“..tendremos que ir a la guerra civil declarada” – Incitación a la violencia (así fue, las pruebas)

Incitación a la violencia

 

Muestras documentales de la agitación sociopolítica fijada por las formaciones políticas y sociales de izquierda y las nacionalistas entre 1930 y 1936.

En el curso de una convocatoria electoral que tuvo lugar en Alicante en enero de 1936, el político socialista Francisco Largo Caballero, el Lenin español afirmó:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados (los comunistas, los separatistas y los anarquistas); pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble: colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros las realizamos.”

Recogido por El Liberal de Bilbao el 20 de enero de 1936.

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Largo Caballero anunciaba el 20 de enero de 1936, en un mitin celebrado en Linares:

“La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución.”

Recogido por El Liberal del Bilbao el 21 de enero de 1936.

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El socialista Ramón González Peña explicitaba lo que sucedería cuando el PSOE alcanzase el poder:

“La revolución pasada (la de Asturias en octubre de 1934) se había malogrado, a mi juicio, porque más pronto de lo que quisimos surgió esa palabra que los técnicos o los juristas llaman ‘uridicida’. Para la próxima revolución, es necesario que constituyamos unos grupos que yo denomino ‘de las cuestiones previas’. En la formación de esos grupos yo no admitiría a nadie que supiese más de la regla de tres simple, y apartaría de esos grupos a quienes nos dijesen quiénes habían sido Kant, Rousseau  y toda esa serie de sabios. Es decir, que esos grupos harían la labor de desmoche, de labor de saneamiento, de quitar las malas hierbas, y cuando esta labor estuviese realizada, cuando estuviesen bien desinfectados los edificios públicos, sería el momento de entregar la llave a los juristas.”

Documento sito en la Fundación Pablo Iglesias.

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Manuel Azaña (Izquierda Republicana), discurso en el Ateneo de Madrid el 20 de noviembre de 1930:

“No seré yo quien siembre desde esta tribuna la moderación. La obligación de la inteligencia, constituida, digámoslo así, en vasta premisa de demoliciones, consiste en buscar brazos donde los hay, brazos del hombre natural, en la bárbara robustez de su instinto, elevado a la tercera potencia a base de injusticias. Los gruesos batallones populares, encauzados al objeto que la inteligencia les señale, podrán ser la fórmula del mañana. En rigor, nunca las cosas han ocurrido de otra manera.”

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Indalecio Prieto (PSOE), mitin en el cine Pardiñas de Madrid el 4 de febrero de 1934:

“Pronto el Partido Socialista y las organizaciones sindicales tendrán que cumplir el destino que la Historia les había deparado. Frente a las falanges socialistas y a la UGT es imposible oponer nada. Hágase cargo el proletariado del Poder y haga de España lo que España merece. No debe titubear, y si es preciso verter sangre, debe verterla.”

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El 15 de marzo de 1936 tiene lugar la sesión preparatoria de las Cortes —que concluye con los diputados del Frente Popular (toda la izquierda) cantando la Internacional y saludando puño en alto— y al día siguiente se celebra la primera sesión ordinaria, siendo elegido presidente Diego Martínez barrios. El 17 se constituye la Comisión de Actas, presidida por Indalecio Prieto (PSOE) y de mayoría izquierdista, encargada de redondear al alza los escaños del Frente Popular. Su actuación —en un ambiente de violencia e intriga— terminó con una nueva pérdida de escaños por las derechas.

Cuenta Josep Pla en el tomo IV, página 339, de su obra Historia de la Segunda República española que:

“La discusión de las actas dio la tónica de lo que serán irremisiblemente estas Cortes… un organismo de guerra civil, serán la guerra civil misma encuadrada en un hemiciclo.”

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Mitin de la comunista Dolores Ibarruri “La Pasionaria”, el 1 de marzo de 1936, recogido por El Socialista:

“Vivimos en periodo revolucionario y es preciso que nos e nos venga con empachos de legalidad, de la que ya estamos hartos desde el 14 de abril (de 1931). La legalidad la impone el pueblo, que pedía el 16 de febrero (de 1936) la ejecución de sus asesinos. La República tiene que dar satisfacción a las necesidades del pueblo, y si no lo hace, el pueblo los arrollará e impondrá su voluntad.”

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Carta abierta de José María Gil Robles (líder de la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas) al Gobierno del Frente Popular en julio de 1936. Citado por Joaquín Arrarás en el segundo tomo de la obra Historia de la Cruzada:

“Sé que vais a hacer una política de persecución, de exterminio y de violencia de todo lo que signifique derechas. Os engañáis profundamente: cuanto mayor sea la violencia, mayor será la reacción; por cada uno de los muertos surgirá otro combatiente… Vosotros, que estáis fraguando la violencia, seréis las primeras víctimas de ella. Muy vulgar por muy conocida, pero no menos exacta, es la frase de que las revoluciones, como Saturno, devoran a sus propios hijos. Ahora estáis muy tranquilos, porque veis que cae el adversario. Ya llegará un día en que la misma violencia que habéis desatado se volverá contra vosotros… Dentro de poco vosotros seréis en España el Gobierno del Frente Popular del hambre y de la miseria, como ahora lo sois de la vergüenza, del fango y de la sangre. Nada más.”

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Campaña electoral, noviembre de 1933, último discurso de campaña. Francisco Largo Caballero:

“Los obreros han terminado con el mito republicano. Todos entienden que ya no queda otro camino a seguir sino el de la República socialista. Para nosotros, cuantas más dificultades encuentren nuestros enemigos en la solución de los problemas nacionales, mejor. Estamos dispuestos a no retroceder y a llegar a donde sea necesario. Necesitaremos someter a nuestros enemigos para conseguir la completa emancipación de la clase proletaria.”

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Tras la derrota electoral de las izquierdas en 1933, Alcalá Zamora escribirá:

“Nada menos que tres golpes de Estado se me aconsejaron [por las izquierdas republicanas] en 20 días. El primero a cargo de Botella, el ministro de Justicia, quien propuso la firma de un decreto anulando las elecciones hechas. Inmediatamente después propuso Gordón Ordás, ministro de Industria, que yo disolviese las nuevas Cortes. Pocos días más tarde, Azaña, Casares y Marcelino Domingo dirigieron a Martínez Barrio, presidente del Consejo, una carta de tenaz y fuerte apremio en la que el llamamiento tácito a la solidaridad masónica se transparentaba clarísimo.”

Niceto Alcalá Zamora, Memorias, Ed. Planeta 1998.

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Los preparativos del golpe socialista de 1934 venían de antiguo. Ya en noviembre 1931,cuando se planteó un debate en torno a la propuesta —lógica y legal— de que se disolviesen las Cortes constituyentes, pues habían concluido su tarea, a fin de convocar Cortes legislativas ordinarias, Largo Caballero no sólo se opuso radicalmente sino que profirió, en sus declaraciones a Ahora, verdaderas amenazas:

“La disolución de las Cortes sería la señal para que el Partido Socialista y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar tal posibilidad que sería un reto al Partido y que nos obligaría a ir a una guerra civil.”

Vicente Palacio Atard, loc. cit., Razón española, 8, pp. 407-408.

De modo, pues, que mucho antes de la aparición de la CEDA y de que se presentase Gil Robles en la escena política, un sector que sería dominante en el PSOE anunciaba estar dispuesto a imponer sus criterios por la fuerza. Fue este mismo sector el que, en víspera de las elecciones de 1933, impidió que se publicase en El Socialista un discurso de Besteiro a la Juventudes Socialistas porque trataba de ponerlas en guardia contra “la ilusión de la dictadura del proletariado”.

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El 11 de septiembre de 1934, uno de los miembros de la Generalidad de Cataluña, Ventura Gassol, proclamaba contra la “vil España” un odio “gigantesco, loco, grande, sublime”. Siempre en referencia a España, completaba su diatriba: “Odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su sucia historia”.

Enrique Barco Teruel, El golpe socialista (octubre, 1934), Madrid, 1984, p.131.

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Respecto a la Constitución de 1931, señala Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República:

“Procedía de unas Cortes que adolecían de un grave defecto, el mayor sin duda para una asamblea representativa: que no lo eran, como cabal ni aproximada conciencia de la estable, verdadera y permanente opinión española.” (p. 14)

“Es un poco difícil señalar a primera vista y por datos directos cuáles fueron los criterios que determinaron el carácter de la Constitución. Dejada la Cámara a su albedrío, así como la Comisión a sus anchas, no fue siquiera y siempre el parecer de la mayoría de ésta el que con meditación se impuso. Predominó con frecuencia, ante la discusión y frente a las enmiendas, la voluntad impresionada y variable de los que, sentados en el banco de la Comisión, formaban una mayoría accidental, que era minoría absoluta respecto de la total composición de aquélla. Así el azar, ya que no el capricho, determinó la fortuna de varios preceptos y la frustración de otras iniciativas.” (p. 41)

“La Constitución se dictó, efectivamente, o se planeó sin mirar a esa realidad nacional. Se procuró legislar obedeciendo a teorías, sentimientos e intereses de partido, sin pensar en esa realidad de convivencia patria, sin cuidarse apenas de que se legislaba para España.” (p. 46)

“Pero no fue sólo por imitación de textos o influencias doctrinales del extranjero. Entró por mucho, decisivamente, el espíritu de solución tendenciosa, imponiendo una fuerza parlamentaria pasajera y no representativa de la verdadera y total voluntad española. Y, sin embargo, se hizo una Constitución que invitaba a la guerra civil, desde lo dogmático, en que impera la pasión sobre la serenidad justiciera, a lo orgánico, en que la improvisación, el equilibrio inestable, sustituyen a la experiencia y a la construcción sólida de poderes.” (p. 49-50)

Niceto Alcalá Zamora, Los defectos de la Constitución de 1931, Madrid, Imp. R. Espina, 1936.

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Publicado en Renovación, Órgano de la Federación de Juventudes Socialistas de España, el 25 de agosto de 1934:

“¿Programa de acción? Supresión a rajatabla de todos los núcleos de fuerza armada desparramada por los campos (casas-cuartel de la Guardia Civil). Supresión de todas las personas que por su situación económica o por sus antecedentes puedan ser una rémora para la revolución.”

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Editorial de El Socialista, principal órgano de comunicación del PSOE, el 25 de septiembre de 1934:

“Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra.”

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Editorial de El Socialista, del 27 de septiembre de 1934:

“El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado.”

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Francisco Largo Caballero (PSOE), en un mitin celebrado en Linares el 20 de enero de 1936:

“La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución.”

Recogido en El Liberal de Bilbao, 21 de enero de 1936, p. 21.

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Francisco Largo Caballero, mitin en el Cinema Europa, 10 de febrero de 1936:

“La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas. Estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia.”

El Liberal de Bilbao, 11 de febrero de 1936.

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Las elecciones de 1936, marcadas y penetradas de violencia, de obra y palabra, fraudulentas en el conteo de los sufragios, concluyeron con resultados parejos para los bloques en disputa.

La formación política más votada fue la CEDA, 23’2% de los votos, seguido por el PSOE, 16’4% e Izquierda Republicana, 13’7%.

Los datos exactos de la guerra civil, estudio de Ramón Salas Larrazábal, Madrid, 1980, p. 42 y ss.

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En declaraciones al Journal de Genève, el 17 de enero de 1937, el Presidente de la República en aquellas fechas, Niceto Alcalá Zamora, reconocía la peligrosa suma de irregularidades electorales:

“Las primeras siete semanas del Frente Popular fueron las últimas de mi presidencia, desde el 19 de febrero al 7 de abril de 1936, con el Ministerio de Azaña. Durante cierto periodo, uno de los Poderes del Estado, el que yo ejercía, escapaba todavía al Frente Popular. Durante los seis días que sucedieron y que precedieron a la guerra civil, la ola de anarquía ya no encontró obstáculo. La táctica del Frente Popular se desdobló. En las Cortes se atrevió a todo; en el Gobierno, quedaba débil, pero provocadora.

    “El Frente Popular se adueñó del Poder el 16 de febrero gracias a un método electoral tan absurdo como injusto y que concedió a la mayoría relativa, aunque sea una minoría absoluta, una prima extraordinaria. De este modo hubo circunscripción en que el Frente Popular con 30.000 votos de menos que la oposición, pudo, sin embargo, conseguir diez puestos de cada trece, sin que en ningún sitio hubiese rebasado el 2% al adversario más cercano. Este caso paradójico fue bastante frecuente.

    “Al principio se creyó que el Frente Popular resultaba vencido. Pero cinco horas después de la llegada de los primeros resultados, se comprendió que las masas anarquistas, tan numerosas y que hasta entonces se habían mantenido fuera de los escrutinios, habían votado compactas. Querían mostrar su potencia, reclamar el precio de su ayuda: la paz, y tal vez, la misma existencia de la Patria.

“A pesar de los refuerzos sindicalistas, el Frente Popular obtenía solamente un poco más, muy poco, de doscientas actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.

“Primera etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el Frente Popular, si esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, la que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el poder por medio de la violencia. Crisis: algunos gobernadores civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.

“Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácil hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el Frente Popular eligió la Comisión de Validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición (al Frente Popular) resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos (del Frente Popular). Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y sujetar el grupo menos exaltado del Frente Popular. Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudiera prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras.

“Fue así que las Cortes prepararon dos golpes de Estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial. Con el segundo, me revocaron. El último obstáculo estaba descartado en el camino de la anarquía y de todas las violencias de la guerra civil.”

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Declaración de Indalecio Prieto (PSOE) en el Parlamento (Congreso de los Diputados), el 23 de diciembre de 1933:

“Decimos, Sr. Lerroux y señores diputados, desde aquí, al país entero, que públicamente contrae el Partido Socialista el compromiso de desencadenar la revolución.”

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Proclama de El Socialista, el 26 de abril de 1934:

“Solución única y a la corta inevitable: ¡Todo el Poder al Partido Socialista!”

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Editorial de El Socialista, ante la segunda vuelta de las elecciones generales, titulado: España, en la encrucijada dramática, del 2 de diciembre de 1933:

“A ningún partido perjudicaría más que al nuestro el hecho, improbabilísimo, de que el actual nudo histórico español se resolviera sin revolución. Nosotros estimamos que la Revolución social es hoy en España imprescindible, tanto para la nación, si quiere dignificarse, como para la clase trabajadora, si no quiere que cuatro mentecatos y media docena de sádicos la sojuzguen y envilezcan. Al decir que la revolución social es imprescindible ya hemos afirmado que es necesaria. De ello están convencidos, a buen seguro, líderes y masas obreras.”

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Decálogo del joven socialista, publicado en Renovación (Órgano de la Federación de Juventudes Socialistas de España), el 6 de enero de 1934:

1.º Los jóvenes socialistas deben acostumbrarse a las movilizaciones rápidas, formando militarmente de tres en fondo.

2.º Cada nueve (tres filas de tres) formarán la década, añadiéndole un jefe, que marchará al lado izquierdo.

3.º Hay que saludar con el brazo en alto —vertical— y el puño cerrado, que es un signo de hombría y virilidad.

4.º Es necesario manifestarse en todas partes, aprovechando todos los momentos, no despreciando ninguna ocasión. Manifestarse militarmente, para que todas nuestras actuaciones lleven por delante una atmósfera de miedo o de respeto.

5.º Cada joven socialista, en el momento de la acción, debe considerarse el ombligo del mundo y obrar como si de él y solamente de él dependiese la victoria.

6.º Solamente debe ayudar a su compañero cuando éste ya no se baste a ayudarse por sí solo.

7.º Ha de acostumbrarse a pensar que en los momentos revolucionarios la democracia interna en la organización es un estorbo. El jefe superior debe ser ciegamente obedecido, como asimismo el jefe de cada grupo.

8.º La única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro es que el Socialismo solamente puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente.

9.º Cada día, un esfuerzo nuevo, en la creencia de que al día siguiente puede sonar la hora de la revolución.

10.º Y sobre todo esto: armarse. Como sea, donde sea y “por los procedimientos que sean”. Armarse. Consigna: Ármate tú, al concluir arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por desarmar a un enemigo.

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Publicado en Renovación (artículo ilustrado), el 16 de septiembre de 1934:

“¡Por la insurrección Armada!”

“¡También los obreros saben manejar las ametralladoras!”

“Los obreros no esperan nada del Palacio Nacional, de las Cortes, de los republicanos. Lo esperan todo de la revolución social, del Partido Socialista.”

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Visión de España y los españoles desde el movimiento secesionista vasco, texto de Sabino Arana:

“La mayoría de los hombres (españoles) son tontos; la mujer (española) es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana.”

“Les aterra el oír que a los maestros maketos (españoles o españolizados) se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz…! Es la más digna del odio de los patriotas.”

“Aborrecemos a España no solamente por liberal, sino por cualquier lado que la miremos.”

“Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desgracias el que España prosperara.”

“El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza la ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón.”

“La impiedad, todo género de inmoralidad, la blasfemia, el crimen, el libre pensamiento, la incredulidad, el socialismo, el anarquismo… todo ello es obra suya (de ‘esa visión maketa’).”

Deplora el autor: “El euskeriano (sic) y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan distintos, de dos razas tan antagónicas.” Incomprensible para el autor: “Más que hombres (los maketos) semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad”.

A. Careaga: Páginas de Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, Madrid, Criterio-libros, 1998, p. 91 y ss. J. Juaristi: El bucle melancólico, Madrid, Espasa, p. 154 y 167.

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Sesión de las Cortes para petición del voto de confianza al presidente Samper (Partido Radical apoyado por la CEDA), el 4 de julio de 1934. Réplica de José María Gil Robles (CEDA) a la oposición:

“¿Es que no se han hecho concesiones a la Generalidad cuantas veces el señor Azaña necesitaba en las Constituyentes unos cuantos votos de la Esquerra (Esquerra Republicana de Catalunya) para mantenerse en el Poder? ¿Es que en los momentos actuales persistiría la rebeldía de la Generalidad si no tuviera la evidencia de que cuenta con cómplices y encubridores en partidos que aquí tienen representación?”

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Cataluña recoge el guante, artículo en La Humanitat (órgano oficial de comunicación de Esquerra Republicana de Catalunya), del 5 de octubre de 1934:

“Bien, Cataluña y su gobierno autónomo, junto con sus organizaciones sociales y políticas de la democracia nacionalista, responden a la provocación —[la entrada de tres ministros de la CEDA, formación política ganadora de las elecciones generales, en el gobierno nacional]— con un gesto sencillo y categórico: recogiendo el guante que acaba de caer a sus pies, lanzado por los aventureros de la política y los servidores del fascismo.

“No es hora de excesivos comentarios, lo decíamos ayer con la angustia de lo que presentíamos, y lo repetimos hoy ante la certidumbre de la desventura. Es hora de plantar cara a quienes vienen a por nuestra dignidad de hombres libres, y es hora de defender hasta todos los extremos nuestra ciudadanía ejemplar y democrática. ¿Puede esto hacerse con palabras? Creemos que ya es tarde. Entonces, queda un segundo camino, más expeditivo: el de los brazos de cada cual.

“Cataluña está presta. Reivindicamos para ella el sitio de honor en las horas que se avecinan. ¡Alerta, las izquierdas nacionalistas y republicanas de Cataluña! Ha sonado la hora de la movilización. Que cada cual ocupe su lugar, el arma al brazo y el oído atento a las órdenes.

“Los organismos responsables, y los hombres representativos de Esquerra Republicana de Catalunya, tienen las instrucciones necesarias y la consigna oportuna. A través de ellos, cada grupo, cada militante sabrá de inmediato lo que hay que hacer. No faltarán seguramente rumores, alarmas e iniciativas privadas. Que nadie mueva ni un dedo, sin una orden precisa.”

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Discurso de Francisco Largo Caballero (PSOE) en el Cinema Europa, ante la segunda vuelta de las elecciones generales de 1933:

“Yo creo que el Partido Socialista es el único verdaderamente marxista. ¡Si estudiando las teorías tenemos que convencernos de que no puede haber otro! Marx se llamaba comunista para diferenciarse de otros socialistas utópicos que había entonces, como Saint-Simon, Owen, etc. Pero según explica Engels, de no ser así, se hubiera llamado socialista. ¿Qué es lo que persigue el Partido Socialista? La socialización de los medios de producción y de cambio. ¿Y el partido comunista? Lo mismo.

“En cuanto a táctica, nosotros preconizamos la lucha sindical y política. Y los que se llaman comunistas organizan huelgas y van a las elecciones, cuando las hay, lo mismo que nosotros. ¿Qué diferencia hay, pues, que pudiera hacerme pasar al partido comunista? Yo afirmo ante la clase trabajadora que no son más comunistas que nosotros; que el problema se reduce solamente a que hay unos cuantos líderes en pugna con el Partido Socialista, que pretenden arrebatarle la hegemonía política sobre la clase obrera. Porque si ellos dicen en sus discursos que están dispuestos a dar la vida y la libertad por las reivindicaciones proletarias, nosotros lo decimos también. Y además, lo hemos demostrado con los hechos. De modo que ni en eso nos pueden ganar.”

Publicado en El Socialista, el 30 de noviembre de 1933.

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Cabecera del artículo conmemorativo de la revolución soviética publicado en Renovación, el 11 de noviembre de 1933:

“En el XVI aniversario de la revolución rusa, el proletariado español reafirma su posición revolucionaria por la conquista del Poder íntegro para el Partido Socialista Obrero.”

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Editorial de Renovación, 29 de agosto de 1934:

“El día primero de octubre se abrirá de nuevo el parlamento. Las derivaciones que adquiera la política, producida una crisis, no las conocemos; mas, sean las que sean, no nos importan mucho. Rompimos amarras con este estado de cosas por exigencias de la teoría y por dictado de moral. Suceda lo que suceda, por tanto, las Juventudes Socialistas reafirmarán una vez más su posición revolucionaria.

“¡Por la insurrección armada!

“¡Por la dictadura del proletariado!”

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Editorial de Renovación, el 3 de marzo de 1934:

“Cuando nos dicen que si queremos un Gobierno de izquierdas, la disolución de estas Cortes, la recuperación de nuestra anterior influencia, debemos contestar: Queremos la revolución, y nada más que la revolución.”

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Sección Lo del día de El Debate (periódico de derecha), título: Por los cauces legales, publicado el 28 de noviembre de 1933, tras la primera vuelta de las elecciones generales de 1933:

“Cada vez más belicoso y amenazador el socialismo, batido en las urnas, se refugia en la invención de no sabemos qué tremendos peligros que acechan a la clase trabajadora, imputa a las derechas propósitos dictatoriales que nadie abriga sino él y declara permanecer vigilante y arma al brazo. En suma, que trata por todos los medios de turbar la paz pública, fruto bien ganado por un pueblo que ha demostrado que quiere y sabe arreglar sus asuntos por la vía legal.

“Aparte de las constantes maquinaciones perturbadoras que, en todo tiempo, son índice de las actividades del socialismo y del despecho que siente por la repulsa de que le ha hecho objeto el país, importa que, después de la gran victoria conseguida por los caminos legales y en víspera de lograr otra nueva, nadie se deje inducir a confusión, ni permita que flaquee su ánimo.”

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En pie de guerra, editorial del periódico La Humanitat, del 22 de noviembre de 1933:

“Mala hora para la República, ésta de hoy, decíamos en nuestro comentario de ayer.

“En efecto. Ha sido un alud incívico lo que se ha lanzado contra el régimen con el fin de liquidarlo (en referencia  a las elecciones generales). Pero aquí no se trata de una cuestión de matiz social. Se trata de un hecho antirrepublicano y antidemocrático.

“Hemos visto como votaban los obispos. Como las monjas y los frailes de clausura salían de sus guaridas para votar contra el régimen. Hemos visto cómo se compraban votos a todos los precios, cómo se regalaba dinero y asiento al elector, cómo se hacía propaganda política desde los púlpitos, cómo se hacían mítines en las sacristías. Ha sido toda la tropa lívida y negra del fanatismo religioso, que ha utilizado una ley de la democracia para apuñalar a la democracia.

“No ha sido la Lliga, ni Acción Popular la triunfadora. Ha sido, tanto aquí como fuera de aquí, el Obispo. Ha sido la Iglesia, ha sido Ignacio de Loyola.

“Es hora de repetir —pero con ánimo de ponerlo resueltamente en práctica— aquellas históricas palabras de Manuel Azaña: ‘Si alguien hace caer la silla, nosotros derribaremos la mesa’.

“Que tomen nota la Lliga, el obispo y su siniestra tropa. Tomen nota con el mayor de los cuidados, y mediten bien el significado de nuestras palabras de hoy. No amenazamos. Advertimos.

“Quien tenga oídos para oír, que oiga. No hacemos literatura nosotros. Cuando ha sido necesario, hemos actuado. Estamos dispuestos a volverlo a hacer si alguien es demasiado insensato como para lanzarse a alguna aventura.

“De momento, dejamos escrita nuestra advertencia. La democracia republicana —toda la democracia republicana— tiene que vivir alerta, en pie de guerra. Pero sin perder la serenidad ni dejarse influir por alarmismos y rumores que las derechas tienen interés en difundir con objeto de producir un estado de pánico y de desmoralización.

“Sólo hay que escuchar una voz, que resonará, si es necesario, en el momento adecuado. Esta voz será la de Esquerra Republicana, que en una mala jornada para la República, ha mantenido alta y firme en Cataluña la bandera de la revolución y los postulados del 12 de abril [de 1931].

“¡Arriba los corazones, ciudadanos catalanes! Todos, vosotros y nosotros, sabremos escuchar y meditar la terrible lección del día 19 [de noviembre, fecha electoral]. Y procederemos en consecuencia. Hemos sido generosos, cordiales, comprensivos, amables. Es la hora de ser implacables, inflexibles, rígidos”.

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En línea recta, titular de Renovación del 16 de septiembre de 1934; en extracto:

    “Disciplina de hierro y centralización de mando, con obediencia dictatorial. Intensificación revolucionaria en la teoría y en la práctica.

“Nuestra línea es recta: en período revolucionario, para los contrarrevolucionarios sólo hay una consigna: guerra a muerte.

“Lo que se necesita es la acción armada, el trabajo ilegal, la incorporación a los puestos respectivos para completar la obra preparatoria al combate definitivo.”

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El valor que tiene el Parlamento para los socialistas, discurso de Francisco Largo Caballero en recuerdo de Pablo Iglesias y la línea que trazó para el Partido Socialista. Publicado en El Socialista, el 23 de enero de 1934:

“Pero, además, al valorar el precio del Parlamento, los socialistas no podemos caer en un simple republicanismo. Y sobre lo que debe ser el Parlamento para los socialistas permitidme que os lea unas palabras que no son mías, para ver si luego alguien puede decir que mis campañas son producto del despecho.

“Al mostrarnos, pues, partidarios de que vayan representantes socialistas al Parlamento o a los Cuerpos administrativos no entra en nuestros cálculo sacar de ellos la transformación de los instrumentos de trabajo en propiedad común: lo que intentamos con eso es contribuir desde allí poderosamente a la formación del ejército revolucionario.

“Y formado que sea ese ejército, preparadas que se hallen las huestes obreras, cualquier conflicto de los que necesariamente ha de producir el orden burgués, una guerra, una crisis económica, puede ponernos en el caso de intentar la conquista del Poder político, conquista que, según se desprende de lo que decimos al principio de estas líneas, sólo podrá alcanzarse revolucionariamente.

“Por lo tanto, el Partido Socialista Obrero no ha entendido ni entiende que ir al Parlamento sea para conquistar el Poder político ni que esta conquista pueda ser pacífica.”

     “Este es el juicio” —concluye Largo Caballero— “que tenía del Parlamento el fundador del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores, compañero Pablo Iglesias (gran ovación).”

 

Origen: momentosespañoles.es – Incitación a la violencia

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  1. LOS VERDADEROS OBJETIVOS DE KARL MARX

    Todo es judaico en el comunismo, desde su dirección hasta su organización y trasfondo. Judíos fueron prácticamente todos los teorizantes y fundadores de esa utópica aberración contra natura: Karl Marx = Haim Mordekai Kissel, Friedrich Engels, Ferdinand Lassalle, Boerne, Cohen, Karl Kautsky, Heinrich Heine, Edouard Bernstein, Lastrow, Loening, Max Hirsch, Wirschauer, Longuet, Lafargue… Judíos fueron los estadistas que más o menos discretamente les protegieron y solaparon sus actividades, desde Disraelí (87) hasta Kerensky y desde Rathenau hasta Roosevelt. Judíos, como ya hemos visto, los banqueros internacionales que financiaron las actividades revolucionarias primero en Rusia y después en el mundo entero. Judíos o de origen judío son la mayor parte de las instituciones y símbolos bolcheviques: la estrella roja comunista es un símbolo hebreo; la organización y el funcionamiento de los soviets es idéntico al de los kahales; los «koljoces» de la Rusia bolchevizada funcionan de manera bien similar a los famosos “kibutz” de Palestina; el Estado soviético es el primero del mundo en considerar el antisemitismo un crimen, la primera pregunta del cuestionario a que se somete un aspirante a miembro del Partido comunista americano es: «¿habla usted yiddish?»

    El movimiento comunista mundial parece sometido a una constante según la cual, tanto mayores y más rápidos son sus éxitos en un determinado país, cuanto más importante es, cuantitativa o cualitativamente hablando, la comunidad judía que alberga. Una excepción parece ser Norteamérica. En realidad, es la mayor confirmación de esa regla. En efecto, objetivamente hablando -sólo lo objetivo cuenta en política- camuflando sus decisiones bajo la capa de los errores o del oportunismo histórico del momento, desde 1917 hasta hoy, los sucesivos Gobiernos de Washington han sido la palanca que ha posibilitado la instalación, en medio mundo, de regímenes marionetas del Kremlin. De ello hablamos en los capítulos que siguen. Los políticos de la Casa Blanca, que tan inteligentes fueron en el transcurso de su Guerra de Secesión, de sus guerras de expansión imperialista contra México y contra España, de sus guerras de genocidio contra los aborígenes de su propio país, en la Primera Guerra Mundial y en la gran cruzada de las democracias contra Alemania, no se han vuelto, súbitamente, unos deficientes mentales, cada vez que han enfocado un problema relacionado con el comunismo. No es posible el error continuo… Lo que ocurre es que todos los formidables recursos del Occidente «capitalista» son necesarios para hacer triunfar al Oriente «comunista». ¿Paradoja? No. Sencilla lógica para los que son capaces de seguir el hilo rojo de una conspiración multisecular contra Europa y el Mundo Blanco.

    ¿Contradicciones inherentes al malvado sistema capitalista… como diría el heredero de un prestamista, Marx? En absoluto, no. Capitalismo y comunismo son tan exactos en sus consecuencias y en sus métodos, que nada de extraño tiene que las personas que los crearon y que, actualmente, los controlan, sean de la misma extracción racial.

    Los verdaderos objetivos del comunismo son revelados por su «padre espiritual», Marx, en una carta que escribió a su correligionario Baruch Levi (88);
    «En esta nueva organización de la Humanidad, los hijos de Israel, esparcidos por todos los rincones de la Tierra… se convertirán, en todas partes, sin oposición alguna, en la clase dirigente, sobre todo si consiguen colocar a las masas obreras bajo su control exclusivo. Los Gobiernos de las naciones integrantes de la futura República universal caerán, sin esfuerzo, en las manos de los israelitas, gracias a la victoria del proletariado. La propiedad privada podrá, entonces, ser suprimida por los gobernantes de raza judía que administrarán, en todas partes, los fondos públicos.

    “Así se realizará la promesa del Talmud según la cual, cuando llegue el tiempo del Mesías, los judíos poseerán los bienes de todos los pueblos de la Tierra”.
    Esa confesión de Marx es de enorme importancia. Los obreros, para él, no son más que los instrumentos que deben utilizar los judíos para convertirse en los amos del mundo y, como dice cínicamente el autor de El Capital, administrar sus riquezas. Marx, hijo de un prestamista usurero, nieto y heredero de un rico rabino, y casado con una burguesa alemana, no era un «paría de la Tierra, esclavo sin pan». Pero si era, en cambio, un patriota judío.
    En otro espacio de la carta a Baruch Levi, antes citada, Marx escribía:
    «El pueblo judío, considerado colectivamente, será su propio Mesías. Su reino sobre el Universo se obtendrá por la unificación de las otras razas humanas, la supresión de las fronteras y de las monarquías, que son el baluarte del particularismo, y el establecimiento de una República universal que reconozca los derechos de los ciudadanos judíos.»

    El burgués adinerado Haim Kissel Mordekai Marx, no era un anticapitalista en el recto sentido de esa expresión. De haber sido un verdadero anticapitalista hubiera fustigado, en sus obras demagógicas, a los auténticos capitalistas, es decir, aquellos que viven del capital, del llamado dinero escriptural, del «Book-Money», creado por los banqueros por una simple anotación en sus libros… del dinero-crédito, llamado por el propio Trotsky, yerno de un poderoso banquero, «moneda falsa de curso legal». Mas, ¡oh, paradoja!, cuando habla del dinero-crédito, de la finanza usurera, Marx se expresa de manera tan cauta como temerosa. Hablando de la finanza, internacional y apátrida, Marx es un auténtico reaccionario retrógrado, para utilizar una expresión cara a los camaradas del Partido Comunista.

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  2. No muy diferente al discurso de los podemitas actualmente. Colabora con sus aliados, etarras entre ellos; y no se corta en coletas en decir y dejarse grabar y retransmitir que hay estar preparados para tomar las armas o que hay que salir a apalear a la derecha.

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