Nuestro estandarte – Jorge Campos Asensi

Nuestro estandarte – Fundació Jaume III | 25 Gener 2016

 JORGE CAMPOS ASENSI.

 Jaume I de Aragón

Cada 31 de Diciembre celebramos en Mallorca una efeméride importante para la historia de Baleares, de la antigua Corona de Aragón, y, por tanto, para la historia de España: La conquista de Madina Mayurqa por el rey de Aragón, Jaime I, en 1229. Unos hechos históricos que no se entenderían, al igual que la historia de nuestra nación y de Europa, sin acudir al motivo por el que se acometió la conquista: Recuperar para la Cristiandad los territorios que conformarían el Reino de Mallorca.

Los actos de celebración giran entorno a una de las fiestas civiles más antiguas de Europa, la del “Estandard”, celebrada cívicamente por una amplia mayoría (de los que la conocen). Si bien el pancatalanismo aprovecha esta fecha para reivindicar la catalanidad de Mallorca y Baleares, ¡y su independencia!, con una manifestación en la que no faltan los altercados e insultos dedicados a los que no piensan como ellos así como la quema de banderas nacionales como colofón final al lamentable espectáculo. Este año los radicales han elegido el lema “De la autonomía a la soberanía” destacando dos hechos: El escaso seguimiento popular y su encabezamiento por el vicepresidente del gobierno balear, Gabriel Barceló.

Como todo el mundo sabe, para el catalanismo, el origen de todo, incluso de la posibilidad de hablar en nuestras islas, se debe a la conquista “catalana” de 1.229, la práctica aniquilación de toda la población nativa y la posterior repoblación por “catalanes”. A los pocos baleares que quedaron les enseñaron a hablar en catalán, porque eran mudos, o algo así… Y todo esto con una minoría de repobladores “catalanes” en una época en la que Cataluña no existía y el catalán tampoco. Una teoría difundida desde hace años con millonarias subvenciones públicas a través de los centros educativos y algunas universidades gracias a la decidida acción de los sucesivos gobiernos autonómicos de Cataluña y de Baleares, fueran del color político que fueran. Creo más acorde una manifestación con el lema: “De la autonomía a la majadería”.

Efectivamente cada 30 y 31 de Diciembre celebramos la fiesta del Estandarte con desfile de la bandera cuatribarrada, pero no se trata de la bandera catalana ni se celebra catalanidad balear alguna, ya que la bandera es la del Rey de Aragón D. Jaime I.

Acudiendo a las fuentes históricas se desmonta fácilmente la manipulación e invención catalanista: Los estudios más rigurosos basados en los datos que aporta el propio Jaime I en su crónica, o consultando la obra de Jose Mª Quadrado “Historia de la Conquista de Mallorca”, o la más reciente recopilación, fundamentalmente de D. Álvaro Santamaría, realizada por Juan José Clar en su excelente libro “La verdad sobre la conquista de Mallorca”, nos arroja una cifra, también calculada por el investigador Tomás Ribot, de 29.700 conquistadores, aproximadamente, entre soldados, caballeros, y nobles. De estos, según las fuentes citadas, cerca de un 25% eran originales de los que podríamos denominar como condados catalanes, el resto eran procedentes de Navarra, de los condados de Nimes, Carcasona, Bearn, Bezier, Foix, Bigorre, Provenza, Caralt, Tolosa, feudatarios del rey de Aragón, además de venecianos, castellanos, pisanos o portugueses.

De los 29.700 tan sólo los caballeros y nobles que sobrevivieron a las batallas y a la posterior epidemia de peste tuvieron derecho al reparto general de Mallorca. Con los datos del “Repartiment” nos encontramos con un total de 806 personas, entre nobles, caballeros y miembros del clero, que recibieron tierras mallorquinas al año siguiente de su conquista. De entre todos ellos sólo se contabilizan como catalanes 190.

Esta es la verdad histórica. La que se puede cotejar con las fuentes. Siendo falsas afirmaciones tales como, “conquista catalana o catalano-aragonesa de Mallorca”, siendo los “catalanes” una minoría del total de los conquistadores.

Por si todos estos datos objetivos no fueran suficientes, en el aspecto lingüístico, con la llegada de Jaime I la lengua balear ya es una realidad incuestionable, forjada durante 14 siglos de andadura propia, y que es perfectamente entendida por los conquistadores y pobladores catalanes, occitanos, italianos, castellanos, aragoneses… que también traen su propia lengua, produciéndose la fusión y la mezcla de lenguas romances hermanas. De esta concordancia y entendimiento de conquistadores y conquistados tenemos el testimonio del mismo D. Jaime I en su Crónica Real: Cuando el Rey desembarca en el islote de Pantaleu un nativo llamado Alí de la Palomera se le acerca a nado. En la corta charla que tienen los dos el nativo se dirige al Rey Jaime en “son llatí”, es decir, en su lengua romance mallorquina. La aportación de nuevos pobladores y la permanencia de una lengua romance en Mallorca permite que Ramón Llull pueda usar la lengua mallorquina para las obras que escribe, y que en 1341 ya se documente la lengua de Mallorca como “loquitur ad modum maioricencem”.

Todo ello confirma que el único cambio profundo en la historia de Baleares se produjo con la conquista romana de Quinto Cecilio Metelo.

El nacionalismo pancatalanista necesita falsear la historia al carecer de fundamento una desquiciada reivindicación separatista en un régimen constitucional de amplios derechos y libertades en pleno siglo XXI. En nuestra mano está consolidar, en diferentes ámbitos, una sociedad civil comprometida con valores democráticos como la verdad y la justicia, que en un marco de convivencia y respeto siga dando ejemplo como el reflejado por un amplio sector de la sociedad balear en “sa festa de l’Estandard”. Demostrando que no tienen cabida los intolerantes que pretenden acabar con nuestra histórica identidad para romper, que no reformar, el régimen democrático-constitucional y la libertad que proporciona la unidad de una España fruto de las aportaciones de todos los pueblos que la componen.

Fundacion Jaume III

Publicat a El Mundo·El Día de Baleares, es 23/1/2016.

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Notas historicas que no aparecen en este articulo:

Conquista del reino musulmán de Mayurqa

Motivos de la reconquista por los reyes de Aragón del Reino Musulmán de Mayurqa, en 1229.

Bulas papales:

  • Papa Urbano II (en 1095), al rey Pedro I de Aragón ordenándole la conquista del Reino musulmán de Mayúrqa.
  • Papa Inocencio III (en 1208) al rey de Aragón Pedro II, reafirmando la orden de conquista del Reino musulmán de Mayúrqa.
  • Papa Gregorio IX (en 1228) al rey de Aragón Jaime I, reafirmando las dos anteriores bulas, y ordenándole la conquista del Reino Musulmán de Mayúrqa.

Tratados:

  • Tuliden en 1151, entre el rey Alfonso VII de Castilla y la reina de Aragón Petronila I (menor de edad representada por su esposo y tutor, Ramón Berenguer IV conde de Barcelona y príncipe de Aragón).
  • Cazóla en 1179, entre el rey Alfonso VIII de Castilla y el rey Alfonso II de Aragón (hijo de la reina Petronila I de Aragón y de Ramón Berenguer IV de Barcelona).
  • Almizra, Jaime I de Aragón firmo con Fernando III de Castilla, en 1.244 el tratado de Almizra, en el cual se reafirmaba que el reino de Murcia, que faltaba por conquistar, también cayó en la zona a conquistar por Aragón.
  • jaumeImayurqa

Comquista del Reino Musulmán de Mayurqa

Jaime I de Aragón y Montpelier, era rey de Aragón, Señor de Montpellier, Carlades y Omelades, Conde de Barcelona, Girona, Aussóna, Pallars Jusa y Subirá, Conflet y Sardana. De lengua latina y lemosina.
En 1228, convocó las Cortes de la Corona de Aragón, primero En Barcelona (no DE Barcelona, una sola letra cambia totalmente el significado, de ser cortes celebradas EN Barcelona por el de las FALSAS INEXISTENTES cortes DE Barcelona) y después en 1.229 EN Tarragona, para decidir la conquista del Reino musulmán de Mayúrqa.
En dichas Cortes, se escuchó la opinión y consejos del comerciante y navegante (marsellés o tarragonés) Pere Martell, referente a las riquezas y situación militar y social del reino de Mayúrqa. En estas mismas cortes se tomó el acuerdo, por parte del rey y de sus principales caballeros, de proceder a la conquista del Reino musulmán de Mayúrqa. Se redactó un documento, en el cual tanto el rey como sus caballeros se comprometían por escrito, en participar en dicha conquista, la parte que aportaría cada uno de ellos y los beneficios que recibirían. Dicho documento fue firmado en las Cortes celebradas en Tarragona, por el rey y por todos los caballeros comprometidos en dicha conquista.

Jaime I de Aragón y Montpelier, rey de Aragón, Señor de Montpellier, Carlades y Omelades, Conde de Barcelona, Girona, Aussóna, Pallars Jusa y Subirá, Conflet y Sardana. De lengua latina y lemosina.

Población de Mayurqa

El Reino Musulmán de Mayúrqa, en 1229, según consta en las crónicas musulmanas y cristianas de la época, contaba con una población aproximada de 55/ 60.000 habitantes, repartidos de la siguiente manera: Medina Mayúrqa, contaba con unos 30/35.000 habitantes, el resto, unos 15/20.000, repartidos entre los 12 términos o alquerías, en que estaba dividida de la isla de Mayúrqa.
La inmensa mayoría de la población de Mayúrqa, estaba formada por mallorquines descendientes de los antiguos habitantes de Mallorca antes de la conquista musulmana del año 902. Según crónicas musulmanas del califato de Córdoba, en el año 902, llegaron unos 3.000 conquistadores musulmanes, todos hombres, contando Mayúrqa por entonces con unos 50.000 habitantes. La mayoría de los mallorquines conquistados y sus descendientes fueron conversos musulmanes, conservando su lengua vernácula”Romans Mallorquín” y una minoría, también conservó su fe cristiana, que fueron llamados “Rumi”.

Baños arabes de Mayurqa

Los conquistadores musulmanes estaban en minoría. Tanto los musulmanes del año 902, como los almorávides en el año 1.116, eran de habla árabe o magrebí. A partir de las segundas generaciones fueron la inmensa mayoría, también de habla “romans mallorquín” y los más recientes los almohades, todos soldados, llegados a Mayúrqa en el año 1202, hablaban árabe o magrebí, solo llevaban 27 años en Medina Mayúrqa. En 1.229 no habían conseguido conquistar el resto de la isla de Mallorca, ni el resto del reino.

La puerta de Bâb al-Kahl antes de su miserable demolición en 1912

Eran de habla árabe o magrebí y “romans Mallorquín” todos los mallorquines, es decir los descendientes de los antiguos pobladores de antes de la conquista musulmana, como los descendientes de los musulmanes, nacidos en Mallorca. Desde la conquista musulmana del año 902, los descendientes de los invasores musulmanes, llevaban siendo mayurquines 327 años (unas 25 generaciones) así como los descendientes de los almorávides llegados en 1.116, que estuvieron en Mayúrqa 113 años (una 6 generaciones).
También habitaban Mayúrqa en 1229, un inmenso número de cautivos o esclavos cristianos, la mayoría de ellos de zonas ribereñas del Mediterráneo, próximas a Mayúrqa, cuyas lenguas eran “romans” similares, derivadas del latín y el lemosín.

ESTUDIO APORTADO POR D.MARIANO BENDITO SAURA

Mallorca 1229: la visión de los vencidos

La conquista de Medina Mayurqa por las tropas catalano aragonesas supuso una catástrofe psicológica para los almohades

aparecido el 16/09/1999 – Autor: Javier Lacosta

“… El lunes 23 de safar fue la gran desgracia de Mallorca. Que Dios la devuelva al Islam”. Estas líneas melancólicas de Ibn Aben Zara, a medio camino entre la crónica histórica, la elegía y la plegaria religiosa, ilustran lo que significó para la intelectualidad almohade la conquista de Medina Mayurqa por parte de las tropas catalano aragonesas de Jaume I en diciembre de 1229.

Varios historiadores musulmanes norteafricanos de aquellos momentos recogen en sus anales y crónicas el golpe psicológico que para su sociedad representó que el “tirano de Barcelona” se apoderara de la isla. Así, al.Himayri narra que el rey cristiano “infligió a los mallorquines tales luchas, pruebas y asedios como nunca antes habían soportado. Se apoderó de ella -la Isla- por la fuerza. Se apoderó de su valí, Ibn Abu Yahya y lo torturó de la manera más cruel hasta la muerte. La idolatría se enseñoreó de la Isla el año 627”.

Lógicamente, estos historiadores dan una versión de la guerra y la conquista bastante diferente de la presentada por el bando cristiano. Es interesante, sin embargo, que en ocasiones los historiadores de uno y otro bando coinciden en los hechos acontecidos, pero no en la interpretación de estos. Para tales historiadores del bando de los vencidos, los hechos de 1229 no son sino una acción cruel de unos bárbaros sedientos de sangre y destrucción a los que no se puede aplacar con la promesa de dinero o bienes a cambio de que respeten la vida de los creyentes.

Los cristianos, los ‘romanos’ -rumí- son, para quienes han hecho la declaración solemne de la fe islámica, unos idólatras, asociadores, trinitarios, politeístas, infieles, descreídos que acechan Mallorca “como manada de hambrientos lobos atentos a su presa” (de Ash.Sahkandi, citado por Alvaro Campaner), etc. Ante sus acciones violentas, los musulmanes, sean almorávides, almohades, andalusíes, beréberes -lo que implica a su vez diferentes concepciones de la fe islámica- o incluso renegados que han apostatado del cristianismo, se presentan ante el lector como las civilizadas víctimas que no practican la guerra de agresión, y que entienden que siempre se puede llegar a un arreglo económico para salvar la propia vida.

La Mallorca islámica de principios del siglo XIII se había recuperado con creces de las consecuencias de la razzia pisana de 1114, al punto que los antiguos agresores se veían forzados a firmar tratados de paz. La Medina era una de las ciudades más pobladas de Al Andalus y su valí, Abu Yahya, era prácticamente independiente de la administración del califa almohade. Según la división administrativa musulmana, Ibiza y Menorca estaban sometidas al gobierno con sede en Mallorca.

La población era variopinta y se alejaba del estereotipo del moro aceitunado con turbante tirando a mameluco, bien mugriento o bien en plan personaje de las ‘Mil y Una Noches’: en el Museu dArt de Catalunya, un mural sobre Medina Mayurqa ilustra esta diversidad étnica al presentar el rostro de un hombre rubio al lado del de un negro, en un grupo de cinco peones, todos con la cabeza descubierta, barba corta de inspiración griega, cómodas ropas amplias y brazos arremangados; el grupo se encuentra bajo el pendón almohade que presenta una estrella salomónica de seis puntas.

12/01/2012 – Kitab Tarih Mayurqa

Localización y edición del Kitab Tariq Mayurqa, un manuscrito de Ibn Amira al-Mahzumi (s.XIII) sobre la conquista de Mallorca el primer testimonio árabe de la conquista de Mallorca.

La crónica de Ibn Amira se creía perdida y su hallazgo la convierte en el único documento que sirve de contrapunto árabe al ‘Llibre dels Fets’, la visión catalana de la campaña

Josep Massot

No hay aquí ningún milagroso caballero blanco que pone en desbandada a los sarracenos, y la euforia de las tropas de Jaume I por la conquista de Medina Mayurqa se convierte en lamento, rabia y lágrimas del derrotado. El descubrimiento de un manuscrito árabe del siglo XIII que narra la caída de Mallorca a manos de los catalanes ha sido saludado por los historiadores como un acontecimiento extraordinario. La importancia del hallazgo es enorme, porque el texto, del que sólo se conocía un fragmento, citado por un historiador árabe del siglo XVI, Al Maqqari, es el primer y, hasta ahora, único testimonio con la versión de los musulmanes que sobrevivieron a la cruenta batalla.

“El libro se había dado por perdido y yo lo he estado buscando durante más de cincuenta años”, dice el historiador y arqueólogo mallorquín Guillem Rosselló-Bordoy, que a sus 76 años ha cumplido su viejo sueño de localizar y publicar, con ayuda del arabista Nicolau Roser,Kitab Tarih Mayurqa. Crònica àrab de la conquesta de Mallorca, de Ibn Amira al-Mahzumi (Universitat de les Illes Balears).

kitab_tarih_mayurqa[39]

Flocel Sabaté, catedrático de Història Medieval de la Universitat de Lleida, y especialista en la época de frontera, comparte el entusiasmo: “Por primera vez tenemos el contrapunto al Llibre dels Fets, por parte de los vencidos”. La primera de las cuatro grandes crónicas catalanas -dice el medievalista- es “claramente un libro de propaganda política que no fue escrito, ni dictado, como se creía antiguamente, por el rey Jaume I, sino por la Iglesia, que es la que dominaba la Cancillería, a fin de prestigiar y consolidar la figura del monarca, en una posición aún muy débil respecto a los nobles y las ciudades”.

Guillem Rosselló-Bordoy recuerda la emoción que le asaltó cuando tuvo en sus manos el texto tan largamente perseguido. El autor del hallazgo es el profesor Muhammad ben Ma’mar. Encontró el manuscrito en el 2001 de forma fortuita, cuando consultaba un CD con documentos microfilmados de una biblioteca de Tinduf, en el Sáhara argelino, gracias a un programa financiado por Dubai. La crónica ocupaba 26 hojas, escritas por las dos caras, mezcladas con otros documentos de Ibn Amira. No hay otra copia más, así que el manuscrito de Tinduf -dice Ben Ma’mar- “es un unicum de extraordinario valor histórico y literario”.

El autor de la crónica es Ibn Amira, andalusí nacido en Alzira (Yazira Suqar), en 1184 y fallecido quizás en el exilio de Túnez, entre 1251 y 1259. Ocupó altos cargos en la administración almohade de Xàtiva, Sevilla, Murcia, Dénia, Valencia y Marruecos. Según Rosselló-Bordoy se trata del único documento que da el punto de vista árabe sobre las conquistas territoriales catalano-aragonesas, ya que -dice- de la toma de Valencia se conserva sólo el célebre poema elegíaco de Ibn al-Abbar.

Mural[15]

En la misma fecha y edición aparecía también la siguiente noticia suplementaria:

La disputa entre almohades exiliados y mallorquines facilitó la conquista

Ibn Amira, el cronista, culpa de la derrota al valí y ensalza la figura de un héroe local

Josep Massot

Ibn Amira relata la historia de Mayurqa desde 1209 hasta 1231. El Llibre dels Fets abarca desde el misterioso nacimiento de Jaume I, en 1208, hasta su muerte, en 1276. Las dos versiones coinciden en el esquema de la conquista/pérdida de la mayor de las Islas Orientales de al-Andalus: la captura de unas naves como excusa para la invasión cristiana, el desembarco en Santa Ponça, la crucial batalla de Porto Pi, el derrumbe de las murallas por efecto de labor de zapa y la matanza final. Además de las interpretaciones opuestas, el texto árabe ofrece muchas novedades sobre cómo se vivió la contienda en el bando musulmán, con la simpatía del autor por los musulmanes mallorquines en contra de los refugiados almohades.

Ibn Amira dice que escribió la crónica a partir del relato de los sobrevivientes, aunque Rosselló-Bordoy sostiene que se trata de un recurso literario y que, por la precisión de los detalles que ofrece sobre el día a día de los mallorquines musulmanes, tuvo que ser testigo directo de los hechos.

Disputas internas. Ibn Amira culpabiliza en todo momento al valí almohade Abu Yahya, por su avaricia y su pésima gestión de la guerra, y especialmente por haber facilitado la disputa interna: se alineó con los almohades que habían recalado en la isla tras su expulsión de al-Andalus y participó en sus confabulaciones contra los andalusíes mallorquines. La violenta represión contra ellos debilitó considerablemente la fuerza militar árabe. De hecho, como en un filme, justo en el momento en que iba a decapitar a 50 mallorquines llegan los mensajeros anunciando que había avistado un enjambre de naves catalanas rondando las costas.

Naves espías. Las chapuzas fueron muchas, porque el valí, alertado de los preparativos bélicos en la Península, envía tres barcos espías: uno es capturado, otro confirma que la invasión es inminente y el tercero es llevado por los vientos a la lejana Cerdeña, donde su tripulación captura a cinco cristianos y estos dicen que el ataque ha sido pospuesto a la primavera. Abu Yahya les cree y desmonta su dispositivo defensivo.

Desembarco y batalla. Según el cronista, el valí envía un destacamento formado por almohades recién llegados a detener el desembarco. No lo hacen, pues “se dedicaron a la distracción y la bebida”. Los rum (romanos) desembarcan y ganan la primera escaramuza. Los mallorquines piden inútilmente al valí que organice la defensa ocupando las cimas de la montaña. Cuando los musulmanes están venciendo, el valí despista a su gente con una torpe maniobra que les hace creer que han de retirarse y precipita así su huida caótica hacia la ciudad.

Asedio. Las tropas aragonesas montan el cerco a Medina Mayurqa. Los payeses se ofrecen a combatir, pero Ibn Amira culpa una vez más al valí de haberles dado un caudillo incapaz y Jaume I los derrota fácilmente, logrando avituallamiento para el largo asedio. Ibn Amira no habla del uso de los prisioneros cristianos como escudos humanos ni de la respuesta aragonesa de catapultar dentro de las murallas 400 cabezas decapitadas de los árabes, pero sí detalla los avatares de ataque y defensa en los túneles cavados bajo las murallas, del intento de pagar a Jaume I para que levante el cerco o de musulmanes -“el apóstata Ibn Abbad”, el Ben Abet de la crónica cristiana- que se pasan al enemigo.

Batalla final. Ibn Sayrí, el cabecilla mallorquín contra los almohades recién llegados, es el héroe del relato. El noble musulmán decide salir de la ciudad y consigue que los payeses rompan su pacto con Jaume I. Los aragoneses ven en seguida el peligro y que el tiempo empeora alarmantemente (finales de diciembre), por lo que, tras cuatro meses, aceleran el ataque final. Abren una brecha en la muralla y, ayudados por el traidor Ibn Abbad, entran a sangre y fuego en la medina: el cronista contabiliza 24.000 muertos. “¿Cuántos lactantes fueron deslechados con la espada?… Gente desarmada fue golpeada sin misericordia por cualquiera que llevara un venablo… ¿a cuánta embarazada, en su forzado abandono de la vida, le acompañó su feto?”.

Tortura del valí. La crónica cuenta que los vencedores torturaron al avaricioso valí durante 45 días para obligarle a decir dónde ocultaba sus tesoros, cortando el cuello en su presencia a uno de sus hijos de 16 años. Quisieron hacer lo mismo con otro hijo, pero este se hizo cristiano y salvó su vida.

Resistencia. Quienes evitaron la matanza o bien fueron vendidos como esclavos o bien huyeron a las montañas para unirse a Ibn Sayrí, que resistió en Bulansa (Pollença) con tácticas guerrilleras durante un año, hasta que los cristianos (apóstatas o trinitarios, por pensar los islamistas que creer en la Santísima Trinidad era la prueba de que los catalanes eran politeístas), cortaron su vía de avituallamiento con Minurqa. Tras la muerte de Ibn Sayrí, todavía mantuvieron los árabes la resistencia en tres castillos, finalmente capturados en 1231. Los menorquines pactaron con el rey hasta que en 1287 la isla fue conquistada y pasó a formar parte de la Corona de Aragón.

Se sabe que el escritor de este relato, Ibn Amira ejerció de katib (cadí) para el valí Abu Zayd (1223-1228), primero, y el emir Zayyan ibn Mardanis, después (1228–1230), cuando este se sublevó contra el valí almohade y le arrebató Balansiyya. De Balansiyya pasó a Yazira Suqar (Alcira), donde ejerció de secretario del valí Abú Abd Allah ibn Mardanis (1230-1232), y de allí pasó a Satiba donde ejerció de katib hasta 1235, antes de marchar a Mursiyya (Murcia), Garnata (Granada), Sabta (Ceuta) y otras medinas del al-Magrib e Ifriqiyya (actual Túnez). El propio Ibn Amira reconoce en el prólogo quehe recogido las noticias de tan insólito hecho poniéndolas por escrito poco después de haber acaecido, por tanto, ni hay necesidad en contradecirle ni sería descabellado pensar que las noticias de Mayurqale llegaran cuando desempeñaba sus funciones administrativas en Balansiyya, Yazira o Satiba, esto es, estando muy próximo a la Montaña: el territorio de al-Azraq.

Las divisiones internas en la administración almohade (o lo que quedase de ella) allanaron la conquista feudal. Los gobernantes andaban más preocupados en conservar el status que en combatir al infiel y con la conquista llegaron los lamentos, las expatriaciones, las apostasías, la esclavitud, la muerte… Por otra, que ante la incompetencia de quienes gobernaban aparecieron los héroes locales que, como Ibn Sayrí en Mayurqa o al-Azraq en la yibal Balansiya, tomaron el mando del campesinado y los empujaron a la yihad. Ibn Sayrí y sus incondicionales resistieron en la montaña (esta montaña ofrece un refugio garantizado a quien vive allí y posee unas abruptas estribaciones que hacen de ella un enclave fortificado e inexpugnable) hasta que les cortaron el avituallamiento que les venía de Minurqa y aún tras la muerte del líder consiguieron resistir un tiempo al amparo de tres castillos roqueros. Así, queda claro que, tras la experiencia de Mayurqa, Jaime I conocía las dificultades de conquistar los territorios montañosos donde, como la yibal Balansiya, sus mesnadas fracasaban ante el conocimiento del medio físico que poseían los guerrilleros campesinos. Esta experiencia podría justificar que el Tirano accediese a convenir con al-Azraq (aunque fuese a través de su hijo Alfonso) pese a que éste lo traicionara previamente en lo feyt de Rogat, coyuntura que parecen obviar algunos historiadores. En la guerra, como en política o la vida, la venganza es una mala consejera y las circunstancias pueden obligar a convenir con los enemigos más acérrimos.

Respecto de otras cuestiones de índole literaria, me he quedado con las ganas de conocer otros sobrenombres con que los musulmanes se referían al Tirano de Baryaluna (Barcelona). Ibn Amira lo refiere siempre como rey (en un caso lo hace como malik Yaqimah ibn Butr ibn Adfuns – rey Jaime hijo de Pedro y padre de Alfonso), renunciando a dotarlo de cualquier apelativo. Sí califica a los feudales con numerosos epítetos como rum (romanos), infieles, cristianos, trinitarios, idólatras, politeístas u otros símiles animales como cuervos, perros, serpientes, lobos y otros animales de dudosa reputación. Asimismo, he podido comprobar que la literatura árabe de la época abusa de la prosa rimada –esta misma crónica está escrita así- y tiende por ello a un cierto barroquismo y florilegio donde el ornato y el artificio prevalecen sobre la claridad. Dice el propio Ibn Amira al respecto de su crónica: Este libro se ha escrito para dos tipos de personas: aquel que quiere aprender el modo en que se compone el discurso y aquel otro que se duele del oficio de los días. Éste anhela el refugio de un destino infausto y el otro procura depurar los más excelsos versos de la casida y sumergirse en las perlas de estilo. Queda todo dicho. Según Muhammad Ben Ma’mar, descubridor y editor de la crónica: Las singularidades de la prosa de Ibn Amira son las mismas con las que se definió la prosa artística desde el siglo IV de la Hégira (siglo X del Mesías), y que fueron evolucionando y complicándose con el tiempo. Estas características se basan en los diferentes modos de prosa rimada, en las diversas formas de paronomasia, en las diferentes suertes de comparaciones y antítesis, junto a la robustez de la expresión, la fuerza del estilo y la precisión en la descripción. Entre las particularidades de su prosa se encuentra el uso de abundantes alusiones, indicaciones, préstamos y usos de términos de la jurisprudencia y de la lógica así como otros vocablos científicos que son frecuentes en su discurso. También emplea proverbios árabes y los utiliza en tanto que referentes de autoridad lingüística. Quizá lo que más me ha llamado la atención de la literatura árabe son las constantes correspondencias y paralelismos con las enseñanzas coránicas a lo largo del texto, y las frases que emplean tanto al referirse a Allah, como al Profeta, como a los difuntos, como al comenzar o terminar un texto. Esto último, junto con los proverbios árabes y las analogías al comportamiento animal es algo propio de la época y, por tanto, a tener muy en cuenta a la hora de escribir una novela.
Esta entrada se publicó el 15/07/2010 en el blog privado “Las lunas de Perputxent (diario de una leyenda)”

En el mismo museo, otro mural ilustra la batalla de Porto Pí, anterior al asalto a Medina Mayurqa; en él, los ligeros caballeros almohades, de piel blanca u oscura, se tocan con un gorro de tela, cuyo largo extremo cae por un lado de la cabeza en contraste con caballeros cristianos de pesadas armaduras. Las representaciones corroboran que Mallorca acogía a personas de procedencia diversa sin poner demsiadas trabas. El mismo comerciante y marino cristiano que sugirió la conquista catalana, Pere Martell, había visitado la Isla varias veces; los catalanes encontraron tras la toma de la ciudad al renegado Gil dAlagó -islamizado con el nombre de Mahomet-, así como a comerciantes pisanos, genoveses y provenzales que vivían entre el mahometanismo sin demasiadas molestias.

Las Islas Orientales de Al Andalus mantuvieron siempre un poderío corsario y comercial remarcable desde que, a partir del año 903, fueron islamizadas por el emirato de Córdoba. Entre esa fecha y la anterior incorporación de Baleares al Imperio de Oriente por Teodosio se encuentran “los siglos oscuros”, en los que apenas hay referencias históricas sobre el archipiélago. La protección brindada por Carlomagno parece una entelequia poco fiable, casi una argucia publicitaria de la cancillería del emperador. Ya el primer valí, el yemení Isam al Hawlani, se distinguió por construir “mezquitas, posadas y baños” (citado por Rosolló Bordoy), lo que equivale a establecer una civilización refinada, con preocupaciones espirituales, que disponía de lugares de encuentro social y comodidades atractivas. La Medina constaba de tres recintos amurallados; se registraban entre 32 y 48 mezquitas en toda la Isla, la mayor de ellas en el emplazamiento que hoy ocupa la Catedral tan admirada por los turistas. Mallorca producía cultivos de secano y regadío, leña, mulas -estos dos últimos productos, equivalentes a combustible, materia prima y transporte, eran muy tenidos en cuenta en la intendencia militar medieval-, aceite y sal en abundancia en las salinas de Ibiza y Mallorca.

Pero la prosperidad y la tolerancia religiosa y étnica no traían aparejada la calma y paz interior. De hecho, cuando la escuadra de centenar y medio de naves cristianas desembarcó en Santa Ponça en septiembre de 1229, Yahya estaba a punto de ejecutar a 50 prohombres de la ciudad implicados en una conjura contra su persona.

Estas disensiones en la sociedad mallorquina islámica se originaban tanto en la propia personalidad de Abú Yahya como en las tensiones entre almorávides y almohades. Los últimos, más ‘puritanos’ -salvando las distancias, ya que este calificativo es cristiano y no musulmán – que los primeros, se apoderaron de Mallorca en 1203 por orden directa del califa almohade Muhammad ben Yaqub ben Yusuf, llamado Al Nasir. Conviene recordar que ‘califa’ es un galicismo relativamente reciente -quizá influencia literaria de la primera traducción del ‘Ua laila u laila’, las ‘Mil y Una Noches’ del francés Galland- y que las crónicas catalanas hablan en su lugar del ‘miramamolí’ almohade, es decir, del ‘amir al muminin’ o ‘príncipe de los creyentes’.

Años antes de la llegada de los almohades, ciertos magnates almorávides habían ofrecido la sumisión a Yaqub, pero a la iniciativa se opuso la familia más prestigiosa de los almorávides mallorquines, la Banu Ganiya, que gobernaba de forma independiente desde la razzia pisana: a ellos se debía la recuperación económica y política. La muerte del califa/emir Yaqub en la batalla de Arcos fue aprovechada por Alí ben Ganiya, ‘al Mayurkí’ en las crónicas, para abrir un frente bélico anti almohade en Ifriquiya (Túnez). Pero durante su ausencia, circunstancias demasiado prolijas para ser narradas brevemente determinaron la adscripción de los mallorquines a la causa almohade. Baste decir que Alí comisionó a su hermano Abd Allah para que regresara y recuperara la Isla; logrado esto, Abd Allah se enfrentó a las tropas almohades que desembarcaron en varias ocasiones mientras su hermano Alí seguía combatiendo a los almohades en Túnez, hasta que el emir Al Nasir consiguió combinar sus fuerzas con las de otros mallorquines afectos a su causa. Estando sitiada la Medina, Abd Allah acudió ebrio a repeler el ataque a una de las puertas; se cayó del caballo y un curdo llamado Omar le arrebató su propia espada con la que le cortó la cabeza. El cráneo se envió a Marruecos, centro político del movimeinto almohade, en tanto su cuerpo se colgó en un lienzo de la muralla de Medina Mayurqa. De esta forma, los almorávides Ganiya se convertieron de invasores de los almohades en invadidos por éstos, de libertadores en proscritos y exiliados.

Esta larga -y enmarañada- digresión era necesaria para calibrar hasta qué punto era complicada la sociedad balear musulmana. Si bien una parte deseaba adscribirse a la dominación almohade, otra mantenía fuertes lazos con las familias almorávides que habían reconstruido la Medina tras ser arrasada e incendiada en la cruzada pisano catalana de 1114/16. En este clima, el walí Abú Yahya se sentía obligado a hacerse fuerte. Por circunstancias no aclaradas, Yahya gobernaba desde 1208 sin que hubiera sido rotado o cesado, lo que le confería cierta autonomía: en 1224 se le ordenó que se trasladara a Túnez para un destino militar, pero este encargo no fue cumplido.

Dentro de esta autonomía, Yahya declaró la Yihad cuando naves de Tortosa se apoderaron de unas galeras marroquíes que cargaban leña en el puerto de Ibiza. En 1226, su hijo mayor capitaneó las galeras mallorquinas que se apoderaron de una nave genovesa y otras dos de Barcelona y Tortosa. El valí, merced a estos éxitos, se sintió acrecentado en su poder; orgulloso, se llega a expresar que se creía invencible, omnipotente, quizá heredero del corso almorávide balear de los proscritos Ganiya.

Como sucede en política en tiempos de crisis, a un reforzamiento exterior siguió un reforzamiento interior: Yahya ordenó la ejecución de cuatro prohombres de la comunidad, dos de ellos sobrinos de su tío materno, Abu Has Ibn Sayri. Este, con el respaldo de otros notables, comenzó a planear una conjura para librarse del gobierno de Yahya “que no sirve para gobernarnos ni para defendernos”, pero el valí respondió con más represión y encarceló a otros 50 notables, muchos de los cuales creerían llegada su última hora.

Fue en esos días de revuelta cuando la escuadra de Jaume I llegó al islote del Pantaleu. El valí había llamado a su presencia a los 50 cautivos, quien sabe si para comunicarles su pronta ejecución, cuando -a veces, la Historia imita al teatro- dos mensajeros, uno seguido de otro, comunicaron que ya se avistaban decenas de velas cristianas. Yahya tuvo un rasgo de generosidad: indultó a los conjurados y les conminó a que se aprestaran a la defensa común. Los rehabilitados volvieron a sus casas y fueron recibidos por sus familias “como si saliesen de sus tumbas”.

Pero el indulto no bastaba a todos, y algunos decidieron tomar partido por los cristianos. Ya en el Pantaleu, las crónicas cristianas registran cómo el moro Alí se presentó ante el rey para conminarle a que tomara Mallorca cuanto antes, y le informó sobre la disposición de las fuerzas del valí. Acampados los catalano aragoneses frente a las murallas, el prohombre Ben Abet se les ofreció para suministrarles alimentos; su ofrecimiento a los magnates cristianos invasores, marcada por una gran cortesía, contribuyó a que los invasores mantuvieran el asedio durante tres meses y medio sin que surgiera el hambre. El hijo mayor del walí, el mismo que comandó las naves corsarias en Ibiza, se entregó al rey. Por último, el jefe de la conjura contra Yahya, su tío Ibn Sayri, dirigió una huida secreta de parte de la población de la Medina hacia el interior de la Isla, antes de la jornada del 31 de diciembre de 1229 en que los invasores entraron en la ciudad por la puerta de Bab al Kofol.

Pero, ¿podían estos desafectos ser tildados como traidores? Más bien no. Sayri huyó, pero para continuar una resistencia en el interior que se alargó durante dos años. Ben Abet, quizá vengando una afrenta de Yahya, entregaba alimentos, pero nunca aportó armas ni hombres: su actitud puede excusarse si creía que los cristianos se marcharían tras deponer a Yahya y saquear la Medina -Abet vivía en Pollença (denominada ´’Bullansa’ por los musulmanes)-, o si recibió seguridades de que ni su familia ni su hacienda serían perjudicadas por el nuevo orden: Jaume I le calificó de “…ángel de Déu”. Sin embargo, es de temer que tuviera un destino peor: su nombre no aparece más en las crónicas. En cuanto a Alí del Pantaleu o de la Palomera, hay dudas sobre si existió realmente o se trata de una creación ‘literaria’ para adornar la conquista con hechos maravillosos. Del hijo mayor de Yahya, quizás dotado de mayor perspicacia política que su padre, se sabe que quedó bajo la protección real y se bautizó con el nombre de Jaume.

A todo esto, el walí mantenía serias esperanzas de dominar la situación, pese a haber sido derrotado en tres enfrentamientos en campo abierto -primeras escaramuzas, batalla de Porto Pí, derrota de su lugarteniente Fati Allah- y tener la ciudad sitiada y sin agua. Yahya fanfarroneaba y no calculaba el peligro real de una expedición con bula de Cruzada cuyos magnates habían jurado vengarse por la muerte de sus parientes Ramón y Guillem Montcada en la batalla de Porto Pí. En unas primeras conversaciones de paz convocadas por él mismo, el orgulloso Yayha aún preguntaba a los cristianos que qué querían, como dándoles la oportunidad de explicarse.

En una segunda propuesta del walí se ofreció, por el intermedio del renegado Mahomet/Alagó, a pagar los gastos que habían tenido los expedicionarios si cesaban la lucha y reembarcaban. Ni caso. En la tercera, bajo tienda en terreno neutral, Yahya ni siquiera miró a la cara al representante real, Nunyo Sanç, pero le hizo saber que aquella tierra se la había dado Dios, y se asombraba de que su rey se atreviera a disputársela … Yahya, no hay duda, no estaba dotado para la diplomacia. La entrevista reseñada acabó con una nueva oferta económica a los invasores para que cesaran la lucha, esta vez de cinco besantes “por la cabeza de cada hombre, mujer y niño” habitante de la Medina, con tal que el rey “nos diera estas naves que tiene, con las que pasar a Berbería, y los que se quieran quedar que se queden”. Es decir, que los aragoneses se podían apropiar de la ciudad y obtener además una recompensa a condición de que respetaran las vidas de los sitiados y sus efectos más personales. Esta oferta, además, informa al historiador de cuál debía ser el ‘presupuesto municipal’ o economía del tesoro musulmán: alrededor de 50.000 personas vivían en esos momentos en la Medina, lo que arroja un rescate de 250.000 besantes.

El trato convenía al rey, ya que le ponía la ciudad intacta en sus manos y resarcía su tesoro con dinero en metálico, pero sus nobles, vengativos, lo rechazaron. Con cierto sentimiento, el rey hizo saber al walí “que hiciera lo que pudiera, que nosotros haríamos lo que pudiéramos”. Con mayor sentimiento aún, Yahya reunió su consejo, hizo referencias al cruel destino que les esperaba a sus esposas e hijas en manos cristianas “que más quisiera haber perdido la cabeza”. A lo que “todo el pueblo gritó con una sola voz, diciendo que más valía morir que sufrir tan gran desgracia”. Y se volvieron a los muros con tal ímpetu “que hacía más (daño) un sarraceno que dos no hacían antes”.

Cada vez que uno de las túneles o cavas subterráneas que realizaban los cruzados estaba a punto de derribar un lienzo de muralla, los sitiados levantaban detrás de este otro muro de cal y piedras para tapar la brecha. Para ilustrar la dureza de la lucha, el propio rey narra cómo los sarracenos invadieron el interior de una de las cavas subterráneas mediante una “contraataca” excavada desde la Medina, y desalojaron del túnel a los cristianos; el rey ordenó que acudiera la tropa armada con una ballesta de torno que “dio tal a dos escudados sarracenos que eran los primeros (que encontraron) en la cava que los mató de un golpe, partiendo los escudos”.

Frente a la resistencia, los sitiadores llegaron a estar tan desmoralizados que abandonaban las guardias nocturnas. La combatividad de los musulmanes fue tal que los nobles se preguntaron si no debían haber aceptado la última oferta económica. Pero Abu Yahya no pudo aprovechar esta ventaja, tanto por su indecisión y la división causada por su política como por la falta de auxilio exterior a la ciudad -lo que también era consecuencia de la división.

Sumado todo ello, el asalto final no pudo evitarse, la ciudad fue tomada, 24.000 personas fueron asesinadas, y Abu Yahya y su hijo menor de 13 años padecieron suplicio hasta la muerte. En tanto, Aben Sheyri mantenía una fuerza de 6.000 hombres en el interior de Mallorca, hasta que fue vencido y muerto el 14 de febrero de 1231 (al Makhzumi). El rey en persona llevó a cabo varias operaciones de limpieza, como la famosa ocasión en que obligó a desalojar una cueva llena de centenares de refugiados mediante la acción del fuego, en la zona de Artà.

A Sheyri le sucedió Xuaip en la dirección de la resistencia. Tres castillos, en Alaró, Pollença y Santueri, fueron las bases de los rebeldes; el rey cita que los musulmanes podían ser “bien quince mil con mujeres y niños”. De ellos, sólo dos mil continuaron la lucha cuando el rey y Xuaip hicieron las paces dando el primero libertad de residencia a los musulmanes. Estos últimos resistentes fueron liderados por el cadí Abu Alí Umar ben Ahmed ben Umar al Amirí, quien fue muerto en la toma del castillo de Pollença -‘castell del Rei’- en mayo de 1231. Los mallorquines musulmanes prefirieron arrojarse por las laderas de los acantilados en el interior de tinajas, que se despedazaron contra las rocas. La melancolía invade la conclusión de la crónica de al.Makhzumí al dar cuenta que, hacia el mes de Shaban, todos aquellos que pudieron escapar de Mallorca alcanzaron los dominios del Islam.

NOTAS:

.-Se puede hallar una amplia bibliografía básica en ‘Els Oblidats’, de Guillem Roselló Bordoy, Ajuntament de Palma, Palma de Mallorca, 1990. Entre los autores reseñados en esta obra, sólo para el periodo de la conquista cristiana, se hallan al.Maqqari (‘Kitab naff al.tibb’, El Cairo, 1885), al.Makhzumi (autor de una historia de Mallorca desaparecida, pero cuya parte relativa a la conquista resume al.Maqqari en seis páginas), al. Himyari (‘Kitab arwad al.mitar’, ed. Levi-Provençal, Leiden, 1930), Ibn Abu Zar (‘Kitab rawd al Qartas’, ed. Huici, Valencia 1964. En esta última obra se recogen las palabras de Ibn Zara).

.-El conde Ramón Berenguer III se alió con pisanos y genoveses entre 1114 y 1116 en una primera cruzada contra Baleares. El conde aspiraba a anexionarse el archipiélago de forma definitiva; los italianos querían destruir la amenaza contra su comercio naval, pero su intención no era la de fundar una nueva comunidad. Saqueada y destruída por primera vez Medina Mayurqa, y en ausencia de Ramón Berenguer III, la escuadra pisana huyó a la vista de la escuadra almorávide enviada desde Africa. Para este período, ver Ibn al Kardabus ´’Historia de al.Andalus’, ed. Felipe Maíllo, Madrid, Akal, 1986. También el prestigioso ceutí Ibn Jaldún, a través de su ‘Historia de los bereberes’ (‘Kitab al Ibar’, ed. Bulaq, 1867), historió este período. Por parte cristiana, la razzia originó varias obras: el poema en latín ‘Liber Maiolichinus de gestis Pisanorum Illustribus’, editado con el subtítulo ‘Poema della guerra balearica secondo il Cod. pisano Roncioni aggiuntevi alcune notizie lasciate de M. Amari’, ed. Carlo Calisse, Roma, Instituto Storico Italiano, 1904; la crónica ‘Gesta Triumphalia per Pisanos facta’ (en ‘Italia Sacra’,citado en ‘Bosquejo de la Dominación Islamita en las Islas Baleares’ de Alvaro Campaner Fuertes, ed. Miquel Font, Palma de Mallorca 1987) y a un segundo poema de Lorenzo de Verona (‘Rerum in Majorica Pisanorum ac de eorum triumpho pisis habito anno salutis MCXIV’, misma referencia anterior).

.-Tratados de 1177, 1181, 1185 y 1188 con las repúblicas de Génova y Pisa en las que ambas partes se comprometen a no dañarse por mar o tierra. Campaner apunta que ninguna de ambas repúblicas latinas habría firmado tal tratado con otro estado a no ser que se viera amenazada por el firmante. Como ejemplo de la recuperada fuerza del corso balear, en 1178, musulmanes mallorquines atacaron Tolón y tomaron como cautivo al vizconde de Marsella, Hugo Gaufrido.

-La administración almohade procuraba rotar a los walíes o gobernadores de jurisdicción cada uno o dos años. Por un lado, así se evitaba que surgieran veleidades independentistas, y por otro se premiaba o castigaba la gestión del gobernador, ascendiéndole o degradándole, de modo semejante a los mandarines en China. Antes de Yahya fueron walíes almohades Abd Allah ibn Ta Allah Al Kumi, ascendido luego a almirante de la flota almohade; Abu Zayd, tío del califa Yaqub Al Nasir; y Abu Abd Allah ibn Abi Hafs Abd Al Mumin. El nombre completo del último walí, nombrado en 1208, era Abu Yahya Muhammad ibn Ali ibn Abi Imran al Tinmalali.

.-‘Mezquitas urbanas y rurales en Mallorca’, Ricard Soto, en Butlletí Societat Arqueológica Lul.liana, XXXVII, Palma, 1979. Para analizar en profundidad la constitución urbana, ver ‘Evolució urbana i topografia de Madina Mayurqa’, Magdalena Riera Frau, Ajuntament de Palma, 1993, obra en la que se da cuenta de recintos amurallados, mercados, red de aguas, huertos, barrios, sondeos arqueológicos y toponimia. Para la organización del resto de la Isla, ver el nº 18 de la publicación ‘Afers’, varios autores, ed. Afers, Catarroja, 1994.

.-El fenómeno de reforma aparece en todas las religiones reveladas. En la cristiana, la reforma protestante implicó, entre otros aspectos, la libertad de traducción de la Biblia y de su interpretación; una corriente reformadora se denomin¢ ‘puritanismo’, en busca de una vuelta a las raíces bíblicas. En el Islam, la reforma almohade es en cierto modo equiparable, ya que promovió la traducción del Corán del árabe al beréber, rompió con las líneas genealógicas anteriores e impuso una mayor pureza de costumbres, aparejada con la intolerancia hacia judíos y cristianos. Con todo, la reforma almohade de rito malakí está muy lejos del actual ‘fundamentalismo’ nacido de la interpretación chií de la Saria o ley coránica.

.-El significado de ‘califa’ o ‘Jalifa’ es religioso y apareció justo después de la muerte del Profeta Mahoma, cuando el grupo de sus más cercanos seguidores o ‘defensores’ escogieron de entre ellos a Abu Bakr como el ‘vicario’ o ‘califa’ del Profeta. Las consecuencias de esta acción y sus repercusiones -enfrentamientos con Alí y Fátima, disensiones entre ‘harishíes’ y ‘shiíes’- no son objeto de esta crónica.

.-Se trataba de un nombramiento para combatir a Alí ibn Ganiya ‘al Mayurkí’ y sus hermanos que, desconectados de sus bases de aprovionamiento mallorquinas, aún combatían contra los almohades en Túnez. El último Ganiya murió en 1236. es decir, un lustro después de que su patria fuera invadida por los cristianos.

.-La mayor parte de los nobles catalanes con sus huestes abandonaron al rey tras la conquista de la Medina y el reparto del botín. Jaume I en persona, junto con los ‘rics homens’ de Aragón, los caballeros del Temple y los mercenarios almogávares, dirigió las operaciones de limpieza hasta noviembre de 1230. En esos duros meses en las montañas de Sóller (Shuiyar), Almallux, Banyalbufar, Artá (Yartan), o la llanura de Inca (de Inkan, ‘lugar’), días hubo en que el rey junto con cien peones y caballeros compartieron siete panes por toda comida. Jaume I regresó a Mallorca en otras dos ocasiones, y en ambas dirigió personalmente las operaciones militares.

aparecido en nosoltros

RECONQUISTA DEL REINO DE MAYÚRKA EN 1229
POR REY JAIME I DE ARAGÓN.
FLOTA – CABALLEROS Y TROPAS CONQUISTADORAS.

La flota estaba compuesta por unas 150 embarcaciones, de diversos tamaños y tonelajes como: naos, taridas, leños y embarcaciones de menor porte. Eran embarcaciones que procedían de Marsella o de Montpeller y unas pocas procedían de Tarragona, Salóu o de Barcelona.
Barcelona no tuvo puerto, hasta el reinado de Pedro IV de Aragón.
Para el pago del alquiler de parte de estas naves, aportaron el dinero el arzobispo de Tarragona y el obispo de Barcelona.
Dicha escuadra se reunió en los puertos de Cambrils y principalmente en el de Salóu. Partió de dichos puertos el primer día de septiembre de 1.229, dirigiéndose a la bahía de Pollensa, en donde se pensaba desembarcar. Por varios motivos se cambió de rumbo y fueron hacia la isla de Palomera, a donde llegaron el tercer día de septiembre (según crónicas de Jaime I y del reino de Mallorca, Archivos. Monasterio Santa Maria de Poblet, San Lorenzo del Escorial, Maestres de Guayta del reino de Valencia).
Abría la formación de la escuadra la nao al mando de Ramón de Carroz, la cual llevaba una luz blanca en popa, para que sirviera de guía al resto de las embarcaciones. .
La nave en la que vino el propio Rey Jaime I, acompañado de sus más fieles servidores, era de Montpeller. Entre ellos estaba Ramón Llull (Senescal del rey), de nacionalidad y ciudadano del Señorío de Montpeller, de habla latina y lemosina, que fue el padre del Beato Ramón Llull, nacido en Ciudad de Mallorca el 25-12-1235 y bautizado en la iglesia de Santa Eulalia de dicha ciudad. Arch. Reino Mallorca.

CABALLEROS QUE PARTICIPARON EN LA CONQUISTA:

Pedro Príncipe de Portugal, conde de Urgell, (heredado a la muerte de su esposa la condesa Urembaix de Urgell). Portugués, de lengua Latina, Portuguesa y Lemosína.
Nuño Sans, conde de Rossellón, Conflet y La Sardaña, y vizconde de Fenollada. De habla Latina y Lemosína.
Pons Hugo, conde de Ampurias. De habla Latina y Lemosína.
Guillermo de Moncada, vizconde de Bearn. De habla Latina y Lemosína.
Ramón de Moncada, barón de Fraga y vizconde de Tortosa. De habla Latina y Lemosína.
Guillén de Cervera, señor de Cervera y de Castellón. De habla Latina y Lemosína.
Berenguer de Palou, Obispo de Barcelona. De habla Latina y Lemosína, (con sus variantes de ampurdanés – barcelonés- catalán).
Bernat de Santa Eugenia, Sagrista de Tarragona, señor de Torroella de Montgri. De habla Latina y Lemosína.
Conde de Prades. Latín y lemosín.
Conde de cardona. Latí y Lemosín.
Vizconde de Rocaberti. Latín y lemosín.
Aspargue de La Barca, caballero occitano. Latín y lemosín.
Oliver de Termes, caballero occitano. Latín y lemosín.
Asalito de Gaudal, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Ato de Foces, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Pedro de Teca, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Guillermo de Cervello, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Ramón de Alemany, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Guillermo de Torroella (sobrino de Bernat de santa Eugenia) caballero ampurdanés. Latín y lemosín.
Ferrers de Oceto, caballero occitano. Latín y lemosín.
Ramón de Torroella, Primer Obispo de Mallorca, caballero ampurdanés. Latín y lemosín.
Ramón de Folch, caballero ampurdanés. Latín y lemosín.
Ramón de Carrós, “Cap de Nao “. Occitano. Latín y lemosín.
Gilabert de Cruylles, caballero occitano. Latín y lemosín.
Beltran de Naya, caballero aragonés. Latín Lemosín.
López de Ximena, caballero aragonés. Latín Lemosín.
Pedro de Pomar, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Jasper de barbaría, caballero occitano. Latín y lemosín.
Pere Corneyl, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Ximenez Dorrea, caballero aragonés. Latín y lemosín.
G. de Mediona, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Sire Guillaume de Navarra (hijo rey Navarra). Latín y lemosín.
Rodrigo de Lizana, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Blasco de Maza, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Hugo de Folquier, caballero occitano. Latín y lemosín.
Pedro de Serra, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Gil D´Alago, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Bartolomé de Gurp, caballero occitano. Latín y lemosín.
Ladrón de Guevara, caballero aragonés. Latín y lemosín.
García Pérez de Meytats, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Ramón de Plagamans, mercader barcelonés. Latín y lemosín (Barceloni catalán).
Garau de Cerueylo, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Roberto de Tarragona, caballero tarragonés. Latín y lemosín.
Asparc de la Barca, caballero aragonés. Latín y lemosín.
Chabert de Barbaria, caballero occitano. Latín y lemosín.
Guillén de Cervera, caballero gironi. Latín y lemosín.
Benahabet, señor de Ynka y de las tierras comprendidas, entre Alfabia y Pollensa musulmán almorávide de Mallorca, aliado, que avituallo a las tropas de Jaime I de Aragón durante los tres meses de asedio de Medina Mayúrka y aseguro el pacifico comportamiento de los Almorávides del resto de Mayúrka. Árabe, magrebí y romans mallorquín.
Ali, señor musulmán almorávide de Mallorca. Árabe y romans mallorquí.
Como habrán podido comprobar, ni uno de los caballeros lleva el titulo de catalán, o de Cataluña.

TROPAS:
El rey Jaime I trajo unos 15.000 soldados, además unos 700 caballeros, jinetes para la conquista del Reino Musulmán de Mayúrka.
Tropa formada principalmente por los soldados mercenarios (almogávares) al servicio de los reyes de Aragón desde, Sancho Ramírez de Aragón, en los años 1080, los grandes señores y caballeros a su servicio y vasallaje, cada uno de estos grandes caballeros contaban con sus correspondientes caballeros y tropa.
En las Corte las celebradas en Barcelona (no de Barcelona, con el simple cambio de una letra se falsifica la historia, nunca existieron las cortes de Barcelona, solo el Consell de Cents desde 1.265) y las celebrada en Tarragona, acordaron y pactaron lo que aportaría cada una de las partes, en la conquista del reino Musulmán de Mayúrka y el reparto que les correspondería a cada uno de ellos, según su aportación. Los reyes de Aragón celebraban cortes, en las ciudades que se encontraban, la sede de las cortes de la corona de Aragón, era la ciudad de Monzón.
Dichas tropas compuestas por una mayoría de soldados incultos y analfabetos, de orígenes y procedencias muy diversas, aragoneses, navarros, rosellonés, tolosanos, languedocianos, montpeleríenses, marselleses, occitanos, ampurdaneses,urgelleses, leridanos, araneses, portugueses, Pallareses, Gironeses, Ausonenses, Besalucenses y Barceloneses (únicos catalanes existentes desde 1118 a 1495). Todas estas tropas, hablaban un romans vulgar muy parecido, puesto todas provenían del latín, pero todos los escritos se redactaban en lemosín, lengua con normas, lengua culta.

REPARTO DE LAS TIERRAS DE MAYURKA.

PORCION del:
-Rey de Aragón Jaime I, el 28´80%.
-Conde del Rossellón y Vizconde Fenolladas, Nuño Sans el 13´80%.
-Vizconde de Bearn, Guillermo de Moncada el 13´80%.
-Conde de Urgell, Pedro Príncipe de Portugal el 13´80%.
-Conde de Ampurias, Pons Hugo el 9´20%.
-Obispo de Barcelona, Berenguer de Palou el 9´20%.
-Arzobispo de Tarragona, el 4´51%
-Barón de Fraga y Vizconde de Tortosa, Ramón de Moncada el 4´17%.
-Obispo de Girona, 4´17%
-Templarios de Aragón, el 4´17%. (Aportación sacada de entre los anteriores).

REPARTO DE CASAS EN MEDINA MAYURKA.

De un total de 3.104 casas repartidas por Jaime I. (Medina Mayúrka tenía según las crónicas musulmanas una 8.000 casas en 1229).
Según las crónicas del tiempo tanto musulmanas, como cristianas, de Medina Mayúrka, contaba con unos 30.000 habitantes: 8.000 casas = 3´75 habitantes por casa.
REPARTO DE LAS CASAS.
A los marselleses, 692.
A los roselloneses, 365.
A los bearneses, 178.
A los montpelierenses, 210.
A los ampurdaneses, 340.
A los llanguedocians, 145.
A los urgelleses, 255.
A los aragoneses, 315.
A los Araneses75.
A los Navarros 65.
A los Pallareses, 236.
A los gironeses, 85.
A los barceloneses y al Obispo Berenguer de Palou (por cierto ampurdanés de habla lemosina) ,244 casas (únicos catalanes en 1230). 244 casas x 3´75 habitantes casa = 915 barceloneses-catalanes.
La mayoría de las casas tocaron al obispo o a soldados mercenarios quienes las vendieron, regresando a su tierra junto a su familia, como era costumbre de los mercenarios de la época. Por lo cual podemos razonablemente suponer que los barceloneses-catalanes que quedaron en Mallorca, fue un en numero muy inferior al antes indicado.
¿Es posible e inteligente creer qué, sólo un máximo de 915 catalano- barceloneses, soldados incultos, pudieron repoblar la ya densamente poblada Mallorca, enseñar e imponer el catalán-llemosí a más de 60.000 personas?
Medina Mayúrka contaba con 30.000 habitantes más los restantes 25.000 habitantes del resto de Mayúrca, los demás caballeros, soldados y esclavos cristianos que quedaron y que se establecieron en Mallorca, de lengua no catalana. Total estimado por las crónicas en más de 60.000 personas.
La inmensa mayoría de estos más de 60.000 personas que poblaban Mallorca en el años 1229, suponiendo que no eran mudos, que alguna lengua hablarían, el árabe, el Magrebí y el romans Mallorquín, como consta en los documentos tanto musulmanes como cristianos de la época.
La inmensa mayoría de los conquistadores, como súbditos de territorios de la corona de Aragón, hablarían diferentes lenguas romans, según su región de procedencia, pero el Lemosína era la lengua escrita de todos ellos.
La lengua lemosina, era la lengua de los miembros de la familia Real de Aragón, la de la Corte y Parlamento de la Corona de Aragón y de todos los reinos que componían dicha Corona formada por: Aragón, Mallorca, Valencia, Córcega, Cerdeña, Cicília, Nápoles y los Ducados de Atenas y Neopatria, del Señorío de Montpeller, Carlades, Omelades y los condados de Septímania norte y Septímania Sur (en la que se hallaba el Condado de Barcelona ) .Se utilizaba el latín y el lemosín, nunca el catalán, desde los años 800 hasta Carlos I de España, que fue en latín, lemosín y castellano hasta el siglo XVIII. Arch. Corona de Aragón, Vaticano, condado Barcelona, reinos Mallorca, Valencia.
Para poder creer que con la conquista del reino musulmán de Mayúrka, se nos impuso la inexistente lengua y cultura catalana, se tiene que ser un gran inculto lingüísticamente e históricamente.
Documentos consultados para realizar este estudio de la conquista del Reino Musulmán de Mayúrka, por el Rey de Aragón, Señor de Montpeller, Condes de Barcelona, Ausona, Besalu, Girona, Pallars Jussa y Subira Jaime I de Aragón.
Llibre des Feyts endevenguts en la vida del molt alt feñyor rey EN Jacme D´Aragó LO CONQUERIDOR. Manat escriura, per l´onrat Pons de Copons, Abat del Monasterio de Santa Maria de Poblet, escrit de ma de Celesfti Deftorrens y acabat lo dia de fent Lambert, el XVII del mes de Fetembre DEL L´ANY M.CCCXLIII. (17 de Septembre de 1343). Escrit l´original en llengo llemosina.
Original guardad a nes monasteri de santa Maria de poblet, tomba real des reís d´Aragó.

Franquessas y privilegis del reine de Mallorca, dadas pel propi monarca jacme i d´aragó, l´any 1230. Escritas en llati y llemosi. Archiu historic del reine de Mallorca.
“Historia del rey “d´Aragó, don Jacme i d´Aragó, el conqueridor “escrita en lemosín por el mismo monarca, traducida del lemosín al castellano en 1848, por los catedráticos de la universidad de Barcelona, Mariano Flotats y Antonio de Bofarull, miembros de la “Academia de las bonas lletres de Barcelona”, originales conservados, en el monasteri de Poblet, copias conservadas en el monasteri del escorial, archivo de Aragón, escritos originales en “llengo llemosina”.
Partiendo del original de la misma historia de Jaime I, el año 1874, el profesor universitario Carles de Tourtoulon, tradujo dicha obra del lemosín al castellano, y fue editada en Valencia, en la imprenta de José Doménech y más tarde al francés en 1864, siendo editada en Montpeller.
La historia del muy alto e invencible don Jaime i de Aragón llamado el “conquistador “compuesta en lengua latina por el maestro en historia Bernandino Gómez Miedes, arcediano de Murviedro y canónigo de la catedral de valencia. Partiendo de la historia escrita en lemosín por el propio rey Jaime I de Aragón y después traducida a la lengua castellana para el muy alto y poderoso príncipe de España don Felipe. Impreso en valencia en casa de la viuda de Pedro Huete en 1584.
“Crónica del rey d´Aragó en Pere IV. El ceremonios o el del puñalet” escrita en llengua lemosina por el propio monarca y con un prólogo del catedrático de historia de la universidad de Barcelona Joseph Coroleu. Editada en 1885 en Barcelona en la imprenta “La Renaixensa, carrer Xucla 13 baixos”, Barcelona.
“Llibre dels repartiments” de Mallorca por Jaime I de Aragó, empezada en 1230 y acabada en 1232.
Recopilación del historiador d. Juan Dameto de 1480 a 1495. Originales que en 1838 se encontraban en el archivo de la ciudad del reino de Mallorca, según da fe el Sr. D. Pedro Gerónimo Alemany y en la copia que hizo el historiador y archivero del reino, el padre Cayetano de Mallorca.
“Códice” del reparto general del reino de Mallorca, del cabreo de los bienes del vizconde de Bearn, de los bienes del “sacriste” de Barcelona y de un “códice” antiquísimo del siglo XIII, que prestó D. Juan Burgués Zaforteza, año 1838.
“Del códice, diccionari de escritors en llengo llemosina y dels famosos versos en llengo llemosina” pronostich e profesies”, que escribió en lengua lemosina, Bernad Mogoda, cavallero y gentil hombre del obispo de Barcelona Berenguer de Palou, a quien acompañó en la conquista del reino de Mallorca a 1229.
“Trobas valencianes d´en Febrer”, escritas en lengua lemosina en Algemesi, en 1265, en honor de Arnaldo Sorell( y de su hijo que lo heredó), en las que relata como Arnaldo Sorell fue el primer soldado que asaltó las murallas de Medina Mayúrka, enarbolando la bandera cuatribarras del rey Jaime de Aragón, el cual, por esta gesta lo armó caballero.
“Cronicón mayoricense”, crónicas históricas del reino de Mallorca, desde 1229 a 1800. Escrito y recopilado por D. Álvaro Campaner y Fuertes en 1840, partiendo de la recopilación de las crónicas, diarios y obras manuscrita por los cronistas reales del reino de Mallorca.
Historia de la conquista del reino de Mallorca, por José Mª Cuadrado, en 1840, basándose en las crónicas de Bernat Desclot, escritas en lengua lemosina. Bernat Desclot era cronista de Jaime I de Aragón y acompañante del rey en sus conquistas de los reinos de Mallorca y de Valencia.
Las de Pere Marsilio, de 1311 escritas en llengo llatina, partiendo del original escrito en lemosín, y después traducidas al castellano, sobre la vida obras y conquista de Jaime I de Aragón, en las que escribe que la lengua del rey Jaime I y la de su corte y la que tenían como propia los condes de Barcelona, hasta Ramón Berenguer IV, era la lemosina. A partir de éste, el condado pasó a los reyes de Aragón.
Crónicas del rey de Aragón Sancho Ramírez en 1095, escritas por su cronista Monteleón, el cual narra que cuando la conquista de una ciudad musulmana, de la cual no da nombre árabe, dice que durante el sitio de la misma, el rey escuchó el sonar de unas campanas y dijo en lemosín (lengua de los reyes de Aragón): “quin mont-sson“(en que monte suena). Conquistada la ciudad el rey la bautizó com el nombre de Mont -sson (Monzón).
Todas las crónicas, cartas y documentos de los reyes y del reino privativo de Mallorca, desde Jaime I hasta Isabel I, están escritas el latín o lemosín.
Todas las crónicas de los reyes, casa y cortes de Aragón, hasta 1516, con Carlos I rey de Castilla y Aragón se escribieron en latín y lemosín.
En el reino de Mallorca, hasta bien entrado el siglo XX, los notarios redactaban sus documentos en mallorquín y en las escuelas impartían la enseñanza en mallorquín.

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