La increíble historia del adelantado Español Hernando de Soto en Ultramar – Javier Noriega / ABC

Publicado por el may 12, 2015

Tan duros eran que la carne de pollo les parecía verdura. 

La historia alucinante del adelantado Hernando de Soto en Ultramar
 
“E comimos gallina e otras legumbres”. Bernal Díaz del Castillo. Gente de armas de este calibre comandó Hernando de Soto, capitanes esforzados y de barba echada al hombro.
Hoy en estos días se celebra el 473 aniversario en el que los ojos de Soto, de un Europeo, se posaban por primera vez sobre el Missisippi. Ese río fangoso y lento del Sur de Norteamérica.
vista por la pensylvnia avenue
Desde la larguísima Pennsylvania Avenue, es posible ver desde la distancia aquella enorme cúpula del Capitolio. Ese icono que simboliza el poder y la democracia en el continente americano. La primera vez que se le ve recuerda profundamente a San Pedro en el Vaticano o a Sant Paul en Londres. Lo primero que sorprende al acercarse es la magnificencia de aquel edificio neoclásico. Sin lugar a dudas, quienes eligieron el lugar para su construcción sabían lo que hacían. Ubicado sobre una colina (Capitol Hill), el efecto es el que buscaban cuando vas ascendiendo; hacerte sentir que llegas a un lugar importante para el país. Sin lugar a dudas el Capitolio lo es. Allí se encuentran actualmente la cámara de representantes y el Senado Norteamericano, también el cuadro de Gálvez sobre el que tanto hemos podido leer afortunadamente en los últimos tiempos. En el templo de hombres ilustres de la nación americana, lo hispano tiene cabida. Junto a sus hechos más significantes, merece la pena ver que nos encontramos en aquel lugar de culto. Nada más llegar, lo esperado. Mucha gente visitando el lugar, colas para el acceso a la entrada que antes habrás tenido que reservar. Todos los días se realizan visitas guiadas al edificio del Congreso de los Estados Unidos, y el punto de encuentro para las mismas está en el moderno centro de visitantes, que contrasta con la armonía de todo el edificio de línea neoclásica. Uno de sus puntos neurálgicos y principales de la visita, es el de la rotonda principal del capitolio y la galería de las Estatuas. La gran rotonda como lo llaman. Allí los Americanos condensan toda su historia. Y la condensan para poder mostrarla a las generaciones venideras, para que sepan que fueron y que son. Es el principal lienzo de bienvenida y de presentación del país, y en el mismo nos encontramos una historia muy nuestra, por eso la traemos a espejo de navegantes. Junto a los Jefferson,  Eisenhower, Luther King y demás presidentes históricos de la nación , juntos a sus estatuas en aquel ovalo, nos encontramos con dos historias  ”Españolas”, que para los Americanos es de singular importancia en lo referente a su nacimiento. De hecho, posiblemente sin que se hubiesen dado las mismas, posiblemente la nación americana no existiría. O quizás lo hiciese de otro modo. Estas son las paradojas del destino y la historia. España esta presente en el nacimiento de la historia americana y las historias de sus protagonistas prácticamente en el olvido.
rotonda del capitolio
En aquel lugar uno entra para aprender historia. Mientras se pasea serenamente, se “merienda” al General Washington, en un cuadro apoteósico, renunciando a su cargo de generalísimo de los ejércitos de los Estados Unidos o a la mismísima declaración de independencia norteamericana, en su versión más oficial. Entre tanta historia, la primera potencia del mundo occidental , sorprende y hasta es curioso hallarse frente a una historia que narra los acontecimientos de un paisano extremeño .Y es así de fácil, con aquel óleo, en aquel corazón simbólico de la historia estadounidense, entre enmienda y bandera norteamericana se hace en parte justicia a un pasado, el hispano. Es curioso. pocos españoles recuerdan ya que viajar por California, Florida o Nueva Orleans es hacerlo por su propio pasado. Que fácil se ha olvidado lo que supuso para el mundo conocido España. De Soto para Estados Unidos. Balboa para el Pacífico. Orellana para el Amazonas. Cortés para México. Pizarro para Perú. Valdivia para Chile. Doña Mencía para Paraguay. Mendaña o las Salomón. Legazpi o Filipinas. Cómo suenan a América pueblos como Trujillo, Toledo, Cáceres, Jerez de los Caballeros, Badajoz, Alburquerque, Guareña, Don Benito. Y así es posible conocer a una Toledo en Ohio. O una lluviosa Oviedo en la tórrida Florida. E incluso la paradoja de encontrarnos un pueblo abandonado en mitad de Estados Unidos que se llama Madrid, como nuestra concurrida capital. ¿Has estado en la Segovia de Colombia? ¿En la Pontevedra de Argentina?. La ciudad de Córdoba, en Argentina es mucho más grande en población que la Córdoba original, la española, esa bella ciudad al sur de andalucía. Igual sucede con la Valencia venezolana y la del Mediterráneo. ¿A ver si eres capaz de encontrar Cádiz, Santander o Pamplona en las islas de Filipinas?. En la bandera de Arizona los trece rayos de sol, que representan los trece condados del estado, son amarillos y rojos en recuerdo de la bandera española y en el escudo oficial de la ciudad de Los Ángeles, el mismo que llevan los coches de policía que hemos visto en innumerables películas, en donde aparece la bandera de Castilla León por el mismo motivo. Olvidamos que pasear por estas ciudades es pasear por nuestro pasado. El más cercano.
recreacion historica