Pablo Iglesias y el Principio de Peter – Luis del Pino / Libertad Digital

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Todos Vds. han oído hablar del Principio de Peter, ese que enuncia que “en cualquier organización, toda persona asciende hasta alcanzar su nivel de incompetencia”. Es posible, incluso, que Vds. mismos hayan mencionado ese famoso principio más de una vez. Sin embargo, ¿se han preguntado alguna vez quién es ese Peter que enunció el principio que lleva su nombre?

Laurence J. Peter fue un pedagogo y estudioso de las organizaciones sociales nacido en Canadá, que pasó casi toda su carrera profesional ejerciendo de simple profesor. Al cumplir los cuarenta, decidió cursar un doctorado en Ciencias de la Educación, y a partir de ahí su vida profesional dio un giro: publicó un primer libro sobre pedagogía prescriptiva, obtuvo una plaza de profesor asociado en la Universidad del Sur de California y dos años después, en 1968, publicó su segundo libro, titulado precisamente “El Principio de Peter” y que inmediatamente se convirtió en un superventas.

El libro fue un éxito porque abordaba el estudio de las organizaciones sociales con una mezcla de sensatez y comicidad, y desde entonces el famoso Principio de Peter se ha convertido en uno de los temas centrales en muchas escuelas de organización empresarial, así como en materia de numerosas investigaciones, que tratan de ver cómo contrarrestar esa tendencia natural de todas las estructuras jerárquicas.

No hace falta ir muy lejos para encontrar ejemplos de aplicación del Principio de Peter: seguro que todos ustedes conocen, en las organizaciones en las que trabajen, algún ejemplo de persona que ha ascendido más allá de lo que sus capacidades le permiten, y que termina enmerdando todo lo que toca. Y si en su lugar de trabajo no encuentran ningún ejemplo, basta con mirar lo que pasa en el campo de la política.

Fijémonos, por ejemplo, en esa vieja gloria mediática llamada Pablo Iglesias, que anteriormente arrastraba audiencias millonarias. Pocas veces se le han puesto a alguien tan a huevo las cosas como al secretario general de Podemos. Pero el que era buen activista, y luego buen profesor, y luego buen tertuliano, y luego buen fenómeno televisivo…continuó ascendiendo en la jerarquía, hasta convertirse en líder del tercer partido del país. Y ahí es cuando el traje empezó a venirle grande y entró en aplicación el Principio de Peter.

La incompetencia sobrevenida de Pablo se empezó a manifestar en sus sonados enfrentamientos con periodistas. Todos ustedes recordarán aquel lamentable espectáculo de un Pablo Iglesias insultando de forma infantil en televisión al director de OK Diario, Eduardo Inda. Siguió el desbarre con decisiones estratégicamente inexplicables, como la de renunciar a la vocación transversal (que le hubiera permitido cosechar el voto del cabreo en todos los segmentos ideológicos), para transformar Podemos en un partido de clara orientación de extrema izquierda; o como la de intentar absorber e imitar a la extrema izquierda nacionalista en cada comunidad autónoma, lo que terminó diluyendo la imagen de Podemos en buena parte de España y obligando a la naciente formación a convivir con una amalgama inmanejable de grupos, grupúsculos, plataformas y mareas.

Siguió la serie de errores con el fiasco de la fagocitación de Izquierda Unida, que solo sirvió para dar a Podemos una pátina decimonónica, sin aportarle un solo voto más. Continuó cavando Pablo Iglesias en el hoyo al replicar sin disimulos el mensaje electoral del nacionalismo radical en País Vasco y Galicia, lo que le llevó a cosechar un nuevo fiasco electoral.

Y la última genialidad estratégica de este titán de la política ha consistido en girar el partido todavía más a la izquierda justo cuando el PSOE está girando a la derecha: en vez de moderar el tono para recoger de forma eficaz los votos que al PSOE se le escapan por babor, Pablo Iglesias ha decidido echar el partido al monte para asustar lo más posible a los votantes desencantados del PSOE y dar a los socialistas la oportunidad de recuperarlos.

Lo dicho, un genio, el tío.

El culmen del esperpento lo hemos vivido esta semana, con el escrache organizado a Felipe González y a Cebrián (valga la redundancia) en la Universidad Autónoma. Reconozco que resulta enternecedor ver a los niñatos de Podemos, que tanto deben a ambos personajes, mordiendo la mano que les ha estado dando de comer. Supongo que, al final, lo mejor es tomarse el tema con humor, recurriendo a otra cita de Laurence J. Peter: “El más noble de los perros es el perrito caliente, porque es el único que da de comer a la mano que lo muerde”.

¿Y qué podemos hacer con Pablo Iglesias, para que recupere la cordura? Pues nada de nada. Cualquier esfuerzo es inútil, porque no es una cuestión de cordura, ni de más o menos radicalidad. Es una mera cuestión de incompetencia: el puesto le viene grande a un Pablo Iglesias que es mucho menos inteligente de lo que él se cree. Y que, desde luego, no está a la altura de las oportunidades que se le han presentado, y que ha desperdiciado de la forma más absurda.

Por cierto, les decía que el Principio de Peter es materia de numerosas investigaciones, que intentan encontrar alguna solución que impida que en las organizaciones asciendan los incompetentes. Pues bien, en 2010, tres científicos italianos recibieron el Ig Nobel, es decir, el anti-premio Nobel, por una simulación matemática que demostraba que la mejor estrategia de ascensos en cualquier organización jerárquica consiste… en seleccionar al azar a las personas que deben ser ascendidas.

Origen: Pablo Iglesias y el Principio de Peter – Los enigmas del 11M – Libertad Digital

2 comentarios en “Pablo Iglesias y el Principio de Peter – Luis del Pino / Libertad Digital

  1. Como va a recuperar la cordura si nunca la tuvo? Bueno si, tuvo y tiene cordura revolucionaria. Lo que pasa es que yo no creo que nuestra sociedad necesite una revolución, y si una transformación para que haya mas justicia social, más facilidad para crear empresas y puestos de trabajo, más colaboración de todos los partidos hacia lo mismo, mas justicia con los sinvergüenzas de todo tipo y mas soluciones para no dejar que nadie (ni los separatistas) se salten las leyes. Nuestra Constitución es sagrada y puede ser cambiada pero siempre con respeto a como lo indica la propia Constitución. Todo el que quiera saltarse nuestro Parlamento del pueblo, nuestra Constitución y nuestras leyes es un totalitario. Como algunos de los que están empezando a gobernar en Cataluña, Navarra etc.

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  2. En el caso de Pablo Iglesias se debe hablar de una primera llegada a nivel de incompetencia cuando era profesor de Universidad, lo de ir a parar a los medios televisivos fue sólo un arabesco lateral en el que alcanzó un segundo nivel de incompetencia. Y su ascenso a político, una sublimación percuciente en la que ha alcanzado un tercer nivel de incompetencia.

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