(el ministro bolchevique) ¿Quién fue José Calvo Sotelo? – Jose Carlos Rincon

Mucho se ha hablado y escritó sobre un hombre del que conocemos todo y nada al mismo tiempo. Querido por la derecha, despreciado por la izquierda, exaltado por el franquismo y desconocido durante estos años democráticos. Ninguno han sido justos con él para bien o para mal. Pero ¿Quién fue este hombre?

Bien es sabido que fue Ministro de Hacienda durante la dictadura e Miguel Primo de Rivera. Antes que eso ya había sacado la oposición como Abogado del Estado y había sido colaborador del Gobierno de Miguel Maura. Muchos hablan de grandes oradores en la historia de España, refiriéndose con razón a personajes del calibre de Azaña o Ortega y Gasset, pero Calvo Sotelo tenía una gran capacidad de expresar sus ideas, lo que llevó a obtener gran fama dentro de la derecha española, destacando por ser un firme defensor de la Unidad de España, pero también del autonomismo o, lo que es lo mismo, de que las regiones tuviesen cierta capacidad de decisión y no dependieran exlusivamente de lo que pasara en Madrid. Por eso defendió la autonomía gallega (su tierra) siempre dentro de la legalidad Española.
Como Ministro de Hacienda destacó por una reforma fiscal, persiguiendo inmisericordemente a todos aquellos que defraudaran a hacienda. Las críticas se cebaron contra él y muchos le pusieron el apelativo de “Ministro bolchevique”. Calvo Sotelo practicamente fue Ministro hasta el final de la dictadura, que duró una semana después de su dimisión.
Con la llegada de la Segunda República, Calvo Sotelo, pudo presentarse a todas las elecciones, ganando siempre su escaño, pero hasta las de 1936 no pudo presentarse a las elecciones ¿El motivo? haber sido Ministro del dictador Primo de Rivera, algo que parece que pasaron por alto con Largo Caballero, aquel que tuvieron en mal llamar como “el Lenin Español” y que de caballero no tenía absolutamente nada, el cual fue un gran colaboracionista con la dictadura, formando parte del Consejo de Estado. El posicionamiento político de Calvo Sotelo se reflejaría por un escrito de él mismo:
“Soy católico, y creo que, por serlo los más de los españoles el Estado debe sostener el culto y el clero. […] Nada objeto a la libertad de cultos ya decretada, siempre que para la Iglesia sea libertad y no persecución. Así, habrá de reconocérsele: a) el derecho de enseñar y propagar la palabra de Dios; b) el de organizarse en Congregaciones sin límite que no sean el común. Votaré, por tanto, ‘contra la escuela laica, la escuela única y la disolución y expulsión de las órdenes religiosas’. Finalmente, creo que la indisolubilidad del matrimonio, si adolece de inconvenientes notorios, libera, en cambio, a la sociedad de males gravísimos. ‘Votaré contra el divorcio disolutorio’.
Soy avanzado en materia social y económica, mas no profeso el marxismo; […] porque estimo esencial para el progreso humano el desenvolvimiento y difusión de la propiedad privada, y, en último término, porque hallo vital e insustituíble el fervor religioso en la ordenación económica de la vida social. Pero frente a la propiedad hay que exaltar, como fuente suprema de derechos y prerrogativas, otro principio: el trabajo.El impuesto progresivo sobre la renta, la universalización -en riesgos y beneficios- del seguro social, el salario familiar, los arrendamientos colectivos de las fincas, el accionariado obrero, la limitación de los poderes financieros oligárquicos, etc., son postulados de mi ideología […]

Yo no he votado la República, pero la quiso la mayoría de mis compatriotas, y la respeto […] Pero ‘desde fuera’, debo opinar acerca de la estructuración de la naciente República, y anuncio que votaré a favor de la República de tipo “presidencialista”, en que el jefe del Estado sea elegido por sufragio universal directo, y el Parlamento, por grandes circunscripciones y conforme al sistema de la representación proporcional, en su Cámara popular, y por los intereses espirituales, económicos y profesionales del país, en su Cámara alta.

No admito la Confederación. El Federalismo me parece inadecuado. ‘Estimo sagrada la unidad patria, pero compatible con ella la autonomía regional’, sobre la que habla, con autoridad notoria, un texto legal que yo redacté: el libro III del Estatuto provincial, que admite la región […] y la define con enorme amplitud al reconocerle todas las atribuciones que el Estado no deba reservarse ‘consustanciales con su soberanía’.

A esos preceptos me ciño: Nación, sólo una: España; Estado, sólo uno: el español. Y dentro de él las regiones que se quiera, con autonomía plena, intensa y profunda, pero sin romper jamás el cordón umbilical que debe unirlas a la madre patria”

El caso es que Calvo Sotelo pudo presentarse por su partido Renovación Española (de corte monárquico y derechista), aunque temía que se perdieran y fruto de ello hubiese una revolución peor que la de 1934 por lo que creía que los militares debían estar en guardia frente a un posible golpe de Estado. Una vez conseguida su acta, Calvo Sotelo, que compartia el liderazgo de la derecha española con José María Gil-Robles de la CEDA que era una derecha más pura, fue el centro de todas las críticas por parte de una izquierda muy radicalizada.
La cuestión es que les hizo ver los problemas de orden público existentes, muchos de ellos llevados a cabo por orden directa de altos mandos políticos, los cuales había ganado (aunque muchos votos a favor de la derecha sorprendentemente fueron declarados nulos) con la unión de las izquierdas en un Frente Popular donde los comunistas llevaban la voz cantante. Calvo Sotelo llegó a decir “loco el militar que no estuviese dispuesto a sublevarse a favor de España y en contra de la anarquía, si esta se produjera” Las protestas se oyeron en toda las sala con insultos y amenazas a un Calvo Sotelo, que vio como todo un Jefe de Gobierno como Casares Quiroga lo hacía responsable de lo que pudiera ocurrir, refiriéndose a la posibilidad de un golpe de Estado militar. Ante esto y el griterío reinante, Calvo Sotelo dijo:
“Yo tengo, Sr. Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para el gesto de reto y para las palabras de amenaza. Le he oído tres o cuatro discursos en mi vida, los tres o cuatro desde ese banco azul, y en todos ha habido siempre la nota amenazadora. Bien, Sr. Casares Quiroga. Me doy por notificado de la amenaza de S.S. Me ha convertido su señoría en sujeto, y por tanto no sólo activo, sino pasivo de las responsabilidades que puedan nacer de no sé qué hechos. Bien, Sr. Casares Quiroga. “Lo repito, mis espaldas son anchas; yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi patria (exclamaciones) y para gloria de mi España, las acepto también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: ‘Señor, la vida podéis quitarme pero más no podéis”. Y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio (rumores)”
Lo cierto es que, tras esto se cuenta que la diputada del Partido Comunista Dolores Ibárruri (conocida como la Pasionaria) afirmó en esta sesión, refiriéndose a Calvo Sotelo y Martínez Anido, diputado de la CEDA, que era una vergüenza que en la República todavía no se les hubiese juzgado por haber sido Ministro de la dictadura de Primo de Rivera y como organizador de la guerra sucia contra el sindicalismo anarquista, respectivamente (Ojo: era la misma que defendía los crimenes de Stalin). José Tarradellas, que también era diputado, acusó en una entrevista a Ibárruri de exclamar en esa sesión, dirigiéndose a Calvo Sotelo: “Este hombre ha hablado por última vez”, algo que ella siempre negó y no aparece en el Diario de Sesiones, aunque ésto no era tan anormal, teniendo en cuenta el estado caótico en el que vivía una República muerta desde el 34. Otros supervivientes de aquello confirmarían una frase hasta cierto punto profética.
Calvo Sotelo participó en varias sesiones después antes de que, tras el asesinato de José Castillo (se cree que por falangistas, aunque nunca fue confirmado), Teniente de la Guardia de Asalto y militante socialista, un grupo de hombres (después se comprobó de que eran escoltas de Indalecio Prieto), fueron al domicilio de Calvo Sotelo con la excusa de registrarla y detenerlo para llevarlo a la Dirección General de Seguridad (DGS), a pesar de tener inmunidad como parlamentario. Sería en la camioneta donde lo trasladaban cuando le pegaron dos tiros en la nuca, dejándolo en el cementerio del Este no siendo identificado el cadáver hasta el mediodía.
La noticia de la muerte de Calvo Sotelo fue un auténtico bombazo que demostraba una vez más que la República Española no era más que una forma de Gobierno fallida donde por parte de unos y otros de utilizaba el asesinato como forma de hacer política. Se cuenta que esos mismos llegaron a buscar a Gil-Robles, pero estaba de veraneo en Biarritz.
El 14 de julio tuvo lugar el entierro de Calvo Sotelo. En el cementerio, Antonio Goicoechea, Diputado de Renovación Española, pronunció un sentido discurso como epitafio a su líder de partido:

“No te ofrecemos que rogaremos a Dios por ti; te pedimos que ruegues tú por nosotros. Ante esa bandera colocada como una cruz sobre tu pecho, ante Dios que nos oye y nos ve, empeñamos solemne juramento de consagrar nuestra vida a una triple labor: imitar tu ejemplo, vengar tu muerte y salvar a España, que todo es uno y lo mismo; porque salvar a España será vengar tu muerte, e imitar tu ejemplo será el camino más seguro para salvar a España”

 Mucho se habló de que este asesinato había sido la motivación para el golpe militar, pero lo cierto es que éste se estaba gestando desde mucho tiempo atrás y en todo caso lo único que pudo hacer es acelerarlo, propiciando que se unieran al mismo el General Franco, que hasta ahora no se había pronunciado para desesperación de Sanjurjo.
Desde la dictadura franquista se enlsalzo a Calvo Sotelo como defensor de la Unidad de España, olvidandose de su firme convencimiento autonomista y su respeto a un sistema republicano, que él no quería, pero habían elegido los ciudadanos.
Con la llegada de la democracia se despreció a Calvo Sotelo al que se ha acusado de fascista por en gran parte despreciar el comunismo (que no deja de ser otro sistema dictatorial) y acusar a un Gobierno de inoperancia y casí tolerar la anarquía en las calles, propiciando peleas y asesinatos. Una época en la que la derecha y la izquierda estaban muy radicalizadas. Calvo tuvo muchas contradicciones en su vida, pero fruto de éstas, se ha propiciado una visión del personaje del que espero haber dado alguna luz en torno a su figura… y es que en las personas, al igual que en las situaciones, no todo es blanco o negro. A veces tiene tintes grisaceos.
PD: Por cierto, Leopoldo Calvo-Sotelo era sobrino por parte de padre de José Calvo Sotelo.

Origen: El rincón de José Carlos: ¿Quién fue José Calvo Sotelo?

Anuncios

esta web esta abierta al debate, no al insulto, estos seran borrados y sus autores baneados.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s