Del Reino de la Mentira al Gobierno de la Cloaca – Federico Jiménez Losantos

Los treinta años del Referéndum de la OTAN, los doce años del 11M y el Caso López Madrid son dos aniversarios y un recordatorio actualísimo de la corrupción de las instituciones españolas, cada vez más difícil de sanear y cada vez más cerca de llevar a nuestro país por el camino de México y Argentina: la creación, gracias a la corrupción de la política, la justicia y la cúpula policial, de un narcoestado con el Ejército en guerra con la policía.

El referéndum de la OTAN en 1986 se hizo para que toda España rectificara lo que un ensoberbecido presidente, Felipe González, no quería rectificar: su demagógica oposición a que España siguiera perteneciendo, tras la preceptiva votación en Las Cortes, a la gran organización militar de Occidente durante la Guerra Fría. Se pasó del“OTAN, de entrada No”, de 1982, que arañó todos los votos del PCE, al “Sí, por el bien de España” en 1986, prólogos ambos de dos victorias por mayoría absoluta que mostraron hasta qué punto la adhesión a un líder podía llevar, previa manipulación de los medios de comunicación, a apoyarle por una cosa y la contraria, sin que él tuviera que pedir disculpas ni una vez. Que rectificara el pueblo: él no.

Pasó lo mismo con el GAL: si tras responsabilizarse políticamente y pedir perdón por el criminal error –como hizo Thatcher por los cinco terroristas del IRA abatidos en Gibraltar, cuando dijo en el Parlamento “Yo disparé”, se hubiera remitido al veredicto de las urnas, habría ganado igual. Pero él, o sea, Él, no podía admitir cosa tan fea y deshonrosa: España tuvo que tragar que el presidente jurase en el Tribunal Supremo (sin fotógrafos, porque según dijo el juez socialista Bacigalupo, “no se podía estigmatizar al presidente en época electoral”), que no sabía nada del terrorismo de su Gobierno Pero sin asumir los delitos, los respaldó y acompañó hasta las puertas de la cárcel de Guadalajara al Ministro del Interior y al Secretario de Estado de Seguridad, condenado por ellos. Luego, se largó a México. A los tres meses, los indultó Aznar, pero él se vengó con el vídeo de Pedro J. Modelo de asesinato civil que se repite desde entonces.

De la OTAN nació Filesa

El referéndum de la OTAN, prometido para sacarnos de ella y luego convertido en plebiscito para quedarnos, necesitaba mucho dinero para la propaganda. Ahí nació la primera empresa creada para captar fondos en dinero negro: Filesa. Por no pagar al contable, un chileno llamado Van Schouwen, acabó en la cárcel Josep María Sala, del PSC, porque Cataluña era, con Pujol ya en el Poder, donde los políticos cobraban a las empresas con mayor normalidad. A la salida de la trena (otros tres meses) lo hicieron Jefe de Formación del PSC. ¿Y por qué convirtió el partido de Maragall, Chacón e Iceta a un condenado por corrupción en maestro de conducta? Porque, según decían, Sala robaba para el partido y no para él. Diferencia notable con el pujolismo pero base de la corrupción transversalcatalana.

Si en Filesa empezó la corrupción de los partidos al por mayor, de la que la saga barcenil del PP es sólo el último episodio (mañana, penúltimo), el referéndum de la OTAN mostró cómo manipular los principios desde los medios de comunicación. Para torcer el brazo a la superstición pacifista y a la demagogia antiamericana de la Izquierda, hubo que echar toda la carne en el asador. Y vaya si se echó. Todos los medios, incluidos los dos nacidos en la Transición y para la democracia, El País y Diario 16 (que vieron cómo dimitían sus jefes de opinión, Javier Pradera y yo), dieron todas las volteretas que exigía la rectificación del pueblo en nombre de González. Y se demostró que el periodismo de secta es tan obediente como el de interés. Después de aquello y de la campaña contra los que denunciábamos el GAL, España estaba madura para el 11M. Y lo sigue estando hasta el día de hoy.

De la conspiración republicana del GAL a la conspiranoia del 11M

Si el referéndum de la OTAN hizo de España el reino de la Mentira, el GAL y su fruto podrido, el 11M, mostraron la deriva hacia el Gobierno de la Cloaca, que, como demuestra el caso López Madrid, dura hasta hoy.

Cuando el GAL, un poderoso ejército mediático, capitaneado por Cebrián y el director de ABC (entonces Anson), con la entusiasta cobertura de La Vanguardia, buena parte de las radios y casi todas las televisiones, sostuvo que la acusación de algunos medios de que González era el responsable de los GAL era una “conspiración republicana” contra la Moncloa, la Zarzuela y la democracia. Una década después, los mismos medios (La Vanguardia y ABC cambiaron de director, según costumbre, pero no de obediencia a Cebrián), pero ya con el apoyo prácticamente total de televisiones y radios (salvo la COPE), periódicos de papel (salvo El Mundo) y nuevos digitales (salvo LD) montaron una campaña mucho más fuerte que la de la OTAN (no queríamos la Paz, primero; no queríamos a España, nos decían después) y todavía más salvaje que la del GAL, cuya prueba mafiosa al máximo nivel fue el vídeo de venganza contra Pedro J, emprendieron la más feroz campaña de desinformación y denigración de periodistas y políticos que ha visto Europa desde el incendio del Reichstag.

No abundaré en lo que he descrito en El Linchamiento y Los años perdidos de Rajoy. Hoy no sabemos, porque no se ha querido investigar, ni quién fue el autor intelectual ni quiénes los autores materiales de la masacre. Lo que sabemos es que las cloacas policiales de tiempos del GAL fueron las que actuaron en la destrucción de pruebas y creación de pruebas falsas del 11M. Y esa continuidad en la corrupción al servicio de la política del Gobierno de turno o de los partidos de Gobierno turnantes (PSOE y PP comparten responsabilidad, activa o pasiva, en el encubrimiento del 11M) es la que, doce años después del 11-M, hemos visto triunfar por todo lo alto.

Este 11-M, en esRadio y LD hemos seguido, tan solos como siempre pero con la compañía de Eloy Morán y Gabriel Moris, dos héroes cívicos, defendiendo la dignidad y la memoria de las víctimas. Y lo hemos hecho pidiendo una ayuda, una caridad, para que las víctimas de aquella masacre -y de la masacre de la verdad que la remató- no se sientan solas y puedan seguir persiguiendo a los agentes de las Cloacas que manipularon las pruebas del atentado, con la complicidad descarada de jueces y fiscales. Mientras, con el estúpido respaldo de los tontimedios de comunicación, los jefes de todos los partidos políticos, golpistas y golpeadores de hace doce años, rodeaban a Pilar Manjón, pieza clave en la manipulación del Gobierno de Rubalcaba y Zapatero tras el 11M. Y posaban para escenificar la supuesta “unidad contra el terrorismo”.

O sea, que el partido de Rajoy, cercado el 13M en Génova 13 y que durante años criticó a ZP por ocultar las pruebas de la masacre que le llevó a la Moncloa, posando junto a Pilar Manjón, la gran enemiga del PP en la teatralización de la Izquierda tras el 11M, la que sigue culpando de la masacre a Aznar, la que ha aprovechado este 11M, junto a Pablo Iglesias, para defender a los titiriteros proetarras, como hicieron ayer con Otegui y harán mañana y pasado mañana.

Pero, al cabo, Manjón es coherente. Iglesias, que dice ahora que no hay que utilizar políticamente a las víctimas del terrorismo cuando hace poco presumía del cerco a las sedes del PP, es también coherente en su desvergüenza. Y Snchz,que ha visto a un separatista catalán heredar la corrupta UGT de Méndez, es coherente en su pavorosa incoherencia, y posa con Manjón, que al cabo es criatura de Rubalcaba. Hasta cierto punto, es normal que el beneficiario de un crimen oculte las pruebas o disimule en público su alborozo. Lo que uno no se explica o le revuelve el estómago, es que, dentro de la general aceptación del reino de la Mentira y del Gobierno de la Cloaca, el PP y Ciudadanos posen para cerrar con siete llaves el sepulcro de la verdad del 11M. Y que las víctimas oficiales del terrorismo, con Mari Mar Blanco, ay, de mascarón de proa (no sé qué pintaba en el aniversario del 11M) posen junto al Rey escenificando no sé qué, o sí sé qué: que, si se repite la masacre -y por qué no se va a repetir, si sale gratis- esta vez no nos pillará desunidos: la taparemos todos juntos.

Estrambote de cloacas y carpetazos

Conectado directamente con la degradación de las instituciones, que, como se ve, viene de antiguo, está el caso López Madrid. Este viernes, tras la filtración a medios afines a Podemos (perfecta triangulación con las cloacas de Interior y la Moncloa) de unos mensajes al margen del caso investigado y fuera del sumario pero que han hecho mucho ruido y dejado en mal lugar a la Reina y, de paso, al Rey, la jueza dió carpetazo a la denuncia de la dermatóloga López Pinto contra este vidrioso personaje que ha hecho de su amistad con Felipe VI y la Reina su escudo personal, empresarial y judicial.

El carpetazo se produce y todos los medios han reparado en ello, tras la filtración citada y las filtraciones y bulos sobre otros mensajes atribuidos a la Reina, que nadie ha visto, que nadie sabe si existe o si están manipulados pero de los que todos hablan, apartándonos del caso que, de momento, no se juzgará. Y ello pese a que el único testigo dizque hindú (si el 11M salió bien, para qué cambiar) que vendió los móviles que, según la policía, usó la dermatóloga para acosarse a sí misma antes de apuñalarse, dice que no fue Pinto la que los compró. Por supuesto, el carpetazo del viernes no cierra el caso. Apelarán los presuntamente acosados y apuñalados, apelará el presuntamente acosado y seguirán circulando los mensajes, que de muy buena fuente irán llegando y que irán degradando a la Corona, institución que, en apenas dos años, había recuperado mucho crédito ante la opinión pública y es clave en la redefinición del mapa político y de la democracia.

Yo no entro siquiera a discutir quién es el acosado y quién apuñaló a quién. Lo que me parece inaceptable es lo que denunció la Guardia Civil y tapan los que, como en tiempos del referéndum de la OTAN, del GAL o del 11M, son sensibles al halago del dinero o temen salirse del rebaño opinativo. Es intolerable en un Estado de Derecho que un multimillonario, que presume de aldabas en Zarzuela y financia con dinero negro al partido de Rajoy, pueda contratar a comisarios en ejercicio para defender sus intereses, incluso siendo honorables. Si la policía se alquila, y hace mucho que una parte de ella está en alquiler, este Gobierno de la Cloaca, vástago del Reino de la Mentira, desembocará, fatalmente, en Narcoespaña. Aún puede evitarse, pero cada vez queda menos tiempo

Origen: Federico Jiménez Losantos – Del Reino de la Mentira al Gobierno de la Cloaca – Libertad Digital

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