La vida por un plato de uvas – Nicholas D. Kristof


Los mártires (suicidas) islamistas podrían no encontrar 72 vírgenes de ojos negros en el Paraíso.

Por Nicholas D. Kristof
Servicio especial
The New York Times

Resultado de imagen de 72 virgenes

“Las vírgenes te están llamando”, escribió Mohamed Atta en forma tranquilizadora a sus compañeros secuestradores poco antes del 11 de septiembre de 2001. Desde hace mucho el ingrediente principal del islam ha sido que los mártires (suicidas) musulmanes se irán al paraíso y se casarán con 72 vírgenes de ojos negros.

Sin embargo, un cuerpo de conocimientos meticulosos y cada vez mayor sobre el Corán indica que se trata de un paraíso menos sensual, y, lo que es más importante, puede ofrecer un peldaño alejado del fundamentalismo y orientado a un despertar del mundo islámico.

Algunos teólogos islámicos protestan que el punto era el compañerismo, nunca el sexo celestial. Otros han interpretado los placeres en forma bastante explícita; uno, Al Suyuti, escribió que el sexo en el paraíso es bastante continuo y tan glorioso que “de experimentarlo en este mundo uno se desmayaría”.

Sin embargo, ahora las mismas herramientas aplicadas por historiadores, lingüistas y arqueólogos a la Biblia durante cerca de 150 años están empezando a ser usadas en el Corán. Los resultados son explosivos.

El Corán está bellamente escrito, pero con frecuencia es críptico. Una razón es que el idioma árabe nació como una lengua escrita justamente con el Corán, y hay cada vez más evidencia de que muchas de las palabras estaban en siriaco o en arameo.

El equívoco

Por ejemplo, el Corán dice que los mártires que van al cielo tendrán “hur”, y quienes primero hicieron comentarios tomaron la palabra con el significado de “vírgenes”, por lo tanto 72 consortes. Sin embargo, en arameo, hur significa “blanco” y se usaba comúnmente con el significado de “uvas blancas”.

Cuando lleguen al paraíso, algunos mártires podrían considerar un montón de uvas como un chasco.

No obstante, el académico que incursionó en esta investigación, bajo el pseudónimo Christoph Luxenberg por razones de seguridad, señaló en una entrevista por correo electrónico que tiene más sentido hablar de uvas en el contexto, porque el Corán las compara con el cristal y las perlas, y porque en relatos contemporáneos se habla de un paraíso abundante en frutas, especialmente en uvas blancas.

El análisis de Luxenberg, que ha generado elogios por parte de muchos eruditos, también transforma el significado del verso que en ocasiones se cita para exigir que las mujeres usen velo. En lugar de instruir a las mujeres piadosas “para que coloquen el velo sobre el pecho”, refiere, les recomienda que “se abrochen el cinturón alrededor de las caderas”.

“Los tabúes siguen siendo muchos”, señala Gabriel Said Reynolds, un experto en islam de la Universidad de Notre Dame , que calificó al nuevo saber sobre la época inicial del islam como “un primer paso” para un despertar intelectual.

Pese a ello, los fundamentalistas musulmanes consideran al Corán —cada una de sus palabras— como el propio lenguaje de Dios, y han atacado violentamente a los eruditos librepensadores de herejes. Así es que los intelectuales han sido intimidados, y con frecuencia el islam ha sido transmitido por extremistas de mentes estrechas.

“El rompimiento de las ataduras en ocasiones erróneas de la tradición religiosa será la condición para una evolución positiva en otros dominios científicos e intelectuales”, explica Luxenberg.

El mundo tiene gran interés en ver que el mundo islámico vuelva a caminar. El obstáculo no es el Corán o el islam, sino el fundamentalismo, y/o que esta erudición sea un signo de una Reforma Islámica, y que a los futuros reclutas terroristas no se les prometan 72 vírgenes de ojos negros, sino sólo un plato lleno de uvas.

Interpretaciones polémicas

Fundamentalistas e integristas han interpretado algunos textos del Corán de forma que ha llevado a creer erróneamente que el Islam es sinónimo de violencia.

Yihad

La palabra, cuya interpretación más polémica es “Guerra Santa”, ha sido tomada por los fundamentalistas e integristas islámicos como un sexto pilar del Islam y con ello justifican sus ataques contra los “infieles”. El texto, según algunos eruditos, parece explicarse mejor estudiando una de sus derivaciones “Muyahid” (combatiente de la fe) que en el sentido coránico mandaría “esforzarse en el camino de Dios”.

El Corán y la mujer

Las interpretaciones del Corán sobre cómo debe ser tratada la mujer también ha generado polémica, ya que en muchos casos son azotadas, incluso por no llevar bien colocado el velo. Según algunas interpretaciones, el hombre es superior a la mujer y en caso de desobediencia deben ser amonestadas, dormir en lechos separados e incluso golpeadas.

Interpretaciones menos radicales dicen que en el Corán tanto la mujer como el hombre tienen el mismo mérito y valor aunque no implica total semejanza.

Origen: http://www.prensalibre.com/pl/domingo/archivo/revistad/2004/agosto04/150804/dmundo.shtml

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2 comentarios en “La vida por un plato de uvas – Nicholas D. Kristof

  1. En sueco la palabra “hor” (que se pronuncia “hur”, ya que la O se pronunica U) significa el acto de fornicar (lo que llamamos “echar un polvo”). De ella se deriva la palabra “j´hora” = “puta”. Interesante coincidencia.

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