Jesús Monzón Reparaz

Personalidad política navarra perteneciente a una conocida familia pamplonesa. Nacido en Pamplona el 22 de enero de 1910. Fallece el 24 de octubre de 1973.

Estudió con los jesuitas de Tudela y Derecho en Zaragoza pasando a ocupar un puesto en la Diputación navarra. Procedente del republicanismo, ingresó en 1931 en el Partido Comunista ocupando el cargo de secretario general del Comité provincial de Navarra durante el período republicano. Formó parte de la candidatura del Frente Popular en febrero de 1936 (21,1 % de votos) y participó en la toma de la Diputación de marzo efectuada en señal de protesta por la permanencia de las Comisiones Gestoras provinciales. El 26 de abril fue el candidato más votado del Frente Popular navarro para compromisarios electores del nuevo presidente de la República. Ayudado por un hermano del conspirador Lizarza, tras el alzamiento militar consiguió huir a Francia, trasladándose luego a Bilbao siendo instituido fiscal del Tribunal Popular del Gobierno Vasco.

Tras la caída de Bilbao, fue gobernador civil de Alicante, Albacete (1937) y Cuenca (1938). El 5 de marzo de 1939 acompaña a Pasionaria al salir ésta de Madrid rumbo a Orán tras la sublevación de Casado. Reorganiza el PCE en Francia dirigiendo la evacuación de refugiados hacia Sudamérica y la URSS. Junto con Manuel Azcárate y Gabriel León Trilla organizó la resistencia española contra la ocupación nazi mientras el Buró Político y el Comité Central se hallaban ausentes en América o Rusia. Hombre de gran arrojo y generosidad, al mediar la II Guerra Mundial pasa clandestinamente al interior (nombre de guerra, “Mariano”) a fin de organizar la Unión Nacional, plataforma fantasmagórica que se autodefinía de concentración antifascista siendo, en la realidad, movida, sustentada y nutrida por el PCE en la dirección conveniente a los intereses estratégicos de la URSS. En 1944, al producirse la entrada masiva del “maquis” organizada por Santiago Carrillo y fallar la Unión Nacional como sustentáculo de la misma, Carrillo desencadena contra Monzón un proceso de acusaciones contra él y el “monzonismo”. Detenido en Barcelona en junio de 1945, en circunstancias nada claras, sólo en diciembre de 1947 dará Mundo Obrero la noticia de su expulsión del partido “por labor de provocación” mientras Monzón purga su caída que sobrellevará con rebeldía y le ocasionará una condena de 30 años en el juicio celebrado en Ocaña en 1948.

La expulsión y actitud de Carrillo fueron explicadas, a posteriori, por éste en la reunión de cuadros del PCE del 17 de junio de 1948 y publicadas en Nuestra Bandera con el título “A la luz del comunicado de Bucarest: las tendencias liquidacionistas en nuestro Partido, durante el período de la Unión Nacional en Francia”. Semprún (Autobiografía de Federico Sánchez, Planeta, 1977) comenta de esta forma el informe de Carrillo:

“No se aplica en este informe de Carrillo esa peculiar dialéctica estaliniana que consiste en reinterpretar el pasado en función de las pragmáticas necesidades ideológicas del presente”.

En el caso concreto del PCE, esto se refleja al reinterpretarse los errores cometidos por los responsables del trabajo del partido en Francia y en España, durante la guerra mundial, errores, por otra parte, meramente hipotéticos, mientras no se establezcan objetivamente todos los datos históricos de la situación, ni se estudien exactamente las posiciones que mantuvieron Jesús Monzón y los camaradas que trabajaron junto a él durante aquel periodo, en que el partido lanzó la política de Unión Nacional, que reflejaba específicamente los intereses estratégicos de la URSS, en el momento de la alianza con las potencias democráticas antihitlerianas.

Así, aunque la “desviación” titista sólo se haya inventado en 1948, las posiciones de Monzón, que son de los años 1943-44, son enfocadas bajo el prisma del titismo a la oscura y turbia luz del comunicado de Bucarest del Kominform. Aunque no lo supiera, Monzón era un titista con cinco años de anticipación. Ahora bien, como lo titistas son unos degenerados políticos, unos insolentes, unos agentes objetivos del enemigo imperialismo, Monzón tiene que ser, por esa aplicación regresiva de las verdades reveladas de la teología estaliniana al pasado del movimiento, un degenerado político, un insolente y un agente objetivo del enemigo. En este terreno, el de las relaciones con el enemigo, las formulaciones irán precisándose. La “luz” del comunicado de Bucarest contra el titismo irá esclareciendo brutalmente la cuestión. En julio de 1948, en el mencionado informe de Carrillo se dice que Jesús Monzón es:

“un intelectual de formación burguesa, lleno de ambiciones personales, ligado por lazos familiares y por su formación a elementos reaccionarios, con los cuales jamás llegó a romper totalmente”.

Y un poco más lejos añade Carrillo:

“Con el pretexto de la salvaguardia y protección de los cuadros del Partido, perseguidos, mantuvo relaciones oscuras con diplomáticos americanos y con elementos turbios y aventureros que llegaron a tener en la orientación del Partido más peso que los militantes honrados”.

Como se habrá visto, ya está plantado el tinglado de la antigua farsa. La sangrienta farsa de los procesos estalinianos.

Por una parte, los orígenes y la formación burguesa de Monzón. O sea, el pecado original. Por otra, sus relaciones con diplomáticos americanos. O sea, los enemigos del alma proletaria: mundo, demonio y carne imperialistas. Los hilos de esta siniestra trama serán anudados más tarde. En 1950, en efecto, se publica en Nuestra Bandera(número 4, febrero-marzo de aquel año) un editorial que no está firmado, pero cuyo autor -se trata de un secreto voceado- era Santiago Carrillo. “Hay que aprender a luchar mejor contra la provocación”, se titula dicho trabajo. En él, un apartado especial se dedica al “caso Monzón”.

“El caso Monzón -dice el editorial de Nuestra bandera- ha sido llevado al conocimiento del Partido en 1948. Pero entonces carecíamos de algunos datos adquiridos posteriormente que vienen a precisar más ciertos aspectos importantes (… Contra todas las directivas del C. C., Monzón se erige en dirección del Partido para Francia y España. ¿Quién está detrás de Monzón? ¿Quién inspira su labor de falseamiento de la línea política del Partido, coincidente, en el fondo, con la de Quiñones en situar aquél a la zaga de las fuerzas reaccionarias y monárquicas, en llegar a la disolución del Partido dentro de una Unión Nacional dirigida por los capitalistas y terratenientes monárquicos?

Detrás de Monzón están los servicios de espionaje norteamericanos, están los agentes carlistas españoles. En el proceso de Budapest [se trata del proceso de Laszlo Rajk y de otros comunistas húngaros] ha quedado descubierto como uno de los principales agentes de Allan Dulles, jefe del espionaje americano en Europa, un llamado Field, que en apariencia se dedicaba a la “filantrópica” función de representar en Francia primero, en Suiza más tarde, al Unitarian Service, organización encargada de camuflar el espionaje americano so capa de ayudar a los refugiados. Field jugó un enorme papel como reclutador de los espías húngaros y yugoslavos. Field, en persona, es el hombre que en Francia se mantiene en contacto con Monzón durante más de dos años; el que enlaza a Monzón con los servicios de espionaje americano. Esto explica la enorme analogía entre la “política” de Monzón y la de los bandidos titistas. Este hecho arroja toda la luz sobre la “inspiración” que movía a Monzón…. Lo que explica, en realidad, “la enorme analogía entre la política de Monzón y la de los bandidos titistas” es que tanto el “monzonismo” como el “titismo” han sido inventados por los servicios especiales de Stalin. Mejor dicho: Stalin y sus servicios policíacos han elaborado a partir de 1948 y por medio de la presión moral, del chantaje, de la tortura, de los procesos políticos espectaculares, de las abyectas confesiones de dirigentes comunistas, los temas y los mecanismos genéricos de las supuestas conjura y traición titistas. Sobre todo esto existen, desde el XX Congreso del PCUS, desde la “primavera de Praga”, suficientes documentos y análisis exhaustivos, que desmontan luminosamente el mecanismo de este sistema de mentira y terror.

Ahora bien, sobre el fondo de esa trama general, el grupo dirigente del PCE ha adaptado dichos temas a la situación concreta del partido español, inventándose, con la participación personal y decisiva de Santiago Carrillo, el “monzonismo” y el “comorerismo”. ¡Aquí, en este siniestro menester, sí que demostró el actual secretario general del PCE “autonomía”, “iniciativa creadora” e “imaginación política” ! Algún día, sin duda, los investigadores analizarán a fondo este período sombrío de la historia del PCE. Pero mucho me temo que a los más elaborados análisis les faltará ya siempre el sabor y el vigor terribles del testimonio directo. Mucho me temo que nunca hablen los testigos de aquel período. Jesús Monzón ha muerto. Joan Comorena también. Gabriel León Trilla ha sido asesinado por orden del grupo dirigente del PCE. Ya no hablará ninguno de ellos”.

Joan Estruch comenta este importante episodio en su El PCE en la clandestinidad. 1939-1956 de esta forma:

“La llegada de Carrillo al Midi francés no supuso ninguna alteración importante de la política aplicada hasta entonces por el equipo dirigido por Monzón. En una conferencia pronunciada por Carrillo un mes después de la invasión del Valle de Arán se reconoce el valor de la labor desarrollada por Monzón, aunque se trata de una felicitación un tanto protocolaria que contrasta con el habitual tono hiperbólico de las alabanzas a los dirigentes supremos: No quiero dejar de saludar también a quienes han llevado directamente la responsabilidad de la aplicación de la línea política del Partido aquí en Francia, en este período, con firmeza y acierto, a los miembros de la Delegación del Comité de Francia”.

[Unidad y lucha, Toulouse, Ediciones España Popular, noviembre de 1944, p. 1].

Obsérvese que Carrillo reconoce que esa labor ha consistido en la “aplicación de la línea del partido” , y que califica de “Delegación del Comité Central”, al equipo de Monzón, dándole así una legitimidad que cuatro años después le será ferozmente negada”. Líster dice que Monzón “había cometido dos “crímenes” que no podía perdonarle el Buró Político, porque constituían una acusación a la propia cobardía de éste: haberse quedado en Francia cumpliendo con su deber y haberse marchado luego a España a seguir cumpliéndolo. El delito de valentía es el que más han odiado Santiago Carrillo y compañía. Monzón durante muchos años de cárcel, y a pesar de las infames acusaciones de Carrillo, continuó siendo el mismo militante honesto y fiel al partido que había sido siempre”.

En opinión de Daniel Arasa, que reconstruye lo ocurrido a partir de testimonios inéditos, “existe una clara responsabilidad de la dirección del PCE, aunque desconocieron los aspectos concretos de la operación “Reconquista de España”. Durante más de cuatro años, el equipo que encabeza Monzón dirige el PCE en Francia y España en condiciones durísimas, y los que están en la URSS y en México, al menos tácitamente, apoyan su gestión. A pesar de todas las dificultades de comunicación, el Buró Político tuvo tiempo cien veces de cambiar a los dirigentes de Francia y no lo hizo. Luego, al fracasar la invasión, se quiso buscar cabezas de turco y no sólo se les acusó del fracaso de una operación concreta”. (Años 40: los maquis y el PCE, Argos Vergara, 1984). Salió de la cárcel en 1956 marchando a México donde residió durante varios años, hasta 1968. Vuelve a España estableciéndose en Mallorca durante un tiempo y volviendo a Pamplona en 1970.

Origen: Euskomedia

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Jesús Monzón. Un hombre tan hereje y contradictorio como los que lo acusaron y fueron sus enemigos.

Jesús Monzón durante su etapa como Gobernador civil de Alicante (1937-38)

La novela Inés y la alegría de Almudena Grandes, devolvió hace un par de años virtualidad a este personaje que llegó a tener un indiscutible protagonismo  a mediados de los años cuarenta del siglo pasado

Secundino Serrano lo define de esta manera: “Jesús Monzón, un oscuro personaje”[1]

Manuel Vázquez Montalban lo hace como “un atleta moral del siglo XX”. Claro que esta era una respuesta lógica ante El informe del PCE que determinó su expulsión que  enfatizaba las desviaciones personales y morales durante su militancia en Navarra y los cargos de gobernador civil. Se recreaba especialmente en supuestas fiestas, líos con mujeres e incluso experiencias homosexuales. Se le consideraba un burgués, un agente del imperialismo y del franquismo, un provocador y un destructor del partido. Se afirmaba que le gustaba mucho el café y la buena comida (gustos pequeñoburgueses), que trataba familiarmente a los camaradas y que saludaba a los amigos reaccionarios de su familia.

En octubre de 1940 se celebró una reunión de varios dirigentes comunistas en Argelés. Entre otros participantes Pelayo Tortajada, en nombre de la Delegaciópn del comité Central, decidió impulsar una comisión de trabajo en Francia, presidida por Ramiro López Pérez, quien asumía todo lo relacionado con el aparato militar. El historiador Claude Delpla, considera que esa reunión puede considerarse el inicio de la resistencia española en Francia. En plena vigencia del Pacto nazi-soviético de no agresión.

Poco después a inicios de 1941 hubo otra reunión en Marsella, a la que asistieron Ángel Celada “Paco”, Jaime Nieto “Bolados”, Manuel Azcárate, Jesús Carreras Olascoaga, Carmen de Pedro y Jesús Monzón, compañero sentimental de Carmen. En la Conferencia de Marsella se confirmó la línea de la reunión anterior y además: seleccionar cuadros para la lucha en España. Asentar al PCE en los diferentes departamentos y auxiliar a los franceses en la lucha contra los nazis, impidiendo por todos los medios el apoyo del franquismo a Hitler. …

En Marsella se impulsó definitivamente la Delegación del Comité Central en Francia y el relevo efectivo de Carmen de Pedro por Jesús Monzón Repáraz, a la sazón su compañero sentimental.

¿Cómo llegó Monzón a tal posición? Las memorias de Manuel Azcárate nos permiten acercarnos a aclarar esto. A partir de la firma del Pacto germano-soviético, la mayor parte de los dirigentes de primera fila se fueron a Mexico o a la URSS. Permanecían en Francia Francisco Antón, miembro del B.P. recluído en Le Vernet y Jaime Nieto, del Comité Central, en Toulouse. Cuenta Azcárate que Antonio Mije le comunicó antes de marcharse que dejaban a Carmen de Pedro, antigua mecanógrafa del Comité Central y del aparato técnico, como responsable del Partido en Francia.

Jesús Monzón aparece como un personaje ambicioso que encuentra ahora su oportunidad. Veamos sus antecedentes. Hijo de una familia burguesa de Navarra, su padre fue un médico navarro. Se casó con Aurora Gómez Urrutia Durante sus estudios de abogado en Madrid, se afilió al Partido Comunista de España. A la vuelta a Pamplona, participó en la creación de la Agrupación local del PCE, pronto, en 1935 PCE-EPK. En Pamplona desarrolla su actividad durante la República y hasta el estallido de la guerra civil.

El 19 de julio de 1936, se esconde en la casa de uno de los hermanos del conspirador carlista Lizarza, quien le ayuda a huir a Francia disfrazado de Capuchino. En Francia se separa de su mujer quien se exilia en México. A finales de 1936 vuelve a entrar en el territorio bajo control del gobierno vasco y trabaja en el Tribunal de Justicia y en la reorganización del PCE, hasta la caída del frente Norte, que le obliga a regresar a Francia. Para Posteriormente entrar de nuevo en territorio republicano por Cataluña. Desde mediados de 1937, con el Gobierno Negrín, fue nombrado sucesivamente como Gobernador Civil de Albacete, Alicante y Cuenca. En los últimos días de la guerra iba a ser nombrado subsecretario de defensa, momento en el que se produjo el Golpe casadista que condujo al trágico final de la guerra. Huyó a Orán y desde allí a Francia.

Como señala Secundino Serrano “ Jesús Monzón Repáraz comenzó el asalto al poder de manera un tanto heterodoxa, convirtiéndose en compañero sentimental de Carmen de Pedro” quien le pasó el testigo. “Ella tiene la investidura y la buena voluntad, pero no el talento”, escribe Azcárate. Jesús Monzón se rodeó de valiosos militantes comunistas en Francia como Gabriel León Trilla, Asensio Arriolabengoa, Manuel azcárate, Sixto Agudo o Domingo Malagón.

En 1941 apareció el periódico Reconquista de España, primero manuscrito y luego mimografiado y , desde julio de 1941 (Una vez iniciada la agresión de Hitler contra la URSS), impreso y de periodicidad mensual. A partir de 1942 el periódico fue editado en una explotación de leñadores Atelier en Vaucluse y después de la conferencia de Grenoble, 7 de noviembre de ese año, en una imprenta de Cavaillon. Llevaba como subtítulo “Órgano de Unión Nacional de todos los españoles”, que en 1944 se transformó en el “Órgano de la Junta Suprema de Unión Nacional”. Su director era Jesús Monzón, quien marcaba la línea de Unión Nacional que había sustituido a la de los Frentes Populares por orden de la Komintern.

El 21 de julio de 1941, apenas un mes después de comenzada la invasión de la URSS, comenzaron las emisiones de Radio España Independiente, “La Pirenaica”, que emitía desde Moscú.

Desde el verano de 1941, tras la invasión de la URSS había comenzado “la auténtica reorganización del PCE en Francia” según constata Secundino Serrano. En todos los departamentos de la Francia de Vichy, sobre todo en los próximos a la frontera española y con presencia también en París y otras zonas de la Francia ocupada. “Paralelemente afloraban comités de la Unión Nacional que galvanizaban la resistencia contra los nazis después de la invasión alemana”. Fue ahora cuando el PCF comienza también a organizar la Resistencia.

Una vez asegurado el Control de Francia, Monzón y Trilla pasaron a España, porque el objetivo central era derribar el franquismo. En mayo de 1942 cayó otra vez la dirección del Comité Provincial de Madrid y se produjo otro intento de reorganización encabezado por Jesús Carreras Olascoaga y Félix Pascual Hernanz-Piedecasas, pero una nueva caída hizo que la dirección quedase casi en solitario en el comunista vasco, en Carreras. Este solicitó ayuda a Francia, en forma de cuadros política y militarmente bien formados. A partir de esa reorganización entre finales de 1942 y principios de 1943 se habla de que en Madrid su comité provincial contaba con mas de mil cotizantes, imprimiéndose sellos de cotizacióny editándose algunos ejemplares de Mundo Obrero, boletines, manifiestos, etc. aumentando la comunicación entre la delegaciópn en Francia y el interior de España. Se dividió el trabajo en el interior en tres áreas: Andalucía, bajo la responsabilidad de Calixto Pérez, Luis espinosal de Levante y el propio Carreras Olascoaga de Euskadi y resto del norte de España. En Euskadi, se reorganizó el coité del PCE-EPK.

En febrero de 1943 llegaron tres enlaces enviados por la Delegación del PCE en Francia con la misión de informar sobre la presencia en tierras portuguesas de cuadros enviados desde el C.C. en México. Entre ellos el propio Santiago Carrillo. Estos tenían la misión de ejercer un control de la línea política que se habría de seguir dentro de España, con el objetivo de evitar el desviacionismo practicado por Quiñones. También llevaban una carta de Jesús Monzón a Carreras, tanteando su inminente llegada a España y para que contactara con Estanislao Aranzadi, abogado con alto cargo en la administración franquista, para tantearle sobre la posibilidad de buscar contactos para la Unión Nacional. Carreras, a pesar de que llegó a entrevistarse con Aranzadi, no logró nada.

Al poco tiempo volvió a caer todo el aparato directivo de Carreras, dejando como máximo dirigente a Manuel Jimeno, quien había entrado desde Francia poco antes. La labor principal de Jimeno fue la preparación de la llegada a España de Jesús Monzón, entre otras la adquisición de un chalet en el barrio madrileño de Ciudad Lineal. Monzón llegó a España en la primavera de 1943, con documentación falsa elaborada por Domingo Malagón.

Entre 1943 y finales de 1944, Jesús Monzón desplegó, con la ayuda de Gabriel León Trilla y otros militantes, una estrategia conocida como Unión Nacional. Enviaron invitaciones y celebraron entrevistas con monárquicos juanistas, carlistas y católicos como Manuel Jiménez Fernández, con quien, al parecer el propio Monzón tuvo un encuentro en Sevilla. Incluso se dijo que se había invitado a Gil Robles a participar en la Junta Suprema de Unión Nacional. “La formación de la JSUN con unos planes de acción de gran envergadura, con intentos de adhesión de personalidades destacadas y con noticias y anuncios, incluso falsos, en la prensa antifranquista, sólo pueden entenderse en el contexto de la época. Se buscaba llamar la atención a escala internacional, tratando de ganarse la posible ayuda de las potencias aliadas en su lucha contra el franquismo”. [2]

Monzón relegó a un segundo plano a aquellos hombres que había enviado Santiago Carrillo para ocupar su puesto como Ramón Ormazábal o Casto García Rozas.

Su aparente buena calidad de vida, [sus contactos en el stablishmen] y el ejercicio de unos gustos algo más refinados de lo normal, sirvieron de excusa para tacharlo de burgués y espía al servicio del enemigo [Este tipo de acusaciones era habitual en la época, por ejemplo, a la hora de hacer las listas de quienes merecían formar las delegaciones para el exilio en México o en la URSS o en Francia antes de la invasión alemana …]

Las directrices que llegaban desde el Buró Político en México calaron en organizaciones como Valencia, Cataluña o Euskadi, seguidores de la política ortodoxa del PCE…

En agosto de 1944, Monzón envió una carta dede el interior de España a la organización en Francia animándo a un movimiento táctico consistente en concentrar fuerzas en un punto determinado de los Pirineos para pasar a España y establecer una “cabeza de puente”, a la espera de la necesaria ayuda de los ejércitos aliados, que se orientarían hacia la liberación de España o esperando una insurrección popular en el interior de España.

Esta opinión fue desmentida por la historia. En ningún lugar los ejércitos aliados apoyaron a los maquis comunistas a liberar territorios. O si lo hicieron, como en Grecia o en Italia, pronto se volverían contra ellos. Tampoco, las condiciones de los españoles, transcurridos apenas cinco años desde la derrota republicana,  y con la intensa represión que mantenía a miles de personas en prisiones o en libertad vigilada y adoctrinada, podía pensarse en una insurrección antifranquista generalizada en el interior de España.

En septiembre de 1944 fueron entrando en España diversas partidas de maquis con el objeto de engrosar los núcleos de resistencia existentes en Levante, cornisa cantábrica, Asturias, cordillera ibérica, etc. Estos destacamentos sufrieron en sus carnes las condiciones de una población sometida a una fuerte represión y terror, encontrando alguna acogida en algunas zonas y hostilidad en otras, y desde luego, desconocimiento de la JSUN o de la posibilidad del levantamiento popular.

Incluso los mandos guerrilleros, como el Comandante Vicente López Tovar, máximo responsable militar, dudaban del éxito de la acción. A pesar de ello el 16 de octubre de 1944 penetraron en el valle de Arán unos 4.000 guerrilleros bajo su mando, que tomaron Bosots y otras localidades pero que se detuvieron ante Viella. Tras una situación de impasse e indecisión, Santiago Carrillo, llegado desde Orán, se entrevistó en el Sur de Francia con los dirigentes Manuel Azcárate, Manuel Jimeno, Carmen de Pedro, etc. y pasó a Arán, donde, se entrevistó con López Tovas y su Estado Mayor decidiéndose su retirada, en base a consideraciones tácticas como que la operación conduciría al fracaso y al aniquilamiento de la mayor parte de las agrupaciones guerrilleras, que podrían adquirir otras tácticas de entrada que se ensayaron en lo sucesivo.

Este error táctico fue adjudicado por Santiago Carrillo y compartida por otros dirigentes a Jesús Monzón. Se envió a Agustín Zoroa Sánchez al interior pero encontró la negativa de Monzón. A lo largo del invierno de 1944-45 Carrillo ya contaba con los apoyos necesarios para imponer su autoridad en Francia y en España. Envió una “Carta abierta de la delegación del CC. Del interior”, que fue entregada por Zoroa a Monzón en marzo de 1945, con la comunicación añadida de que se le llamaba a Francia, junto a su camarada y también compañera entonces Pilar Soler, para rendir cuentas..

En todo caso, hay abundantes pruebas de que la denuncia del optimismo desenfrenado y de la “política insurreccional” –los dos aspectos de la política de Monzón que hasta 1948 constituirían las principales acusaciones contra el dirigente navarro- no supuso que sus críticos no hubieran caído también en los mismos defectos.

La citada carta es también importante porque, al censurar ciertos supuestos defectos en las actividades del partido en el interior, supone la primera crítica abierta a Monzón. Mas, la campaña para derrocar a Monzón y desmantelar sus estructuras del poder en el partido ya se había iniciado unas semanas antes. Después de haberse asegurado del apoyo de los antiguos colaboradores de Monzón en Francia -Carmen de Pedro, Jimeno y Azcárate- Carrillo envía a Casto G. Roza al interior para que transmita a Monzón la orden de presentarse en Toulouse para informar sobre su trabajo en España. Este último, supuestamente, se negó a recibir a Roza, alegando que no puede estar seguro de que no venga mandado por la policía[76] y retrasa su viaje a Francia. Durante algunas semanas deambula por Cataluña, y, consciente de que efectuar el viaje basándose en los medios del servicio de paso del partido equivale a exponerse a ciertos riesgos, busca una vía autónoma para llegar a Francia, hasta que, finalmente, cayó detenido en las afueras de Barcelona en julio de 1945.[3].

Algunos haciendo uso de su imaginación y basándose en citas de personajes tan ponderados como Enrique Líster, aseguran que hubiera sido ajusticiado por el PCE antes de llegar a Toulouse. El PCE lo expulsó en 1948, sus compañeros presos en el Dueso, le hacían el vacío. Y se refugió en el capellán de la cárcel, a quien escribía las homilías. Aparece un hombre hundido y derrotado pero que supo reinventarse a sí mismo

Una de las preguntas que surgen es ¿No era esperable que el máximo responsable del PCE entre 1943 y 1945 y de espectaculares operaciones conspirativas y militares para derribar al régimen franquista fuera inmediatamente condenado a muerte por un consejo de guerra en 1945, como lo habían sido decenas de conmilitantes? Más allá de las consideraciones sobre ser objeto de una purga, que acabó por expulsarlo del PCE y de liquidar físicamente, en el contexto de la época, por orden de Santiago Carrillo, muy probablemente con una decisión conocida y asumida por el conjunto de la dirección del PCE, que cubrió su responsabilidad durante décadas.

Sólo aparece una explicación a que no fuera así, porque no cabe pensar en la indulgencia del régimen que siguió fusilando a dirigentes comunistas hasta 1963: Se le conmutó la pena de muerte por otras de treinta años, de la que cumplió 13 años. Al parecer por las presiones de amigos de Monzón en el régimen. Fue trasladado de Ocaña o El Dueso, a Pamplona. Tras su liberación se fue a México, donde le esperaba su exmujer Aurora, con la que volvió a casarse.

Tras veinte años de militancia comunista, como ahora diríamos, supo reinventarse a sí mismo:

Encontró trabajo en el Banco Nacional de Fomento Cooperativo, que era una de las principales firmas comerciales de México. En 1967 en Ciudad de México el Opus Dei inauguró el Instituto Panamericano de Alta Dirección Empresarial (IPADE), y contrató a Monzón como profesor de mercadotecnia.

A Aurora le diagnosticaron esclerosis múltiple y decidieron regresar a España.

Empresarios mallorquines que asistían al IESE de Barcelona pensaron que se podría abrir una escuela de negocios similar en Palma de Mallorca. Nació el Instituto Balear de Estudios de Dirección de Empresas (IBEDE) y Jesús Monzón fue su primer director.

El IBEDE se inauguró en 1971 en la sede de la Asociación Sindical de Industriales de Mallorca (ASIMA).

Jesús Monzón diseño el escudo del IBEDE.

Monzón formó a empresarios en los aspectos económico, político y humano, con una visión de apertura a Europa y al futuro democrático. El IBEDE hacía posible un clima de tolerancia muy característico de Monzón durante toda su vida.

En IBEDE daban conferencias y eran profesores los futuros “líderes políticos de la transición y opositores al franquismo” [Wikipedia dixit] como Ramón Tamames, Camilo José Cela, Francisco Fernández Ordóñez, Joaquín Garrigues Walker, Julián Marías, Jordi Pujol, José Luis Sampedro y Luis González Seara.1

La policía llegó a intervenir en un acto programado en el que participaban Ramón Tamames, Jordi Pujol y Joaquín Garrigues Walker.1

Aquejado de un cáncer regresó a Pamplona y después de 2 meses falleció el 24 de octubre de 1973.

Tuvo un funeral no religioso, aunque en la cárcel había escrito las homilías al capellán.Un hombre tan contradictorio e hijo de su época como los que lo acusaron y fueron sus enemigos.

[1] Secundino Serrano: La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945)

[2] Carlos Fernández, Ciudad Clandestina Comunista, Cuadernos de Historia Contemporánea,2004, pp. 161-180

[3] http://tallerhistoriapce.blogspot.com.es/2010/11/el-partido-comunista-de-espana-durante.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_Monz%C3%B3n

Origen: ROMANCERO NUEVO DE JUAN DE MAIRENA: Jesús Monzón. Un hombre tan hereje y contradictorio como los que lo acusaron y fueron sus enemigos.

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