Celestino Uriarte. Clandestinidad y resistencia comunista – Juan Ramon Garai

 

Se puede adquirir al precio de 19 euros a través de  La Librería de El Sueño Igualitario libreria@cazarabet.com

Tlfs.  978 849970  –  686 110069

393 páginas

El libro que tienes entre tus manos, no es un ensayo de historia al uso: a pesar de su indudable huella biográfica, estamos ante algo más que una biografía propiamente dicha. Partiendo de la trayectoria política de Celestino Uriarte, nos introduce en la lucha de un grupo de revolucionarios que abrazó la ideología comunista. Nos referimos a una generación de jóvenes que, con el flagelo de la guerra del 36 grabado en sus carnes y sin querer renegar de unos sueños políticos que veían desvanecerse, hubo de entregarse a la lucha clandestina en cuerpo y alma.

La primera aportación de estos hombres y mujeres que persiguieron la nueva sociedad propugnada por el comunismo podría ser, resumiendo mucho, la de haberse erigido en los primeros opositores a la dictadura de Franco.

Juan Ramon Garai nació en Arrasate, el 8 de julio de 1949. Con 18 años empezó su militancia política en ETA. Lo detuvieron por primera en en el año 1969. Después de salir de prisión, y siendo trabajador de la Cerrajera, se metió en el sindicalismo en Comisiones de Trabajo durante años, hasta que entró en ESK. En 1970 escogió quedarse en ETA-VI, más tarde en LKI y hoy en día es miembro de Zutik. Fue concejal del grupo Euskal Herritarrok de Arrasate desde 1999 hasta 2003.

Con el grupo Oktubre, ha estado recopilando y difundiendo la memoria de quienes perdieron la guerra en el Alto Deba. Este grupo ha publicado dos ediciones del libro Arrasate 1936: una generación cortada. Ha sido portavoz del comité de los familiares de los fusilados en el Alto Deba. Ahora es miembro del grupo cultural Deba arroko Intxorta 1937.

Celestino Uriarte, mucho más que el líder de la ‘Octubrada’ de 1934

Hace 74 años, Celestino Uriarte (1909-1979) y sus correligionarios socialistas creyeron llegado el momento de llevar a la práctica la revolución social que tantos años llevaban predicando. Fue la «Octubrada» de 1934, y duró menos de 24 horas. La frustrada insurrección socialista dejó un saldo de cuatro muertos -entre ellos los directivos de la Cerrajera Marcelino Oreja y Dagoberto Resusta- y muchas cuentas pendientes que la derecha se encargaría de ajustar con creces a partir de setiembre de 1936, tras la entrada de las tropas franquistas en la villa.

Entonces comenzaron los negros años de exilio, lucha clandestina, tortura y cárcel para este líder revolucionario mondragonés cuya biografía ha publicado el investigador local Juan Ramón Garai, miembro de Intxorta 1937 Kultur Elkartea. Celestino Uriarte «es mucho más que el cabecilla de la Octubrada de 1934» puntualizaba su biógrafo. Dan fe de ello las casi 500 páginas que el autor ha escrito para el libro «Celestino Uriarte. Clandestinidad y resistencia comunista».

Cinco años de investigación y más de 50 entrevistas han permitido a Garai completar este volumen que primero vio la luz en euskara y ahora, ampliado en más de cien páginas y enriquecido con fotografías inéditas, lo hace castellano de la mano de la editorial Txalaparta.

Condenado a muerte

Los trágicos hechos del 5 de octubre de 1934 le valdrían años después, tras su detención en Asturias en 1946, una condena a muerte bajo la acusación de haber ejecutado a los empresarios Marcelino Oreja y a Dagoberto Resusta. Uriarte siempre negó haber dado tal orden pero declaró que «me siento partícipe activo de los acontecimientos del 5 de octubre, y asumo plenamente los hechos de aquel día. Marcelino Oreja era empresario, pero no un empresario cualquiera. Mantenía un odio despiadado a la clase obrera, a todos los republicanos y socialistas». El propio Garai subrayaba la antipatía reinante contra el asesinado Oreja haciéndose eco de una carta del entonces párroco José Joaquín Arin -fusilado en 1936- en que el sacerdote «habla de la sin razón del asesinato de Dagoberto Resusta, director de la Cerrajera, pero no habla para nada del jefe de éste, Marcelino Oreja».

Escuelas de Viteri

Celestino Uriarte (1908-1978) asistió a la escuela libre de Viteri, y tuvo por maestros a Teresa García y Félix Arano. Allí se «formaron en sus primeras ideas políticas, además de Uriarte, los hermanos Pedro, Francisco y Tomás Ruiz de Alegría, José Mari Arriaran, Marcos Vitoria, Jesús Trincado, Marcelo Vitoria, y otros destacados socialistas.

Marcos Vitoria sería el líder del sector prietista, más socialdemócrata, del PSOE en Arrasate, mientras que Uriarte encabezaba la corriente largocaballerista, esto es, más marxistas revolucionario. Este ideario político le llevaría durante la Guerra Civil a abandonar el partido socialista para ingresar en el PCE.

Próspero empresario

Por irónico que parezca, el exilio llevaría a Celestino Uriarte a convertirse en un próspero empresario en Chile. Celestino, su amigo Jaime Uriarte y los hermanos oñatiarras Arregi, afincados en aquellas tierras desde antes de la guerra, fundaría una empresa de cerrajería bautizada Daup que en los primeros años cuarenta ganaba dinero a espuertas. Y Celestino, fiel a sus principios, tuvo el coraje de renunciar a aquella prosperidad para embarcarse en 1944 rumbo a España. Su misión: la lucha comunista clandestina contra el régimen franquista. Tras pasar año y medio en Madrid y Valencia, Celestino llegaba a Asturias como responsable de organización del Comité Regional de Asturias, León y Santander. Integraba la Troika de dirección junto a Casto García Roza y Aquilino Gómez.

Detenido el 6 de agosto de 1946, Uriarte pasó 43 días en comisaría. Allí tuvo ocasión de conocer la ‘maña’ que se daba en los interrogatorios un policía que posteriormente describiría como un «tipo atlético, de dos metros de estatura, con unas manazas y una fuerza descomunal, que se apellidaba Sáez». Este y otro testimonios similares llevaron al Garai a concluir que se trataba de José Sainz González (1917-1987), un cántabro de Reinosa a quien el biógrafo de Uriarte atribuye la condición de discípulo de la Gestapo durante la ocupación nazi de Francia, y que andando el tiempo llegaría a director general de la policía con el gobierno de UCD. El autor dedica a este personaje un capítulo bajo el tétrico título de Retrato de un torturador.

Por sus manos pasaría también Celestino. Tras 43 días en comisaría, «su camisa con pedazos de su carne es sacada de la comisaría por unos policías armadas. La radio BBC denuncia las torturas a las que es sometido. La camisa llega a Arrasate, y se recogen dos mil firmas pidiendo su libertad», cuenta Garai. Condenado a muerte, Celestino, junto a otros compañeros, protagoniza una increíble fuga de la cárcel de Martutene en febrero de 1950. Tras pasar por París, Praga y Varsovia se instaló en Berlín Este. Fue el dirigente del grupo del partido en Berlín. Desde 1936 que se vio obligado a salir, no volvió a Arrasate hasta 1978.

Diario Vasco

Un viaje de Sueños Rojos

Celestino Uriarte, Clandestinidad y Resistencia Comunista, es mucho más que la biografía de una persona, es un resumen de la historia de unos vascos revolucionarios que quisieron realizar la Revolución Social en Euskal Herria, y que muchos de ellos dieron o dedicaron su vida a tal empeño.

Desde muy jóvenes hicieron frente a la monarquía, tras  la instauración de la Segunda República, se dieron cuenta que esperaban bastante más de esta. Una vez que la derecha gano las elecciones del de noviembre de 1933, vieron como la alianza de Jerarquía Eclesiástica, los Militares, los Terratenientes y burguesía, es decir, las fuerzas “de la cruz, la espada y el saco” comenzaban a echar para atrás las tímidas medidas tomadas por los dos primeros años de la República.

Se afianzó en ellos la voluntad de que para satisfacer las necesidades de la clase trabajadora había que liquidar la sociedad burguesa, y que la vía era la toma del poder por medio de la acción violenta, ya que las fuerzas reaccionarias iban a utilizar todos los medios para perpetuarse en el poder.

Frente a los golpistas de derechas que desde el primer día de la república prepararon golpes militares contra la legalidad republicana, lucharon por una República Social.

La insurrección de octubre de 1934 fue su primer intento, al contrario de los dirigentes socialistas, partido al que muchos de ellos pertenecían, -Celestino Uriarte entre ellos-no vivieron la Huelga General como un medio de presionar al gobierno para que  la CEDA no entrara en el gobierno, sino como un medio de tomar el poder, de derrocar la sociedad burguesa. Al igual que en Asturias aquí también se dictaron bandos declarando la República socialista, abogando por la igualdad social y aboliendo el dinero; Aquí también con las armas y la dinamita en las manos se tomaron algunos pueblos, con muchos menos medios se hizo frente al ejercito. Miles fueron detenidos.

 

Tras la amnistía de febrero de 1936, salieron de las cárceles, y justo les dio tiempo para unificar las Juventudes Socialistas y Juventudes Comunistas, creando las Juventudes Socialistas Unificadas, porque el mes de julio de nuevo tuvo que empuñar las armas. Ellos fueron parte de  los que reconquistando Donostia, tiraron para atrás los planes de Mola, de acabar la guerra del norte en pocos días. Los batallones en los que pelearon, estuvieron en las batallas de Irun, Intxorta, Cota 333, Peña Lemona, Bizkargi en Euskal Herria. Continuaron peleando en Santander y Asturias –Mazuco-, los que pudieron huir regresaron a Cataluña- peleando en La Batalla del Ebro-. Tras la caída de Cataluña, muchos de ellos tuvieron que  exiliarse.

 

Unos antes y otros después desde 1941 a 1944 volvieron al “interior” del Estado Español, y se entregaron a la lucha clandestina, y algunos a la lucha guerrillera en cuerpo y alma. No pasaban más de dos años sin ser detenidos, torturados salvajemente y condenados a la pena de muerte. Celestino Uriarte Bedia- de Arrasate, y Asensio Arriolabengoa Ibabe- de Aramaiona- lograron escaparse de las cárceles en las que iban a ser fusilados, Jesús Carrera Olascoaga-de Hondarribia- no pudo hacerlo por encontrarse en silla de ruedas, este, junto a  Jesús Larrañaga Txurruka,- de Beasain-, y los donostiarras Manuel Asarta Imaz y José Isasa Olaizola fueron fusilados.

 

Todos ellos, son parte de una generación que lucho porque otro mundo era posible.

¿Qué Mundo? En el que los privilegiados por “gracia divina” dejaran de serlo: Burguesía, Terratenientes, Militares y Jerarquía de la Iglesia. Y que la libertad, la igualdad y la justicia social fueran los pilares de esa nueva sociedad, sin hambre, sin analfabetismo, con igualdad de derechos, con libertades nacionales……

 

Todos ellos coincidían en que el problema nacional de Euskal Herria debía ser decidido por el pueblo vasco,- no apoyaban el independentismo- pero reconocían el derecho de Euskadi si así lo planteaba a la independencia.

 

La generación de Celestino, fueron un ejemplo de idealistas, de gente honrada y valiente, que fueron traicionados con el pacto del silencio de la transición española, después de morir Franco.

Juan Ramon Garai

Origen: Celestino Uriarte. Clandestinidad y resistencia comunista. Juan Ramon Garai

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