Franco, benefactor de los Judios.

Escribió “Shlomo Ben Ami” en la revista Época:

“El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Roosevelt hacia los judíos durante la Segunda Guerra Mundial ni la política británica. El único país que de verdad echó una mano a los judícos fue un país en elque no había ninguna influencia judía, España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas. Es todo muy complejo.”

Intensa y eficaz labor de España a favor de los judíos perseguidos en Europa
[N. del A.] Respetamos completamente la escritura de los diferentes documentos, en lo que hace referencia a su redacción, casi todos telegráficos y a la ausencia de comas y otros signos ortográficos. Vamos a transcribir algunos de los testimonios de la inmensa, enérgica y eficiente actividad que durante la II Guerra Mundial, desplegó el Gobierno español a favor de los judíos. Son textos de telegramas del Ministro de Asuntos Exteriores que por sí mismos expresan lo que en 1944 fue aquella batalla dada valientemente por España.

Gratitud del Congreso judío
“Con referencia a mi telegrama nº 1.161 Congreso judío mundial clausurado ayer aprobó conclusiones publicadas hoy esta Prensa entre las cuales se expresa agradece España protección dada judíos perseguidos especialmente Hungría. Verbalmente miembros importante mencionado Congreso me han expresado también este agradecimiento.”–

CARDENAS.Del Embajador de España en Washington al Ministro de Asuntos Exteriores. Expedido 2 de octubre de 1944.

Se realizan todas las gestiones necesarias
“Sírvase V.E. contestar a interesados con referencia a su telegrama número 974 que España viene realizando ya reiteradamente gestiones de referencia y que accediendo ahora con mucho gusto a su solicitud doy instrucciones concretas nuevamente a nuestro Embajador en Berlín para que realice con el máximo interés cuantas gestiones sean necesarias en defensa de las personas e intereses de israelitas en general y en especial de los hispanoamericanos no limitándonos a aquellos que son súbditos de países que nos han encomendado su protección sino extendiendo sus gestiones también a aquellos que permanecen en países que no nos las han encomendado. Puede V.E. manifestar también que en forma constante y reiterada se van haciendo toda clase de esfuerzos no siempre con éxito para defender a los sefarditas de nacionalidad española que se hallan en campos de concentración alemanes habiéndose conseguido como es bien sabido que varios centenares de ellos hayan podido entrar en España y salir en plena libertad con destino a diferentes países.”– LEQUERICA.
Ministerio de Asuntos Exteriores. Expedido el 14 de octubre de 1944. El Ministro de Asuntos Exteriores al Embajador de España en Washington. Núm. 695 cif.

Para que España intervenga a favor de 16.000 judíos
  “Me ha visitado uno de los rabinos a que se refiere mi telegrama 974, interesando que España intervenga a favor grupo 16.000 judíos evacuados de Lituania a Alemania sin que conste donde fueron dirigidos. Solicita que aquellos evacuados sean considerados como internados civiles y se permita a la Cruz Roja Internacional abastecerles con alimentos y otros socorros. Dice además podría intentarse hacerlos salir de Alemania creyendo que Suecia estaría dispuesta a recibirlos aunque este último extremo no les conste con seguridad.”– CARDENAS.El Embajador de España en Washington al Ministro de Asuntos Exteriores. 26 de octubre de 1944. Núm. 1.034.–cif.

Política exterior.
POLÍTICA EXTERIOR. 
Ministerio de Asuntos Exteriores. Madrid, 28 de Octubre de 1944. El Ministro de Asuntos Exteriores al Embajador de España en Washington. Núm. CIFRADO.

“Desde hace tres años España viene accediendo reiteradamente y con la mejor buena voluntad a cuantas peticiones presenten comunidades judías directamente o a través de V.E. o de Embajador en Londres o de otros Jefes de Misión América habiendo dado ello lugar a enérgicas intervenciones no sólo en Berlín sino en Bucarest Sofía Atenas Budapest etc. con desgaste evidente de nuestras Representaciones diplomáticas y llegándose en algunos momentos a discusiones enérgicas por defender nosotros esos intereses. Gracias a estas gestiones numerosos israelitas de Francia han podido pasar nuestra frontera y continuar su viaje donde desearan, otros se han visto eficazmente protegidos durante todo el tiempo de ocupación alemana en Francia Holanda y otros países y gran número de sefarditas han visto mejorado considerablemente trato que sufrían en campos concentración y aún han podido salir de éstos recuperando libertad al entrar en España. Con el mismo criterio estoy dispuesto a seguir interviniendo con referencia su telegrama nº 1034 por motivos humanitarios a los que España en ningún caso deja de hacer honor pero siendo ésta situación no puede menos de causar profundo sentimiento a Gobierno español el advertir que por empresas periodísticas de radio o de difusión noticias controladas por elementos israelitas especialmente en Estados Unidos se hacen intensas y reiteradas campañas calumniosas contra España como la que en momentos actuales está en curso por lo que debe V.E. convocar a cuantos se han interesado por estas cuestiones ante V.E. ahora y en tiempos pasados para manifestarles vivo deseo de España de que comunidad israelita interponga toda su influencia para que esa campaña cese esperando que como temerosos de Dios y partidarios de la verdad hagan cuanto sea posible para que evidentes calumnias faltas de todo fundamento se sigan difundiendo por organismos de información en que ellos puedan tener influencia y especialmente por aquellos controlados por israelitas en Estados Unidos. Sírvase V.E. poner en esto máximo celo y actividad por ser incomprensible que reiterados y eficaces esfuerzos España no haya dado lugar a muestra alguna de reconocimiento por parte esas comunidades.”– LEQUERICA.

Éste mismo documento del Ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica Erquiza, lo envió con fecha 14 de noviembre de 1944 al Embajador de España en Londres, añadiendo un último párrafo, como sigue:

“Precisamente habiéndose tenido noticias de que contra promesas reiteradamente hechas por Gobierno húngaro éste desconoce validez pasaportes españoles y algunos países hispanoamericanos a sefarditas he ordenado a Legación España en dicha ciudad presente la más enérgica reclamación pidiendo inmediatas y amplias satisfacciones conviniendo lo comunique así a interesados. Gobierno está decidido ha hacer respetar por todos medios sus derechos a este respecto de suerte que protección pueda ser efectiva.”– LEQUERICA.

Defensa de los judíos en toda Europa.
“Complementando noticias anteriores con referencia su telegrama 1.091 Encargado Negocios en Budapest ha podido conseguir que protección española sea extendida oficialmente a favor de trescientos judíos a quiénes a pesar de no tener nacionalidad española ha concedido pasaporte nuestro provisionalmente. Además ha expedido cerca de dos mil “cartas de protección” con las que hasta ahora se han salvado otros tantos judíos de campos concentración y de deportación. Esta actuación hecha tras insistentes órdenes por nuestra parte y múltiples reclamaciones diplomáticas ha tenido extraordinaria eficacia precisamente en momentos en que judíos eran más perseguidos y en que sin consideración ninguna a protecciones y nacionalidades se les embarcaba en trenes con destino a campos concentración. En cambio cuantas gestiones se han hecho para traerlos a España han resultado infructuosas y en vista de atrocidades cometidas, día 14 novbre, se han reunido Representantes Suiza Suecia y España bajo presidencia Nuncio acordando por unanimidad hacer gestión colectiva pidiendo a Gobierno húngaro trato más humano y cese completo persecución según viene solicitando insistentemente nuestro Encargado de Negocios. En Francia han podido como es público acogerse a nuestra protección muchos cientos de judíos que han pasado frontera a partir de verano 1943 en múltiples grupos o que han beneficiado criterio especial tolerancia en nuestros puestos fronterizos al presentarse sin documentación alguna. Los que quedaron en Francia obtuvieron después de repetidas gestiones Embajada española con intervención mía personal que sus bienes sometidos en principio a confiscación por autoridades alemanas pasaran a administradores españoles designados por nuestros Consulados salvándose así la totalidad de intereses españoles y llegando a evitárseles toda clase de molestias personales como consecuencia esta amplísima protección. Judíos griegos han sido objeto especialísima atención y después de haber hecho venir varios grupos sacándolo de campos concentración Alemania seguimos insistentemente reclamando mejor trato para todos los sefarditas españoles en campo concentración ya que hoy no pueden venir habiéndose logrado éxito positivo en estas reclamaciones pues unánimemente los salidos de campos concentración presentan aspecto inmejorable y manifiestan que trato ha sido en lo relativo satisfactorio. No se tiene conocimiento de una sola defunción de sefarditas españoles o protegidos nuestros en campos concentración ni siquiera enfermedades fuera de lo normal que puedas suponerse producidas por esa situación. En Bulgaria y Rumania hasta entrada tropas rusas ha sido incesante la actuación nuestras Legaciones obteniéndose resultados sumamente satisfactorios pues prácticamente toda colonia española (salvo raros casos concretos excepcionales) ha podido defenderse y subsistir en condiciones de muy grave dificultad. Además se ha hecho en general una larga serie de reclamaciones respecto a judíos de nacionalidades hispanoamericanas que nos tienen encargada protección de sus intereses. Múltiples y apremiantes reclamaciones en este sentido han dado lugar en algún momento a situación difícil de nuestra Representación en Berlín que ha tenido que soportar a causa estas intervenciones momentos de malhumor por parte autoridades alemanas que reiteradamente han dicho no aceptaban interviniéramos en asuntos en que no teníamos título jurídico para actuar a pesar de lo cual y de gastarse grandemente nuestra influencia en perjuicio intereses propios hemos seguido siempre por consideraciones de caridad y humanidad esforzándonos por obtener mejor trato. Lo digo V.E. para su conocimiento aunque no conviene que punto relativo a expedición pasaportes sea publicado para no perjudicar futuras actuaciones.”– LEQUERICA.
Ministerio de Asuntos Exteriores. Expedido el 16 de noviembre de 1944. El Ministro de Asuntos Exteriores al Embajador de España en Washington. Núm. 801.–cifrado.

Ángel Sanz Briz, diplomático español en la Embajada de Budapest, salvó a más de 5.000 judíos.

   Nació en Zaragoza el 28 de septiembre de 1910. Estudió en los Escolapios y después cursó la carrera de Derecho en Madrid y en 1933, a los 23 años, ingresó en la Escuela Diplomática. El 18 de julio de 1936 con el estallido de la Guerra Civil española, se enroló de voluntario en las tropas nacionales como conductor de camiones del Cuerpo de Ejército Marroquí. Una vez finalizada la contienda, fue destinado en el año 1939, como encargado de negocios en la embajada de El Cairo (Egipto), hasta que en 1943 fue trasladado a la Legación española en Budapest. Se casó con Adela Quijano, natural de los Corrales de Buelna (Cantabria) con la que tuvo cinco hijos. Además de esposa, fue una entregada colaboradora de su marido en la difícil y arriesgada misión de salvar judíos en la II Guerra Mundial.

Situación en Hungría
El 15 de octubre de 1944 el almirante Horthy fue detenido, llegando al poder Ferenc Szálasi, el líder de los nazis húngaros. Inmediatamente la persecución contra los judíos se endureció.
El almirante Miklós Horthy, regente de Hungría, fue obligado por Hitler a nombrar un gobierno pro nazi encabezado por Döme Sztojay. A continuación comenzaron a aplicarse en todo el país y particularmente en Budapest las medidas anti judías, empezando por la obligación de llevar la estrella de David y terminando por la deportación. En mayo de 1944 el Encargado de Negocios de España en Budapest Miguel Ángel Muguiro informó al gobierno de la situación. En aquel momento España no había reconocido aún al gobierno de Sztojay y en junio Muguiro tuvo que abandonar el país acusado de haberlo impedido con sus informes, no sin antes haber tramitado los visados que salvaron a 500 niños. De esta manera Sanz Briz quedó convertido en el representante oficial de España en Hungría. En julio de 1944 Ángel Sanz Briz calculaba en medio millón el número de judíos deportados y había empezado a conceder visados con los que 1.684 judíos pudieron huir a Suiza.

Actuaciones de Ángel Sanz Briz
Luego se le ocurrió a Sanz Briz el subterfugio de conceder pasaportes a 200 familias en vez de a 200 individuos, y finalmente acabaría por dar pasaportes a miles de judíos mediante diversos trucos.
Desde su puesto puso en práctica todo tipo de estratagemas que consiguieron que miles de judíos escaparan de una muerte segura a manos de los nazis. Como primera medida logró convencer a las autoridades húngaras para que aceptaran su protección sobre doscientos judíos de origen sefardí, a los que el Gobierno de Franco reconoció su derecho a la nacionalidad española. Una vez concedido el permiso por las autoridades, como sea que sólo encontró a 45 sefarditas, empezó por repartir el resto entre judíos asquenazíes que eran mayoría en Budapest.

El propio Sanz Briz relataba a Federico Ysart en su libro España y los judíos: “Después la labor fue relativamente fácil. Las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las doscientas familias se multiplicaron indefinidamente con el simple procedimiento de no expedir documento o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200.”

En noviembre de 1944 se obligó a los judíos protegidos por países neutrales a concentrarse en un gueto, en medio de constantes rumores sobre su posible deportación a campos de exterminio.

Ángel Sanz Briz, siguiendo el ejemplo del diplomático sueco Raul Wallemberg, el cual alquilaba casas para acoger a los judíos  y con el consentimiento y la ayuda del Gobierno del Generalísimo Franco, que ya había dado anteriormente órdenes a Sanz Briz en el sentido de hacer “algo” por los judíos, compró y alquiló hasta once edificios destinados a albergar a los judíos perseguidos, a los que proporcionó además de techo, comida y atención médica hasta que pudieran salir del país. En dichos edificios colocó el cartel de “Anexo de la Embajada de España” y ondeando la bandera española.

Sanz Briz y los documentos falsos
“Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907, residente en Budapest, calle de Katona Jozsef, 41, ha solicitado, a través de sus parientes de España, la adquisición de la nacionalidad española. La Legación de España ha sido autorizada a extenderle un visado de entrada en España antes de que se concluyan los trámites que dicha solicitud debe seguir”.
El modelo de los documentos falsos que emitió el diplomático español a favor de Mor Mannheim, el cual salvó la vida, así como a más de 5.000 judíos húngaros estaba fechado en Budapest el 14 de noviembre de 1944, y decía:

El firmante del documento era Ángel Sanz Briz, el joven diplomático español, jefe de la Legación española, que bajo las órdenes del Gobierno de España y con la ayuda de su amigo, el italiano Giorgio Perlasca, emitió esos salvoconductos a todos los judíos alegando que eran sefarditas.

La mujer de Sanz Briz, Adela Quijano abandonó Budapest a principios del año 1944, poco después de dar a luz a Adela, la mayor de sus cinco hijos. El diplomático permaneció allí solo, pues como manifestó “era su obligación”.

El día 1 de diciembre de 1944 Sanz Briz, que se negaba a reconocer el gobierno filo nazi de Szálasi, se vio obligado a dejar Budapest y se refugió en Suiza.

En una Budapest bombardeada constantemente, dividida por la ocupación nazi y la del Ejército Rojo, Sanz Briz utilizó todos los recursos posibles para evitar que miles de personas fueran conducidas a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau.

En total se calcula que gracias a Ángel Sanz Briz, Miguel Ángel Muguiro y Giorgio Perlasca se salvaron alrededor de 5.200 vidas.

Ángel Sanz Briz falleció en Roma en 1980, cuando ya estaba a punto de concluir su brillante carrera diplomática.

Homenaje del Gobierno húngaro
El presidente de Hungría Arpád Göncz impuso a su viuda, Adela Quijano, la medalla de oro de la Magyar Köztársaság Tiszti Keresztje, equivalente a la española Orden del Mérito Civil. Al acto asistió el entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Javier Solana. En España el rostro de Sanz Briz ilustró una emisión de sellos de Correos, conmemorativos de una serie dedicada a los derechos humanos.
Con motivo del 50 aniversario del Holocausto, el Gobierno húngaro rindió homenaje a la labor del diplomático español, descubriendo el alcalde de Budapest una placa colocada en la fachada del número 35 de Szent István, frente a la plaza de San Esteban, con la siguiente inscripción: “Que esta plaza conserve el recuerdo del Encargado de Negocios de España, don Ángel Sanz Briz, quien en 1944, durante la siniestra época, salvó la vida de varios miles de judíos. ¡Qué su memoria sea bendecida! El Gobierno del Reino de España, la Comunidad de Creyentes Judíos de Budapest, la Comisión Conmemorativa del Holocausto de Hungría. La Alcaldía de la Capital. La Alcaldía del Distrito XIII. Budapest, 16 de octubre de 1994.”

Giorgio Perlasca, “cónsul” español en Budapest
Nació en Como (Italia) el 31 de enero de 1910, pero a los pocos meses de su nacimiento, sus padres se trasladaron con toda la familia a Maserà di Padova. De religión católica y seguidor, cuando era un adolescente, de las ideas nacionalistas de Gabriele D’Annunzio. A los 26 años se alistó como voluntario para luchar en el bando de Franco, al enterarse de la quema de iglesias durante el mandato del Frente Popular. Combatió en el transcurso de la Guerra Civil española en un regimiento de Artillería. Perlasca aprendió el español, idioma que le sería decisivo para su posterior acción de salvamento de los judíos sefarditas.
El que continuó la labor, una vez que Sanz Briz tuvo que huir a Suiza, fue su amigo y compañero en la Legación, Giorgio Perlasca.

Finalizada la contienda regresó a Italia en donde le sorprendió el comienzo de la II Guerra Mundial y la alianza entre Mussolini y Hitler. Fue en ese momento cuando Perlasca abandonó el fascismo. El viejo rencor hacia Alemania, país contra el cual Italia había peleado en la I Guerra Mundial, y las leyes raciales alemanas entradas en vigor en 1938 y que representaban una explícita persecución de los judíos italianos, le hicieron abandonar el Fascismo y decidió permanecer leal sólo al Rey Víctor Manuel III.

Después de la entrada en guerra de Italia como aliada de Alemania, en 1940 fue enviado como Encargado de Negocios con categoría de diplomático a los países del Este, para comprar carne para el ejército italiano.

El 8 de septiembre de 1943, cuando entre Italia y los Aliados se firmó el armisticio, que significaría una profunda grieta entre el Fascismo y la Monarquía, Perlasca se encontraba en Budapest. Sintiéndose vinculado por el juramento de fidelidad prestado al Rey de Italia, rehusó adherirse a la República Social italiana y por ello estuvo recluido algunos meses en un castillo húngaro destinado a los diplomáticos.

Aprovechando un pase médico que le permitía viajar dentro de Budapest, se escapó y pidió asilo en la Embajada de España. Como combatiente de la Guerra Civil española tenía un documento firmado por el Generalísimo Franco que decía:

“Querido camarada: en cualquier parte del mundo que te encuentres, dirígete a las Embajadas españolas.”

Así pues, se convirtió en ciudadano español, consiguiendo un pasaporte en toda regla a nombre de “Jorge” Perlasca, empezando a ayudar al embajador español Ángel Sanz Briz en la obra humanitaria de protección que España estaba llevando a cabo junto con las demás potencias neutrales presentes en la capital magiar, como Suecia, Portugal, Suiza y Ciudad del Vaticano.

Enterado el Ministerio del Interior del Gobierno húngaro de la precipitada marcha de Sanz Briz, mandó desalojar las casas protegidas. Fue entonces cuando Perlasca decidió arriesgar su vida para salvar los judíos refugiados en las casas protegidas por la Embajada española. Ante los milicianos húngaros que habían venido para registrar los edificios, Perlasca les dijo: “¡Suspenderlo todo! ¡Os estáis equivocando! Sanz Briz ha ido a Berna para comunicar más fácilmente con Madrid. La suya es una misión diplomática importantísima. Informaos en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Existe una expresa nota de Sanz Briz en que me nombra su sustituto en su ausencia.” Le creyeron y suspendieron las operaciones de registro.

Al día siguiente, en papel con membrete oficial y con sellos auténticos, rellenó de su puño y letra su propio nombramiento a Cónsul español que presentó en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde sus credenciales fueron aceptadas sin ninguna reserva.

Perlasca actuó durante 45 terribles días como cónsul y único regente de la Embajada española, logrando salvar a húngaros de religión judía hacinados en las “casas protegidas” a lo largo del Danubio, sustrayéndolos a la deportación y a los campos de concentración, protegiéndolos y alimentándoles día tras día. Organizó su resistencia; consiguió dinero y comida; negoció como un verdadero diplomático con los nazis; falsificó certificados y firmó papeles oficiales, etc.

Concluyó su humanitaria tarea a la llegada de la armada Roja a Budapest. Los soviéticos le condenaron a trabajos forzados por ser español y ‘fascista’. A los ocho meses y después de un largo y rocambolesco viaje por los Balcanes y Turquía, pudo Perlasca volver a Italia.

Encerrado en su discreción no contó ni a su familia, su historia de valor, altruismo y solidaridad. Pero a principios de 1990, algunas mujeres húngaras, que eran unas chiquillas en la época de las persecuciones, a través del periódico de la comunidad judía de Budapest, buscaron noticias de aquel diplomático español que las había salvado. También gracias a los periodistas italianos Gianni Minoli y Enrico Deaglio, éste último con su libro La banalidad del bien, Giorgio Perlasca salió del silencio.

En el año 1991, un año antes de su muerte, escribió Perlasca a Su Majestad el Rey de España Juan Carlos I:

“Ha sido para mí un gran placer trabajar por cuenta de España, país al que siempre me han ligado tantos vínculos, por la salvación de tantas vidas humanas y lamento no haber podido, o sabido, hacer más.”

Los testimonios de los numerosos salvados empezaron a llegar a los periódicos, televisiones y libros. Giorgio Perlasca falleció a los 82 años el 15 de agosto de 1992 y está enterrado en el cementerio de Maserà, a pocos kilómetros de Padua. En su lápida quiso que se escribiese sólo una frase en hebreo: “Justo entre las Naciones.”

Franco ayudó a 25.000 judíos a escapar de Marruecos hacia Israel de 1957 a 1961
«La ayuda española en el rescate de judíos marroquíes, de paso hacia Israel, de 1957 a 1961, una ayuda discreta, constante y totalmente desinteresada, nos permitió hacer salir de Marruecos, clandestinamente, a cerca de 25.000 judíos, que tras una breve estancia en territorio español partían hacia Israel. Esta epopeya habría sido imposible sin la cooperación tácita de los españoles».
Así lo manifestó Isser Harel, antiguo jefe del Shin Beth y del Mossad –los dos principales servicios secretos israelíes– en la entrevista publicada en El País y firmada por Víctor Cygielman desde Tel Aviv el 2 de enero de 1989, revelando datos que pocos conocen acerca de la salida de judíos con escasos medios económicos de Marruecos entre 1957 y 1961 hacia el Estado de Israel

Isser Harel nació en Rusia en 1912 en la ciudad de Witebsk. Se llamaba entonces Isser Halperin. En 1922, la familia Halperin parte para Letonia y se instala en Dvinsk. Ocho años más tarde los Halperin se embarcan para Israel, entonces la Palestina estaba bajo jurisdicción británica. Durante 11 años Isser Halperin se dedica a la agricultura. En 1941 forma parte de la haganah, auto defensa armada clandestina. Posteriormente entra a formar parte del servicio de información de esta organización, el Shay que jugará un papel crucial en la preparación de la independencia en 1948-1949 y será el precursor de los servicios secretos israelíes.

Harel, cuenta ahora, como en 1955, agentes israelíes, enviados por él llegan ilegalmente a Marruecos con pasaportes falsos. Toman contacto con las comunidades judías residentes en este país, desde ciudades como Rabat, Marraquech o Fez hasta las montañas del Atlas. En aquel momento, el objetivo de aquellos agentes, –preparados especialmente y conocedores, al menos, del árabe y el francés–, es concreto: formar los cuadros y después los grupos de autodefensa entre la población judía local, una especie de haganah o ejército israelí en el exilio.

La independencia de Marruecos, que se produce en abril de 1956, está a las puertas y con la retirada de las autoridades francesas, podían esperarse explosiones antisionistas contra los judíos marroquíes.

El sueño de Sión
«Durante todo el tiempo que se mantuvo el poder francés, los judíos podían emigrar libremente hacia Israel. Con la independencia, se hacía difícil sino imposible lograrlo. Cada judío es sospechoso de querer partir para Israel. De golpe, nuestros agentes en Marruecos y los cuadros de la haganah marroquí (autodefensa judía) reciben una nueva misión: hacer salir, clandestinamente, el máximo número posible de judíos marroquíes. Estamos a fines de 1956. Nuestros hombres fabrican falsos pasaportes marroquíes y organizan la nueva diáspora. En medio de la noche era frecuente que se despertara a los habitantes judíos de todo un pueblo para decirles: ‘Haz el petate, salimos para Israel’; y así lo hacían, emprendiendo un camino de varios centenares de kilómetros, a veces con un mínimo de subsistencias, llevando consigo bebés, ancianos…» 
«Cuando Marruecos logra la independencia en 1956, viven en el país cerca de 200.000 judíos, y solamente las elites y una parte de la burguesía y de los intelectuales han podido abandonar el país o están a punto de hacerlo, habitualmente vía Francia. La gran masa del pueblo, los artesanos, comerciantes, vendedores ambulantes y agricultores judíos permanecen en el país. Se sienten desorientados, pero no tienen más que un solo sueño: partir hacia Sión, reunirse con los miles de judíos marroquíes que viven ya en Israel».

Pregunta. ¿Cómo? Marruecos no tiene frontera común con Israel.

Respuesta. Exacto, pero aquí interviene la conexión española. Los enclaves españoles en territorio marroquí, Ceuta y Melilla, eran las tierras no árabes más próximas. Fue hacia estos lugares hacia donde comenzamos a dirigir los primeros grupos de judíos.

  1. ¿Habían entrado en contacto con las autoridades españolas para arreglar la acogida de esos viajeros ilegales?
  2. En absoluto, no nos reunimos nunca con ningún funcionario español, un gobernador civil u otro representante del poder de Franco. Como no teníamos mucha elección, hicimos atravesar a los judíos la frontera marroquí-española y esperar que hubiera suerte, pero he aquí que para nuestro alivio, los policías y aduaneros españoles nos dejaron actuar sin problemas. La acogida era incluso calurosa. Habíamos preparado centros de alojamiento provisionales y desde allí, después de una noche en Ceuta o Melilla, estos judíos marroquíes tomaban el barco para dirigirse a Algeciras.
  3. No puedo creer que una operación de esta envergadura, que duró varios años, no llegara a oídos del Gobierno de Franco.
  4. Probablemente lo supieron muy arriba, pero las autoridades españolas no tomaron nunca medidas para detener o prohibir la flota de refugiados judíos que llegaban clandestinamente a su territorio.
  5. ¿Cómo explica esta actitud?
  6. Hay, sin duda, varias razones. Los españoles no tenían demasiadas simpatías por un Marruecos que les disputaba lo que quedaba de las posesiones españolas en África del Norte. Además, al régimen de Franco, aunque aliado de Hitler, no le complacían las violentas persecuciones antijudías. España dio refugio a numerosas familias judías, que huían del infierno nazi durante la Segunda Guerra Mundial. España había ido incluso más lejos: Madrid había autorizado a los cónsules españoles en Europa oriental y central a conceder pasaportes españoles a los judíos cuyos apellidos tuviesen una identidad histórica española, como Toledano, Bejarano, Castro … lo que salvó a cientos de judíos, sobre todo en Rumania, de la deportación hacia los campos de muerte hitlerianos. Creo también que el recuerdo, los sentimientos de malestar y vergüenza, ligados a la expulsión de los judíos españoles en 1492, bajo la Inquisición, estuvo presente en la actitud de los españoles ante los judíos que huían de Marruecos. Los responsables locales tanto en Ceuta y Melilla, como en Algeciras, sabían perfectamente que los judíos que les enviábamos estaban allí de paso, por una o dos noches, y salían seguidamente para Marsella y de allí a Haifa. Evidentemente, les podrían haber detenido y haberles devuelto a territorio marroquí, como hicieron a menudo los suizos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando expulsaban sin piedad a los judíos que huían de los nazis. El hecho es que los españoles acogieron a los refugiados judíos, espontáneamente sin problemas, sin consultar previamente a sus jefes jerárquicos en Madrid. Fue impresionante, emocionante.
  7. ¿Sabían las autoridades marroquíes que los españoles les ayudaban a hacer salir a sus judíos?
  8. Por supuesto. Todos esos judíos no desaparecían en la naturaleza. La Liga Árabe, aguijoneada por Nasser, protestaba regularmente ante Marruecos y las autoridades marroquíes protestaban ante España. En Marruecos, la policía daba caza a nuestros hombres, a los jóvenes judíos marroquíes miembros de nuestra red. Muchos de estos jóvenes fueron detenidos, torturados, encarcelados durante largos años. Sabían que lo arriesgaban todo, incluso su vida, pero continuaban su misión. Sin su espíritu de sacrificio no habríamos tenido éxito.
  9. En 1958, Isser Harel realiza un “viaje de inspección” a Marruecos. Por supuesto, bajo una falsa identidad. Visita las distintas comunidades judías, se entrevista con los responsables locales de la haganah. ¿Por qué?
  10. “Quería comprobar dos cosas: en primer lugar, los judíos ¿tenían algún porvenir en Marruecos?, segundo, ¿querían realmente emigrar a Israel? Volví a Israel convencido de que era preciso ampliar y acelerar el movimiento de partida de los judíos marroquíes. Mi posición fue examinada por un comité de dirigentes como Ben Gurion, Golda Meir y el doctor Nahum Goldmann, éste último entonces presidente de la Organización Sionista Mundial. Ben Gurion y Golda Meir me apoyaron en contra de Goldmann”. Era preciso entonces elaborar una estrategia para conseguir que las autoridades marroquíes no entorpecieran la salida de los judíos. De un lado, intensificamos la propaganda antimarroquí en el mundo, denunciando todo acto de tortura. Nuestra red distribuía panfletos y, a pesar de las olas de detenciones, hacíamos la vida difícil a las autoridades de Rabat. Por otra parte, propusimos rescatar a los judíos marroquíes. Tomamos contacto con personalidades locales, próximas al rey y pagamos por adelantado medio millón de dólares (mucho dinero para la época) para mostrar que hablábamos en serio cuando decíamos que estábamos dispuestos a comprar la emigración de los judíos marroquíes”.
  11. ¿Cuánto pagaron en total para comprar la libre salida de los judíos?
  12. No puedo decirlo. No sabemos siquiera a estas alturas si el dinero llegó a manos de los destinatarios: las autoridades marroquíes, porque debíamos hacer llegar el dinero a los intermediarios. Entre tanto, un pequeño barco, pilotado por un capitán español se hundió en una tempestad, en el estrecho de Gibraltar. 42 personas, entre ellas varios bebés, perecieron ahogadas. La opinión mundial se conmovió ante el suceso. A continuación pudimos prometer, a través de intermediarios, a las autoridades marroquíes que si dejaban salir a los judíos Israel no se mezclaría en el asunto. Una organización caritativa norteamericana abrió una oficina en Marruecos. Las listas de emigrantes potenciales nos eran transmitidas discretamente a través de esta vía. Los judíos partían legalmente hacia Gibraltar, Algeciras o incluso directamente a Marsella y de allí viajaban a Israel.
  13. ¿Y Marruecos dejaba actuar?
  14. No era fácil para el rey Mohamed V y sus hombres. El partido marroquí Istiqlal, pro Nasser, se comportaba de manera amenazante. Los agentes de Egipto planeaban derrocar el régimen de Rabat. La Liga Árabe protestaba, pero los judíos marroquíes llegaban a Israel. Desde finales de 1961 a marzo de 1963, pudimos encaminar hacia Israel unos 76.000 judíos que con los 25.000 llegados entre 1957 y 1961 hace un total de alrededor de 100.000. La operación que había recibido el nombre codificado Yakhin fue coronada por el éxito. En gran parte, gracias a la buena voluntad, los sentimientos humanitarios de los españoles de Ceuta, de Melilla, pese a que Israel no tenía relaciones diplomáticas con España, pero los españoles tenían corazón».

Testimonios del comportamiento de Franco para con los judíos


  • “Tengo pruebas de que el jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la II Guerra Mundial. Ya va a ser hora de que alguien dé las gracias a Franco por ello”.
    En una entrevista que mantuvo Ángel Sanz Briz, -siendo Cónsul General de España en Nueva York,- con el historiador judío Isaac Molho, le manifestó que todo el mérito de sus acciones se debía al Generalísimo Franco.
  • Para ser fieles a la Historia citaremos el testimonio del rabino Chaim Lipschitz, del seminario hebreo Torah Vodaath and Mesivta, de Brooklyn, publicado en la revista Newsweek en febrero de 1970:
  • En el libro La banalidad del bien de Enrico Deaglio. (Editorial Feltrinelli. Milán, y publicada en España por Herder), en uno de sus párrafos, dice:

“Si bien el papel de la España franquista en las operaciones de salvamento de los judíos europeos ha sido silenciado casi del todo, fue decididamente superior al de las democracias antihitlerianas. Las cifras varían entre 30.000 y 60.000 judíos liberados del holocausto.

  • El filósofo e historiador alemán Patrik von zur Mühlen en su libro Huída a través de España y Portugal. (J.H.W. Dieta Nachf. Bonn), afirma que:

“España hizo posible que más de 50.000 disidentes y judíos escaparan de los nazis.

  • Desde el rey Nimrod hasta nuestros días, a través de cinco milenios, según las leyendas hebreas, quedan escritos los nombres de los tiranos y de los enemigos de Israel en el Libro de la Muerte. Y el de sus protectores y amigos en el de la Vida. Pues bien, Francisco Franco tiene su nombre en el Libro de la Vida. Y con letras de oro. En las sinagogas de EE.UU. todos los 20 de noviembre se pronuncian un responso o “kadish” en memoria del hombre que libró a tantos hebreos del holocausto.

Los judíos honran y bendicen el recuerdo de este gran benefactor del pueblo hebreo… que ni buscó ni obtuvo ningún beneficio de lo que hizo.

En “The American Sephardi”, con motivo del aniversario del fallecimiento del Generalísimo Francisco Franco, se publicó el artículo que a continuación reproducimos.

«El Generalísimo Francisco Franco, Jefe del Estado Español, falleció el 20 de noviembre de 1975. Al margen de cómo juzgarle la Historia, lo que sí es seguro es que en la historia judía ocupará un puesto especial. En contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos que huían del nazismo y la destrucción, y en contraste con la democrática Suiza que devolvió al terror nazi a los judíos que llegaron llamando a sus puertas buscando ayuda, España abrió su frontera con la Francia ocupada, admitiendo a todos los refugiados, sin distinción de religión o raza. El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado años a estudiar el tema, ha llegado a la conclusión de que se lograron salvar un total de por lo menos 40.000 judíos, vidas que se salvaron de ir a las cámaras de gas alemanas, bien directamente a través de las intervenciones españolas de sus representantes diplomáticos, o gracias a haber abierto España sus fronteras. [1]

El 23 de octubre de 1940, en los más trágicos momentos de la historia judía europea, cuando las tropas de Hitler estaban a lo largo de la frontera española tras la caída de Francia, Franco se entrevistó con Hitler en la localidad fronteriza francesa de Hendaya, negándose a satisfacer cualquier de las peticiones de Hitler, incluida la entrada en vigor de la legislación anti-judía. Frente a este punto, varios meses más tarde, Franco creó en Madrid y en Barcelona el Instituto de Estudios Judíos “Benito Arias Montano”. Su erudita publicación SEFARAD sigue siendo una de las mejores publicaciones judías que actualmente se editan en todo el mundo, y la única plenamente subvencionada por un Gobierno nacional fuera de Israel.

En el otoño de 1953, las actividades del ‘Yamin Nora im’ estaban dirigidas en Madrid por el Reverendo D. A. Jessurum Cardozo, de Nueva York. Estos servicios, a los cuales Franco expresó su reconocimiento personal, eran los primeros oficialmente autorizados en España desde la expulsión de 1492. [2]

A principios de 1945 Franco permitió a la Agencia Judía que actuara en territorio español para facilitar la inmigración ilegal de los supervivientes de los campos de concentración a Palestina, donde por entonces los británicos impedían la inmigración judía. Tras la participación de Israel en los acontecimientos de Suez de 1956, a los judíos marroquíes se les prohibió emigrar a Israel. El Haham, Rabbi Dr. Solomon Gaon, fue recibido en varias ocasiones en privado por Franco, y España hizo todo lo necesario para el traslado en masa hacia Israel a través del Sahara Español, con la aprobación tácita del Gobierno marroquí.

En 1960, en la clausura de la magnífica Exposición Bibliográfica Sefardita Internacional, que estuvo abierta al público durante un mes en la Biblioteca Nacional de Madrid, el Generalísimo concedió a Haham Gaon la alta distinción española de “Caballero de la Orden de Alfonso el Sabio”. En sus palabras de contestación al discurso pronunciado en judeo-castellano, Franco enjugándose las lágrimas, declaraba: “… el Gobierno español está orgulloso de haber podido salvar vidas judías durante la II Guerra Mundial y quiere hacer todo lo posible por aumentar los lazos culturales entre sefarditas y los españoles”. [3]

El “I Simposio de Estudios Sefarditas” se celebró en Madrid del 1 al 6 de junio de 1964. El Gobierno español invitó a estudiantes judíos de todo el mundo a que leyeran documentos y publicaciones referentes a aspectos de la cultura sefardita. Sufragado por el Gobierno español, se publicó en 1970 un volumen de Actas de 781 páginas, un material indispensable para los estudiantes sefarditas y quizás el trabajo más importante aparecido en este siglo sobre estudios sefarditas.

Tras la contienda entre árabes e israelitas de 1967, Franco dio órdenes a todos sus Embajadores en los países árabes para que concedieran pasaportes y visados españoles a cuantos judíos fuera posible. El Generalísimo Franco intervino personalmente en nombre de los judíos egipcios “apátridas” detenidos por Nasser e internados en condiciones inhumanas. Durante 1968, 110 de estas personas pudieron trasladarse a España. [4]

En 1965 Franco fue el primer Jefe de un Gobierno español desde 1492 que recibía en audiencia a delegados de congregaciones judías en su propio país. Por sugerencia de Franco, el 14 de diciembre de 1966, diecinueve millones de españoles votaron a favor de una ley propuesta por Franco para la concesión de libertad de culto para todas las religiones no católicas. Inmediatamente se concedió el permiso para la celebración de actos religiosos judíos públicos. El 16 de diciembre de 1968 se inauguró en Madrid la primera sinagoga desde 1492. Para conmemorar el acontecimiento, el Ministerio de Justicia, por mandato del Jefe del Estado, confirmó la derogación del Edicto de Expulsión de 1492. Se le envió de forma oficial el documento a D. Samuel Toledano, de la Congregación de Madrid, enviándosele una copia a Haham Gaon, en Londres. [5]

El 13 de junio de 1971, para satisfacer un deseo largamente acariciado por el Generalísimo Franco –su Decreto 874 de 18 de marzo de 1964, incluido en “Actas” 61 3-5– la antigua Sinagoga del Tránsito, de Toledo, fue “devuelta al judaísmo” de forma oficial, a falta de una comunidad judía, se le ha convertido en un espléndido Museo Judío, en espera de su futura consagración como “Casa de la Oración Sefardita Judía”. Presidieron la inauguración del Museo, Haham Gaon y el Ministro español de Educación. [6]

Cuando Tánger y Tetuán fueron anexionadas a Marruecos, el Gobierno español invitó a todos los habitantes judíos de estas dos ciudades a que se instalaran en España. En estos momentos la comunidad judía malagueña cuenta con más de 2.500 miembros. Por orden de Francisco Franco, un artista judío recibió el encargo de esculpir una estatua de Ibn Gabirol, que fue erigida en un parque de Málaga, donde había nacido el poeta. El 21 de abril de 1972, se organizó una gran ceremonia en Málaga para conmemorar el 950 aniversario del poeta. Fueron invitados a los actos especialistas en literatura judía de las universidades españolas y del extranjero. Gracias a los esfuerzos de Franco, en 1972 España era el único país en el que, al margen de Israel, todas las Universidades estatales tenían un Departamento de Estudios Judíos.

Merced a Franco ha estado saliendo de las prensas españolas en los últimos treinta años un continuo fluir de publicaciones didácticas referentes a la cultura judía. Esta contribución española al tema bajo el Generalísimo Franco, llevada a cabo punto menos que exclusivamente por estudiantes españoles, es un fenómeno único en la historia del pueblo judío. [7]

El “Sabat Vayislah”, 18 Kisley 5736 (22 de noviembre de 1975), los coeditores de “The American Sephardi” acudieron a rezar un responso por el alma del Generalísimo Francisco Franco ante el arca de la histórica Sinagoga Hispano-Portuguesa, en la ciudad de Nueva York. Tras mencionarse su nombre, a petición suya se añadió la frase: “sehu” azar hayehudim bime hamilhama hagedola (por su ayuda a los judíos durante la Gran Guerra).

Winston Churchill, en sus famosas Memorias, afirma que la última posibilidad de triunfo de Hitler fue frustrada por Franco, cuya “política durante toda la guerra fue totalmente egoísta… Únicamente pensó en España y en los intereses españoles… Este gran peligro había… pasado y, aunque no lo sabíamos, pasó para siempre. Está de moda en estos momentos explayarse sobre los defectos del General Franco, pero yo, por esta razón, quiero mencionar aquí la segunda intención… de sus conversaciones con Hitler… Y mencionaré también servicios mucho mayores que… prestó el General Franco a la causa Aliada”. [8]. No hay una sola palabra en los cuatro volúmenes de las Memorias de Churchill sobre la suerte de los judíos en la Europa ocupada.

Dejando de lado cualesquiera otras consideraciones, los judíos deberían honrar y bendecir el recuerdo de este gran benefactor del pueblo judío… que ni buscó ni obtuvo ningún beneficio de lo que hizo.

______________________

[1] Haim Avni: “Yad Vashem Studies on the European Jewish Catastrophe and  Resistance”. Jerusalem, 1970, VIII, 31-68.

“La España Contemporánea y el Pueblo Judío”. Jerusalem, 1975, 292 páginas.

Federico Ysart: “España y los judíos en la II Guerra Mundial. Barcelona, 1973, 231 páginas. 

[2]   D. y T. de Sola Pool: “An Old Faith in the New World”. New York, 1955, 86-7 

[3]   Kol Sepharad. –London– nº 15. Junio de 1960 

[4]   Joseph A. Hasson: “Los judíos en los países árabes. The American Sephardi, III, 1-2, septiembre de 1969, 102 

[5]   The American Sephardi, I, 2, 1967, 26 III, 1-2, 1969, 126-7 

[6]   The American Sephardi. V, 1-2, 1971, 143-5 

[7]   The American Sephardi. VI, 1-2, 1973, 66-69. 

[8]   Winston S. Churchill: “La II Guerra Mundial. II. Sus mejores horas (Their Finest Hour). New York, 1949, páginas 519-530 

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Un comentario en “Franco, benefactor de los Judios.

  1. Poco antes de morir, un grupo de judíos hizo un homenaje a Franco.
    La noticia de dicho homenaje fue publicada en medios de comunicación, con fotos y todo.
    Pero, desgraciadamente, la asociación Edipo Rey ha perdido esta noticia.
    Si alguien la encontrara, nos gustaría recuperarla. Gracias.
    .
    PS: No es que Franco tuviera buen concepto de los judíos en su conjunto, pero tanto él como los españoles residentes en Alemania no estaban de acuerdo con la política demagógica de los nazis.
    Es muy interesante el libro “EL NÚMERO 7” (EDIGE, Barcelona, 1945), del periodista Penella de Silva, corresponsal y jefe de la Falange en Alemania.
    .
    Penella de Siva hace una buena descripción del gran cambio que produjo en Alemania la demagogia de Hitler, una demagogia que no tuvo efecto en la colonia española. Este hecho explica también que Franco ayudara a los judíos: los españoles residentes en Alemania también estaban por la labor.

    Es muy interesante el estudio de este libro, pues es fácil caer bajo los efectos de la información tendenciosa, incluso sin que la protagonice un líder carismático como fue Hitler.
    .
    Es lo que ocurre en nuestros días en todo Occidente: la nueva demagogia “sin líder” se llama “CORRECCIÓN POLÍTICA”, y es más dañina que el nazismo, aunque no nos la tomemos en serio (precisamente por esto es muy dañina).

    Para más información, nos puedes escribir. EdipRei@suport.org

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