Discurso de “el Lenin Español”  Largo Caballero en D. Benito, pidiendo la Guerra Civil  (8 -11-1933)

Conocido como “El Lenin Español”, su apodo ya da una idea de su crueldad y carácter sanguinario, comparable para sus contemporáneos con el impulso de la dictadura comunista de la Unión Soviética.

Participó de manera activa y en calidad de líder –fue miembro del comité organizador– en la fallida huelga revolucionaria de 1917, lo que le valió una condena de 30 años de prisión por parte de los tribunales de justicia. No los cumplió, ya que a los nueve meses de ingresar en la cárcel, fue amnistiado y elegido diputado por Barcelona. Esta de 1917 no sería la única ocasión en que los socialistas se volverían contra el orden legalmente constituido.

En 1921 los contrarios a la Internacional Comunista habían ganado por poca diferencia en el seno del PSOE. Largo Caballero se declaraba entonces “reformista”. Un partidario de la III Internacional y del acercamiento que ella suponía a los dictados de Moscú, describía así a Largo Caballero: “Cuando habla, insulta; cuando calla, envenena el ambiente con su silencio; cuando mira, pronostica denuestos. Acusa con reticencias y silencios de refinada hipocresía y maldad. Jamás es sincero. Siempre en guardia, almacena cifras y datos de personas para su día. No combate con ideas, sino con anécdotas. Utilitario y egoísta, cree que le ha llegado la hora de cosechar”.

En las elecciones municipales de abril de 1931, los monárquicos obtuvieron una clarísima victoria en el conjunto de España. Los candidatos republicanos sólo consiguieron mejores resultados en algunas capitales de provincia, lo que les valió para no reconocer su derrota y salir a la calle reclamando el poder y la instauración de la República. El Rey, Alfonso XIII, cedió ante la presión, y así fue como se instauró la República.

Al igual que el resto del PSOE, Largo Caballero colaboró en la Dictadura de Miguel Primo de Rivera hasta el final, llegando a ser incluso Consejero de Estado, lo que le valió para fortalecer a la UGT –el sindicato nacido a partir del PSOE– y perseguir a la CNT. Haciendo gala de un oportunismo sin igual, al caer la Dictadura de Primo de Rivera, se unió al comité revolucionario que preparaba la República. Con la llegada de ésta fue nombrado Ministro de Trabajo con el gobierno provisional de Niceto Alcalá Zamora, volviendo a serlo con Manuel Azaña Díaz del 14 de octubre de 1931 al 12 de septiembre de 1933.

Las elecciones fueron ganadas por las derechas el 19 de noviembre de 1933. Ese mismo día Largo Caballero instaba a la Directiva del Partido a concretar “un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista”. No fue, por lo tanto, el alzamiento de 1934 una consecuencia del abuso de la derecha en el Gobierno durante su mandato, ya que éste aún no había tomado posesión y el golpe ya se preparaba.

En 1933, la CEDA gana las elecciones, siendo el Partido Radical la segunda fuerza más votada. Todas las izquierdas obtuvieron poquísimo respaldo del pueblo. Largo Caballero, en una comida con asistencia de diputados, miembros de la UGT y del PSOE, dijo: “El proletariado no tiene otra salida más que la violencia”. La coalición parlamentaria (que no gubernamental) radical-cedista no llevaba ni un mes con mayoría en el Parlamento y no habían derogado ninguna de las “magníficas” leyes de Largo Caballero, pero éste ya encontraba motivos suficientes para recurrir a la violencia como prueba de su gran talante democrático.

En 1934, tras largos y concienzudos preparativos, Largo Caballero lideró en la sombra el golpe de Estado del PSOE contra la legalidad de la República. De hecho, presidía el Comité Nacional Revolucionario –nacido el 3 de febrero de 1934– junto a otros conocidos asesinos socialistas, como Santiago Carrillo, Juan Simón Vidarte, o De Francisco, entre otros. El balance del golpe de Estado socialista fue de casi 1.400 muertos en 26 provincias. La insurrección no triunfó finalmente, y el líder socialista, que fue encarcelado, pretendió eludir toda responsabilidad en los terribles hechos. La Historia demostraría años después su implicación total en el fallido golpe de Estado.

Tras las elecciones de febrero de 1936, el PSOE se encontró ásperamente dividido entre el sector de Indalecio Prieto Tuero y el de Francisco Largo Caballero, quedando totalmente marginado, una vez más, el moderado y democrático Julián Besteiro. El de Largo Caballero inició, en competencia con los anarquistas y los comunistas, una campaña de violencias, de organización y armamento de milicias, de imposición de la ley desde la calle, que prácticamente anularon la muy relativamente democrática Constitución republicana. Las relaciones entre los dos sectores socialistas se tornaron violentas, hasta el grado de que Prieto estuvo cerca de ser linchado por socialistas de Largo Caballero en el famoso mitin de Écija. En esta localidad astigitana, el 1 de junio de 1936, los partidarios del líder socialista, abortaron con las armas el discurso de Indalecio Prieto en la plaza de toros, de donde logró escapar en medio de disparos y protegido por algunos miembros de su famosa escolta personal “La Motorizada”, entre cuyos miembros figuraba Luis Cuenca Estevas alias “El Pistolero”, que asesinó a José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936.

Francisco Largo Caballero durante su etapa al frente del Gobierno del Frente Popular, convirtió a España en un protectorado de la Unión Soviética, con absoluta libertad para los sicarios del GRU y la NKVD (luego KGB) tanto en lo militar como en lo policial. Después de haber autorizado formalmente el envío del oro del Banco de España a Moscú, un día se cansó de las continuas interferencias de los soviéticos en su tarea y echó de su despacho, prácticamente a patadas, al embajador Marcel Rosenberg. Firma así su sentencia de muerte política, que le será ratificada cuando se niega a la ilegalización –y persecución implacable– del POUM, tras los sucesos de mayo de 1937. Desde ese momento, quedará políticamente vetado en su propio bando.

En el otoño del 37, Largo Caballero es expulsado de la UGT con la disculpa que no había pagado sus cuotas, tal y como indica él mismo en sus “Memorias”. Es detenido por los guardias de Asalto. La correspondencia y fondos bancarios de la UGT fueron secuestrados. Dice con amargura: “En la historia del proletariado español no se ha conocido atropello semejante. Ni los enemigos naturales de la UGT se habían atrevido a realizarlo”.

Con Largo Caballero como Presidente (5 de septiembre de 1936), las checas del PSOE, creadas a imitación de las soviéticas, asesinan, violan y roban, desatando el terror en muchos lugares de España, especialmente en Madrid, Barcelona y Valencia. Ser sospechoso de reaccionario, haber acudido a misa con regularidad, o leer el “ABC” eran motivos suficientes para sufrir toda suerte de torturas por parte de los socialistas. Entre septiembre y diciembre de 1936, no menos de 12.000 personas fueron asesinadas en Madrid. Religiosos, gentes de derechas, burgueses, intelectuales, desafectos al régimen frentepopulista o simplemente victimas de ajustes de cuentas personales, sufrieron torturas y perdieron la vida.

Las temibles checas socialistas también se usaron para eliminar a gente apolítica o incluso de izquierda. Así, misteriosamente desaparecieron algunos enemigos políticos del propio Largo Caballero como Marcelino Valentín Gamazo, fiscal general de la República, que le había acusado por los sucesos de octubre de 1934, en estricto cumplimiento de sus deberes dentro de la legalidad republicana. El 5 de agosto de 1936, un grupo de milicianos llegó a la casa de campo de Rubielos Altos donde residía Gamazo con su familia y, tras realizar un registro y proceder a destrozar los objetos religiosos, comenzaron a golpearle delante de sus hijos pequeños a pesar de sus súplicas para que ahorraran a los niños aquel espectáculo. A las doce y media de la noche, en el paraje conocido como Cerrajón, del término de Tevar (Cuenca), Marcelino Valentín Gamazo y sus hijos José Antonio, Javier y Luis de 21, 20 y 17 años respectivamente fueron fusilados.

Ángel Aldecoa Jiménez, magistrado de 58 años, que fue detenido porque había juzgado un atentado relacionado con Largo Caballero, al parecer no de la manera que hubiera complacido al dirigente socialista, pagó su independencia judicial frente al PSOE con el fusilamiento.

El capitán Gumersindo Gándara Marvella, de impoluta lealtad republicana, fue asesinado en la checa de Fomento.

El 13 de septiembre de 1936, mediante decreto reservado refrendado por el Presidente de la República Manuel Azaña, el gobierno presidido por Largo Caballero autorizaba al ministro de Hacienda, el también socialista Juan Negrín López, a trasladar las reservas de oro, plata y papel moneda del Banco de España “al lugar que estime de más seguridad”. El lugar elegido por este triunvirato fue la Unión Soviética. Tan seguro era que del tesoro nunca más se supo, ante el beneplácito y alegría de Stalin.

Sobre el valor de lo transportado basta decir que las reservas del Banco de España ocupaban el cuarto lugar en la clasificación mundial después de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Entre 8.000 y 10.000 cajas fueron trasladadas al puerto de Cartagena y allí embarcadas en cuatro buques a Odessa. Uno de los miembros del Comisariado del Pueblo para las Finanzas de la Unión Soviética que colaboró en el desembarco, escribió que “si todas las cajas de oro que apilamos en los muelles de Odessa se colocaran aquí una al lado de la otra, cubrirían completamente la Plaza Roja”. (695 m. de longitud por 130 m. de ancho)

Se completaba así el mayor robo de las arcas estatales que jamás haya sufrido España. Los responsables, cómo no, los socialistas liderados entonces por Largo Caballero. Esta decisión de trasladar el oro fue tomada de la forma más oscura por tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y, sobre todo, el propio Negrín, entonces ministro de Hacienda), contraviniendo diversas leyes y al margen del resto del Gobierno y del mismísimo presidente de la República, Manuel Azaña.

En diciembre de 1936, Stalin envía una carta a Largo Caballero aconsejándole que abra un Parlamento aparentemente libre como estratagema para así ganarse la ayuda de las democracias liberales, y no sus lógicas sospechas. Largo Caballero le contestó que en la zona frentepopulista, en la que él presidía el Gobierno, nadie sentía la menor inclinación hacia las formas parlamentarias. En su carta del día 6 de enero de 1937, le contesta a Stalin: “Cualquiera que sea la suerte que el porvenir preserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas”.

Su falta de convicción democrática quedó reflejada en otro gesto más: la colocación de la efigie del sanguinario dictador comunista Josef Stalin en la madrileña Puerta de Alcalá, rodeado de los líderes soviéticos Litvinov y Voroshilov en los tres arcos de media punta de la citada Puerta de Alcalá, y el escudo de la Unión Soviética por encima de la inscripción Real de Carlos III y ocultando la misma, y un letrero con la leyenda “Viva la URSS”.

Tanto Largo Caballero como Indalecio Prieto vetaban la inclusión de homosexuales en las listas electorales del PSOE porque consideraban que alguien “indigno” (textual) no podía figurar en ellas.

Aunque a lo largo de toda su madurez no gustase hablar de ello, aprendió las primeras letras en escuelas religiosas, concretamente en los Escolapios primero y en la escuela de San Antón de Granada después.

Pese a que en sus mítines era recurrente referirse al peligro de que en España se instaurase el fascismo, Largo Caballero sabía bien que eso era poco menos que imposible. Así lo reconoció el mismo, ante representantes hispanoamericanos en la Organización Internacional del Trabajo, donde en junio de 1933 dijo que “en España, afortunadamente, no hay peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado (…) No hay un ejército desmovilizado (…) No hay millones de parados que oscilen entre la revolución socialista y el ultra nacionalismo (…) No hay nacionalismo expansivo ni militarismo (…) No hay líderes”. Quedaba claro, por lo tanto, que a su apelación al peligro fascista no era más que una estrategia para asustar a las masas y atraerlas engañadas hacia la revolución socialista.

Apresado en Francia por la Gestapo, fue encarcelado en el campo de concentración nazi de Sachsenhausen ubicado en la población alemana de Oranienburg. Aquella experiencia le hace apreciar, quizá por primera vez y como nunca, el sentido de la libertad. Y en sus “Memorias”, redactadas por Enrique de Francisco, escribe: “Hace años, en un mitin celebrado en el cine Pardiñas, en el que hablamos Saborit, Besteiro y yo, decía yo que si me preguntasen qué quería, mi respuesta sería ésta: “¡República! ¡República! ¡República! Si hoy me hicieran la misma pregunta contestaría: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”. Curiosa frase de uno de los mayores anti-liberales que ha dado la historia reciente de España.

Salvador de Madariaga escribió de él: “Te humillaron no los burgueses, sino los socialistas amigos de los comunistas y de Moscú a quien no quisiste obedecer”.

Fuente

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Un comentario en “Discurso de “el Lenin Español”  Largo Caballero en D. Benito, pidiendo la Guerra Civil  (8 -11-1933)

  1. Debería publicarse en el País, en el Mundo, en ABC, en Público (jeje), el Confidencial…..y el que diga que algo de lo que este artículo es mentira, que lo demuestre. Esto es también memoria histórica.

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