Cuando Solzhenitsyn dijo ‘no’ al Rey Juan Carlos – Rafael Davila

@GeneralDavila

Nobel de Literatura, autor de ‘Un día en al vida de Iván Denisovich’, el escritor ruso fue igualmente crítico con el comunismo y el capitalismo. El general Rafael Dávila relata en exclusiva para Actuall un episodio inédito de su visita a España en 1976, recién muerto Franco.

Solzhenitsyn y el Rey Juan Carlos / Actuall

Fue piélago del terror y quedó mucho tiempo oculto a la inteligencia que parecía nublada por el miedo. Una Revolución muerta que no llegó a cumplir sus cien años, pero que todavía se resiste a desaparecer como idea.

Su nombre lo dice todo: Archipiélago Gulag. Islas agrupadas donde se concentraba lo mejor de la Revolución Bolchevique, su base ideológica y práctica, el terror y el horror. Centenario que revuelve las entrañas del recuerdo.

Alexander Solzhenitsyn nació en 1918 en Kislovodsk, Ucrania. Luchó como soldado soviético durante la II GM. Arrestado por criticar a Stalin, vivió, sufrió y describió, en una obra magistral, el terror humano representado y ejecutado a la perfección en los campos de concentración bolcheviques.

Pero no se quedó en eso. Su obra es una denuncia de la ansiedad que el ser humano experimenta cuando pierde su libertad, la más elemental: poder opinar.

Hay momentos de la historia -todos los momentos-, en los que el ser humano se comporta de manera despreciable mostrando sus bajos sentimientos: alimaña.

Cuando lo hace organizado en un sistema la situación deriva en lo que ya hemos conocido y ahora celebra su Centenario del horror. Solzhenitsyn describe en sus novelas el cómo y el porqué de los bolcheviques en el poder. El para qué, al margen del terror y el sufrimiento, nadie ha sido capaz de describirlo porque no existe otra razón que la deriva del hombre hacia su aniquilación.

Solzhenitsyn tuvo la suerte, hay que decirlo no sin estupor, de poder contarlo ¡y cómo! Lo hizo también en España, cosa que a algunos, incluso en la nómina de intelectuales, no les gustó.

El libro Archipiélago Gulag le costó la libertad y su expulsión de Rusia.

Llega a España en marzo de 1976. El día 20 el periodista José María Íñigo le hace una entrevista en TVE.

Dijo en TVE, en el programa de Iñigo: Observo como vive la gente (en España) y pregunto: ¿saben ustedes lo que quiere decir ‘dictadura’, conocen ustedes lo que se esconde tras este término?

 ‹‹…vuestros círculos progresistas se complacen en llamar al régimen existente “dictadura”. Yo, en cambio, llevo diez días viajando por España, desplazándome de riguroso incógnito. Observo cómo vive la gente, lo miro con mis propios ojos asombrados y pregunto: ¿saben ustedes lo que quiere decir esta palabra, conocen ustedes lo que se esconde tras este término?

No, vuestros progresistas pueden usar la palabra que quieran, pero “dictadura” no. ¡Si nosotros tuviéramos las libertades que tienen ustedes, nos quedaríamos boquiabiertos, exclamaríamos que es algo nunca visto!››.

En la rueda de prensa posterior a le entrevista matizaba algunos puntos.

 

El disidente soviético Alexander Solzhenitsyn durante su entrevista en TVE en 1976‹‹La crisis de la civilización occidental no es política, sino espiritual. La misma contraposición Este-Oeste queda diluida, puesto que ambos mundos están hundidos en el materialismo.

Sin embargo, existe una diferencia entre ambos. Solo uno –en Rusia, en China, en Camboya, en Vietnam, en Europa oriental- se da un totalitarismo completo, vivo, que pretende absorber toda la vida del hombre: no se puede creer o no creer, no se puede pensar o no pensar, no se puede tener familia… Entre ese totalitarismo y cualquier otra falta de libertad existe más que una diferencia de grado. Es absoluta››.

‹‹Mientras una buena parte de la juventud es atea, la juventud rusa rechaza el socialismo y cree. No hay que extrañarse: en las persecuciones el espíritu se fortalece››.

Lo expuesto hasta ahora es poco conocido. Los que se definen como progresistas se sintieron ofendidos y en aras de su progreso encerraron las palabras del sabio escritor ruso. Aún así se puede acceder a ellas en la prensa y en diversos trabajos publicados.

Pero lo que es totalmente desconocido es que desde la Casa del Rey se invitó a Alexander Solzhenitsyn a una audiencia con Su Majestad en el palacio de la Zarzuela. No aceptó. Así de sencillo y extraño.

La invitación debió de hacerse sin seguir los cauces formales ya que si resulta extraño el rechazo a asistir a la audiencia, más extrañeza produce la forma en que le hace llegar al Rey de España su negativa.

Documentos sobre la visita de Solzhenitsyn a España en marzo de 1976

Documentos sobre la visita de Solzhenitsyn a España en marzo de 1976

Una nota manuscrita sin firmar, con correcciones y tachones, que su intérprete deja en la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid.

La nota se inicia con un enorme (como se puede ver en la imagen adjunta).

¡MUY CONFIDENCIAL!

Después se refiere a la ya citada rueda de prensa y explica que ha venido a España a consecuencia de la campaña que se desató contra ella el otoño pasado. Espera que con ello su intervención haya contribuido a reforzar la firmeza de los que aman a España. Se excusa de asistir a la audiencia ya que teme que ese encuentro tenga una excesiva resonancia y solo debilitaría el efecto de su intervención pública.

Solzhenitsyn a D. Juan Carlos: “Deseo a S.M. el Rey tenga el valor de no ceder a la presión de los círculos de izquierda españoles y europeos”

 Documentos sobre la visita de Solzhenitsyn a España en marzo de 1976

Documentos sobre la visita de Solzhenitsyn a España en marzo de 1976

De este inédito documento que hoy les ofrezco copio literalmente su final:

‹‹Deseo de todo corazón a SM. el Rey tenga el valor de no ceder a la presión de los círculos de izquierda españoles y europeos, y vulnerar el curso gradual de las reformas››.

Que Dios guarde a España.

Al final se anota la dirección del escritor en Suiza y la matrícula de su coche.  Nunca se dijo nada de esta fallida audiencia.

Ha pasado el tiempo, pero las palabras de Solzhenitsyn tienen una indiscutible actualidad. Sabía de lo que hablaba porque había visto de cerca el valor de la mentira y la traición, la tortura y el sufrimiento que al espíritu le provoca la violencia que te priva de la libertad y te lleva a morir en lucha sin el descanso de un libre amanecer. Más fuerte tortura que las cadenas.

‹‹…no se puede creer o no creer, no se puede pensar o no pensar››.

 ¿Dónde? ¿Hoy? Donde nunca miramos, allí donde el mundo se pierde en discusiones sobre influencias e intereses. Donde el que parte y reparte se lleva la mejor parte. En el fin del mundo.

Origen: Cuando Solzhenitsyn dijo ‘no’ al Rey Juan Carlos

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