aquella época, se solía creer que las enfermedades estaban causadas por demonios que invadían sus cuerpos. Jesús reconocía su falta de poder para facilitar la curación a aquellos que no tenían fe. Es decir, Jesús era consciente del efecto placebo y de las causas psicosomáticas. Por ejemplo, la famosa lepra que aparece en los textos bíblicos, realmente eran problemas dermatológicos como la psoriasis y el vitíligo.

Uno de esos “leprosos”, acudió a Jesús para que le sanara. La terapia de Jesús, era acogerle, no rehusarle como un ser contagioso y repulsivo, que era la reacción más general y habitual en la sociedad, y Jesús puso su mano en la piel enferma. Este acto, que el profeta enviado por Dios, tocara a un ser pestilente, le acogiera y recibiera como uno más, psicológicamente era un salto muy grande para la mejora de la salud de esa persona. Prácticamente todos los milagros que aparecen en la Biblia, son parábolas para reflejar una enseñanza.

Mahoma puso la primera piedra de la Kaaba, acto que está tomado de un episodio en la vida de Jesús. El pescador Simón, tenía un temperamento impulsivo y agresivo en muchas ocasiones. Jesús le dijo: “A partir de ahora, tú serás Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”. Pedro (Petros), es una palabra griega que significa “piedra”, así que Pedro se convirtió en alguien firme como una piedra en sus convicciones, y pasó de ser un hombre temperamental y agresivo, a ser la piedra angular del mensaje pacífico de Jesús.

Mahoma se tuvo que trasladar forzosamente a otra ciudad, debido a que su vida corría serio peligro, así que trasladó su base de operaciones musulmana a Medina, ciudad que iba a ser conocida como Medina al-Nabi (la ciudad del profeta). Este cambio es conocido como héjira (hijira), que significa “migración”, pero el término más exacto sería “huída“.

Este cambio fue tan fundamental para la historia musulmana, como el éxodo desde Egipto para los israelitas. Más tarde, las personas que confeccionaron el calendario musulmán, vieron un paralelismo  entre la venida de Jesús y el año de la héjira (abreviado A.H.), así que se convirtió en la alternativa A.D (anno domini, año del Señor), como el comienzo de una nueva Era. El año musulmán, siguiendo el ciclo lunar,  divide el año en meses de 29 o 30 días, con un total de 354 días por año.

Mahoma, en el 622 A.D. (año 1 A.H.), tenía 52 años. Su primera decisión fue elegir un asentamiento fijo. Cuenta la leyenda que dejó suelto a su camello, y allí donde el camello descansó, fue donde construyó refugios para su residencia y como centro de operaciones. A ese lugar lo llamó “mezquita” (masjid), que significa “lugar de culto”. Otra de las decisiones que tomó, fue añadir dos horas de oración más al día, de tres horas de oración (al amanecer, a mediodía y al anochecer), se pasó a cinco.

Mahoma, también promovió la oración en comunidad, en grupo, creyendo que era más poderoso y superior a la oración privada. Como no existían los relojes, Mahoma ideó una fórmula para que todos los musulmanes rezaran al mismo tiempo, y decidió instituir un pregonero, llamado muecín (muezzin), construyéndole un minarete desde donde llamara a su pueblo a la oración. El primer muecín de la historia musulmana se llamaba Bilal. A partir de este instante, una ofensa contra un musulmán constituía un crimen contra el islam, una ofensa individual, pasaba a ser una ofensa al colectivo, a una religión entera.

El nuevo desafío para Mahoma era tratar con los judíos, ya que en La Meca, sólo se había enfrentado a politeístas. Él pensó que convencer a los judíos, que son monoteístas, iba a resultar sencillo, pero no fue así. Vieron en Mahoma una persona con escasa autoridad y conocimientos de sus tradiciones. Después del rechazo de los judíos, cambió la dirección de las plegarias y las oraciones de los musulmanes, de modo que volvieron la espalda a Jerusalén y miraron a La Meca. Del mismo modo, el ayuno durante el mes de Ramadán, reemplazó al ayuno del Yom Kippur. El Corán compara a los judíos sujetando la Torá con un asno que va cargado de libros, pero que ignoran lo que contiene.

Mahoma se dispuso a liberar a Medina de las tres tribus judías. El odio de Mahoma hacia los judíos era enorme, por no haberle ayudado en su guerra contra los mecanos, y por haberle rechazado, y que ninguno le hubiera aceptado como sucesor de Moisés. Atacó a los Qainuqa y los Quraiza. La matanza fue espantosa. Los hombres fueron asesinados, casi 1.000 de ellos, decapitados, los niños y mujeres fueron vendidos como esclavos.

Para Mahoma, los judíos eran una auténtica amenaza, y estaba decidido en destruirlos. Mahoma dijo: “Si abrazáis el islam, estaréis a salvo. Deberíais saber que la tierra pertenece a Dios y a su apóstol, y yo quiero expulsaros de este país”. Cada vez que Mahoma conseguía una victoria ante los judíos, se quedaba para sí con una mujer que hubiera enviudado. Se puede ver que la persecución a la comunidad judía, que aún hoy sigue muy activa, empezó hace mucho tiempo, y que tuvo su punto de máxima persecución y ejecución en la II Guerra Mundial.

A los 60 años de edad, volvió nuevamente a La Meca, haciéndose con posesiones. Ordenó abrir la Kaaba y quemó los 360 ídolos, sólo dejando una imagen que representaba a Jesús en las rodillas de su madre. Desde ese momento, la Kaaba se ha convertido en el sanctasanctórum del templo de la antigua Jerusalén. En la primera peregrinación que hizo Mahoma al santuario , la Piedra Negra fue “istalama” (que significa “abrazar”, “acariciar”, “besar”). La Piedra Negra de la Kaaba era un símbolo de la presencia de Dios. Aquí, nos encontramos con otro paralelismo con la Biblia, donde una piedra era la casa de dios (Beth-el) de Jacob (según el Génesis 28), aquí la Piedra Negra se convirtió en la casa de dios (bait-allah) para Mahoma y los musulmanes.

El comienzo del ministerio de Mahoma, fue bastante convulso donde predominó el uso de las armas. En menos de una década, Mahoma había pasado de fugitivo mecano a líder de los árabes. Envió cartas a los gobernantes extranjeros afirmando que él era el mensajero de Dios, y que todos aquellos pueblos que aceptaran el islam se salvarían. La campaña que dirigió en Tabuk, un lugar fronterizo del Imperio Bizantino al sur del Mar Muerto, marcó el inicio de las guerras musulmanas de conquista internacional. Ésta fue la última de las 27 campañas donde Mahoma formó parte activa.

A la edad de 62 años, hizo su último viaje a su ciudad natal, La Meca. En esos días, el Corán ya obligaba la peregrinación a esta ciudad, como un pilar básico para un musulmán. Allí, dio la vuelta a la Kaaba tres veces, se dirigió desde Safa a las colinas de Marwa, donde encontró la fuente de Zamzam. El abuelo de Mahoma, encontró un manantial dentro del recinto de la Kaaba, que identificó como el que había salvado la vida de Ismael. Lo llamaron Zamzam, como imitación del sonido del agua al saltar. Zamzam sigue abasteciendo a los adoradores de la Kaaba aún hoy.

En las llanuras de Ararat (donde se encuentra el famoso monte del Arca de Noé), Mahoma concluyó con un discurso de despedida, donde dijo: “Sabed que cada musulmán es un hermano para cada musulmán, y que vosotros sois ahora una hermandad”. Estas palabras, son las mismas que Jesús dijo a sus fieles: “Amaos los unos a los otros, ama al prójimo como a tí mismo”. En realidad, la frase que Jesús dijo, se refería a los judíos, no lo hizo extensible a todos los demás. Es decir, Jesús, lo que realmente dijo fue: “Ama a otro judío como a tí mismo”. La muerte de Mahoma significó la pérdida de un héroe popular, un gobernante, político, militar y diplomático, un visionario.

Al regresar a Medina, Mahoma cayó enfermo de neumonía. Su esposa Aisha, escribió: “Su dolor le venció cuando estaba visitando a sus esposas. El apóstol murió sobre mi pecho, en mi turno”. En su lecho de muerte, Mahoma pensaba que el islam sólo sobreviviría en su país de origen, y dijo: “No permitáis que haya dos religiones en la península de Arabia. Que Dios maldiga a los judíos y cristianos, porque ellos construyen lugares de culto en las tumbas de sus profetas”. Mahoma prohibió el uso de monumentos funerarios e inscripciones, así como imágenes.

Este hecho, la prohibición del islam de realizar imágenes de su profeta, ha originado grandes enfrentamientos entre las dos religiones. El cristianismo, sí tiene miles de imágenes de Jesús, apóstoles, la Virgen María, etc… A finales del año 2.005, un periódico danés llamado Jyllands-Posten, publicó 12 viñetas que mostraban al profeta Mahoma. Durante los siguientes meses, el mundo islámico alimentó su indignación, que empezó por un grupo reducido de musulmanes residentes en Dinamarca, liderado por dos imanes.

NOTA: No voy a colgar ninguna viñeta, caricatura, retrato, o cualquier otra imagen que represente la figura de Mahoma, por respeto a la religión islámica y porque no existe ninguna imagen real del profeta.

Se llevaron a Egipto un dossier que se difundió rápidamente por los países islámicos. El contenido de ese dossier, estaba totalmente manipulado, ya que se hablaba de maltratos a musulmanes en Dinamarca y que el periódico donde aparecieron, estaba manipulado por el gobierno danés, que odiaba el islam. Lo curioso, era que había 15 viñetas, tres más de las que aparecieron en el periódico.

Las tres viñetas añadidas, eran las más ofensivas. Una representaba a Mahoma con un hocico de cerdo sujeto con gomas a la cabeza. Más tarde, se averiguó que era una fotografía de “Associated Press”, que mostraba a una persona francesa dando chillidos de cerdo en un concurso de la Feria Rural anual en Francia. Es decir, la fotografía no tenía ninguna relación con el islam, ni con Mahoma ni con Dinamarca. Pero la mecha ya estaba encendida en muchos lugares musulmanes. Por todos ellos se quemaron banderas danesas, mientras periódicos de Alemania, Noruega, Francia y EE.UU., reimprimieron las 12 viñetas para solidarizarse con el periódico danés.

Se asaltaron embajadas y consulados, se boicotearon productos daneses, se amenazó a sus ciudadanos y, en extensión, a todos los occidentales. Las iglesias cristianas de Pakistán fueron quemadas. Nueve personas fueron asesinadas por personas de origen libio, al asaltar el consulado italiano de Bengasi. Un imán paquistaní, puso precio de 1.000.000 de dólares, a la cabeza del dibujante danés (cuando en realidad fueron 12 dibujantes, uno por cada viñeta). ¿De dónde sacaría esta persona un millón de dólares?. ¿Quién o quiénes financiaban la ejecución de los dibujantes?.

En Nigeria también se quemaron iglesias cristianas y asesinaron a cristianos en las calles. A uno de ellos, lo metieron en un neumático, lo rociaron con gasolina y lo quemaron. Hubo manifestaciones en muchas ciudades, donde se podían leer pancartas que decían; “Asesinad y decapitad a todos aquellos que insulten al islam”, “Europa, lo vas a pagar”. En el otro bando, los líderes occidentales llamaron a la cordura, y todos dijeron “el islam es una religión de paz y misericordia”.

Con esto, quiero mostrar, que por un hecho que en occidente es irrelevante, como es hacer una viñeta de Jesús, Buda, Mahoma, o cualquier otro líder religioso, puede provocar un caos con gravísimas consecuencias, alejando aún más a ambas religiones, haciéndolas irreconciliables. Es cierto, que en Europa existe una libertad de expresión que en los países islámicos no existe, pero eso no debería significar que uno se exprese con total libertad, y menos cuando se trata de las religiones, que son muy propensas a la ofensa, haciendo un daño espiritual mucho más doloroso que el daño físico.

Muy pocas personas, por no decir que prácticamente ninguna, sabe que los diez mandamientos del catecismo católico, no son los mismos que aparecen en la Biblia. Por ejemplo, los cuatro primeros mandamientos originales hablan de la veneración a Yahvé, sin nombrar a Jesús. Estos mandamientos hablaban de adorar sólo a Yavhé, no hacer imágenes ni adorarlas, no jurar en vano por Yahvé y guardar el Sabbat. Es decir, algo muy parecido a lo que hacen los musulmanes con Mahoma en cuanto a la no representación gráfica, o lo que hacen los judíos respetando el Sábado como día sagrado. Es decir, está terminantemente prohibido adorar imágenes del Dios católico.

Pero Jesús, es mucho más importante para la Biblia que otros pasajes, porque Jesús es el pilar fundamental de la religión católica, así que no hay ningún inconveniente en modificar ciertas cosas para acondicionar la fe al mensaje que se quiere dar. En cambio, el Corán no puede modificarse, ya que ha sido escrito por el Dios verdadero, no como la Biblia, que empezó a escribirse mucho después de la muerte de Jesús, siendo reescrito una y otra vez, por copistas y traductores que, poco a poco, fueron modificando la versión inicial.

A mí, hay hechos, relatos, doctrinas e historias tanto bíblicos como coránicos, que me espantan, y me parecen un atentado contra toda ética, y que van en contra de muchos derechos inalienables, que cada ser humano tiene por derecho desde que nace, sea cual sea su religión. Pero esto no significa que no respete la decisión de miles de millones de personas de actuar de esa manera, e intente agredir su fe.

Todos vamos a morir, ateos, agnósticos y creyentes, de cualquier religión, ya sea del islam, cristianismo, judaísmo… no importa. Y la mayoría temen la muerte, porque nadie nos ha preparado para ello, y nadie sabe realmente qué hay tras ella. Pero realmente somos afortunados de morir, porque eso significa que hemos nacido, que de todas las probabilidades en contra que existían para que tú nacieras, se dio exactamente la única posibilidad para que lo hicieras.

Y al hacerlo, has tenido la oportunidad de ver el mundo en el que vives, de comprender el universo que te rodea, e inexplicablemente, te encuentras con la existencia de innumerables creencias y religiones que han existido a lo largo de la historia del ser humano, y muchas perduran aún. Y por extraños motivos, te debes alinear con una de esas religiones, que seguramente se corresponderá con la religión predominante en tu lugar de nacimiento.

Y por circunstancias aún más inexplicables, creerás que esa religión es la que tú has elegido, donde reside el verdadero Dios, y la verdad más absoluta sobre el motivo de nuestra existencia y qué te encontrarás después de morir. Y una vez des ese paso, te encontrarás con el Dios verdadero a quien fuiste fiel en vida, y tendrás una merecida recompensa.

A mí, todo esto me suena muy extraño, porque ¿y si te has equivocado de Dios?, ¿y si tu fe se la has ofrecido a un Dios no verdadero?. ¿Da igual qué clase de persona hayas sido en vida?. Es decir, si te comportaste dignamente como ser humano, ayudaste al planeta a prosperar, creaste una familia, ayudaste al prójimo, hiciste el bien por convicción personal y no por ideología religiosa, si amaste a los animales, si respetaste tu entorno, si fuiste tolerante con otras formas de pensar, pero no creíste, ¿qué pasará entonces?. En cambio, si tu fe te obligó a actuar maliciosamente y no ser un individuo ejemplar, ¿tu recompensa será mucho mayor si acertaste de Dios?.

Actualmente, se están viviendo altercados muy graves en Siria, un país que lleva viviendo desde 1.971, bajo las duras condiciones de la dinastía Asad. Siria es un país clave en Oriente Próximo, por su influencia sobre Jordania, por su frontera con Turquía y por las buenas relaciones que mantiene con Irán. La mayoría del pueblo sirio tiene ciertas distancias culturales con el presidente Bashar Al-Assad. Él y su familia pertenecen a la minoría religiosa alauí, una rama del Islam chií que representa al 12% de la población, frente al 74% que suponen los musulmanes suníes.

Ante la amenaza sobre su estabilidad en el poder, Bashar Al-Assad no ha dudado en utilizar la fuerza de la manera más tajante posible. Sin embargo, esta actitud no ha impedido que las protestas se extiendan desde la capital, Damasco, por todo el país. La respuesta del Gobierno siempre ha sido la misma, la represión violenta, sin importar que esta afecte a niños y mujeres. La mayoría de países con regímenes estrictos religiosos, tienen una máxima en común, y es un posicionamiento muy bajo en la lista de los países que cumplen con los Derechos Humanos y con la Amnistía Internacional.

Es decir, se puede afirmar tajantemente, que aquellos países con regímenes dictatoriales, donde la religión es excesivamente escrupulosa y ortodoxa, llevada a su máximo nivel, son los países donde más se incumplen y donde más se violan todos los derechos que un ser humano debe tener.

En este mismo instante, Siria, un país que ha sido un ejemplo de convivencia entre cristianos y musulmanes, está viendo alterada este convivencia pacífica, para imponer un emirato más islamista, llevado a cabo por el llamado Ejército Libre Sirio, acabando así con la tolerancia religiosa de la zona. La opinión generalizada de la población siria, es que los cristianos y musulmanes vivían en paz, pero ahora tienen miedo de que la violencia provocada por un grupo de radicales, destruya su vida pacífica como pasó en Homs. Este conflicto está dejando miles de víctimas y destruyendo la convivencia interreligiosa. En pocos días, más de 3.000 refugiados han sido forzados a cruzar la frontera del país, según informes de la ONU.

Un  albañil de 31 años, fue disparado por las fuerzas de seguridad sirias mientras participaba en una manifestación el pasado 3 de junio en la ciudad de Jebel al-Zawyah, para protestar pacíficamente, pero el ejército sirio abrió fuego contra la multitud hiriéndole, cayendo malherido. Las fuerzas de seguridad se lo llevaron a un edificio cercano, y según relató esta persona, le preguntaron: “¿quién es tu Dios? Alá, contestó él. No, tu Dios es Bashar Al-Assad, le gritaron”, y le empezaron a golpear por detrás de la cabeza haciéndole perder el conocimiento. Después de su liberación, llegó a Turquía, donde está siendo tratado de sus heridas.

Poner a la religión y las creencias como lo más importante para justificar un hecho violento, es algo que tanto musulmanes como cristianos, han venido haciendo desde hace siglos. Se podría afirmar, que esto viene ocurriendo antes de la creación de ambas religiones. Mahoma sí empleó la fuerza derramando mucha sangre para instaurar el islam. Jesús derramó únicamente la suya para instaurarla. Esta es otra de las grandes diferencias entre ambas religiones.

Parece que la única relación actual entre los países occidentales y el mundo islámico, consiste en un continuo conflicto tanto político como cultural, pero sobre todo, religioso. Este recelo mutuo, ha sido alimentado constantemente por los extremistas de ambos bandos, reduciendo a estereotipos lo que significa ser musulmán y ser una persona occidental. Y estos pensamientos banales, lo único que consiguen es desvirtuar la verdad sobre lo desconocido, y nos hace considerar las creencias del otro como amenazadora. Y los políticos, utilizan eufemismos como “choque de civilizaciones“, cuando realmente se debería describir como “confrontación religiosa“.

Cuando todas las personas creyentes, con sus firmes convicciones religiosas, necesitan y deben defender su fe, frente a una fe contraria, están dispuestos a apoyarse en cualquier mentira para salvaguardarla. Los países occidentales, mejor dicho, las personas que viven en países occidentales y crecido bajo la influencia de una religión católica en su mayoría, no tienen ningún deseo ni inquietud en comprender ni tolerar a los musulmanes, porque ven en ellos la influencia de una fe violenta, una amenaza que puede destruir el mundo en el que viven, y donde sus hijos crecerán.

Desde mi perspectiva, los países islámicos y los países occidentales padecen una enfermedad muy peligrosa, llamada intolerancia, la cual se alimenta del desconocimiento. Un occidental, que desconoce qué es el islam, qué dice el Corán, cómo se vive y se piensa en los países islámicos, su historia… lo único que verá en ellos son personas muy conservadoras, inmunes al avance, resistentes al cambio, muy arraigados a las costumbres, demasiado poseídos y manipulados por su religión, y esto les presenta al mundo como peligrosos. Así que se ha creado una islamofobia a nivel global.

Cada día, se pueden observar actos, acciones y declaraciones que afirman este recelo y rechazo a todo lo que represente una amenaza contra la cultura occidental. Por este motivo, se ha emprendido como misión intentar eliminar cualquier simbolismo que represente ese totalitarismo islámico, como son los hechos de prohibir la hiyab (velo islámico que no cubre el rostro), y elniqab (velo que cubre el rostro). Estas muestras de discriminación alimentan el sentimiento antimusulmán existente.

Pero esta “fobia” es recíproca, porque los miedos que un occidental vislumbra que puede provenir del islam, son los mismos que tiene una persona islámica sobre occidente. Y este descontento entre ambas religiones, aumenta con la manipulación de los medios de comunicación, que sólo ven en el islam el yugo terrorista que amenaza a occidente, generalizando las conductas de estas minorías a todo el pueblo, y por contexto, a toda la religión, lo que va a generar en más actos hostiles y una falta de diálogo preocupante.

No hay que permanecer inmune ante todos los movimientos y levantamientos de las ciudades musulmanas que están ocurriendo en este instante, donde miles de musulmanes alzan sus voces en contra de la violencia y a favor de soluciones espirituales, pidiendo más diálogo y una paz duradera, derrocando políticas totalitarias y dictatoriales. Esto debe significar algo, y es que en el fondo, no somos tan diferentes de lo que pensamos ni nos hacen creer, sino que todo viene generado por un desconocimiento absoluto del otro. Este es el motivo primordial para intentar que tú, tengas una idea de quienes son unos y otros, su historia y sus creencias, y a partir de ahí reflexionar y sacar tus propias conclusiones.

Los profetas eran intérpretes entre el mensaje de Dios y los hombres, y sobre estas revelaciones, discernían sobre orientaciones presentes y futuras. Y Jesús, sabía que sus horas estaban llegando a su fin. Los seguidores de Herodes, se unieron a los fariseos para eliminarle, así que Jesús se centró en expandir el Evangelio lo más rápidamente que le fuera posible, adoctrinando a doce discípulos para que continuaran cuando él ya no estuviera. Algunos de estos discípulos, creían que Jesús iba a Jerusalén para expulsar a los romanos y gobernar desde un trono digno del enviado de Dios. Tanto es así, que Santiago y Juan, le suplicaron sentarse cada uno a su lado.

Pero Jesús, señalaba que su misión era pacífica. En el Monte de los Olivos, viendo toda la panorámica de la ciudad, Jesús lamentaba que algunos de sus seguidores no entendieran su mensaje pacificador. Los habitantes de Jerusalén pensaban que la toma de la ciudad sería una lucha sangrienta, así que confiaban en sus muros. Pero Jesús, entró en Jerusalén montado en un asno, el animal de carga más común de esa zona. Este hecho, desconcertó a todos, y simbolizó que la paz, derriba cualquier muro, abre cualquier puerta y amansa al violento.

Al entrar, Jesús vio cómo el lugar de oración se había convertido en un lugar de comercio, donde el dinero romano profanaba el lugar sagrado. Jesús mandó limpiar el templo de los gentiles. Los sacerdotes, molestos con la situación, le preguntaron si era lícito pagar el tributo al César o no, para ver si su contestación le alejaba de los campesinos que le apoyaban o convenciera a los romanos de que estaba intentando menoscabar al gobierno de Palestina. Pero Jesús, separó política y religión, y dijo: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Con esta respuesta, Jesús aseguró que era compatible servir a Dios a las órdenes de un gobernante pagano.

Esta forma de actuar de Jesús, era muy diferente y totalmente opuesta, a la efectuada por Mahoma, donde su expansión fue gracias a batallas, a luchas de sangre. Para el islam, el Corán es lo principal, siendo Mahoma alguien secundario, mientras que en el cristianismo, Jesús es lo principal, y la Biblia un testimonio material secundario. Según el Corán, la palabra de Dios se convirtió en Libro. Según el Nuevo Testamento, la palabra de Dios se hizo carne. En definitiva, los musulmanes escriben sobre la divinidad del Corán, mientras los cristianos hablan de la divinidad de Cristo.

Según los musulmanes, el Corán es perfecto, por lo que ningún humano podría ser su autor. La comunicación entre Dios y los hombres es indirecta, así que todo lo que relató Mahoma fue supuestamente enviado desde el cielo por medio del arcángel Gabriel, quien le iba transmitiendo lo que está escrito en el original. En cambio, la Biblia fue escrito por los hombres, sin intermediarios, y es el original de los hechos y palabras de Jesús.

Mahoma sabía que sus afirmaciones eran falibles, pero no así las revelaciones que les eran transmitidas. Tanto es así, que dijo: “Cuando os dé una orden relativa a vuestra religión, aceptadla; pero cuando os dé una orden basada en mi propia opinión, yo soy únicamente un ser humano”. Antiguamente, había un elevado número de analfabetos, tanto en la religión cristiana como islámica. Así que el Corán, se creó para ser recitado, y así transmitirse a las siguientes generaciones.

Muchos de los oyentes, no comprendían lo que se estaba recitando, pero la sonoridad, el poder rítmico y la cadencia, era tan envolvente, que las palabras de Dios ejercían un poder aún mayor en las mentes, y la musicalidad conseguía que esas palabras quedaran grabadas a fuego de por vida. La revelación coránica fue inicialmente transmitida de persona a persona por recitadores profesionales. La memorización, se veía facilitada por el ritmo poético contenido en muchos de sus más de 6.000 versículos. En aquella época, existía la figura del hafiz (guarda), que se comprometía a memorizar el Corán completo.

Mahoma tenía en muy alta consideración a María, la madre de Jesús. Tanto es así, que fue la única imagen que protegió de su destrucción en la Kaaba. Jesús es llamado “al-masih” (El Mesías), pero los árabes lo llamaban así, más como si fuera un nombre propio, que el significado real que tiene. Juan el Bautista, proclamó la llegada de alguien más grande que él, que fue Jesús. Y según el Corán, Jesús hizo lo propio con Mahoma, revelando que llegaría alguien más grande que él, llamado “Ahmed”. Ahmed contiene la misma raíz que el nombre de Mahoma (Muhammad), que significa “digno de alabanza”. Así que los musulmanes, creen que la principal enseñanza del Evangelio de Jesús, era que Mahoma sería su sucesor.

El tono de las revelaciones coránicas formuladas en La Meca, difieren de las dadas en Medina. Las primeras incluyen consejos y exhortaciones (advertencias, avisos), mientras que las segundas contienen mandamientos obligatorios. Como ya comenté en el episodio II Fe Religiosa vs Fe Agnóstica, existe lo que se llama “principio de abrogación”, donde las últimas enseñanzas, tienen más peso que las primeras. Las últimas que dio Mahoma, las que corresponden a su retiro en Medina, son enseñanzas más beligerantes que las primeras, por lo que un fiel estricto del Corán, siempre tomará éstas como verdaderas.

Esta doctrina de abrogación, dio motivos a algunos de los enemigos de Mahoma, para acusarle de adulterar la revelación divina, para perseguir sus necesidades personales de venganza. El Corán llama a su profeta “ummi” (que significa “iletrado”, más vulgarmente “analfabeto”). Esto acrecenta la idea y fortalece la afirmación, de que Mahoma por sí mismo, era incapaz de dirigirse a su pueblo como lo hizo, y que todo cobre sentido, al reconocer que todo provenía de revelaciones. Recientes estudios, aseguran que “ummi”, hace realmente referencia  a alguien “no creyente en las escrituras”.

Objetivamente, el islam es una revisión del judaísmo y del cristianismo. Para un musulmán, es el resultado puro de la fe que proclamaba Abraham. Mientras las otras dos religiones contienen impurezas, el islam no contiene ninguna. Según el Corán, Mahoma es el “sello de los profetas”. Mahoma, para asegurar a sus destinatarios la autenticidad de sus cartas, forjó un sello en forma de anillo de plata en el que grabó: “Mahoma, apóstol de Dios”. Un mensajero, era llamado “un sello”, si su testimonio llevaba autorización del remitente. En el evangelio de Juan, se hace referencia a Jesús como el portador del sello de Dios. Esto significa, que las enseñanzas de Mahoma y Jesús, eran las enseñanzas de Dios, a través de los mensajeros elegidos por Dios.

Entonces, ¿son los siete sellos del Apocalipsis, siete mensajeros de Dios?. El Corán dice: “El conocimiento de esta hora (del juicio final), tan solo pertenece a mi Señor. Nadie será capaz de manifestarla a no ser Él, y vendrá de una manera súbita”. Tanto Mahoma como Jesús, alertaron sobre la posible falsedad de los que se declaraban ser portavoces de Dios: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, más por dentro son lobos rapaces”. Esto era un aviso de aquellos hombres que utilizarán la religión con fines mundanos, donde sus lenguas y verborrea serán dulces, pero sus corazones despiadados.

Este aviso de Jesús, era porque sabía que él no sería el último profeta, y que vendrían más mensajeros divinos en un futuro. Los judíos, no veían en Jesús al líder que esperaban, ya que esperaban a alguien que venciera a los romanos, alguien que destacara en la lucha militar, por eso los judíos admiran a David, quien había derrotado a muchos enemigos de Israel. También le reprochaban que permitiera trabajar en el sabbath (sábado). Así que Jesús, no representaba lo que muchos deseaban, un hombre con un mensaje de paz, que te decía que pusieras la otra mejilla si te golpeaban, que amaras a tus enemigos… y empezó a ganarse demasiados enemigos.

Tanto Jesús como Mahoma, estaban convencidos que los mensajes que daban eran revelaciones de Dios. Jesús creía que el Evangelio abolía algunos aspectos de la Torá, y Mahoma creía que sus afirmaciones abolían cualquier declaración conflictiva de la Torá. El diálogo entre las tres religiones, no puede ir demasiado lejos mientras existan tales juicios sobre las doctrinas de la revelación en conflicto.

En ambas religiones, la oración es parte fundamental para los creyentes. Orar significa “suplicar”, y era y es una manera directa de mantener contacto con Dios sin intermediarios, tanto en público como en privado. Mahoma pedía a sus fieles que interrumpieran sus quehaceres diarios para orar, ya que recordar a Alá es mucho más importante que cualquier deber mundano.

Aisha dejó constancia de la forma de orar de Mahoma: “Cuando el apóstol se ponía a orar, comenzaba con dos postraciones para cada oración. Después, Dios lo elevó a cuatro postraciones en casa (postración no se refería a tenderse en el suelo sólo de rodillas, sino también cabeza y palmas tocando el suelo). La oración la comenzaba exclamando “Allahu akbar” (Alá es Grande). Para Jesús, la oración era más una disciplina para subordinar los deseos humanos a la sabiduría divina, que una técnica para conseguir que se cumpliesen los propios deseos. Jesús se dirigía a Dios llamándole “abba”, el término íntimo de “padre” en arameo.

Jesús estaba preocupado por la falta de sinceridad en la religión, la cual era una amenaza constante. Tanto Mahoma como Jesús, aconsejaban orar de corazón, sin ser hipócritas, no hacerlo para ser vistos, u ocultarse para no serlo, sino que la oración fuera un acto sincero, se estuviera en cualquier lugar. La oración es un momento que te iguala a todos los hombres, por eso rehusaban la ostentación al rezar, recriminando a aquellos que rezaba de pie. Mahoma dijo: “los hipócritas tratan de engañar a Alá, pero es él quien los engaña”.

Existe la figura de un hombre llamado Anwar Shaikh, que nació en Pakistán siendo musulmán, y ha publicado varios libros sobre los peligros del fanatismo religioso, enfocándose principalmente en el Islam (lógico, ya que él profesa esta religión y es conocedor del Corán). Anwar Shaikh criticó duramente las suras (nombre que recibe cada uno de los 114 capítulos), reflejando las contradicciones que existen y lo beligerantes que pueden resultar.

Por ejemplo, dijo: “¿Quién me dijo que el acto de jihad, el acto de matar no musulmanes es bueno? Si lees el Corán, lo encontrarás en cierta sura, Dios dice que ha comprado las vidas de los musulmanes a cambio de las recompensas del paraíso. Matan y se matan en este esfuerzo de guerra, y la recompensa para estos musulmanes es el paraíso y el paraíso es un jardín enorme habitado por las más hermosas vírgenes, que viven en palacios y hay innumerables muchachos como perlas para servirlos”.

Decía que en el Corán hay un sura llamada “mujeres” (sura 4, verso 80), que dice que si el Corán no fuera un libro de dios, contendría muchas contradicciones e inconsistencias. Anwar Shaikh sometió al Corán a un estudio exhaustivo, encontrando importantes puntos que se contradecían. En su libro titulado “Fe y Decepción”, demuestra todas estas contradicciones del Corán.Así que cuando se lee algo racionalmente en vez de ciegamente, como muchos de los creyentes lo hacen, los mismos versos, las mismas palabras, tendrán distintos significados.

La religión está en nuestra mente, y según aquello que el ser humano necesite, así utilizará la religión. Si alguien desea hacer el mal, encontrará razones suficientes en los libros sagrados para justificar sus acciones. Todo reside en cómo se interpreten las palabras.

El corazón del islam, se encuentra en la primera página del Corán. La esencia del culto islámico, llamada “fatihah“, es memorizada por todo árabe, y son repetidas en cada una de las cinco oraciones diarias: “Alabanza de Alá, el amo de los mundos, el muy misericordioso, el compasivo, el rey del día del juicio. A tí es a quien servimos y a quien imploramos socorro. Guíanos por el camino recto, vía de aquellos en los que tú te complaces, y no de los que son objeto de tu cólera y están en el error”.

Jesús, tuvo que enseñar a orar a sus discípulos, y les dijo: “Cuando oréis, debéis decid; Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día el pan cotidiano, perdónanos nuestras deudas, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores, y no nos pongas en tentación”. Las tentaciones de Jesús, expresan la psicología hebrea, donde cada persona lleva dentro un diablo (impulso negativo), y un ángel luchador (impulso positivo).

Al igual que Jesús predica el perdón sin ningún tipo de límites, el Corán sí pone límites al perdón, excluyendo a los paganos enemigos de los musulmanes. Para ello, hacen suyas las palabras de Abraham, cuando dijo: “Nada queremos con vosotros ni con todo lo que adoráis que no sea Dios. Os rechazamos, y entre nosotros ha comenzado para siempre la enemistad y el odio, hasta que creáis en el Dios único”.

El rechazo de todos los judíos a la llamada de Mahoma, y a la religión que predicaba, supuso para Mahoma una ofensa que le llenó de ira. Por este motivo, obligó a todos los musulmanes orar dando la espalda a Jerusalén, y mirando hacia La Meca. También impuso un mes de ayuno para “competir” con el Yom Kippur judío. Otra de las medidas tomadas por Mahoma, fue abolir todo tipo de usura. Esta práctica (interés de un préstamo excesivamente alto), fue inventada por los judíos, además del acopio de dinero y de bienes. Mahoma afirmaba que la auténtica religión se mide por la ayuda al necesitado, y la usura no lo era. Y llegaba más lejos asegurando: “Dios no otorgará el perdón a los que rezan para demorar su muerte, hasta que puedan compartir con otros las riquezas que han recibido”.

Jesús  consideraba que aquellos que están ansiosos de dinero, tienden a acabar poseídos por sus posesiones. Y dijo: “Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (mammon)”. Mammon es la palabra aramea para el dinero personificando una deidad, ya que del dinero se esperaba todo, que te salvara de todos los males de la vida, cuando realmente se convertía en una rémora para tal fin. Ambos profetas creían que las tentaciones les daban fuerzas para enfrentarse a la adversidad.

Jesús también se oponía al papel secundario de la mujer, predicando la igualdad entre hombre y mujer, teniendo como referencia a la Reina de Saba. Es decir, hace 2.000 años, cuando la mujer no significaba nada, y era tratada literalmente igual que los animales en muchos aspectos, Jesús abogaba por un equilibrio de funciones, derechos y deberes. Este pensamiento, aparece cuando una mujer había sido sorprendida en el acto de adulterio. Jesús se indignó porque los hombres sólo habían apresado a la mujer, cuando él pensaba que el acto adúltero era cosa de los dos, y no entendía por qué al hombre no se le juzgaba. Y Jesús les dijo: “quien de vosotros esté sin pecado, arrójele la piedra el primero”.

Cuando se habla de los milagros de Jesús, el primer acto curativo real que empleaba, era apoyar y estar con aquellos más desamparados por las leyes y por la sociedad. El simple hecho de tocar a una mujer acusada o un enfermo “apestado”, psicológicamente era un paso decisivo para la curación mental de esas personas. La ley era muy injusta con las mujeres, donde un marido podía repudiar a su esposa si la encontraba “torpe”. En cambio, una mujer no podía desligarse de su marido, aunque éste fuese violento con ella. Los judíos no daban importancia si un divorcio estaba bien o mal, sino cuál era la causa legítima para que el marido decidiera divorciarse.

Por este motivo, el Corán permite la poligamia. Aisha, la esposa de Mahoma, dejó constancia que su marido consentía tener varias esposas, pero abolió la poliandria (una mujer tiene varios maridos). Sí es cierto, que aunque Mahoma permitiese que un hombre tuviera varias esposas, lo ideal era tener sólo una. Los casos de adulterio eran difíciles de llevar ante un tribunal, porque se requería un mínimo de cuatro hombres u ocho mujeres que testificaran. Si no se conseguía este testimonio público, al hombre acusador le bastaba con jurar cuatro veces que estaba diciendo la verdad. El castigo eran cien latigazos.

De los 37 años que Mahoma estuvo casado, fue monógamo 27 años. Los diez últimos años tuvo una esposa por año. A los hombres musulmanes se les permitía casarse con mujeres judías y cristianas. Por el contrario, las mujeres musulmanas sólo podían casarse con musulmanes. Aunque la mujer no tenía derecho a divorciarse, podía comprarlo con bienes heredados. En este sentido,ninguna religión es firme en sus convicciones, predicando la humildad y despotricando contra lo material, cuando lo material te otorgaba (y lo sigue haciendo), ventajas religiosas.

La primera esposa de Mahoma se llama Jadiya, la segunda Sauda y la tercera la joven Aisha, quien se casó con Mahoma en La Meca cuando tenía siete años. El matrimonio se consumó cuando Aisha tenía nueve años. La cuarta esposa se llamaba Hafsa, hija de Omar, su principal oficial militar. Hafsa sabía leer y escribir, y le ayudó a recopilar versículos del Corán. Más tarde se casó con Umm-Habiba, hija de su gran enemigo Abu Sufyan. Otras esposa fueron una judía llamada Raihana, y meses después se casó con Juwauriya, otra hija de un enemigo derrotado. Safiya, viuda de un jefe judío fue la décima esposa. Otras esposas fueron Umm-Salama y Zainab. Mirar a todas estas mujeres estaba prohibido, y dirigirse a ellas sólo estaba permitido a través de una cortina. Esta reclusión de la mujer, es conocida como “purdah“.

El caso de Zainab es llamativo. Mahoma tenía 56 años, y Zainab era la esposa del hijo de Mahoma, llamado Zaid. Su hijo, se vio obligado con su padre a que la tomara como esposa, pero estaba prohibido casarse y tomar a la esposa de tu hijo. Así que Zaib se divorció de Zainab. Las mujeres que sobrevivieran a la muerte de Mahoma, se les prohibió casarse nuevamente. Aunque parezca que las leyes eran del todo retrógradas para una sociedad como la nuestra, la verdad es que Mahoma consiguió grandes logros para con ellas, como poder testificar o defenderse o poder heredar por derecho propio. Cosas que ahora vemos muy normal, en esos tiempos eran excepcionales, impensables. Mahoma dijo a un musulmán acaudalado, que si moría, debía dejar a su hija (una mujer), 2/3 de su patrimonio, y el resto a la caridad.

El Corán enumera una serie de virtudes para ambos sexos, sin diferenciación: piedad, justicia, humildad, paciencia, resignación, generosidad, castidad y ayuno. Estos cambios elevaron la situación de la mujer. Por ejemplo, el levirato (ley de Moisés que obliga al hermano del que murió sin hijos, a casarse con la viuda) se suspendió. La dote ya no se daba al tutor por entregar a la novia, sino que era la mujer quien la recibía. La diferencia entre Jesús y Mahoma respecto a las mujeres, es que Jesús buscada que fueran iguales, en todos los sentidos, mientras Mahoma, aunque consiguió mejorar considerablemente la situación social y personal de las mujeres, las dejó en un escalón inferior, siempre dando prioridad a los hombres.

El mandamiento de Moisés “No matarás” en nombre de Dios, no incluía a todos los pueblos. Uno de esos pueblos excluidos eran los medianitas. Moisés mandó  12.000 guerreros a matar a todos los hombres, mujeres (no virgenes) y niños de este pueblo. Josué continuó con esa política de limpieza étnica cuando invadió Canaán, donde mató a todos, incluso a los animales, dejando sólo con vida a una mujer llamada Rahab y su familia.

Con la llegada de Jesús, el sentido de “justicia” que existía desapareció, ya que él predicaba devolver bien por mal, no utilizar la venganza y poner la otra mejilla. Jesús aspiraba reconciliar más allá de lo posible al pueblo judío. Todo lo que consiguió Jesús, se esfumó con las Cruzadas, donde los valores de gloria, sangre y codicia eclipsaron todos los mensajes de paz defendidos por Jesús. El Corán, en cambio, hace una llamada a los creyentes a la lucha (jihad), por la causa de Dios. Pero el Corán, hace un llamamiento a la lucha a través del Bien: “Luchad con fuerza por Alá. Adorad a vuestro señor y practicad el bien, con ello seréis dichosos”. Para Mahoma era más importante ganar la batalla de la lucha interior de cada uno, que una victoria militar.

El principal significado de la jihad, tanto en el Corán como en el hadith (recopilación de dichos y actos del profeta Mahoma), es el de una divina institución de guerra para extender el islam en territorios no islámicos o defenderlo del peligro. Esta jihad, hizo que Jerusalén se rindiera a los musulmanes durante el califato de Omar, momento en que se construyó la Cúpula de la Roca, antes de que terminara el siglo VII.

El cuarto califa, llamado Alí (califa significa “sucesor”), estaba casado con la única hija de Mahoma, Fátima. En ese instante, comenzó la división entre los partisanos (chiítas) y los tradicionalistas (sunníes). El islam se convirtió en la respuesta de Asia al helenismo de Alejandro, extendiendo sus valores y sus creencias por África del Norte y el Sur de Europa. Esto, unido a la decadencia de los imperios persa y bizantino, hicieron que el islam se expandiera de forma rápida.

Según el Corán, la muerte de una persona está fijada por Dios, no por un destino impersonal, motivo por el que el islam rechaza la astrología. Según el Corán, existe un estado intermedio de sueño entre la muerte y la resurrección, excepto para los mártires de la jihad. Estos guerreros no deben pasar ese tránsito. Por contra, aquellos que permanecen allí, deben contestar tres preguntas correctamente para descansar en paz: 1.- ¿Quién es tu dios? 2.- ¿Cuál es tu religión? 3.- ¿Quién es tu profeta?. Aquellos que contesten de forma errónea, serán golpeados con una almádena (una especie de martillo enorme), y probarán lo que es el infierno.

Para el musulmán, el cadáver es consciente del dolor, por lo que la cremación no es aceptada en el islam, ni quemar a un hombre en la hoguera. Mahoma asegura que será él quien haga sonar el aldabón de la puerta del paraíso y estará sentado a la derecha de Dios. Mahoma está descrito en el Corán como un proclamador del Evangelio (injil), y sus buenas nuevas son que el paraíso espera a los creyentes. En el día de la resurrección o del juicio final, los musulmanes creen que la condenación se impondrá a quienes no crean en las revelaciones de dios, en los hipócritas, en aquellos que no ayudaron al necesitado, en quienes cayeron en las tentaciones, etc…

La promesa de un paraíso, vino motivada por la dificultad que tuvo Mahoma en sus comienzos, donde le fue muy complicado ir ganando adeptos a su fe. Prometer un paraíso a todos aquellos que cayeran en batalla, lleno de arroyos, frutas, dátiles y lashuríes (hermosas vírgenes eternamente jóvenes), hizo tentar a muchos, sobre todo a aquellos que vivían en situación muy precaria en el desierto, como los beduinos.

El Corán se refiere a Mahoma como alguien que aconseja de las consecuencias que traen las malas acciones, y el infierno es un tema principal en sus predicaciones. Mahoma incide más en la amenaza del infierno, que de las delicias del paraíso. El Corán se refiere al lugar que ocuparán los perversos como “Jahannam“, que proviene de la palabra hebrea “gehinnom“. La traducción sería “infierno”, y hacía referencia a un valle que pertenecía a la familia Hinnom, cerca de Jerusalén.

Muchos niños fueron sacrificados allí en ofrenda al dios Moloc, y el barranco se convirtió en un depósito de cadáveres, no enterrados. Así que se quemaban los cuerpos para acabar con la descomposición de los mismos y no propagaran enfermedades. Gehinnom derivó en la palabra “geenna“. En el Mishna, se dice que los asesinos heredarán gehinnom. Jesús, utilizaba el término para indicar un tormento perpetuo, pero no bajo tierra, sino como una pena divina. Geenna, derivó en la palabra “Gehena“, el infierno o purgatorio judío.

Los judíos, en cambio, esperaban un sucesor de David, un “hijo de Dios”. Este título, no tenía nada que ver con el origen de Jesús, sino con su situación legal y de autoridad. Es decir, se diferenciaba entre la naturaleza y la función de ser Hijo de Dios. Los musulmanes critican el cristianismo, porque lo consideran politeísta (cuando la esencia de la doctrina cristiana, el credo de Nicea, afirma ser monoteísta), donde se creen en tres deidades diferentes. El comienzo de este credo reza: “Creemos en un solo Dios”, muy parecido al primer artículo del credo musulmán: “No hay otro dios sino Dios”.

El Corán sí toma de manera literal “Hijo de Dios”, por lo que suponen que los cristianos que usan ese título para Jesús, son culpables de “shirk” (término que hace referencia al pecado supremo e imperdonable). Señalar a alguien como shirk, es castigarle de forma eterna. El miedo al castigo eterno, al infierno, a no ir al paraíso, era un arma más poderosa para convertir a la gente a creer, que cualquier otra recompensa en vida.

Aunque el Corán y la Biblia tienen infinidad de similitudes, hay un pensamiento que les alejan considerablemente. Para el Corán, es inaceptable que Jesús fuera humillado y torturado, desnudado y vejado, y colgado de una cruz. La Torá, también comparte este pensamiento, diciendo que “el que cuelga de un madero está bajo la maldición de Dios, porque tal castigo capital sólo se decretaba a los criminales“. Los cristianos siempre han sido conocidos más por sus sufrimientos y martirios que por sus triunfos. Posiblemente, su posicionamiento pacifista les hizo ganarse esa imagen en sus comienzos.

Todo cambió a partir del siglo IV, al subir Constantino al trono romano, convirtiéndose en el primer cristiano con verdadero poder. A partir de entonces, todo el sufrimiento sufrido degeneró en sed de venganza. Jesús fue traicionado, negado y abandonado, mientras Mahoma fue venerado, ganó batallas y vivió el doble de años que Jesús, muriendo tranquilamente en brazos de Aisha. Los musulmanes tampoco comprenden cómo, estando en la cruz, Jesús   le incriminó a Dios por qué le había abandonado. Para ellos, un verdadero creyente jamás diría esas palabras.

El fundamentalismo es la respuesta de los que buscan antes las desconcertantes nuevas ideas de la ciencia y los dilemas de la cultura moderna. Su lema será: “Dios lo dijo, y así yo lo creo”. Cualquier acto puede justificarse con este planteamiento. Y hay fundamentalistas en ambas religiones. Tanto la Biblia como el Corán enseñan que debemos ser conscientes de nuestros defectos, especialmente en los concernientes a la espiritualidad. Pero  el mayor defecto es considerar a las Escrituras un documento eterno e infalible más que un documento histórico y humano.

El Corán asegura, que la verdadera religión, desde el punto de vista de Alá, es el islam, y que Mahoma es el primero de los muslimun. El prefijo “mu”, se refiere a alguien que se adhiere a la religión cuyas consonantes básicas en árabe son “s-l-m”. Según las tradiciones usuales, el nombre de la religión de Mahoma significa “sumisión” o “rendición”. Pero también se puede llamar   “compromiso”, ya que sugiere movimiento a favor de algo, más que renuncia.

También “salam“, el saludo árabe más habitual (que significa “paz”), tiene su origen en la raíz “s-l-m”. Así que el significado básico de “s-l-m” sería “paz de compromiso”. Un compromiso dirigido hacia Dios, siendo la paz el resultado teológico. El islam es, por tanto, la religión de los que tratan de expresar el total compromiso de Mahoma con Dios. A los musulmanes les disgusta que los nombren con palabras que sugieren que ellos adoran a Mahoma como los cristianos adoran a Cristo. Es decir, no sería correcto llamarles mahometanos.

Muslimum es más adecuado que israelita (que significa “descendiente de Jacob”), y es preferible a judaísmo (que significa “asociado a la tribu de Judá”). Cristiano deriva de “Xristos”, traducción griega de la palabra aramea “Meshicha” que significa “ungido”. Masihi es la designación árabe para los que en Europa se llamaban xristianos.

El Corán acusa a los cristianos de apostasía, y afirma que sólo el islam conserva la más antigua y mejor tradición religiosa. Abraham no era ni judío ni cristiano dice el Corán, sino un muslimun. Uno de los primeros nombres que se le dio al movimiento de Jesús fue los “Hodos”, que significa “el sendero”. Juan el Bautista, tuvo la visión de un camino recto por el que venía “uno que es más poderoso que yo”.

Lo que Jesús planeaba llevar a cabo en Jerusalén, estaba relacionado con la salida o “e-migración” (ex-hodos) de Moisés de Egipto. Jesús decía: “La fe no es primariamente una materia de reflexión, sino una forma de recorrer un determinado camino”. Los musulmanes, tienen cinco pilares básicos para recorrer ese camino. El pilar central es el credo “No hay otro dios que Dios, y Mahoma es su Apóstol”, y alrededor de este pilar central, se sujetan la oración diaria, la limosna, el ayuno del mes santo (Ramadán) y la peregrinación a La Meca.

La mayoría de los que se han llamado seguidores de Jesús durante estos 2.000 años, has descuidado la tolerancia de su mensaje y de sus actos, y han dividido a todos los pueblos en cristianos y no cristianos (en “salvados” y “condenados”). La verdad de Dios se cita en la Biblia hebrea como “emeth“, en el Nuevo Testamento como “aletheia” y en el Corán como “hagg“. Las tres religiones coinciden que Dios es mucho más grande que la idea que se puede tener de Él. Aquellos que aseguran que su religión posee toda le verdad, demuestran una gran falta de humildad.

Parece evidente que las religiones existen porque el ser humano así lo ha querido, porque existe una fuerza interior a crearlas, por este motivo existen tantas religiones en el mundo. Si no existiera el ser humano, las religiones no tendrían ningún sentido, el cosmos sería el mismo, las estrellas seguirían naciendo, implosionando, los asteroides y meteoritos seguirían cayendo en otros planetas, el universo seguiría expandiéndose…

Nada cambiaría el Día de Año Nuevo.

Origen: Ibn Ishaq | Lo Verdadero No es Siempre lo más Verosímil

Un comentario en “Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio I al IV)

  1. Acá dice cualquier cosa. Dice monte “Ararat”, pero es “Arafat”. Dice que la compilación de dichos de Muhamad es el “Midrash”, pero el Midrash es una compilación judía. Los dichos de Muhammad (saws) se llaman hadices o sunnah. Cualquier cosa dicen estos cristianos, mentirosos como su líder, el “apostol” (o impostor) Saulo de Tarso.

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