Receta de trampas al solitario al estilo progre – Luis del Pino – Libertad Digital

 

La receta es simple y el resultado, espectacular. Los únicos ingredientes necesarios son:

– Un grupo de progres maniqueos

– Un candidato republicano que se atreva a rechazar los dogmas de la progresía, por ejemplo Trump

– Unos medios de comunicación claramente escorados hacia la progrez

– Unas casas de encuestas dispuestas a fallar más que una escopeta de feria

1) El primer paso es construir una caricatura del candidato republicano. Cuanto más siniestra, mejor. Cojamos cualquier frase políticamente incorrecta, sacada de contexto o no, y aireémosla hasta la saciedad a través de los medios de comunicación. Pintémosle como un racista, un misógino, un facha, un histriónico, un mentiroso, un machista, un homófobo, un xenófobo, un islamófobo y un hispanófobo. Y sobre todo, como un payaso carente de cualquier atisbo de inteligencia racional. Y repitamos el mensaje día y noche.

2) Con eso se consiguen dos cosas. Por un lado, creernos a pies juntillas la caricatura que nosotros mismos hemos creado, confundiendo al personaje con su caricatura. A partir de ese momento, estaremos convencidos de que ese imbécil fascistoide no puede ganar, no tanto por fascistoide, cuanto por imbécil. Un ser así de despreciable tiene que carecer, necesariamente, de racionalidad, porque si fuera racional sería progre. Por tanto, podrá dar color a la campaña, pero nunca podrá ganar unas elecciones. Porque haría falta ser tan fascistoide y tan imbécil como él para votar a semejante sujeto.

3) La segunda cosa que conseguimos, a base de airear la caricatura a través de los medios, es que el mayor número posible de personas sienta vergüenza de declarar que va a votar a ese canalla, a ese dictador en potencia, a ese desecho humano que se atreve a negar cosas con las que cualquier ser humano racional y decente concordaría. Hace falta estar enfermo para votar a semejante monstruo, así que muchos de sus votantes se retraerán de confesar que son sociópatas en potencia.

4) Habiendo la sociedad interiorizado la culpa inherente a votar por el impresentable, mandamos a los encuestadores a realizar sondeos. Sondeos que, por supuesto, reflejarán una cómoda ventaja para el candidato bueno, para el progre, que es el único que defiende algo decente. En los sondeos se verá reflejado el amplio rechazo que hacia ese engendro mussoliniano siente la sociedad. Y en especial las minorías, que serían (según la caricatura) las más perjudicadas por su victoria.

5) Como efecto colateral, una vez criminalizado el adversario y una vez conseguidos los sondeos favorables que nosotros mismos nos hemos encargado de orientar, nos ahorramos la tarea de escuchar a los ciudadanos que estarían dispuestos a votar por el monstruo. Si a pesar de todo piensan votar al monstruo, es que son tan canallas, tan ruines y, sobre todo, tan imbéciles como él. Y, por tanto, ninguna reivindicación que tengan puede ser legítima, ningún agravio que sientan puede ser real, ninguna petición que formulen debe ser atendida. Sus votantes son tan fascistas como él, así que hacemos oídos sordos a sus demandas y nos reafirmamos en nuestros dogmas de siempre. Si nuestras políticas tradicionales suscitan rechazo, solo puede ser entre electores que, de todos modos, no se merecen nada de nada. Porque son gentuza.

6) Habiéndonos convencido gracias a la caricatura de que somos el Bien; habiéndonos convencido gracias a los sondeos de que es imposible que el Mal gane y habiendo dejado claro a través de los medios que nuestras políticas son las únicas que la gente de bien acepta, encaramos la campaña.

7) Este es el paso más simple de todos. Basta con insistir (a través de los medios de comunicación amigos, que son todos) en la criminalización del adversario y de sus votantes, aireando el cóctel de mensajes tanto más fuerte, cuanta más resistencia presente el monstruo en los sondeos.

8) Si viéramos que la mezcla está a punto de cortarse, aireemos algún escándalo, sea cual sea su importancia real, y repasemos con trazo grueso la caricatura, para pintar al personaje con tintes aún más sombríos y siniestros.

9) Por supuesto, descartamos toda posibilidad de que a la gente no le importe ni poco ni mucho lo repugnante que sea nuestro adversario, porque en realidad no votan a su favor, sino contra nosotros. Igual que descartamos también que nuestra unánime campaña de criminalización de los votantes no adictos, suscite rechazo incluso entre los más moderados de nuestros propios partidarios. Nadie que sea buena persona puede dejar de ver que esa criminalización del votante contrario es necesaria y justa, y está claro que todos nuestros votantes son buenas personas como nosotros.

10) Una vez terminada la campaña, solo queda emplatar el guiso en unas urnas, recontar los votos y poner cara de imbécil cuando descubres que la presidencia de los Estados Unidos ha ido a parar al racista, al misógino, al facha, al histriónico, al mentiroso, al machista, al homófobo, al xenófobo, al islamófobo y al hispanófobo. Si la cara de imbécil no te quedara suficientemente compuesta con eso, puedes preguntarte cómo es posible que te haya podido ganar alguien que es a todas luces, además de mala persona, un retrasado mental.

11) Para acompañar el plato, es imprescindible servir un vino de explicaciones que den cuenta de por qué ha pasado lo que ha pasado. Por supuesto, nunca debes reconocer que a lo mejor eres tú quien no es una buena persona; ni que a lo mejor eres tu quien se comporta de forma siniestra con sus semejantes; ni que a lo mejor eres tu el que no tiene demasiadas luces; ni que a lo mejor eres tu el que se hace el sordo y el ciego ante los problemas reales de la gente real. Así que, para explicar los decepcionantes resultados, debes llegar a la única conclusión posible: que la mitad del país son hijos secretos de Adolfo Hitler, tan malos y tan imbéciles como el candidato al que le han regalado la presidencia.

¡Y con eso está terminado el plato! ¡A disfrutar todos! Eso sí, se trata de un plato muy contundente. Afortunadamente, solo se suele tomar una vez cada cuatro años.

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Origen: Receta de trampas al solitario al estilo progre – Los enigmas del 11M – Libertad Digital

3 comentarios en “Receta de trampas al solitario al estilo progre – Luis del Pino – Libertad Digital

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